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Fin de la Guerra y Nueva Constituyente

Por Julián Contreras A

teconoapaConsejo de autoridades comunitarias, caravana Julio Cesar Ramiréz Nava. Teconoapa , Guerrero. Foto: José Aureliano Buendía.

Ante la disyuntiva “Asamblea Constituyente vs. Asambleas Populares”; considero que el problema no está en llamar o no llamar a la conformación de estas últimas (muchos trabajamos, en los distintos frentes, en este sentido) o a asambleas de obreros (soviet) donde se pueda. El problema está en el hecho de que sólo hay algunas regiones del país donde la correlación de fuerzas da para un ejercicio de cierta relevancia del poder de estas asambleas populares, pero que NO alcanza este nivel de fuerzas, en la actual coyuntura, para generar una dualidad de poder que pueda tumbar al actual régimen militarista y para-militarista que nos “gobierna”.

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México. Nueva izquierda

PROCESO.COM.MX
JOHN M. ACKERMAN
14 DE ENERO DE 2014 
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Nos encontramos al inicio de un nuevo ciclo histórico que marca una gran oportunidad para refundar la acción política de izquierda.

Las reformas a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos simultáneamente marcan la consolidación del proyecto de subdesarrollo neoliberal y el fin del ciclo de resistencia política iniciados desde los ochenta. Leer más…

¿Qué pasó después del repliegue táctico de la sección 22 de la CNTE?

Por Tomas Holguín

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Primero es importante aclarar lo que significó repliegue dentro del escenario de la lucha del magisterio contra la reforma educativa. Contrario a lo que otros revolucionarios creen y tontamente critican, el repliegue no significó en absoluto un abandono de la lucha en contra de la reforma. Como bien lo dijimos en Un paso adelante, dos pasos atrás (http://pos.org.mx/un-paso-adelante-dos-pasos-atras-es-hora-de-dar-la-batalla-en-otros-escenariosmaestras-y-maestros-del-pos/), el repliegue significó y sigue significando continuar la lucha en otros escenarios. Es decir, después de aprobada la ley educativa en la constitución (3-sep), era indispensable levantar el plantón “masivo” indefinido que era mantenido casi exclusivamente por la sección 22 de la CNTE en la ciudad de México –además de un paro laboral en Oaxaca-.

¿Pero por qué no continuar en plantón “masivo” indefinido en la ciudad de México? Cuando se anuncia que la reforma educativa entrará a discusión en la cámara de diputados los 76 mil maestros/as de la sección 22 de la CNTE se ponen en paro laboral en Oaxaca y 30 mil de ellos/as se dirigen a la capital del país a intentar detener esta ofensiva neoliberal del capitalismo. Pero no nos alcanzó –y aún no nos sigue alcanzando-, para tanto -es decir, para abrogar la ley-; pero sí se logró defender muchas cosas valiosísimas para el pueblo –¡la gratuidad de la educación!-, y el gremio (Sí se lograron avances en la Ley de Servicio Profesional Docente, http://pos.org.mx/si-se-lograron-avances-en-la-ley-de-servicio-profesional-docente/).

Después de aprobada la ley, 20-25 mil maestros de la sección 22 espontáneamente se regresaron a Oaxaca y sólo de 5 a 10 mil de ellos continuaron en el plantón “masivo” indefinido; el ejército de trabajadores que combatía contra tres partidos burgueses, el gobierno federal y el del DF en la capital del país se redujo significativamente. Otros elementos del análisis son: 1) las secciones del magisterio del DF –la cual abarca poco más de 300 mil afiliados, no participaron durante las manifestaciones previo a la aprobación de la ley -en promedio se calculó una participación de 1 mil nada más-; 2) aunque existió participación del estudiantado capitalino, esta también fue muy poca; 3) no hubo otros movimientos u organizaciones apoyando efectivamente la lucha del magisterio (MORENA, el movimiento SME, sindicatos, etc.) y básicamente el apoyo fue solo moral; 4) la esquirol sección 59 tomaba escuelas en la retaguardia (Oaxaca); entre otros elementos.

 A partir del inicio de esta lucha, principalmente por la 22 de la CNTE, se hizo evidente el malestar por esta reforma en maestros del magisterio de otras regiones y estados del país, los cuales han empezado a movilizarse, en dos estados –Chiapas y Veracruz-, también han hecho paros de labores. Pero incluso esto, aún no parece ser suficiente –de momento-, para hacer un cambio en la relación de fuerzas entre las clases en el país y poder abrogar la ley en el plazo inmediato. Hay que destacar que con estas manifestaciones por parte de maestros que no son de la CNTE, le dan un duro golpe a las dirigencias charras del SNTE.

Entonces era imperativo plantearse la siguiente pregunta: lo que estamos haciendo hasta el momento, ¿está siendo suficiente para abrogar la ley? En otros términos, ¿las tácticas y estrategias que estamos implementado son las correctas? Más concretamente, ¿continuar con un plantón “masivo” indefinido es la única táctica que hay que seguir después de haberse aprobado la ley educativa?

Como sinceramente lo hemos hecho saber, desde el POS dijimos categóricamente que NO. Y estábamos en lo correcto. Se manifestaba un descenso de la movilización.

¿Qué pasó después de que se levantó el plantón “masivo” indefinido por parte de la sección 22 de la CNTE?

Para empezar, hay que subrayar que fue hasta la tercera consulta (por demás está decir, consultas antidemocráticas -que algunos revolucionarios se atrevieron a afirmar que eran la expresión de las “bases”-, pues en ella sólo participó el 15% de la base de la sección 22), que se decidió levantar el plantón “masivo” indefinido que contaba con la presencia de 10 mil maestros de la 22, e iniciar un plantón representativo con el 20% de la membresía de la 22, es decir, con 15 mil maestros.

Con esta decisión tomada, el plantón en el DF dejó de ser el eje central de la lucha contra la Ley Secundaria del Servicio Profesional Docente, lo cual se confirma con las nuevas manifestaciones y acciones que vemos con más frecuencia en otras partes del país por parte de los docentes. Un repunte en la lucha empieza a manifestarse.

Este giro importante se dio porque los maestros aprendieron rápido, y vieron las amenazas que había al interior del movimiento magisterial con las corrientes estalinistas (oportunistas vestidos de ultras); y porque así también lo consideramos, al ser el POS una organización revolucionaria trotskista con presencia dentro del movimiento magisterial –estrategia establecida hace 22 años-, pudimos tener influencia en esta batalla tan importante del magisterio. También, justo ahora estamos recuperando las escuelas que la charra sección 59 nos arrebató en Oaxaca durante el tiempo que duró el plantón “masivo” indefinido.

Hasta el día de hoy no hemos podido abrogar esta ley, pero la guerra contra la burguesía y todas sus contrarreformas en este país aún no está terminada ni mucho menos perdida, tenemos que ir preparando los escenarios que nos permitan las victorias que tanto hacen falta al proletariado mexicano, pero eso sólo lo lograremos afinando bien las tácticas y la estrategia a través del análisis material y dialéctico de nuestra realidad. Queremos victorias, no mártires, la desesperación en nada nos ayudará. Lukács decía lo siguiente sobre cómo plantear las tácticas y las estrategias:

“Solo la totalidad del proceso revolucionario puede brindar un parámetro para la acción comunista. Lo que Marx ha destacado en la Crítica del programa de Gotha, que ‘el derecho no puede jamás estar a un nivel superior al de la forma económica de la sociedad y de su correspondiente desarrollo cultural’, se refiere también a las formas de organización del proletariado durante la lucha de clases. También estas formas son, por un lado modos de expresión; por otro, armas de la lucha de clases, cuya evolución, fuerza, utilidad, perfeccionamiento, etc., dependen de la evolución de la lucha de clases. Tan pronto como una forma de organización se autonomiza (p. ej., un plantón “masivo” indefinido exclusivamente*), el punto de vista de la totalidad queda encubierto y, con esa desaparición, queda arruinado el verdadero parámetro para la acción, y solo quedan como consecuencias y parámetros los resultados inmediatamente visibles de la lucha. Pero esos resultados –al margen de que sean convenios acerca de tarifas o alzamientos armados-, considerados aisladamente, no pueden proporcionar un parámetro para la acción del proletariado, ni siquiera para la valoración correcta de la situación actual.

El marxismo concibe todo el proceso de la evolución capitalista y, dentro de esta, el proceso de desarrollo de las energías proletarias, como un gran proceso unitario. El largo lapso que comprende esta evolución, las prolongadas pausas, las –aparentemente- prolongadas detenciones, retrocesos, paralizaciones, nunca pueden ni deben oscurecer, ante los ojos del proletariado y, ante todo, de su vanguardia consciente, el carácter revolucionario de la totalidad. La táctica de los comunistas debe adecuarse, pues, a este doble carácter del movimiento obrero revolucionario. Por otro, debe considerar continuamente esta misma totalidad desde el punto de vista del instante dado, desde la perspectiva de la “exigencia del día”: debe ser siempre una Realpolitik revolucionaria, en la cual cada uno de los dos conceptos que constituyen la táctica comunista debe ser igualmente importante.”(1)

La lucha debe continuar, es urgente celebrar congresos en la sección 22 y de la CNTE para hacer la reflexión pertinente e integrar al movimiento de la CNTE las columnas magisteriales de Veracruz, Zacatecas y de otros estados que han roto y superado la dirección charra del SNTE. Hay que consolidar la propuesta socialista de que en toda escuela se elija en asamblea un Colectivo Escolar que esté integrado por representantes de trabajadores de la educación, padres y alumnos; que se haga cargo del proyecto escolar del plantel, y que una de sus tareas sea ventilar la elaboración del presupuesto del plantel y a partir del mismo exigir a las autoridades de la SEP que proporcionen los recursos, lo cual harían en coordinación con los demás Colectivos Escolares de otras escuelas. Así como otras tantas propuestas y acciones que puedan surgir. Estos pasos empiezan a darse.

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* Agregado nuestro.

(1) György Lukács. Táctica y ética, escritos temprano (1919-1929). Argentina: El Cielo por Asalto; 2005.

