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Algunas conclusiones de las elecciones del pasado 7 de julio del 2013

Por Tomás E. Holguín

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En el momento histórico actual de crisis capitalista estamos observando un auge de las luchas sociales. Las luchas ya no se dirigen como en momentos históricos previos contra las dictaduras establecidas por la burguesía en distintos países. Ahora estamos viendo luchas y movimientos sociales contra los regímenes democráticos parlamentarios establecidos también por la burguesía.

Esta es la situación actual a nivel planetario, luchas contra el régimen democrático parlamentario (democracia burguesa); los ejemplos son Argentina (2001), Bolivia (2003), España y Grecia (2008), Turquía (2013), y más recientemente Egipto -primero en el 2012 efectivamente tumban la dictadura de Mubarak, pero este año también tumban el régimen democrático de Morsi, un solo año duró la farsa de la democracia parlamentaria en ese país-. Es decir, la crisis del capitalismo no solo es financiera y económica, también es ideológica, moral y ecológica.

La gente a nivel mundial empieza a descreer en la democracia burguesa, misma que les impone las mismas condiciones de miseria que un régimen dictatorial. Y México no es la excepción a ese descreimiento, en las pasadas elecciones del 7 de julio del 2013, donde se eligieron gobernadores y presidentes municipales, vimos que el gran ganador fue el abstencionismo.

¿Qué factores están implicados en este descreimiento de la democracia parlamentaria (burguesa) en México?

El primero ya lo señalamos haciendo referencia a la situación mundial; estos regímenes no solo han fracasado para generar mejores condiciones de vida material y espiritual para la población trabajadora, sino que ahora son el medio del más cruel despojo de los derechos sociales históricamente conquistados por los trabajadores (sindicalización, seguridad social, pensiones, horario laboral de 8 horas, etc.).

Pero en México podemos agregar otros dos fenómenos grotescos. Uno es la situación de violencia que rodea a las elecciones, donde candidatos, campañas, gobernantes y presidentes son financiados e impuestos por el crimen organizado, es decir, por los empresarios de la droga (una burguesía ilegal).

Cuando un candidato no se ajusta a los gustos e intereses de algún empresario o grupo de empresarios ilegales, simplemente es eliminado, asesinado. Además, en su encarnizada competencia por obtener ventajas políticas y económicas, es decir, más ganancias, se pone en práctica la ley de la jungla, es decir, la ley del mas fuerte -típica del capitalismo-, entre este grupo de empresarios del tráfico de drogas, acribillando y matando a los candidatos que representan a la competencia.

El otro fenómeno es el descarado involucramiento de los grandes medios de comunicación privados en la elecciones, favoreciendo mediáticamente a los candidatos que mejor defienden y representan sus intereses.

¿Quién en México va a creer en las elecciones cuando están plasmadas de dinero sucio, muertes y una perversa parafernalia mediática de manipulación?

La gente trabajadora se da cuenta de estos hechos, de que al final de cuentas los que están metidos y dominan en las elecciones son los ricos, los poderosos, los poderes fácticos, tan despreciados y que nada tienen que ver con el pueblo trabajador, al cual desprecian y asaltan con cada nueva reforma política “democrática”.

Pero qué también pasa en México en relación a la forma régimen democrático parlamentario. Pues que en comparación a otros países del mundo, en general nuestra respuesta ha sido pasiva, es decir, no nos hemos volcado activamente a las calles en masa a defender nuestros derechos e intereses como pueblo trabajador; nuestra respuesta es el simple abstencionismo electoral, el cual fue mayoría en estas pasadas elecciones de julio del 2013.

Aunque sin dejar de reconocer que las candidaturas animales (burro chon, gato Morris, etc.) y algunas candidaturas independientes fueron ese esfuerzo incipiente de agitación y politización entre la población. Politización tan necesaria para adquirir la conciencia de que para defender nuestros derechos e intereses como trabajadores es indispensable salir a las calles a manifestarse; que para responder a la madriza que la burguesía nos está poniendo hay que marchar, tomar carreteras, hacer huelgas, ocupar nuestros lugares de trabajo, hacer barricadas, tomar las plazas públicas, formar organizaciones de base, comités barriales, de trabajo, etc., todo en masa.

México. Circo Electoral en Chihuahua. Sabado 8 de Junio 2013, 3 de la tarde plaza de armas


León Antiteo
https://www.facebook.com/luiskfong
Hoy jueves 6 de junio al intentar entrar en el palacio de gobierno de la ciudad de Chihuahua nos impidieron el paso, que ya no está permitido entrar nada más así, si lo intentas te bloquea gente armada, te pregunta que de dónde vienes, si dices que vienes de Chihuahua no te dejan pasar. Esto se llama paranoia, nos temen a los que somos del pueblo porque saben de la rabia contenida de los de abajo, saben que ellos son rapaces y tiemblan.
Pero tener indignación no es suficiente, hay que hacerlo saber públicamente para que podamos reunirnos, acordar y hacer en consecuencia, por eso nosotros estamos en la campaña del Circo Electoral, que no sólo busca ridiculizar al estado -con minúscula intencional- y a sus aparatos de legitimación, sino reunir a todos los que creemos que ninguno de los partidos y candidatos nos representan, que a ninguno le creemos.
Te invitamos para que este sábado 8 de junio participes en el volanteo, que iniciará a las 3 de la tarde en el Kiosco de la plaza de Armas de la ciudad de Chihuahua, lleva tu nariz de payano, gorro, zapatos y lo que gustes para manifestarte en contra de la farsa de las elecciones locales.
leer más:
https://www.facebook.com/events/336055489856105/