Una respuesta al POS: derrotismo y oportunismo en la lucha del magisterio

Por Antonio Méndez y Jimena Vergara (LTS)

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En un artículo fechado en octubre del 2013 titulado “Oportunismo en la lucha de la CNTE: el caso de la LTS”, el Partido Obrero Socialista (POS), en voz de Ramón Centeno, abre fuego contra nuestra organización a la que acusa de hacer seguidismo a la política del stalinismo. Las diferencias entre nuestras organizaciones, lejos de ser tácticas, son estratégicas y tienen consecuencias a la hora de plantear política concreta para que las luchas triunfen. Y por eso respondemos ampliamente en estas líneas las acusaciones hechas por el POS que, desde nuestro punto de vista, intentan esconder -sin lograrlo- su capitulación ante la política incorrecta que levantó la dirección de la CNTE.

Según Ramón Centeno (RC a partir de ahora),  la lucha del magisterio de Oaxaca contra la Reforma Educativa vivió dos fases: la primera, abierta con la aprobación de la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD) de carácter ascendente y la segunda, a partir del 3 de septiembre de carácter descendente. Omite que la lucha contra los cambios constitucionales en educación, de carácter nacional, tuvo su primer gran ensayo con la lucha de la CETEG en Guerrero, cuando la irrupción magisterial abrió un proceso profundo en el pueblo guerrerense durante los primeros meses del 2013, frente a la actitud testimonial del resto de los elencos dirigentes de la CNTE, en particular en Oaxaca y Michoacán. A pesar de esto, esa energía, posibilitó acicatear a otros sectores del magisterio que comenzaron a activarse contra la reforma y a otros aliados naturales como los estudiantes de las normales rurales y urbanas. Lamentablemente, la dirección de la CNTE, llevó esa energía a los llamados “Foros Educativos” organizados por Gobernación, los cuales finalmente cumplieron su objetivo: desviar ese momento de la lucha del magisterio a la confianza en el diálogo con los partidos del “Pacto por México” y desactivarla para dejar libre el camino a los partidos del Congreso de votar los cambios constitucionales en materia educativa.

Sobre esto, el POS se limitó a reproducir en su edición en línea de “El socialista” un comunicado de la Sección 22 que consideraba un éxito la realización de los foros: “La Coordinadora ha avanzado en las tres rutas que se ha trazado: jurídica, política y pedagógica; en esta jornada de lucha ha logrado la realización de los foros educativos (…); estos foros han alcanzado los objetivos: debatir con diputados, senadores, congreso (sic) de los estados, la gente de la Secretaría y empresarios; los resultados son que no saben nada del sistema educativo nacional, ni cómo se estructuran los planes y programas educativos, por ello queda claro que la lucha en las calles debe ser el arma para lograr la abrogación a los artículos tercero y setenta y tres constitucionales.”

Es difícil encontrar una palabra de crítica a la dirección de la Coordinadora, incluida la Sección 22, ante esta política. Cabe preguntarse ¿no estaba planteado, aprovechando el ímpetu mostrado por Guerrero, profundizar la lucha y generar las condiciones de un verdadero paro nacional educativo? ¿No es verdad que la confianza en los “foros educativos” fue funcional al objetivo de desarticular la movilización magisterial para hacer pasar las llamadas “leyes secundarias” con una relación de fuerzas más favorable para el gobierno, tal como desde la LTS alertamos? ¿No es verdad que la dirección de la CNTE perdió un tiempo valiosísimo durante todos estos meses?

Una organización que se reclama socialista debería plantear eso, como nosotros hicimos en nuestros materiales públicos, en los cuales venimos planteando propuestas políticas no solo en los últimos meses, sino a lo largo de los últimos dos años para los procesos de lucha magisterial.

La realidad es que el magisterio llegó debilitado a la lucha de resistencia contra la aprobación de las llamadas Leyes Secundarias en el mes de agosto, producto de una política incorrecta de su dirección. A pesar de ello, la tenacidad de la base, la tendencia extensiva de los paros en diversos estados y el plantón como mecanismo para centralizar la lucha y darle un carácter nacional, comenzaba a impactar en el conjunto del magisterio, aunque al mismo tiempo,  sensibilizaba  a sectores de la población.  Pero para RC y su organización ya se había “luchado demasiado”.

El POS desplegó en los últimos dos meses una política llamando a “dar dos pasos atrás”, sin explicar las causas políticas (en primer lugar, referidas a la orientación impulsada por la dirección) por las que el movimiento no podía echar abajo la reforma. Este llamado se hizo desde las páginas de “El socialista”, incluso antes de la represión al plantón en el Zócalo capitalino donde planteaban: “En México el primer round, la lucha para evitar la aprobación de las leyes de la reforma educativa, ha terminado. En esta primera escaramuza apenas se han movilizado algunas decenas de miles de más de un millón de maestros. Los padres de familia han (sic) todavía a la palestra. Es posible que cientos de miles de maestros y de padres hayan creído en la demagogia del gobierno y piensen que la reforma educativa es positiva. Pero falta ver cómo reaccionarán cuando se aplique y los afecte de muchas maneras, a algunos en su profesión y su empleo, a otros en una educación para sus hijos todavía más deficiente.” Y más adelante plantea “En México el segundo round contra la “reforma educativa” comenzará cuando el gobierno la quiera aplicar en las escuelas.” El 30 de septiembre, una masiva movilización de padres de familia inundó las principales avenidas de Tláhuac, lo cual dio origen al movimiento de padres que hoy se está extendiendo en el Distrito Federal… nos preguntamos si el POS considera que ya estamos en el “segundo round”.

Lo único que puede encontrarse en la posición del POS son llamados al “repliegue”, pero nunca una política que enfrente, desde una perspectiva socialista y revolucionaria, la orientación histórica de la dirección magisterial.

La táctica al servicio de luchar “por migajas”

Continúa RC planteando que  “Es cierto que la lucha de la S-22 en el DF había logrado contagiar a maestros de otros estados, pero aún sin alcanzar la magnitud del terremoto en Oaxaca. El debilitamiento relativo fue fácilmente percibido por el Gobierno del Distrito Federal (GDF), quien el viernes 13 de septiembre desalojó del Zócalo al plantón que ahí tenía la S-22, algo que no había intentado en las semanas previas. Como bien apreció un camarada: “Un movimiento que es fácilmente sacado de su reducto carece de fuerza para derribar leyes federales.  Al plantón todavía le tomaría casi otro mes asimilar esto”.

Hay que insistir en el hecho de que mucho antes de la represión del 13/9, el POS buscaba convencer a los maestros de que había que “replegarse” y que lo que se había obtenido era “un gran triunfo”, a contramano del sentimiento generalizado en la base magisterial. Evidentemente el POS no intervino en los Encuentros Magisteriales de la Sección IX porque su postura no sería bien recibida por las y los maestros que provenientes del DF y distintos estados le exigían a la dirección no dar un paso atrás y profundizar la lucha y la movilización, encuentros donde nuestra organización planteó constantemente la exigencia de organizar la lucha desde las bases, generalizarla y extenderla y exigir a los demás sindicatos un verdadero Paro Nacional. El argumento del POS de que “ya ven, teníamos razón” ante la represión del 13/9 es francamente repudiable: en lugar de poner todas las fuerzas para el triunfo de la lucha, para prevenir y contrarrestar la amenaza represiva, el POS decía “hay que retroceder”, la “lucha ya obtuvo un gran triunfo”.

¿Qué más derrotista que el argumento del POS de que con la represión del 13/9 se da un golpe imposible de revertir y que ya no era posible echar atrás la reforma? Derrotista y lejos de la verdad. Como planteamos en uno de los números del boletín Nuestra Clase (proyecto impulsado por compañeros independientes y militantes de la LTS en el magisterio): “Tras el violento desalojo del plantón magisterial en el Zócalo capitalino por parte de los gobiernos federal y local el 13/09, al que se sumaría horas después la cruenta represión al plantón de Xalapa, amplios sectores estudiantiles y populares han mostrado su solidaridad con el magisterio en lucha. Así se constató en la gran marcha y la  nutrida concurrencia al “grito de la resistencia” del 15/09 en el DF, y con los paros estudiantiles en decenas de escuelas y facultades de educación media superior y superior (incluidas las normales del Distrito Federal) que se han sumado al segundo “paro cívico nacional”. En varios estados de la República, miles de maestros salieron a repudiar la represión, mostrando la gran energía que ha puesto la base magisterial en esta lucha. Sin embargo, con el régimen del “Pacto por México” dispuesto a mantener a toda costa la imposición de la Reforma Educativa, es indispensable que, partiendo de la continuidad de la resistencia magisterial en varios estados y del apoyo estudiantil y popular conquistado, demos pasos en el fortalecimiento del movimiento, desarrollando una estrategia que apunte no sólo a resistir, sino a vencer, enfrentando las trampas desmovilizadoras que nos ponga el gobierno.”

Lo que no ve o no quiere ver el POS, es que la represión caló hondo en un aliado del magisterio que hasta ese día había permanecido pasivo: el movimiento estudiantil. La marcha del 15 de septiembre, apenas dos días después del desalojo, congregó a decenas de miles de jóvenes que al grito de “¡No están solos!” conmovieron hasta las lágrimas a las maestras y maestros del plantón, para luego nutrir masivamente el grito de independencia que organizó el magisterio. En casi una treintena de instituciones de educación superior, estallaron los paros en solidaridad, con cientos de brigadas a los mercados, el metro y centros de trabajo. Al mismo tiempo, continuaba el proceso de extensión a nivel nacional del conflicto magisterial, incluso en estados y regiones donde la CNTE no tiene presencia y el control de los charros había sido una pesada losa durante décadas. Cualquiera que revise los periódicos de esos días, y que haya concurrido a las manifestaciones, sabe que estamos en lo cierto, a pesar de que los escasos militantes del POS se esforzaban por demostrar, desde su publicación electrónica, que eran muy pocos los jóvenes y trabajadores que acudían en apoyo al magisterio.