Peña Nieto es nuestro Presidente

Por Ramón I. Centeno

Mi anterior texto sobre la “imposición” (así con comillas) tuvo la fortuna de generar diversas reacciones por escrito de varios activistas. La existencia de este afán colectivo por mapear mejor el terreno de nuestra intervención política es sin duda un indicador de buena salud. Me referiré ahora a una idea que es necesario refinar.

Mi camarada C. Ruiz apunta con agudeza que “incluso si las elecciones hubieran sido impecables, le opondríamos la misma beligerancia a Peña Nieto.”[i] Este es el núcleo de la cuestión. Para un marxista esta actitud no es sorprendente: cuando un poder merece morir, no teme anunciarlo, incluso si aquél fue ‘democráticamente electo’.

Sin embargo, en el activismo mexicano predomina algo diferente: un pavor a aceptar que el PRI regresó a la Presidencia por la voluntad popular expresada en las urnas. Hacerlo, implicaría bajar los brazos, saludar al hecho y respetar como legítimas las acciones de gobierno de Peña Nieto. Pido al lector retenga en su mente este párrafo, cuya lógica a continuación vamos a diseccionar.

¿Por qué este miedo? ¿De dónde proviene? Creo tener parte de la respuesta.

Leí en la semana un texto de Giorgio Agamben[ii] para propósitos distintos a este debate, que sin esperarlo cayó “como anillo al dedo.” De forma breve y magistral, este autor italiano pone al descubierto una tensión irresuelta en nuestro pensamiento político desde la Antigua Grecia. Se refiere a la relación entre el modo en que se constituye el poder  político (“forma de constitución”) y el modo en que se ejerce este una vez constituido (“forma de gobierno”). El primer elemento corresponde a lo “jurídico-político” y el segundo a lo “económico-administrativo”, y ambos “se han traslapado uno sobre otro desde el nacimiento de la política, el pensamiento político, y la democracia en la polis o ciudad-estado griega, lo que hace difícil separarlos.” Parecen, por tanto, caras de la misma moneda: el proceso y el resultado. En griego antiguo, como nos recuerda Agamben, politeia puede traducirse tanto como “constitución” como “gobierno”.

Relacionemos esto ahora con eso que hoy llamamos democracia. En las democracias liberales actuales, el poder político se constituye mediante elecciones que legitiman al Presidente, Parlamento, etc. Una vez que el poder se ha constituido, este comienza a ejercerse por el gobierno que ha sido bendecido por el voto mayoritario. En consecuencia, hoy solemos creer que si un poder ha sido ‘democráticamente’ electo, son legítimas sus acciones de gobierno. Supongo que esta creencia proviene de un hecho que Agamben observa: en la actualidad el término democracia “designa tanto la forma en que el poder es legitimado como el modo en que este es ejercido”.

Viene la pregunta problemática. ¿Cómo se articulan la constitución y el gobierno? Aristóteles propuso que uno subordinaba al otro, siendo el gobierno el poder supremo (kyrion). Más cerca de nuestro tiempo, Rousseau sostuvo lo inverso, que el gobierno era el subordinado al otro elemento, de carácter soberano (souveraineté). Después de mostrar esto último, Agamben comenta: “Al igual que con Aristóteles, la soberanía, eso que es kyrion o supremo, es al mismo tiempo uno de los elementos que se busca distinguir y el vínculo indisoluble entre la constitución y el gobierno.”

La ambigüedad de esta relación que busca unirse apelando a un supuesto kyrion, lleva al italiano a preguntarse: “¿Qué tal si [el kyrion] fuera solo una ficción, una malla puesta para esconder el hecho de que hay un vacío al centro, que ninguna articulación es posible entre esos dos elementos, esas dos racionalidades?”

Volvamos a México. ¿Qué pasaría si aceptáramos que Peña Nieto no fue impuesto? ¿Qué tal si aceptamos que el PRI regresó al poder legítimamente? Aunque la izquierda mexicana sentiría un retortijón ante tal posibilidad… no pasaría nada. O bueno, algo sí ocurriría: empezaríamos por fin a explorar por qué no hemos logrado conmover a la sociedad mexicana, empezando por las clases más lastimadas.

El discurso de la imposición contiene dos grandes averías. Por un lado, como comenté ya en el otro texto, es una idea falsa que supone que los electores son unos idiotas que votaron por el PRI debido a un lavado de cerebro. Por el otro, y esto es lo que me faltaba añadir, reduce cualquier estrategia política opositora a la denuncia de Peña Nieto por ser un Presidente surgido de un “pecado original.” Ambos aspectos se acoplan a (y surgen de) la mentalidad de López Obrador en tanto que, llevados a sus últimas consecuencias, implican que si retrocedemos el tiempo y quitamos la suciedad del proceso electoral, él y nadie más habría sido el triunfador, o sea, el actual Presidente. Ciencia ficción pura. Y si alguien piensa que exagero, sólo recuerde que hace seis años, llevado por estas mismas ideas, este personaje se proclamó, en una surreal ceremonia que dio pena ajena, el “Presidente Legítimo.”

Las democracias contemporáneas son cada vez más adornos de lujo en las diferentes “economías de mercado” del planeta. Aunque el poder político se constituye legítimamente en elecciones libres, la depredación capitalista permanece incuestionada por los gobiernos democráticos. Agamben tiene razón: constitución y gobierno son áreas políticas en plena desconexión. En efecto, aunque está en el interés general que se detengan tanto la depredación planetaria como la crisis económica en curso, los gobiernos “democráticos” actúan en contra de aquél interés. Por ello, dichos regímenes merecen la más resuelta oposición. Sólo así podremos liberar a la democracia del yugo capitalista.

En cuanto a México, estamos a buen tiempo de corregir el rumbo. Peña Nieto es el Presidente, no nos espantemos. Ahora convenzamos a la sociedad mexicana de que lo derrumbe, pues de no hacerlo, sus acciones de gobierno saldrán muy caras a todos quienes no pertenecemos a la élite.



[i] Ver: http://goo.gl/VaunU.

[ii] Agamben, Giorgio. 2012. “Introductory Note on the Concept of Democracy”. En Democracy in What State?, Agamben et al: 1-5 New York: Columbia University Press.

Por qué fracasó López Obrador

Por Cuauhtémoc Ruiz

AMLO y sus partidarios explican su revés en las urnas sólo por un factor: las marrullerías, compra de votos, coacciones a electores, apoyo de televisoras, encuestas manipuladas, etcétera, a favor del candidato del PRI. Pero en el balance del tabasqueño jamás aparece la mínima autocrítica sobre su campaña y estrategia política. Así, en ese concepto, son los demás, son sus enemigos los que tienen la culpa de que no despache hasta 2018 en Palacio Nacional.

Es un hecho que, como era de esperarse, el PRI jugara chueco. Una porción de los votos obtenidos por los dinosaurios fue obtenida suciamente. Pero evaluamos que el factor determinante del fracaso de Amlo es el proyecto político que enarboló, más cercano a los intereses de los empresarios y de Washington que de los sectores populares que dice representar. Para colmo, no pudo disimular su naturaleza autoritaria, pre moderna.

Condiciones favorables para derrotar al PRI

Las condiciones para que triunfara un candidato de izquierda eran favorables. Por un lado estaba el contrincante del PAN, que representó a un gobierno gastado y desprestigiado que perdió el apoyo de millones. Josefina nunca fue un adversario de consideración. Por otro estaba el abanderado del representante del antiguo régimen, partido que tuvo un alza en los dos años pasados pero sin que su candidato fuese nunca imbatible, como se vio con la caída que tuvo en su votación. Pero Amlo nunca convenció de que significaba una verdadera alternativa frente a la del PRI.

López Obrador pudo haber atraído votos de:

a)  el mismo PRI, que vio erosionada su cauda y que pudo haber perdido mucho más.

b)  el PAN, que reflejó crisis, divisiones y fracturas, algunas de las cuales apoyaron a Amlo, como Clouthier. Pudieron haber sido más numerosas.

c)   de los que anularon el voto.

d)  de los que se abstuvieron de ir a votar, una enorme legión.

En el DF, es un personaje anacrónico

Amlo ni siquiera fue capaz de obtener la misma votación en el DF que la ganada por Miguel Mancera, el candidato a Jefe de gobierno por el PRD y cía. En una capital que quiere ser cada vez más liberal, tolerante y moderna, el Peje ya no encaja plenamente y tuvo medio millón de votos menos que Mancera. Las feministas burguesas que lo apoyaron fueron impotentes para hacer que las mujeres, gays y jóvenes se tragaron un sapo conservador y que teme decir que está a favor del aborto y de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

El Ejército fue más importante que las víctimas de la guerra

Amlo perdió como en la guerra en esta elección precisamente por no haberse opuesto a la guerra de Calderón. En un país herido y agraviado por una violencia que ha afectado de distintas maneras a cientos de miles o millones, el Peje jamás se manifestó por dar un golpe a ese timón. Se preocupó más por el desprestigio del Ejército que por las víctimas, de las que jamás se condolió. Su baja votación en el norte del país y la considerable anulación habida aquí le hicieron perder muchos votos.