En ese momento, los militantes de la LTS en el magisterio y el sector educativo, junto a compañeros independientes con los que impulsamos Nuestra Clase, planteamos varias propuestas para profundizar la lucha. En primer lugar, exigiéndole a la dirección de la CNTE que tuviera una política unitaria, concreta y que llamara a todo el magisterio democrático, incluidos los sectores no referenciados en la CNTE, como el CEND de Michoacán, a sumarse a la  lucha. Pero también bregamos por hacer un llamado al conjunto de los maestros y maestras del SNTE, planteando la necesidad de soldar la más amplia unidad de las bases magisteriales y como vía para arrancarle a los charros su influencia sobre un sector todavía amplio del sindicato y recobrar el SNTE con un carácter combativo. También planteamos la necesidad de democratizar la lucha, haciendo un llamado público a todo el sindicato para que se pusieran en pie asambleas por escuela que erigieran un organismo de decisión de democracia directa, con delegados rotativos y revocables. Propagandizamos la necesidad de democratizar la lucha e integrar a toda la base,  retomando la experiencia del Congreso de Representantes por Escuela que el propio magisterio puso en pie durante la primavera magisterial en 1989.
Concretamente planteamos: “Los organismos con los que contamos ahora y que están centralizando la lucha, como las Asambleas Estatales, la ANR y el Encuentro Magisterial y Popular pueden ser  organismos más representativos y democráticos de toma de decisiones, sólo en la medida en que se nutran de delegados de base. Se trata de que las decisiones y propuestas se den de abajo hacia arriba y no viceversa, y de que los organismos de dirección respondan a la voluntad de la base que, mediante asambleas, pueda discutir todo lo concerniente a la lucha y los pasos a seguir, aprovechando toda iniciativa que surja de la base.” Además de difundir una política para hacer empalmar la lucha contra la Reforma Educativa con el emergente movimiento contra la privatización de PEMEX, planteando el más amplio frente único de las organizaciones obreras y populares, con independencia de la dirección de López Obrador.

¿Ante esta propuesta política y programática ofensiva, cuál fue la política del POS? Plantear que la lucha estaba en descenso y que había que dar dos pasos atrás, y tratar de convencer al magisterio de que se había obtenido grandes conquistas, cuestión que hizo desde inicios de septiembre, en particular desde “El Socialista” No. 370 donde hace un recuento de lo “ganado” por los maestros. Incluso, embellece los “acuerdos” establecidos con el gobierno y se jacta de que “se preserva la gratuidad educativa”, cuestión que sería desmentida ese mismo mes por la irrupción de los padres de familia no solo en Tláhuac, sino en Xochimilco, Milpa Alta y Cuajimalpa.

Su política de repliegue para “proteger a la Sección 22” se redujo a agitar la necesidad de levantar el plantón y el paro. Pero ni una sola palabra dijeron los “socialistas” del POS sobre cómo profundizar la lucha, cómo democratizar las decisiones, cómo soldar la unidad magisterial y como potenciar la rebelión antiburocrática al interior del SNTE, salvo el llamado general del que alardea RC en su artículo de realizar una campaña nacional en las escuelas. Más importante aún, no dijo nada sobre la política de la dirección impulsada hasta ese momento. ¿Por qué se calló la boca el Partido Obrero Socialista? Una cosa es “proteger a la Sección 22” y otra es proteger una política errónea de la dirección, utilizando como cobertura de eso  los “repliegues tácticos” ya comunes en este grupo. Objetivamente, y esto hay que decirlo, bajo la tapadera de “ya obtuvimos suficiente, repleguemos la lucha”, el POS cubrió por “izquierda” y con un léxico “leninista” a la dirección del magisterio, mientras ataca a los sectores que pugnaban por una política alternativa para el triunfo de la lucha.

Más cerca de la dirección y más lejos de la base  

Se calló porque, como reconoce RC, uno de los militantes del POS fue parte de la comisión negociadora ampliada de la CNTE y porque, frente al creciente cuestionamiento de las y los maestros a la dirección de la 22 en particular y de la CNTE en general, decidieron, como es su costumbre, enfrentar a la base y proteger a la dirección. Y es que el verdadero peligro que enfrentaba la lucha en ese momento, es que la energía desplegada, nuevamente,  fuera a parar en algún acuerdo poco ventajoso con el gobierno.

Por eso, desde mucho tiempo antes desde la LTS y Nuestra Clase, planteamos que era fundamental  impulsar un comando único de negociación, con representación de toda la CNTE y todos los sectores en lucha, que pusiera como piso mínimo la abrogación de la reforma educativa. Alertamos desde el principio que, las negociaciones por separado, podían resultar en conseguir aspectos parciales para los estados donde la CNTE es hegemónica como Oaxaca,  pero dejaba en el desamparo a las secciones más débiles y truncaba la rebelión antiburocrática en ciernes a nivel nacional (que hoy sigue expresándose, aunque sin la fuerza del momento provocado por el “terremoto” oaxaqueño). Aunque el POS correctamente planteó la necesidad de que las negociaciones debían ser públicas, se hizo parte de la política y la lógica que la dirección impuso.

El desgaste del movimiento, del paro de la 22 y del plantón, no es culpa de la base ni del “ultraizquierdismo” (pese a las maniobras de distracción que el POS realiza), sino más bien de la política de una dirección que dilapidó durante meses la energía y combatividad de sus bases. Porque, mientras el ánimo de los maestros y maestras que estaban en el plantón y sosteniendo los paros era luchar por echar abajo la reforma, la dirección se enfrascó en una negociación “por estados”, la cual una y otra vez fue cuestionada por las bases, como se expresó en las asambleas estatales de la Sección 9 (donde nuestros compañeros del sector dieron pelea contra la dirección de Francisco Bravo) y de la misma Sección 22.Y por otra parte, evitó abiertamente llamar a la UNT y demás sindicatos a un paro nacional contra las reformas y en solidaridad con el magisterio, como exigimos desde la LTS, cuestión que seguramente Centeno y Ruiz no lo vieron porque no estaban presentes en los Encuentros Magisteriales. Solo con una política superior podía evitarse el desgaste del plantón y de la lucha misma, y no darle armas a Miguel Mancera para arrinconar al plantón, apoyado  en los empresarios movilizados reaccionariamente contra el magisterio.

Pero eso para el POS es algo incomprensible, ya que su lógica siempre se limitó a los marcos de la política de la dirección magisterial, para ello embelleció “lo obtenido” y buscó minimizar la disposición a la lucha. Bajo esta lógica RC nos acusa de abstenernos de proponer un repliegue táctico como si fuera la clave para ganar la lucha, para ocultar que el POS se abstuvo de tener una política correcta para vencer a pesar de tener responsabilidad en la comisión negociadora de la Sección 22 y la región de Mitla, no sólo en la coyuntura sino en todo el proceso abierto desde el año pasado.

Era evidente que la voluntad de la base de permanecer en el plantón, que solo menguó ya con muchos días de desgaste y como resultado de la impotencia de la política de la dirección magisterial, era la forma de expresar su descontento político con la dirección y su voluntad de permanecer en la lucha, independientemente de que la UTE-FPR haya querido utilizar a su favor este descontento.  Cuando decimos que era una decisión plenamente táctica (así como lo son distintas medidas de lucha) es porque consideramos que la clave era la estrategia política para el triunfo de la lucha, cuestión que Centeno ni menciona, porque el POS careció de una estrategia alternativa a la de la dirección, para lograr la abrogación de la reforma educativa.  La votación a favor del repliegue y el regreso a clases no fue acompañada por la definición de un plan de acción superior que permitiese reorganizar la lucha para torcerle el brazo al gobierno. Y esa carencia es responsabilidad de la dirección, lo cual llevó a que primase el debilitamiento por hambre y por cansancio. Pero entonces, ¿por qué el POS busca responsabilizar a la LTS del debilitamiento del plantón, en lugar de ver y combatir la incorrecta línea política de la dirección de la 22? Lo que correspondía a un grupo revolucionario era proponer una política alternativa frente a su disposición a ganar desde muchas semanas antes, en lugar de avalar negociaciones que iban a llevar al movimiento a un callejón sin salida para lograr la abrogación de la Reforma. Pero como es costumbre del POS, prefirieron no pelearse con la dirección de Rubén Núñez y acusar a la base de “ultra”. Más aún, prefirieron participar en una comisión negociadora para obtener algunas concesiones locales mientras la reforma ya está recabando sus onerosas consecuencias a lo largo y ancho del país.

La verdad sobre la “amarga verdad”

RC dice que los trotskistas de la LTS “tenemos miedo” y que nos negamos a decirle la “amarga verdad” a las masas. Según ellos, habríamos hecho seguidismo de la política de la stalinista UTE porque era esta corriente quien se manifestaba por permanecer en el plantón. Dice además que hacemos “apología del más simple acompañamiento de las luchas (seguidismo), aterrado de intentar mover el volante del auto cuando hay que evitar un accidente”. Nosotros comprendimos que el descontento con la dirección, como planteamos antes, se estaba expresando a través del gesto intransigente de permanecer en el plantón y  ante eso propusimos una estrategia política para triunfar, alternativa a la que sostuvo la dirección. ¿Qué tiene que decir el POS de dicho descontento que se estaba generalizando en los y las maestras de base? ¿Que opina el POS de que la dirección de la CNTE no convocó públicamente a conformar una comisión negociadora de todas las secciones, y que pusiera como piso mínimo la abrogación de la Reforma? ¿Y qué dice Centeno y compañía de que mientras se negociaban cuestiones locales con el gobierno, en las manifestaciones se decía que se estaban discutiendo los cambios constitucionales? ¿y qué dice RC respecto al hecho de que la base magisterial repudió ampliamente a sus dirigente señalándolos como pactistas? ¿Opina  que una política ofensiva no sentaba las bases para por primera vez en décadas, la CNTE pudiera disputar realmente la dirección del SNTE, partiendo de que más decenas de miles de maestros en todo el país estaban luchando contra la reforma.

En nuestros materiales y foros públicos, dijimos abiertamente que la clave de la lucha política contra la dirección no era si retirarse del plantón o no, lo cual era una decisión táctica. Pero el POS se negó a dar la lucha justamente en aquello que sí era clave: el desarrollo de una política para torcerle el brazo al gobierno. La amarga verdad es que el POS hace seguidismo de las direcciones cualquiera que estas sean, que en determinado momento aparecen en la cresta de la ola ¿en qué se diferencia la política del POS del conjunto de la dirección de la Sección 22? ¿En qué se diferencia la política del POS de la stalinista UTE además de la discusión sobre levantar o permanecer en el plantón?  En nada desde el punto de vista de la estrategia política del movimiento. Ambas organizaciones (mas allá de que los estalinistas posen de “radicales” mientras el POS aparece una vez más como “moderado”) están plegadas a la lógica reformista que desde hace años sostiene la dirección de la CNTE que implica “movilizar, negociar, movilizar”, todo a contracorriente de las tendencias progresivas que, en los momentos álgidos, su combativa y abnegada base pone en juego, y en contra de una política para vencer.