Cerca de empresarios y obispos, lejos de obreros e indígenas

Su acercamiento casi carnal a los empresarios y a personajes del alto clero le restaron simpatías. En un país en el que se pagan salarios entre los más bajos del mundo, no pasó desapercibido que tejió compromisos estrechos con altos empresarios. En su discurso jamás fue un eje la solución de las demandas indígenas, como si no existieran millones de ellos en condiciones deplorables y que apenas hace poco se levantaron en armas en Chiapas. En este estado la presentación electoral del Peje fue catastrófica.

Envuelto en mapacherías electorales

Si el PRI es el rey del fraude electoral y cuenta con una experiencia octogenaria en el arte de obtener votos mediante la compra y la coacción, el PRD es su discípulo avezado (junto con el PAN). Constantemente aparecieron las aportaciones de la llamada izquierda a la sub cultura del trinquete. Ya son célebres el charolazo por seis millones de dólares a empresarios de los íntimos de Amlo, las cuentas bancarias de la senadora Yeidkol, las despenas de Graco…

Ayotzinapa, el Atenco del PRD, sin justicia

Nos merece mucho respeto el movimiento #soy 132 en este proceso electoral. Sin embargo, lo llamamos a adoptar con carácter de urgente la exigencia de solución para los jóvenes estudiantes de esta Normal rural de Guerrero. Como todos sabemos, dos de ellos fueron asesinados por la policía del gobernador Heladio Aguirre, que llegó a ese cargo con el apoyo de los partidos que sostuvieron a Amlo.

El candidato presidencial de la “izquierda” se exhibió en mítines con el asesino de los estudiantes de Ayotzinapa. Esta conducta rebasa el pragmatismo y linda con la inmoralidad y la traición a esos jóvenes y a sus familias que, a la fecha, no han obtenido ningún tipo de reparación ni justicia.

 

Por falta de seguridad, libertad y justicia, Cherán suspendió las elecciones pasadas

Son 29 millones de electores

¿Quiénes son los abstencionistas?

 

Ríos de tinta se escriben sobre las elecciones. Empero, nadie se ocupa del 37 por ciento de los electores que no acudieron a las urnas, Son los que se abstuvieron. Son una cifra enorme de 29 millones de personas que cuentan con credencial para votar. Es cierto que dentro de ellos deben estar los muy ancianos y los enfermos. También a los que no les interesa ni lo más mínimo de la vida pública. Pero también entre los abstencionistas existe un segmento particularmente interesante que hizo de su negativa a votar una forma de protesta, como es el pueblo de Cherán K’eri, en Michoacán, una comunidad indígena autónoma que resolvió que en su territorio no se celebraran elecciones.

Esta comunidad decidió organizarse de acuerdo con sus usos y costumbres. Fue la forma que encontraron para enfrentar a los talamontes y otros delincuentes que ya habían depredado el 85 por ciento de su bosque y que habían asesinado a los comuneros que habían defendido su patrimonio.

El 14 de abril se reunieron en asamblea para celebrar un año de su nueva-antigua organización. Algunos de sus representantes pronunciaron discursos.

La grabación y transcripción de esta palabra indígena es de Ismael Ortega. Por falta de espacio publicamos fragmentos.

La asamblea comenzó con la intervención del comunero Pedro Chávez, que evocó que ya se había cumplido “un año de iniciado el movimiento en defensa de nuestros bosques, por la seguridad y por la justicia. (…) ha pasado un año en que la comunidad en general se manifiesta y grita un ¡ya basta!

Durante ese tiempo, dijo, “los desvelos, el miedo y el egoísmo en la comunidad fueron secundarios. Y por el contrario florece el amor a la naturaleza y el clamor de seguridad y de justicia. Recordar a un año, claro que nos entristece y más aún cuando esto sucedió a costa de vidas de compañeros comuneros que hoy se encuentran bajo nuestro suelo y nos dan esa memoria histórica que nos hace ser concientes de nuestro pasado, concientes del porvenir que hemos de construir nosotros, los aquí presentes.”

Los comuneros no están pensando sólo en sí mismos, en su comunidad. Ellos pretenden “seguir construyendo la unidad, no nadamas en nuestra comunidad, sino en el estado entero y en el país por ende.”

A continuación tomó la palabra Salvador Campanur, que habló a nombre de la comisión de dialogo del gobierno autónomo:

“Vemos un México que está envuelto en inseguridad e injusticia. Anteriormente el mal gobierno daba pan y circo. Ahora los partidos políticos dan el circo y el mal gobierno en lugar de dar pan, da sangre -por esta inseguridad, esta injusticia y estos crímenes.

“En días pasados, esta Comisión sostuvo diálogos con el Instituto Federal Electoral, que pretendía “que en nuestra comunidad se pueda llevar a cabo el proceso electoral.

“Escuchamos, regresamos e informamos sobre esas intenciones. En las reuniones de barrio, a través del consejo de barrios, empezamos a trabajar en los lugares acostumbrados para meditar y reflexionar: ¿Qué hacer con lo manifestado por el IFE?