Lucha de estrategias, ahora en el magisterio

En todas las luchas donde hemos participado junto con el POS, la dinámica de los acontecimientos nos ha colocado, inevitablemente, en lados encontrados. Según RC y su organización, la LTS pecaría de “ultraizquierdismo” y se apoya en Lenin para decir:

“Así, aunque el reformismo ha sido mejor extirpado del movimiento comunista, el infantilismo ha tomado su lugar como principal obstáculo a superar en el presente. Lenin tempranamente detectó la nueva enfermedad al ver que la misión de estos izquierdistas es “ir adelante sin detenerse ni desviarse de su camino, avanzar en línea recta hacia la revolución comunista”. Lenin se burló de esto y sugería marchar “guiados por la convicción de la necesidad de una flexibilidad máxima en nuestra táctica.” En efecto, para Lenin es crucial saber replegarse”.  Y luego plantea, también citando a Lenin que: “Los partidos revolucionarios deben completar su instrucción. Han aprendido a desplegar la ofensiva. Ahora deben comprender que esta ciencia hay que completarla con la de saber replegarse acertadamente. Hay que entender –y la clase revolucionaria aprende a comprenderlo por su propia y amarga experiencia- que no se puede triunfar sin saber atacar y replegarse con acierto.”

Después de leer la cita de Lenin, al que el POS recurre habitualmente para justificar su conservadurismo y sus capitulaciones, nosotros decimos: lo que el POS flexibiliza no es la táctica, sino la estrategia revolucionaria, para adaptarse a la agenda de las  direcciones reformistas. Y nos preguntamos ¿cuándo, en la práctica del POS se ha visto una política ofensiva? Porque, en nuestra experiencia, siempre han sido superados por las alas izquierda que surgen de las luchas y siempre acaban plegados a los elementos más conservadores y reformistas de las mismas. Y aún más, se han adaptado a la política de direcciones reformistas y burguesas, como fue su embellecimiento de la dirección neozapatista o, por ejemplo, su “combativa” campaña de firmas para impugnar el TLC impulsada junto al terrateniente Cuauhtémoc Cárdenas –el máximo dirigente del PRD- en los 90s.

Esta práctica está estrechamente ligada a la concepción teórico-política del POS, la teoría etapista de la “revolución democrática”. Según ellos, basados en la revisión de la Teoría de la Revolución Permanente que hiciera el fundador de su corriente internacional, Nahuel Moreno, en la época actual, la revolución en los países semicoloniales como México requiere, como primer y necesario paso en la lucha por la revolución socialista, de una revolución de tipo democrático, en el terreno del régimen político de la burguesía. Bajo esta caracterización, lejos de ver en la “alternancia democrática” una trampa para desviar el descontento con el viejo priato, plantearon que el triunfo de Fox en la elección presidencial del 2000 fue justamente un triunfo de la “revolución democrática” que crearía – en un marco de “más democracia”- mejores condiciones para luchar por el socialismo. Un verdadero dislate teórico para presentar como una “revolución democrática” el ascenso, por la vía de las urnas, de un panista ultraconservador al gobierno. Nos preguntamos ¿qué tiene que decir el POS, después de dos sexenios de panismo con un saldo de más de 100 mil muertos, decenas de miles de desaparecidos y cientos de víctimas de feminicidio al respecto? ¿Qué tiene que decir RC y su organización respecto a la imposición de la Reforma Laboral, una de las legislaciones más anti obreras aprobadas en las últimas décadas? ¿Acaso hay más democracia sindical? ¿Acaso los jóvenes de las periferias son tratados por la policía más “democráticamente”? Más aún ¿qué tiene que decir el POS de los fraudes electorales de las últimas dos elecciones? ¿O es que consideran los militantes de esta organización que el IFE es una conquista democrática de las masas? Lamentablemente el POS, en el que milita RC, no ha dicho una sola palabra de balance autocrítico al respecto de esta definición, donde la separación etapista los llevó a no ver el carácter reaccionario de la “transición democrática” y su carácter de trampa contra las masas.

Esta lógica se articula con una ubicación constante de embellecer la política de las direcciones reformistas e incluso burguesas y sus “logros”, y como expresión de esto, en los procesos de lucha plantear constantemente esta forma de “repliegue”; una suerte de repliegue permanente diríamos nosotros.

En Euzkadi (ahora Tradoc), por ejemplo, lejos de tratar de articular la lucha a un programa superior para hacer avanzar la conciencia de los obreros plantearon desde el principio la lucha por indemnizaciones y por una cooperativa. Como el POS que intervino en Euzkadi se dividió y está enfrentado por lo que pasó en esa fábrica, nos adelantamos a lo que pueda decirnos C.Ruiz, su dirigente “histórico” que ahora crítica a quienes hoy dirigen Tradoc: la LTS les planteó fraternalmente, hace años, que había que proponer la estatización bajo control obrero. Pero Ruiz en ese momento miró para otro lado. Y ahora ¿qué conclusiones ha extraído RC y el POS de su intervención en Euzkadi -luego Tradoc- de cuya dirección eran parte hasta la ruptura de su partido? Ninguna. Los trotskistas de la LTS somos parte de una corriente que, por ejemplo en la fábrica Zanón de Argentina, peleó desde el principio por el control obrero de la producción y la expropiación de la fábrica hasta que lo conquistó. Y que hoy es un referente de izquierda para la clase trabajadora de ese país y a nivel internacional, que se pone al frente de las luchas obreras y democráticas.  ¿Qué habría sido de los obreros de Zanón bajo una dirección como la del POS de C.Ruiz? El espejo son las cooperativas impulsadas por el autonomismo donde, aunque tengan el carácter progresivo de mostrar que no son necesarios los patrones,  tienen profundas contradicciones, tales como que los obreros se auto explotan o más grave aún, explotan a otros.

Otro ejemplo. En la huelga de la UNAM, surgió un ala izquierda de miles de estudiantes que hegemonizó el CGH y las asambleas y rompió con la dirección histórica del movimiento estudiantil (el pro patronal PRD), enfrentando la maniobra de los moderados vinculados al sol azteca, que querían levantar la lucha mediante falsas promesas. Nosotros fuimos orgullosamente parte de esa ala que se mantuvo en lucha para lograr los 6 puntos del pliego y un congreso universitario democrático y resolutivo. La que fue llamada “ultra” por los medios masivos de comunicación (priistas, panistas y perredistas), quería conquistar los 6 puntos del pliego petitorio ¿Con quién estuvo el POS?… Con el PRD y los eméritos que bregaron por levantar la huelga como “repliegue táctico”, y por eso el POS fue repudiado por miles de activistas por estar en contra de la continuidad de la huelga. Centeno nos dice que ellos querían evitar la entrada de la PFP. Debemos decirle -porque evidentemente lo desconoce o le informaron mal- que la política canallesca de su organización fue impulsada muchos meses antes de la entrada de la PFP. ¿Ya estaba perdida la lucha entonces? Pero les preguntamos a los infalibles ideólogos del POS, si estaba ya derrotada …. ¿Por qué continuó la huelga, con numerosas movilizaciones de miles y miles durante los meses siguientes? ¿Por qué cayó Barnés si ya estaba perdida ? ¿Por qué tuvieron que intentar llevar al CGH a la trampa del diálogo y con maniobras (que fueron solapadas y apoyadas por muchos moderados) preparar el camino a la represión? ¿No era más revolucionario bregar por una estrategia política para el triunfo de la huelga, como hicimos desde Contracorriente, enfrentando la política de aquellas corrientes estudiantiles que no tenían una política en ese sentido, que -como hizo el POS- decretar de forma pedante que la lucha estaba derrotada y sumarse al coro de moderados que atacaban a los estudiantes en huelga?

Centeno falta a la verdad; ellos no querían evitar la represión, sino que le tenían miedo a una nueva generación estudiantil que, por primera vez enfrentó el reinado del PRD en la universidad y avanzó en una perspectiva política no solo de enfrentamiento contra los planes contra la educación, sino contra al conjunto del régimen político de la transición pactada. Para los anales, la imagen del POS estará siempre ligada al PRD en la huelga de la UNAM, y por ello este partido quedó tan debilitado en el movimiento estudiantil del cual hoy, ya no forma parte. Y la huelga, a pesar de la represión y del encarcelamiento de cientos de estudiantes (dentro de los que estaban decenas de nuestros jóvenes militantes y la que suscribe con Antonio Méndez éstas líneas) logró preservar la gratuidad de la UNAM.

Por detrás de esto está que la estrategia de la revolución democrática impide al POS, incluso en el terreno de la táctica, entender los mecanismos de desvío y reacción que el régimen, las direcciones reformistas y sus aliados al interior de las organizaciones obreras y populares, desplegarán en todo momento y en todo lugar para desactivar las luchas. Por eso, de conjunto, permanentemente pelean por migajas y ven en el desvío y el engaño, triunfos del movimiento o avances de la “democracia”.  Oportunismo – dice Lenin y no S. Zizek, a quien gusta citar Centeno y los aggiornados socialistas del POS, que hoy asesora a la izquierda reformista en Grecia organizada en Syriza- es rebajar el programa y las tareas de los revolucionarios. En el caso del POS, esto se muestra no solamente en la forma en que conciben la lucha, sino también en su adaptación a las direcciones que se interponen entre los trabajadores y sus objetivos, sean  inmediatos o históricos.

No está de más aclarar
Nuestro método como organización, no es demeritar en un debate político a las organizaciones por su peso numérico o político en la juventud y en el movimiento obrero. Pero, producto de que RC intenta ningunear a la LTS planteando que somos una organización restringida al Distrito Federal, que está en “algunas” escuelas de la UNAM y que tenemos peso nulo en el magisterio, es menester aclarar a un lector desprevenido que el POS es una organización en crisis hace años, debilitada como resultado de su adaptación a direcciones no revolucionarias, y que fue incapaz de sacar conclusiones de su debacle, y con el cual nuestra organización ajustó cuentas políticas por la vía de los hechos, mostrando una orientación para construir una nueva organización revolucionaria en México. El que tiene miedo es el POS, por eso alerta del riesgo “infeccioso” de la LTS. Ni qué decir de nuestra presencia en el movimiento estudiantil que el POS abandonó después de su debacle en la huelga de la UNAM, donde los compañeros de la Juventud Anticapitalista, Socialista y Revolucionaria (JASyR) participaron en más de 20 escuelas que se fueron al paro en solidaridad con el magisterio, no solamente de la UNAM. Estamos muy orgullosos de ser una organización política y una corriente viva en el movimiento estudiantil que tiene en sus filas dirigentes ex presos políticos de varias generaciones y pelea porque los estudiantes abracen una perspectiva de unidad con la clase obrera.

Nuestra organización es parte del magisterio y cuenta para hoy con un boletín (Nuestra Clase) impulsado por compañeros independientes de la Sección 9, 10, 11 y 22. Somos una corriente joven en el magisterio, pero cuya práctica es opuesta a la del POS, que está desde hace años y que no ha logrado construir una verdadera oposición política, porque está más preocupado en adaptarse a la dirección. En el Distrito Federal, nos hemos hecho parte activa, en estos momentos de resistencia, de la tarea de organizar la unidad por la vía de los hechos de los padres de familia y los maestros que, en Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac, están en pie de lucha; participando de decenas de asambleas, distribuyendo nuestros más de 20 números del boletín Nuestra Clase que ha llegado a Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Guerrero.

Además, desde el periódico obrero “Desde las bases” hemos impulsado la unidad con el magisterio en otras organizaciones obreras como el sindicato de Telmex, el SUTIEMS, el STUNAM y el Seguro Social, además de vincularnos con luchas como la de las obreras de Cartagena, los trabajadores de Honda y Nissan. Hoy por hoy, estamos impulsando la conformación de una nueva organización política, socialista y revolucionaria, a nivel nacional, porque opinamos que hay que poner en pie una alternativa de los trabajadores y la juventud combativa. Por eso   estamos realizando una gran campaña a nivel nacional para conquistar nuestra legalidad política, promoviendo el Movimiento de los Trabajadores Socialistas que ya cuenta con afiliados en Puebla, Campeche, Chihuahua y Guanajuato. RC está proyectando el enojo y fastidio por la crisis de su organización en la LTS, crisis que insistimos, es producto de una historia de capitulaciones de las cuales sus militantes no han extraído conclusiones, o bien no las conocen.

Pero la clave de nuestra diferencia con el POS es que, ahí donde estamos, luchamos por forjar corrientes antiburocráticos, clasistas y combativas que den batalla a las direcciones tradicionales y que, en la medida de nuestras posibilidades, sean un ejemplo para el conjunto del movimiento obrero de que se puede vencer y luchar por mucho más que migajas. Nuestra diferencia sustancial con el POS es que, bajo nuestra lógica, la táctica en todo momento y en todo lugar, está subordinada a nuestra estrategia: la construcción de una organización revolucionaria, la lucha por el socialismo y el poder de los trabajadores. Esto no implica que pensemos que la revolución socialista se puede hacer en todo momento y en todo lugar, como intenta ridiculizar RC y el POS. Implica, a decir de Trotsky que “no somos un partido igual a los demás. No ambicionamos solamente tener más afiliados, más periódicos, más dinero, más diputados. Todo eso hace falta, pero no es más que un medio. Nuestro objetivo es la total liberación, material y espiritual, de los trabajadores y de los explotados por medio de la revolución socialista”.

[1] Antonio Méndez es integrante de la Asamblea de Coordinación de las Secciones 10 y 11 y Jimena Vergara es académica de la UNAM y afiliada al STUNAM.

México. El dilema de los “infiltrados” en las movilizaciones

Rebelión
Adalay David Rojas
Miercoles 6 de Noviembre 2013
Aunque es bien sabido que la represión forma parte de la política del gobierno en contra de quienes afecten los intereses del orden que prevalece, el tema de los “infiltrados” y “provocadores” ha llegado a causar confusiones en cuanto al papel que pueden llegar a tener estos en la protesta social.

Para abordar tal cuestión es necesario llevar a cabo una serie consideraciones a partir del ejercicio de la organización y la lucha popular para resolver algunas cuestiones como: ¿son los infiltrados quienes provocan la represión o el despliegue policiaco desmedido? ¿Quién provoca qué? ¿Qué expresiones representan a qué posición política?

El dilema de los infiltrados y provocadores en las movilizaciones ha sido más recurrente desde la manifestación del 1°de diciembre de 2012 en el DF, así como en manifestaciones del 10 de junio, 1° de septiembre, 2 de octubre del presente año; además del viernes 13 de sep tiembre, día en que la policía federal desalojó, el plantón que la CNTE mantenía en el Zócalo (después algunos combates menores).

Existe la posición que considera que los enfrentamientos que se han dado en las manifestaciones responden a grupos de infiltrados que azuzan a los manifestantes a buscar el enfrentamiento con los cuerpos policiacos, “provocando” así la represión, resultado de ello se da la detención o encarcelamiento de manifestantes así como un despliegue policiaco desmedido.

Esta posición es sostenida por distintas organizaciones de izquierda o de personalidadesque así se reclaman. Pero también difundida en los medios de información en la TV, radio, y medios escritos, que además de hacer eco de tales posiciones, estigmatizan a los grupos que tienen enfrentamientos durante las manifestaciones señalándolos como “pseudoestudiantes”, “vándalos”, “flojos”, “encapuchados”, “anarquistas” etc.

Como resultado de la anterior posición, en los medios se va construyendo y difundiendo la percepción de que existen dos tipos de manifestaciones y manifestantes: las manifestaciones buenas, que son pacíficas y coloridas, y las manifestaciones donde se presentan grupos de “violentos”, casi siempre, donde están los encapuchados y los que se visten de negro, y además, que estos últimos “arruinan”, “dejan mal” o “perturban” las manifestaciones de los primeros.

Este discurso que se difunde desde los medios de comunicación, es secundado y retroalimentado, total o parcialmente, por algunas organizaciones de izquierda, sea para defender el gobierno del DF, o para intentar desmarcarse de tales métodos. Sea como se elabore tal diferenciación, acaba siendo la misma posición del Estado y los medios de comunicación a su servicio, es decir, la posición de la criminalización de la protesta social.

Para analizar el hecho de manera objetiva, en principio, hay que entender que existen distintas formas de expresar el descontento, así por ejemplo existe la lucha electoral, la vía parlamentaria, la resistencia civil pacífica (actualmente la que predomina en el movimiento social), la autodefensa, la acción directa y/o el enfrentamiento con los cuerpos represivos, y aunque se esté o no de acuerdo con estas formas, son expresiones de la lucha popular.

Los infiltrados, los provocadores y policías están presentes permanentemente en el movimiento social, señalar que estos son los que “provocan” y traen como consecuencia la represión responde a un análisis unilateral, estrecho y bastante corto de miras, pues se elude por completo la estrategia del Estado en contra del movimiento social.

Esta desafortunada posición ha generado que las mismas organizaciones y personalidades de la izquierda hagan eco de forma consciente o inconsciente del discurso criminalizador del Estado, ya que al no poderse explicar la existencia y expresión de formas de lucha distintas a las que están acostumbrados recurren a la explicación más simple: “son infiltrados”, y con ello contribuyen a la reproducción de ese discurso desde los medios de información.

La constante represión en manifestaciones responde a la estrategia del Estado para hostigar, reprimir y aniquilar donde le sea posible al movimiento social, así por ejemplo la represión en las manifestaciones que mencionamos al principio no es algo nuevo, ni es lo peor que pueda pasar, es la situación que se vive en gran parte del país en contra de quienes se movilizan.

Estigmatizar estas formas de lucha responde también a defender al gobierno perredista del DF, y expresa también lo pusilánime y cobarde de quienes dicen luchar por cambios profundos pero son temerosos por algunas piedras y bombas incendiarias lanzadas. Estos temerosos del enfrentamiento directo no advierten que la violencia la genera el Estado y que, incluso, sus aliados del PRD capitalino pertenecen a él.

En el imaginario de los izquierdistas tibios existe la concepción de que a lo mejor los enfrentamientos y la autodefensa “algún día serán necesarios”, cuando “las masas lo aprueben”, pero no hacen nada para que llegue ese ansiado día, ni para impulsar el trabajo de masas que tanto cacarean.

Al contrario sólo utilizan esos argumentos como justificación para pavonearse y dárselas de luchadores sociales “buenos” y “experimentados” y para seguir reproduciendo las formas de lucha socialdemócrata y reformista de las que han vivido siempre.

leer más:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=176464&titular=el-dilema-de-los-%93infiltrados%94-en-las-movilizaciones-

Otros enfermos de infantilismo: El Comienzo

Por Ramón I. Centeno

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Para explicar por qué el gobierno bolchevique había admitido firmar un desventajoso tratado de paz con Alemania en 1918, Lenin puso un ejemplo:

Imagina que el automóvil en el que vas es detenido por unos bandidos armados. Les das el dinero, el pasaporte, el revólver, y el carro. Pero a cambio de esto, te ves librado de la agradable cercanía de los bandidos. Se trata, indudablemente, de un compromiso. “Do ut des” (“te doy” mi dinero, mis armas, mi auto, “para que me des” la oportunidad de irme en paz). Sería difícil, sin embargo, encontrar un hombre cuerdo que declare a tal compromiso como “inadmisible en principio” y que denuncie al que lo ha concertado como cómplice de los bandidos (aunque éstos, una vez dueños del auto y de las armas, los utilicen para nuevos robos). Nuestro compromiso con los bandidos del imperialismo alemán fue análogo a éste.[i]

De este modo, Lenin extraer una importante lección: “La conclusión es clara: rechazar los compromisos “en principio”, negar la legitimidad de todo compromiso en general, es una puerilidad que es difícil tomar en serio.” Otro grupo enfermo de infantilismo, El Comienzo, también enfurecido por nuestro volante “Dos pasos atrás”, acusó al POS de “aceptar las migajas” de Peña Nieto. En su acusación va mezclada la genuina valentía con la valiente ingenuidad: quien proponga un repliegue es “traidor”, y quien insista en mantenerse es “combativo”. Para este grupo, la S-22 debía mantenerse en plantón y huelga indefinidos hasta la abrogación de la Ley. En su idea, al igual que la LTS, la S-22 no estaba atravesando ningún peligro que mereciera un repliegue.

En síntesis, el plantón, que en su momento permitió una escaramuza exitosa, se convirtió en un obstáculo al llevársele más allá del umbral que exigía el cambio en la situación. Ya Lenin explicaba: “El medio más seguro de desacreditar una nueva idea política (y no solamente política) y perjudicarla, consiste en llevarla hasta el absurdo, so pretexto de defenderla.”[ii] Para los comunistas, los plantones, marchas, etc. deben ser medios, no fines; como las herramientas para un plomero: dependen de la ocasión.

 


[i] LENIN, V. 1920. Left-Wing Communism: an Infantile Disorder [Online]. USSR. Available: http://goo.gl/a4YFgp [Accessed 17 October 2013].

[ii] LENIN, V. 1920. Left-Wing Communism: an Infantile Disorder [Online]. USSR. Available: http://goo.gl/a4YFgp [Accessed 17 October 2013].