“Y se empezó a recordar el 15 de abril de 2011. Ese día para poder hacer nuestra autodefensa, dijo nuestra comunidad: “No más partidos políticos, no más procesos electorales”. Y entonces, desde esa fecha se viene sosteniendo esta postura.

(…)

“No hay condiciones para que se pudiera organizar este proceso electoral en nuestra comunidad, porque todavía no están resueltas las exigencias de seguridad, justicia y reconstitución de nuestro territorio. Los acuerdos fueron: No a los partidos políticos, no al proceso electoral y que no molestaran a la comunidad con aquello de las dádivas, con los proyectos productivos que solamente significan división, engaño, traición y dominación. (…)

“La situación en la comunidad es de inseguridad e injusticia, de despojo de los recursos naturales, robo de madera, ganado, destrucción de cultivos y ranchos; además de la devastación de los bosques. Y nuestra palabra es: no al proceso electoral; no a los partidos políticos, por que el Estado mexicano no ha cumplido con las exigencias de justicia, dignidad y reconstitución de nuestro territorio.

(…)

“Nosotros vemos que los partidos políticos son organizaciones que la comunidad ha tenido que tolerar los últimos años con consecuencias negativas visibles, graves. Que sólo basan sus discursos en promesas incumplidas y generan división en la comunidad y engaño, traición, amenazas, sometimiento y compra de conciencias. El objetivo de estos se ha reducido a alcanzar el cargo público.

 

“Ante el proceso de emergencia que vive la comunidad los partidos políticos no se pronunciaron, ni se solidarizaron con las acciones de autodefensa que realizaba la comunidad; sino que contribuyeron a la división de la comunidad, anteponiendo sus ambiciones personales. (…) Los partidos políticos no están con la comunidad. Por lo antes dicho, la comunidad indígena de Cherán tiene todo el derecho a decidir, en términos de la libre determinación, a mantener sus estructuras tradicionales.

“Por lo que es acuerdo, a través de sus asambleas de barrio, la cancelación del  proceso electoral por falta de libertad y justicia. Para lo que se firmó un punto de acuerdo.”

Así como en 2006, hoy decimos: “El fraude está en otro lado”

Al escribir estas líneas, el 6 de julio, cuando arrecian las denuncias de irregularidades e impugnaciones al proceso electoral, el PRI, en boca de su presidente, el velocirraptor Coldwell, acepta que se abran todas las urnas para que se cuente voto por voto.

¿A qué se debe que este político sucio y mañoso no tema un nuevo conteo de los sufragios si se supone que al contarse libre y correctamente aparecerá que la elección le fue robada a López Obrador?

Ya lo hemos dicho antes: el “fraude”, lo antidemocrático del proceso electoral no estuvo en la votación ni en la cuenta de las papeletas. La imposición del abanderado del PRI estuvo en otras áreas de la competencia electoral. A esta conclusión ya llegaron hasta algunos intelectuales cercanos al PRD. El día de hoy podemos leer en el diario La Jornada, que el columnista Julio Hernández López  asegura que un recuento de votos “no encontrará huella del fraude electoral en la papelería y la aritmética porque esta vez no se realizó allí, sino antes y fuera, ruidosamente mediante la compra de votos…”

Un recuento de votos le hace el juego al PRI y no identifica cuáles deben ser las exigencias democráticas

Hace seis años, cuando AMLO y el PRD denunciaron que les habían hecho fraude en las casillas electorales, el Comité Ejecutivo del POS se opuso a esta caracterización (ver recuadro aparte). Es que si se considera lo anterior se cae en la trampa que tendió ayer el astuto líder del PRI, que está dispuesto a que se abran todas las urnas y se cuenten de nuevo, porque sabe que al hacerlo las cifras coincidirán y le darán el triunfo a Peña Nieto.

En las elecciones del año 2006 la dirección del POS aseguró que “el fraude está en otro lado”, es decir que lo antidemocrático del proceso electoral no se encuentra en el sistema de conteo de votos sino en otros aspectos. Esta vez el PRI (y también el PAN y PRD) aprovechó que existen áreas de la vida política nacional que no están democratizadas y ganó en ellas adeptos a los que pudo llevar a votar por sus siglas el pasado 1 de julio.

Lo más antidemocrático de estas elecciones fue que el sistema de partidos no es suficientemente representativo

Si sumamos la cantidad de electores que se abstuvieran de votar con los que anularon el voto tenemos una cantidad enorme de 33 millones que no encontraron motivos para sufragar por alguno de los candidatos. En noviembre del año pasado un estudio de opinión llevado a cabo en las 32 entidades federativas arrojó que “el 84% de los ciudadanos se siente alejada de los políticos”. El 8% dijo que no acudiría a votar y el 59% manifestó que estaba indecisa de hacerlo. El 41% afirmó que no veía diferencia entre los partidos con registro, no apreciaba que representaran distintas opciones. Y el 31% se manifestó “independiente” de cualquiera de los partidos que reciben dinero del IFE.

En otro estudio de opinión, de fines de 2010, el 48% contestó que le gustaría que hubiese candidatos independientes.