Oportunismo en la lucha de la CNTE: el caso de la LTS [i]

Por Ramón I. Centeno

 EO

Octubre de 2013

La Sección 22 de la CNTE (S-22), de Oaxaca, estuvo en paro del 19-ago al 13-oct de este año, acompañando dicha acción con un plantón en la Ciudad de México. En total, fueron 38 días laborales que los docentes oaxaqueños suspendieron clases para intentar detener la reforma del gobierno de Peña Nieto en el sistema educativo. Las acciones de resistencia iniciaron cuando la Cámara de Diputados estaba por aprobar la Ley de Servicio Profesional Docente (LSPD). Dicha Ley, como argumentó Alma Maldonado, investigadora del CINVESTAV, en vez de ser “un instrumento de mejora de los procesos educativos”, era “un simple mecanismo de control laboral”.[ii]

Hasta ahora, la respuesta de la CNTE ha sido la más vigorosa en contra de la nueva ofensiva neoliberal desatada por Peña Nieto –la más fuerte desde Carlos Salinas (1988-1994). En concreto, la huelga y el plantón simultáneos de la S-22 fueron la acción más fuerte de un sector de trabajadores mexicanos en varios años, y constituyó el primer round de una lucha que aún no acaba. De hecho, escribo esto cuando el 2º round ya comenzó, con la lucha extendiéndose a otros estados. Por ello, urge extraer algunas lecciones de la primera batalla, para poder preparar un triunfo en la guerra.

Durante algunas semanas, la lucha sufrió un giro ultraizquierdista que colocó a la Sección 22 frente a un grave peligro. Sin embargo, incluso hubo grupos “trotskistas” que en vez de alertar el peligro, se aliaron, por omisión, con el estalinismo que pretendía estancar a la S-22 en un plantón para transar con el gobierno a costa de su derrota. El infantilismo de izquierda es una vieja enfermedad en el movimiento comunista, la cual aquí analizaré a través de uno de sus transmisores: la llamada Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Esta enfermedad debe ser contenida.

  1. 1.      El magisterio de Oaxaca vivió un grave peligro

El primer round vivió dos fases. La primera, del 19-ago al 3-sep, cuando el Senado aprobó la LSPD. La segunda, desde entonces hasta el 6-oct, cuando la S-22 decidió levantar la huelga. La primera fase fue ascendente; la segunda, descendente.

Antes de que el Senado aprobara la Ley, hasta 30 mil maestras/os de Oaxaca se trasladaron a DF golpeando con éxito al gobierno y obligándolo a modificar su redacción original en algunos aspectos clave.[iii] Sin embargo, después de la aprobación de la Ley, ese ejército oaxaqueño se redujo a alrededor de 10 mil efectivos, con lo cual la movilización no volvió a adquirir las magnitudes iniciales, lo que hacía imposible, con esa fuerza, revertir la decisión de un Congreso leal a Peña Nieto.

Es más fácil lograr la modificación de un proyecto de Ley, que echarla abajo una vez aprobada. Por supuesto, la dificultad de un objetivo depende de la fuerza con que se cuente para conseguirlo. Pero en este caso, el ejército se había reducido en 2/3 partes.

A partir de entonces, ya era necesario un replanteo táctico.[iv] La Sección fue golpeada por no hacerlo a tiempo, y pudo haberse hundido en una espiral mortal.

Es cierto que la lucha de la S-22 en el DF había logrado contagiar a maestros de otros estados, pero aún sin alcanzar la magnitud del terremoto en Oaxaca. El debilitamiento relativo fue fácilmente percibido por el Gobierno del Distrito Federal (GDF), quien el viernes 13 de septiembre desalojó del Zócalo al plantón que ahí tenía la S-22, algo que no había intentado en las semanas previas. Como bien apreció un camarada: “Un movimiento que es fácilmente sacado de su reducto carece de fuerza para derribar leyes federales.”[v] Al plantón todavía le tomaría casi otro mes asimilar esto.

El desalojo activó una oleada de solidaridad con la S-22, principalmente por parte de sectores del movimiento estudiantil de la Cd. De México. A pesar de que dicha oleada era pequeña comparada con la propia lucha de la S-22, alimentó la errónea creencia dentro del plantón, reubicado en el Monumento a la Revolución, de que la huelga y el plantón seguían vigentes y que debían mantenerse “pase lo que pase”.

Peor aún, con el transcurrir del tiempo, se debilitaba la lucha en la propia Oaxaca, donde los enemigos de la Sección le arrebataban sus “eslabones débiles” (escuelas o comunidades enteras, como Mitla). Para el 30 de septiembre, el saldo era alarmante. En 184 escuelas de la S-22, la huelga había sido levantada de facto: de ese total, 50 fueron tomadas por padres de familia asesorados por la mercenaria Sección 59 del SNTE (S-59); otros 40 planteles, fueron tomados directamente por los charros de la S-59; y, 16 por padres de familia. Ante este fenómeno, docentes de la S-22 levantaron la huelga en otras 78 escuelas para evitar que también fueran arrebatados.[vi]

Cuando la S-22 volvió a clases, el 14 de octubre, logró recuperar varias escuelas, excepto en 43 “focos rojos” donde, según el gobernador Gabino Cué, los padres de familia se atrincheraron en favor de la S-59.[vii] Sin embargo, Rubén Núñez, secretario general de la S-22, ha reclamado la devolución de 65 escuelas.[viii] En suma, la S-59 habría crecido en ocho semanas, y sin gran esfuerzo, en un 10-16%, pues hasta antes de la huelga tenía en su poder 400 escuelas, acumuladas desde 2006 cuando nació.

Medido contra las 13,000 escuelas de educación básica que, en total, tiene Oaxaca, la S-59 representa apenas el 3.5%. Y, comparado con los 76 mil agremiados de la S-22, la S-59 agrupa tal vez a sólo 3,300. Sin embargo, para comprender el peligro que vivió la S-22 durante el giro ultra, hay que tomar en cuenta que durante la huelga, 586 planteles del estado de Oaxaca ya habían iniciado clases: 400 ya en poder de la 59, más 184 reabiertos por padres de familia; es decir, 4.5% del total.

¿Cuántos más “focos rojos” se habrían generado si los ultras hubieran logrado imponer una mayor duración a la huelga? En síntesis, la movilización de la S-22, luego de dos semanas de exitosa escaramuza contra Peña Nieto en la capital, se estancó en un plantón decreciente en el DF, debilitando a su vanguardia, al tiempo que la retaguardia en huelga se desmoronaba en sus puntos más vulnerables.

  1. 2.      El revelador silencio de la LTS

Lo sorprendente es que en medio de un contexto crítico, costara tanto trabajo concretar un repliegue táctico. Para poder interpretar este síntoma, exploraré la manifestación de esta parálisis política en un agente transmisor de la enfermedad: la LTS. Aunque dicho agente está mayormente confinado al DF, y específicamente a algunas escuelas de la UNAM, es conveniente identificarlo a fin de detectar y, en lo posible, contener posibles brotes infecciosos. Sin embargo, no es el único agente transmisor de una enfermedad que Lenin llamó “infantilismo de izquierda”. Entonces, ¿por qué tomar a la LTS como muestra si, además, su presencia en la CNTE oscila en un nivel entre nulo e insignificante? A pesar de las objeciones, es pertinente tomar a la LTS como caso de estudio, debido a que sus vacilaciones políticas fueron las más grotescas en este primer round de la CNTE vs Peña Nieto. En efecto, ¿cuántos casos hay de un grupo “trotskista” evitando dar la batalla contra un grupo estalinista?

En el contexto de emergencia que vivía la S-22, y a pesar de advertir su “desgaste”, la LTS se abstuvo de proponer un repliegue para evitar un descalabro al sindicato. En medio de la emergencia, en una fecha tardía, 2 de octubre, la LTS dijo lo siguiente:

Pero no basta con mantenerse firmes, para evitar el desgaste resultado de que el gobierno aún no cede y usa tramposamente las mesas de diálogo, hay que darse una política superior, que permita conquistar las demandas fundamentales. Hay que mantener, ampliar y soldar la unidad de las filas del magisterio bajo el claro principio de que la abrogación es la demanda central que unifica todas las luchas y que a eso hay que subordinar las negociaciones locales.[ix]

Esa “política superior”, sin embargo, no era más que un postulado general, lo que resultó en una política inferior para la urgencia del momento: un repliegue. Peor aún, a pesar de que en esas semanas el magisterio de Oaxaca era la única sección de la CNTE que estaba en huelga, y de que representaba casi la totalidad del plantón en el DF, la LTS decidió ignorar este hecho. En un acto de calculada holgazanería, la LTS, en su periódico “Estrategia Obrera #113”, del 2 de octubre, llegó al grado de evitar escribir palabras como “Oaxaca”, “Sección 22”, y mucho menos “Sección 59”.

Por supuesto, de haber incluido esas “palabras”, los líderes de LTS se habrían visto obligados a tratar la situación real de la Sección 22, el peligro que corría, y la amenaza que eso implicaba para todo el movimiento de la CNTE, de la cual Oaxaca se mostraba como su vanguardia. Más difícil aún para este grupo, la LTS se habría visto obligada a decir lo que en verdad pensaba, lo cual, al parecer, era mucho pedir.

De forma oportunista, la LTS llenó su política postulados generales, pero eso sí, denunciando a quienes sí nos atrevimos a proteger a la 22:

[N]osotros creemos que la permanencia del plantón en el DF es una decisión legítima de las bases, al mismo tiempo que en nuestra opinión es una decisión completamente táctica. Lo central, para nosotros, es la orientación política, la estrategia para torcerle el brazo al gobierno, haya o no plantón, vinculada a la preparación de paro nacional.

Lamentablemente hay corrientes que se reclaman de “izquierda” y que, bajo la excusa de la supuesta debilidad del movimiento llaman desde hace semanas a dar “dos pasos atrás”. Se hacen eco de quienes pretenden dividir esta lucha unitaria y negociar por separado.[x]

Aunque sin explicitarlo, la LTS denuncia en este pasaje al volante “Un paso adelante, dos pasos atrás”, repartido el 16 de septiembre por las maestras y maestros del POS en la Sección 22, al conjunto de participantes en el plantón del Monumento a la Revolución, casi todos de Oaxaca. La LTS insinúa que con ese volante el POS buscaba “dividir esta lucha unitaria y negociar por separado”, lo cual es mentira, como puede apreciarse dando un vistazo al texto del POS en cuestión:

Es hora de mirar con realismo y con honestidad la fuerza actual con que contamos. Desde nuestro punto de vista, es la hora de dar un paso atrás, de recoger lo ganado y de preparar las siguientes batallas. De no hacerlo, nos exponemos […] a que perdamos más escuelas ante la espuria sección 59. También es un hecho que algunos compañeros han regresado a trabajar sin que desde la sección hayamos decidido hacerlo. Todo esto nos pondrá en peores condiciones para dar las siguientes batallas.