Estos hechos bastan para concluir que muchos millones de mexicanos no se consideran representados en el actual sistema de partidos y que desean otras y nuevas alternativas políticas. El problema es que ese reclamo democrático no lo comparte la partidocracia, que sabe que si se abre el actual sistema de partidos serían afectados sus intereses, se restarían sus votos, sus cargos públicos, su poder. Por ello es que durante el gobierno de Fox los partidos con registro cambiaron la ley electoral para evitar que nuevos partidos pudiesen participar en las contiendas electorales. Posteriormente los mismos partidos se negaron a aceptar candidatos independientes en este año.

Deben ser “penalizados los gobiernos que a través de programas sociales coaccionen el voto”

Ante la evidencia de que los conteos de votos hechos el 1 de julio son correctos, se empieza poner el énfasis en que el fraude estuvo en la compra de votos o en que se obtuvieron bajo coacción.

“Otro de los resabios antidemocráticos provenientes del régimen anterior, donde el PRI dominaba, es la utilización por los gobiernos -federal, estatales y municipales- de los recursos públicos para coaccionar a los electores a que den el voto a determinado partido. Esto lo practicó profusa y descaradamente el gobierno de Fox, también lo hicieron los 16 gobiernos estatales en manos del PRI e igualmente lo hizo el PRD en el DF y mediante los gobiernos estatales que maneja. Desde luego, el PAN fue el más beneficiado por este vicio que ofende al pueblo mexicano y principalmente a sus sectores pobres, que son los destinatarios y los más vulnerables a estas prácticas coercitivas.”

Esto lo escribimos hace seis años, hoy tiene plena vigencia y hay que agregar que los partidos también obtienen ilícitamente recursos de empresarios para esta práctica.

Añadiremos, por falta de espacio, sólo otra característica antidemocrática más, entre muchas, que igualmente denunciamos hace seis años:

 “¡Abajo el corporativismo y el clientelismo electoral!

“Con absoluto desparpajo y sin que exista ningún tipo de punición para quien lo haga, fueron numerosos los líderes de sindicatos, organizaciones sociales y dueños de empresas que decretaron que sus asociados o trabajadores deberían de votar por tal o cual partido. Como sabemos, esto ocurrió y benefició a los tres principales partidos y al engendro llamado PANAL. Es también ofensivo y antidemocrático que aquellos que se agrupan para defender sus intereses gremiales o para trabajar, sean obligados por sus líderes o por los empresarios a votar por cual partido. De esto se beneficiaron principalmente el PRI y el PAN, lo mismo que el PRD (Stunam, IMSS, etc.).”

En resumen: toda la partidocracia usa y se beneficia de prácticas antidemocráticas y son renuentes a cambios en las esferas señaladas. Ése es el gran drama del pueblo mexicano en el plano político: los partidos con registro están en contra de la plena democratización del país porque va contra sus intereses. Ninguno de ellos ha impulsado una verdadera reforma política. Ninguno de ellos impulsa un congreso –como el celebrado en Querétaro en febrero de 1917- que redacte una nueva constitución para el país y que la ponga a tono con la nueva época y la democracia alcanzada en algunos países, aunque ésta sea sólo política y formal.

Como enseñó Lenin hace más de cien años, la obtención de la plena democracia burguesa es también una tarea de la clase trabajadora y no se puede dejar su conquista en manos de partidos burgueses a quienes no les conviene ésta. Al combinar en un mismo proceso esta lucha con la pelea por sus derechos materiales el proletariado se encamina hacia la revolución socialista, misión que se propone alumbrar concientemente el Partido Obrero Socialista.

((RECUADRO))

El sistema de conteo de votos es democrático

Hace seis años, el Comité Ejecutivo del POS escribió que:

“Lo rescatable es precisamente lo que el PRD cuestiona: la jornada electoral del 2 de julio y el sistema de conteo de votos.

“El pueblo explotado y oprimido de México no debe olvidar que bajo la dictadura priísta no tenía el derecho de controlar la jornada electoral y la cuenta de los sufragios, porque esto lo hacían agentes del régimen y del PRI, que lo manipulaban descaradamente a favor de ese partido. Los representantes de los partidos no tenían el derecho de quedarse con una copia del acta de escrutinio de cada casilla, por ejemplo.
“Una de las pocas pero firmes conquistas democráticas de los años recientes es que los funcionarios de casilla son seleccionados por el IFE mediante un procedimiento de insaculación que posibilita que sea el pueblo el que tenga en sus manos y bajo su responsabilidad la jornada electoral, la recepción de los votos y la cuenta de los mismos. Desde luego, este sistema está sujeto a errores pero elimina casi totalmente la posibilidad de fraudes electorales en las urnas y hace perfectamente identificable en qué casillas se presentan irregularidades o atropellos. La exigencia del PRD de que se abran alrededor de 50 mil paquetes electorales -casi el 40 por ciento del total- quiere decir que para este partido más de 200 mil ciudadanos, salidos del pueblo, que se responsabilizaron de ser funcionarios de casilla, que gastaron horas en capacitaciones y en el cumplimiento de su encargo sin recibir paga, fueron unos corruptos que se vendieron al candidato del gobierno. O son unos inútiles.
“Este sistema democrático posibilita verificar aquellas urnas en que existe la sospecha de fraude o irregularidades. El partido impugnador simplemente tiene que presentar las actas donde se asentó el escrutinio de los votos y decir: “tengo 130 mil 500 actas, correspondientes a igual número de urnas que se instalaron el 2 de julio en el país y cuya suma de votos le da a mi candidato presidencial más votos que al candidato del PAN.”
“O el PRD puede decir: “en tales o cuales casillas, de tales o cuales distritos, hubo violaciones a mis derechos y a la ley, así que demando se abran los paquetes.”