Es hora de continuar la batalla en otros escenarios. Es hora de decirles a los padres de familia que gracias a su apoyo se preservó la gratuidad y que se necesita la formación de los Colectivos Escolares con maestros, padres y alumnos para hacerla realidad. Es hora de enviar brigadas a los estados del país que logramos despertar a la lucha para que se incorporen a la CNTE y repudien a los líderes traidores del SNTE. Es la hora para, desde nuestras escuelas, resistir la imposición de las nuevas leyes y evitar su aplicación. En esas circunstancias podremos considerar si, entre todos los maestros del país y otras fuerzas afines, es posible organizar una huelga nacional con la que podríamos derogar las contrarreformas.[xi]

¿Lo vertido aquí se corresponde con la denuncia que la LTS hizo del POS? No, excepto en su imaginación. Entonces, ¿por qué el ataque de la LTS a la propuesta de repliegue táctico del POS? Esta es la pregunta crucial.

A simple vista, la política de la LTS difiere de la del POS en un matiz menor y, en esta lógica, la polémica entre ambas sería sólo parte del tradicional choque entre grupos socialistas que tienen a la izquierda tan atomizada y dispersa. ¿No deberíamos mejor unirnos en vez de discutir pequeñeces? Sin embargo, una mirada bajo la superficie muestra que lo que está en juego es algo más que un simple matiz.

Aunque la LTS también habló de “huelga nacional” como estrategia, su actitud ante el plantón fue cualitativamente distinta, pese a haber reconocido que esta era una cuestión “táctica”. Para el POS, era vital convencer a la base de la S-22 de que levantara el plantón y la huelga. En contraste, para la LTS, “la permanencia del plantón en el DF es una decisión legítima de las bases”. Así, a diferencia del POS, la LTS esquivó la pregunta candente en la S-22: “¿conviene seguir con la huelga y el plantón?” En la práctica, la LTS respondió esta pregunta con un: “eso dígamelo usted”. Por si fuera poco, este grupo tampoco dijo nada sobre la huelga de la S-22.

  1. 3.      La LTS tiene miedo, y mucho

¿Por qué la LTS evitó posicionarse? Para Lenin, a los comunistas nos corresponde “el deber de decirles la amarga verdad” a las masas cuando es necesario. Pero esta actitud es ajena a la LTS. Su líder, Mario Caballero, en redes sociales polemizó diciendo que “hoy sus “consejos” [del POS] conducirían a desmovilizar a las bases magisteriales”. Sin explicar por qué un campamento en el DF es más “movilizador” que una campaña nacional para hacer crecer a la CNTE, Caballero además señaló que el POS confunde con “aventurerismo” lo que en realidad es “el ánimo combativo del magisterio”. O sea, lo importante es ser “combativo” sin preguntarse ni decir qué está pasando.[xii]

Para la LTS lo importante no es decir “la amarga verdad” a la base, sino esperar la “decisión legítima de las bases” para sumarse a ella. En consecuencia, este grupo hace apología del más simple acompañamiento de las luchas (seguidismo), aterrado de intentar mover el volante del auto cuando hay que evitar un accidente. ¡No se vaya a enojar el conductor! Aún si el que maneja es un borracho, como en este caso, con el estalinismo al volante.

La Unidad de Trabajadores de la Educación (UTE) es el brazo, dentro de la S-22, del “Partido Comunista de México (marxista-leninista) – PCM(m-l)”, un grupo seguidor de Stalin. En opinión de Cuauhtémoc Ruiz, veterano observador del entorno político de Oaxaca, la UTE se vistió de ultra en esta lucha para proteger sus intereses burocráticos:

La UTE es una corriente burocrática y charril incrustada en el movimiento democrático y la misma “reforma” educativa le afecta porque perderá el control de los ingresos y de las promociones de docentes. Viene perdiendo fuerza desde 2006, cuando la masa magisterial advirtió que en 2007 Ulises Ruiz les dio una diputación en premio a su conducta oportunista.

En las dos pasadas elecciones dentro de la sección 22, no pudo ganar la secretaría general, salió derrotada aunque preservó una fuerza considerable por las relaciones clientelares que mantiene con sectores de la base magisterial. UTE se debilitó durante el presente movimiento. En su bastión, los Valles de Oaxaca, perdió el control y monopolio, lo que se reveló con la elección de nuestro compañero Mario Martínez [del POS] a la Comisión Negociadora Ampliada.

Para UTE, la peor perspectiva era un triunfo del movimiento combinado con los reveses que sufrió. Por ello prefirió una derrota del movimiento. UTE es parte de Morena, el partido de AMLO. Gabriel López Chiñas, ex secretario de organización de la sección 22 y dirigente de UTE, es el delegado de Morena en Oaxaca.[xiii]

Incluso si el lector no está convencido de que la UTE haya insistido en mantener el plantón a causa de intereses oscuros, basta con que tenga claro que fue su principal impulsor dentro de la S-22. Así, poco después del desalojo del plantón del Zócalo el 13-sep, el PCM(m-l) declaró que “ha ido en crecimiento el movimiento”. Su delirante política era mantener el plantón de la S-22 (y, por tanto, la huelga) para hacerlo un “plantón nacional del pueblo trabajador en contra de las reformas estructurales”.[xiv] Para este grupo lo importante no era ganar, sino dar una imagen de mártires.

¿Cuál es la interpretación que hizo la LTS sobre la conducta o las intenciones de la UTE? Sobre este tema… la LTS también calló. Como resultado, mientras la UTE persuadía a la base de mantener la huelga y hacer el plantón “nacional”, la LTS esquivaba un choque con el pretexto: “la permanencia del plantón en el DF es una decisión legítima de las bases”. Así, en una grotesca danza erótica, la LTS daba un beso “trotskista” a la venenosa política de una dirección estalinista, la UTE.

Los besos inconfesados de la LTS tienen un origen fácil de explicar: fueron causados por el miedo a actuar de otro modo.

Slavoj Žižek ha explorado el miedo a tomar la responsabilidad de un acto político en cuya ejecución tal vez estemos solos. Este miedo se llama “oportunismo”.

[E]s como si antes de que el agente revolucionario se arriesgue a la toma del poder del Estado, debiera recibir el permiso de alguna figura del gran Otro. Con Lenin […] la revolución ne s’autorise que d’elle meme: uno debe asumir la responsabilidad del acto revolucionario sin ninguna cobertura del gran Otro; el temor a tomar el poder “prematuramente”, la búsqueda de la garantía, es el miedo al abismo del acto. Ahí reside la dimensión última de lo que Lenin incesantemente denuncia como “oportunismo”, y su apuesta es que el “oportunismo” es una posición, en sí misma, inherentemente, falsa, que enmascara el miedo a la realización del acto con la pantalla protectora de los hechos, leyes o normas “objetivos”.[xv]

Así como hay pretextos para no avanzar, también los hay para no retroceder. El “gran Otro” de la LTS fue la “decisión legítima de las bases”: una cobertura o pantalla protectora a quien la LTS delegó la responsabilidad de definir la política… de la LTS. Así, este grupo se mostró incapaz de sugerir un repliegue (¡no, pecador!) para evitar un descalabro al gremio independiente más importante del país, la Sección 22, de Oaxaca, cuya derrota habría averiado a la CNTE y al futuro de la clase trabajadora.

Como vemos, el pasaje de Žižek también puede aprovecharse para apreciar cómo la enfermedad “senil” de los reformistas es simétrica a la enfermedad infantil de los ultras. Los primeros son incapaces de atacar, y los otros, de esquivar. Ambos elevan a un estatus absoluto actitudes que son políticamente relativas. Ambos petrifican tácticas y las convierten en pérfidas estrategias. Ambos deben ser rechazados.

El carácter fantasmagórico del “gran Otro” que se inventó la LTS para disimular su parálisis política, puede verificarse empíricamente. La dichosa “decisión legítima de las bases”… nunca existió. En las tres votaciones que se hizo dentro de la Sección 22 para definir la continuidad o no de la huelga y el plantón “masivo”, votó menos del 15% de la membresía. Esto es, votaban menos de 10 mil docentes: sólo los que estaban presentes en el plantón, como puede verse en la Tabla 1.

Tabla 1. Resultado de las votaciones en el plantón de la S-22

24 de Septiembre

28 Septiembre

5 de Octubre

Votos a favor de plantón masivo

(continúa huelga)

6,877

4,966

3,951

Votos a favor de plantón representativo (termina huelga)

3,712

4,476

6,620

% por masivo, del total de miembros

9.4%

6.8%

5.4%

Fuente: datos de la Sección 22 de la CNTE (Oaxaca).

El “apagón” de la democracia sindical que durante este round sufrió la S-22 fue un grave problema. A pesar de que la huelga afectaba a todo el sindicato, la mayoría de sus miembros no pudo decidir sobre su futuro. Y esa fue otra de las críticas que sí hicieron las maestras y maestros del POS en la S-22, y que la LTS (ya no sorprende a esta altura) decidió ignorar para abrirle paso a la “legítima decisión de las bases”, justo cuando esta era un espejismo. De forma tramposa, grupos como la UTE impusieron votaciones sobre el plantón, en lugar de la huelga. De haberse dado voto a los 73 mil agremiados, el tan necesario repliegue se habría logrado más pronto.

  1. 4.      Por una política de la verdad

Así, aunque el reformismo ha sido mejor extirpado del movimiento comunista, el infantilismo ha tomado su lugar como principal obstáculo a superar en el presente. Lenin tempranamente detectó la nueva enfermedad al ver que la misión de estos izquierdistas es “ir adelante sin detenerse ni desviarse de su camino, avanzar en línea recta hacia la revolución comunista”. Lenin se burló de esto y sugería marchar “guiados por la convicción de la necesidad de una flexibilidad máxima en nuestra táctica.” En efecto, para Lenin es crucial saber replegarse.