“ (…) Por cierto, en el caso en que los paquetes electorales se abran, como exige el PRD, se haría ante burócratas del IFE o el Trife, pero ya no ante los ciudadanos.”

El voto nulo es la cuarta fuerza política electoral

Por Juan Reséndiz

El 2.5 por ciento de los electores anularon su voto en la elección para presidente de la República. En la de diputados, los votos nulos fueron el 4.8% y en la elección de senadores treparon al 5.5%. Se trata de un millón 200 mil electores que no se sintieron representados por ninguno de los candidatos presidenciales. En el caso de los diputados fueron 2.3 millones y en la de los senadores nada menos que 2.7 millones nulificaron la papeleta.

El voto nulo, que es mayor que el que obtuvo el partido Nueva Alianza está colocado en el cuarto lugar en la presente jornada electoral y es revelador de que millones de mexicanos demandamos nuevas opciones políticas. Pero este clamor –que también se reflejó masivamente en las elecciones de hace tres años- fue desatendido por los partidos con registro, que temen la competencia de nuevas alternativas.

Hay más nulos en los estados donde hay más violencia

Resulta revelador que los estados en donde más ciudadanos anularon la papeleta son aquellos en los que campea la inseguridad, la violencia y la supuesta guerra de Calderón contra el crimen. Tenemos así los siguientes porcentajes por estado: en Chihuahua anularon el  8.7 por ciento, Sinaloa, 7.7; Morelos, 7.6; Guerrero, 7.5; Oaxaca e Hidalgo, 7 por ciento. En los casos de Coahuila, Yucatán y Chiapas la cifra alcanzó el 6.7; en Sonora, 6.4, Tamaulipas, 5.8; y Nuevo León, 5.6 por ciento.

Ninguno de los candidatos presidenciales ni los partidos en la liza se opusieron a la guerra de Calderón. Algunos la apoyaron abiertamente. Podemos suponer que los anulistas manifestaron con su voto su inconformidad y protesta con ellos.

El voto nulo se sobrepuso a la virulenta campaña en su contra

En las actuales circunstancias el voto nulo adquiere un doble o triple valor, ya que representa una postura política que se mantuvo firme ante la intensa campaña en su contra. En esta campaña se unieron todos los partidos con registro, el IFE, los empresarios, etcétera. Ellos trataron de hacerle frente al antecedente de que en 2009 un millón ochocientos mil personas anularon su voto como una señal de protesta por el desempeño de todos los partidos oficiales y por la existencia de una ley electoral antidemocrática. Pero en aquella ocasión existió un movimiento por la anulación del voto encabezada por importantes figuras (intelectuales, artistas, líderes…). En esta ocasión no existió dicho movimiento. Al contrario, desde distintos lados creció el clamor en contra de esta posición. En la campaña se destacó el PRD, que se distinguió por su prepotencia, intolerancia y agresividad. El trato de AMLO y sus huestes hacia Javier Sicilia por el hecho de haber anunciado que no votaría por el PRD y que votaría en blanco, constituyen la expresión más elevada de esta campaña intolerante y aborrecible, correctamente definida de “stalinista” por el poeta.

El POS, junto con otras organizaciones hermanas como la que edita la revista La Gota, en Chihuahua, realizamos desde una posición a favor de la clase trabajadora una campaña por la anulación del voto. Para ello contamos con microscópicos recursos. Hoy nos sentimos orgullosos por haber convergido con cientos de miles de mexicanos.

En el centro y norte del país, el voto nulo aplastó a los partidos enanos

En Chihuahua, Michoacán y San Luís Potosí el voto nulo fue elevado. En  Chihuahua representó casi el 9 por ciento del electorado, mientras que en Michoacán del 10 por ciento. San Luis Potosí un 10.5 por ciento de electores.

La fuerza de la papeleta nula en estos estados dejó con la boca abierta y sin legitimidad a los partidos pequeños con registro que actúan como fauna de acompañamiento de los tres grandes partidos burgueses.

En Chihuahua destaca el caso de Ciudad Juárez, porque aquí la anulación alcanzó el 12 por ciento. Como sabemos, Juárez es la ciudad mártir de la política sangrienta de Calderón, sujeta a una brutal violencia que lleva ya varios años. Aquí en mayor número los anulistas expresaron su rechazo a todos los partidos porque apoyan en los hechos la guerra de Calderón.