[L]os partidos revolucionarios deben completar su instrucción. Han aprendido a desplegar la ofensiva. Ahora deben comprender que esta ciencia hay que completarla con la de saber replegarse acertadamente. Hay que entender –y la clase revolucionaria aprende a comprenderlo por su propia y amarga experiencia- que no se puede triunfar sin saber atacar y replegarse con acierto. [...] [Q]ue es necesario replegarse, que es preciso saber replegarse.[xvi]

¿Qué es, entonces, eso que hace falta para evitar (o superar) la enfermedad del infantilismo de izquierda? Sólo hace falta decir la verdad. Hay que querer decir la verdad. Por eso para Gramsci “la verdad es revolucionaria”. Así, la política comunista como una política de la verdad también es una idea subrayada por Trotsky:

Mirar la realidad cara a cara, no buscar la línea de la menor resistencia, llamar a las cosas por su nombre, decir la verdad a las masas por amarga que ella sea, no temer los obstáculos, ser fiel en las pequeñas y en las grandes cosas, ser audaz cuando llegue la hora de la acción, tales son las reglas de la IV Internacional.[xvii]

La LTS, al contrario, se adaptó al giro ultra dentro de la S-22 promovido, principalmente, por el PCM(m-l). Evitó decir la verdad y, en su lugar, creó una caricatura que les ahorrara resistencias y satisficiera a todos. Así, independientemente de sus intenciones, las acciones de la LTS se sumaron a la infección que pudo destruir a la S-22 y, por tanto, atrofiado a la CNTE. La LTS, en resumen, es un transmisor de una dañina enfermedad política que gracias a Lenin hoy podemos detectar.

Por otra parte, la realidad a veces da sorpresas y aún no sabemos si grupos como la LTS pueden curarse. Eso, por supuesto, sería un proceso doloroso, el cual depende primero de que sus militantes hagan una profunda reestructuración en sus niveles dirigentes. Y sólo así, ¿quién sabe?, tal vez algo bueno podría pasar.

 


[i] Las lecciones políticas que contiene este documento no hubieran sido posible sin la intervención concreta, en la lucha, de las maestras y maestros del POS en la Sección 22 de la CNTE. Yo, en todo caso, he intentado ponerlas aquí por escrito. Además, en la preparación de este documento, conté con las observaciones de Juanita Acosta, Tomás Holguín, Camilo Ruiz y Cuauhtémoc Ruiz. Por supuesto, soy el único responsable de los errores que aún contenga este material.

[ii] MALDONADO, A. 2013. Ley del Servicio Profesional Docente: siete temas y un deseo. Educación Futura [Online]. Available: http://goo.gl/2CkX5M.

[iii] Sobre esto, ver POS. 2013. Lo que la lucha le cambió a la Ley del Servicio Profesional Docente. El Socialista #370, 6 de Septiembre.

[iv] Una primera aproximación, de mi parte, a este problema puede verse en CENTENO, R. I. 2013. La CNTE puede (y debe) cerrar este round a su favor. Rebelión [Online]. Available: http://goo.gl/MB8oXv.

[v] RUIZ, C. 2013. Los oportunistas disfrazados de ultras. La lucha magisterial vivió un gravísimo peligro. Pluma #23. Cd. de México: POS.

[vi] RIVERA, C. & RODRÍGUEZ, O. 2013. ‘Quitan’ padres de familia 184 escuelas a la CNTE. Milenio, 30 de Septiembre.

[vii] SOSA, Y. 2013. No reconocerá gobierno a personal de la Sección 59. Noticias, 16 de Octubre.

[viii] RAMOS, J. 2013. Regresan a clase en Oaxaca, bajo vigilancia. El Universal, 15 de Octubre.

[ix] LTS. 2013a. Ante la cerrazón del gobierno y sus aliados. Estrategia Obrera #113, 2 de Octubre.

[x] LTS. 2013b. Necesitamos una política para triunfar: unidad de las filas magisteriales y un gran paro nacional. Estrategia Obrera #113, 2 de Octubre.

[xi] MAESTRAS Y MAESTROS DEL POS 2013. CNTE. “Un paso adelante, dos pasos atrás.” Es hora de dar la batalla en otros escenarios. In: PARTIDO OBRERO SOCIALISTA (ed.). D.F.

[xii] En la huelga de la UNAM de 1999-2000, la LTS también exhibió su infantilismo. Evitando proponer un repliegue para evitar que la Policía Federal rompiera la huelga, como ocurrió, fueron cómplices de la dura derrota que recibió el movimiento estudiantil. Recordando aquello, Mario Caballero, también señaló hace poco en redes sociales, sobre el POS: “Tanto se desmarcaron de los “ultras”, que acabaron por desmarcarse de la izquierda universitaria.” Sin embargo, y esto es lo crucial, Caballero evitó decir por qué sería un error que el movimiento levantara la huelga cuando había que evitar que la PFP la rompiera. Para él esto es irrelevante.

[xiii] RUIZ, C. 2013. Los oportunistas disfrazados de ultras. La lucha magisterial vivió un gravísimo peligro. Pluma #23. Cd. de México: POS.

[xiv] PCM(M-L). 2013. Entrevista acerca de la Asamblea Nacional Magisterial y Popular. Available: http://goo.gl/LTOQIL [Accessed 22 de Octubre].

[xv] ŽIŽEK, S. 2009. Terrorismo y comunismo, de Trotsky, o Desesperación y utopía en el turbulento año de 1920. Terrorismo y comunismo: réplica a Karl Kautsky. Madrid: Akal.

[xvi] LENIN, V. 1920. Left-Wing Communism: an Infantile Disorder [Online]. USSR. Available: http://goo.gl/a4YFgp [Accessed 17 October 2013].

[xvii] TROTSKY, L. 1938. Programa de transición [Online]. marxists.org. Available: http://goo.gl/s1HGUk [Accessed 22 de Octubre 2013].

Los “ultras” vistos por Lenin y Trotsky

Bolche

Estamos en Moscú en 1920. La revolución socialista, encabezada por el partido bolchevique, vive momentos heroicos. Los “soviets” o consejos de obreros, campesinos, colonos y soldados funcionan y ejercen democráticamente el poder sobre el  pueblo, aunque en forma dictatorial contra la burguesía.

La revolución suscita un enorme entusiasmo mundial entre los trabajadores y los jóvenes. Por todos lados surgen luchadores que abrazan la causa del socialismo. Algunos de estos nuevos militantes revolucionarios se conducen con más ardor que inteligencia, con más voluntad e impaciencia que con políticas basadas en un análisis y conocimiento científico e histórico. Padecen de una “enfermedad infantil”, el “izquierdismo”. Son los desatinados y clásicos “ultras”. Sobre este fenómeno Lenin escribió por esas fechas lo siguiente…

Saber atacar y saber replegarse

Es imprescindible conocer la historia del bolchevismo les decía Lenin a los “ultras”. Hubo una etapa de revolcuión, de 1905 a 1907. Luego  vino la contraofensiva del zarismo, durante los años 1907 a 1910. Decía Lenin que en política revolucionaria es tan importante saber desplegar la ofensiva como saber cuándo replegarse. “los partidos revolucionarios deben completar su instrucción. Han aprendido a desplegar la ofensiva. Ahora deben comprender que esta ciencia hay que completarla con la de saber replegarse acertadamente. Hay que entender –y la clase revolucionaria aprende a comprenderlo por su propia y amarga experiencia- que no se puede triunfar sin saber atacar y replegarse con acierto. De todos los partidos revolucionarios y de oposición derrotados, fueron los bolcheviques los que se replegaron con mayor orden, con menos quebranto de su ‘ejército’ y conservando mejor su núcleo; con las escisiones menos profundas e irreparables, con menos desmoralización y con mayor capacidad para reanudar la acción de un modo más amplio, acertado y enérgico. Y si los bolcheviques obtuvieron ese resultado fue exclusivamente porque desenmascararon y expulsaron sin piedad a los revolucionarios de palabra, obstinados en no querer comprender que es necesario replegarse, que es preciso saber replegarse…”

Añadía que una de las características de los “ultras” consiste en que “no podían comprender la necesidad de tener en cuenta con estricta objetividad las fuerzas de clase y sus relaciones mutuas antes de emprender cualquier acción política”…

El lema predilecto de los “ultras”: ¡Ningún compromiso!

Para terminar la guerra de Rusia con Alemania, el nuevo Estado Soviético se vio obligado, en 1918, a firmar una paz en condiciones extremadamente desventajosas, concediendo enormes porciones de la nueva República, prácticamente toda Ucrania. La compleja tarea de negociar con el Káiser le fue encomendada a León Trotsky, nombrado Comisionado de Relaciones Exteriores.

Dentro del partido bolchevique se formó un grupo, “los bolcheviques de izquierda”, en contra de firmar la llamada Paz de Brest Livostk, la población donde se signó dicho acuerdo. A este sector de bolcheviques “les parecía que la Paz de Brest era un compromiso con los imperialistas, inaceptable por principio y funesto para el partido del proletariado. Se trataba -reconocía Lenin- de un compromiso con los imperialistas; pero precisamente de un compromiso de tal género que era obligatorio en tales circunstancias.”

“Figuraos que el automóvil en que viajas es detenido por unos bandidos armados. Les dais el dinero y el automóvil. Más a cambio de ello, os veis libres de la agradable vecindad de los bandidos. Se trata, sin duda, de un compromiso. Pero difícilmente se encontraría un hombre cuerdo que declarase tal compromiso ‘inadmisible desde el punto de vista de los principios’ o que calificase a quienes lo han concertado de cómplice de los bandidos. Nuestro compromiso con los bandidos del imperialismo alemán fue análogo a éste.”

“Rechazar los compromisos ‘por principios’, negar la legitimidad de todo compromiso en general, cualquiera que sea, constituye una puerilidad que hasta resulta difícil tomar en serio”, remató Lenin.

Los “ultras” se negaban a participar en sindicatos reaccionarios y en las instancias burguesas

Estos izquierdistas también se negaban a intervenir en procesos electorales y a participar en los parlamentos burgueses. Un partido revolucionario, decía Lenin,  debe saber utilizar esos procesos y esas instancias para difundir la causa socialista.  Nuestros modernos “ultras” fieles a su pasado declaran de manera hipócrita ser anti partidos y estar en contra de los procesos electorales, pero como buenos oportunistas que son corren un día atrás del PRD y al siguiente atrás de López Obrador, aun cuando ambos establezcan alianzas con el PAN o el PRI. Todo con el solo objetivo de hacerse de huesos o mantener sus cuotas dentro del poder estatal, aun cuando en ello se vaya a la basura la suerte del magisterio.