Regreso sin gloria de un PRI disminuido

Otra vez, el PRI en Los Pinos. Con Enrique Peña Nieto en la presidencia tendremos un gobierno sumiso a las órdenes que lleguen desde Washington, defensor de los empresarios, amigo de los narcos, represor de obreros, campesinos, indígenas y jóvenes; manipulador de masas empobrecidas, intolerante ante las minorías, demagogo, corrupto y corruptor; insensible ante las creaciones culturales y científicas. Se espera que aproveche estos meses de desconcierto para, aun antes de asumir el Poder Ejecutivo, apruebe con el concurso del PAN (y algunos del PRD) contrarreformas a las leyes hacendarias, laboral y otras.

El PRI regresa a la Presidencia, aunque sin gloria. Lo hace con tal sólo el 38.2 por ciento de la votación oficial, es decir, que más del 60 por ciento de los que acudieron a las urnas no lo aprueban. Podemos suponer que la mayoría de ellos votaron contra el PRI. Y si comparamos la votación oficial que obtuvo este partido con la Lista Nominal de Electores (los ciudadanos que cuentan con credencial para votar), el dinosaurio sólo logró el apoyo (es un decir) del 24 por ciento. O sea que uno de cada cuatro electores sufragaron por este partido y sólo con ese “apoyo” gobernará. Pero más de 60 millones de mexicanos mayores de edad no lo sentaron en la silla más apetecida de México. Por ello la “victoria” de este partido no ha sido la del pueblo sino la de un aparato político-mafioso.

El partido tricolor no obtuvo la mayoría de bancas en las Cámaras de Diputados y Senadores. Podría parecer un problema secundario para el próximo gobierno federal, habida cuenta de que el PAN –y seguramente, sectores del PRD- le ofrecerán sus votos en el Congreso. Pero no es exactamente así: Peña Nieto deberá negociar con esas fuerzas que le son afines pero que le venderán sus servicios, lo que hará tortuoso y difícil el actuar del poder legislativo en los años venideros.

Las numerosas impugnaciones a la elección y la realidad de los incontables chanchullos, anomalías, delitos y toda suerte de mañas de que hicieron gala durante el proceso comicial los doctores en mapachería tricolores pesarán en la siguiente administración, manchada ya en su legitimidad. Y ya no podrá acudir el siguiente presidente al recurso que en circunstancias similares adoptó Calderón. México ya no está para continuar una supuesta “guerra” contra los narcos. El clamor es por verdadera democracia, no sólo en el terreno electoral sino en todos los ámbitos. El PRI no estará dispuesto a ello.

Además, Peña Nieto recibe un país envuelto en graves problemas, que por sus debilidades le será más difícil enfrentar. La economía no levanta y está amenazada por las peligrosas tormentas de la recesión en Estados Unidos y Europa. El precio del petróleo baja. La diarrea de promesas que evacuó el candidato presidencial será muy difícil o imposible de cumplir. Segmentos de sus apoyadores se sentirán defraudados cuando vean que el precio de la luz no baja, que el poder adquisitivo de sus salarios disminuye, que las obras proyectadas se quedan en papeles y discursos.

El Partido Obrero Socialista presentará una firme oposición al nuevo gobierno federal, lo mismo que a los gobiernos en las entidades federativas, sean del color que sea. Llamamos a luchar por la democratización de los sindicatos y las organizaciones populares, así como en las elecciones. Exhortamos a los trabajadores, a los campesinos y los pobres a organizarse para enfrentar a su nuevo enemigo y a sus compinches de otros colores que se subirán al carro del vencedor.

 

Peña Nieto perdió un millón 330 mil votos y el 6.6% de la votación

El PRI llegó a las elecciones presidenciales de 2012 con un récord de victorias en los comicios para gobernadores habidos en los años 2010 y 2011. En promedio, este partido obtuvo el 44.8% de la votación en las nueve elecciones que hubo en esos años en igual número de estados.[i] Esta vez, el PRI redujo su votación –según cifras oficiales- a 38.2%.

Por otra parte, el dinosaurio obtuvo en las elecciones mencionadas el 25.7% de la Lista Nominal de Electores, pero en la de este año cayó a 23.9%. De haber mantenido Peña Nieto las tendencias electorales de su partido, habría obtenido 20.3 millones de votos y no los 19 millones que el IFE le adjudica. Por eso decimos que “perdió” 1.3 millones de sufragios.

Pensamos que observar esto es interesante pues nos revela a un PRI que tuvo un alza electoral relativa en el pasado reciente pero que redujo su fuerza este año. El ejercicio del poder podría erosionar y debilitar todavía más al partido tricolor y su gobierno, lo que abriría mejores condiciones a las luchas de la población.



[i] Ver en el número anterior de esta revista, el artículo de Cuauhtémoc Ruiz, “El dinosaurio no es como lo pintan”, en donde se presentan estos datos,  página 6 (Revista Pluma No 19)