Todos los mensajes etiquetados Futbol

La FIFA debe morir: el soborno en el futbol

Por Camilo Ruiz

fuck-fifa-anti-world-cup-graffiti-20Publicado en El Barrio Antiguo

En cada partido del Mundial circulan poco más de mil millones de dólares en apuestas de distinto tipo alrededor del mundo. El 90 o 95 por ciento de ese dinero es apostado en diversas partes de Asia, en casas de apuestas registradas en paraísos fiscales y sobre las cuales se tiene poco o ningún control. Leer más…

Una defensa comunista del Mundial de Brasil 2014

Por Ramón I. Centeno

mundial-arte-protesta-624x378Publicado en El Barrio Antiguo

Por fin llegó el Mundial de Brasil 2014 y, por supuesto, no ha faltado el/la activista de izquierda que adopta por misión fastidiar a los demás durante el evento. “¡¿Que no te das cuenta de que mientras tú ves el futbol, el Congreso avanza en la privatización el petróleo?!”, grita por estos días el representante mexicano de esta especie. Semejante actitud política tiene varios problemas, de los que mencionaré dos: 1) es falsa, 2) es inefectiva. Leer más…

Una defensa comunista del Mundial de Brasil 2014

El Barrio Antiguo
Por Ramón I. Centeno
Domingo 22 de Junio 2014
Por fin llegó el Mundial de Brasil 2014 y, por supuesto, no ha faltado el/la activista de izquierda que adopta por misión fastidiar a los demás durante el evento. “¡¿Que no te das cuenta de que mientras tú ves el futbol, el Congreso avanza en la privatización el petróleo?!”, grita por estos días el representante mexicano de esta especie. Semejante actitud política tiene varios problemas, de los que mencionaré dos: 1) es falsa, 2) es inefectiva.

Es falsa porque supone que la apertura del petróleo mexicano a las trasnacionales es un asunto que se ha producido en un solo episodio… justamente durante el Mundial. Es inefectiva porque olvida que la persuasión política es un acto más cercano a la seducción que al regaño. Para adelantar conclusiones, el izquierdismo histérico merece ser rechazado. Leer más…

La pasión por el fútbol no puede adormecer la conciencia ciudadana

Por Segio Ferrari

fut-calle

De la pelota de trapo, al poder del deporte mediatizado. Los valores alternativos que cuestionan el deporte mercantilizado.

Con el pitazo inicial de Brasil-Croacia se abrirá el próximo 12 de junio en San Pablo uno de los grandes eventos deportivos mundiales. Desde junio del 2013, Brasil entero ha sido escenario de movilizaciones sociales que en torno al Mundial expresan facetas de descontento popular. “Las protestas no son contra el fútbol, sino contra ciertas políticas de Estado y problemas que se derivan de la realización de Mundial”, enfatiza Sergio Haddad, educador popular brasilero y desde su juventud militante-dirigente de muy diversasorganizaciones sociales. Leer más…

En defensa del futbolero

Por John Carlin

Tomado del El País

estadio

 “No existe nada bueno ni malo;

es el pensamiento el que lo hace aparecer así”.

—William Shakespeare

Existe un grupo reducido de gente en el mundo que no solo no entiende que seamos tantos los que nos pasamos gran parte de nuestras vidas hablando de fútbol, sino que nos desprecia. Qué ridículo, dicen, obsesionarse con un juego en el que 22 personas corren detrás de una pelotita cuando la crisis nos mata, cuando el futuro de Europa está en juego, cuando tenemos la alternativa de conversar sobre literatura, o cine, o música, o el cambio climático, o la primavera árabe, o la religión, o el tigre siberiano, en peligro de extinción.

Bueno, pues hagamos una breve defensa de los futboleros. Se podría escribir un libro sobre la cuestión; nos limitaremos a dos argumentos.

Primero, lo que muchas veces define a aquellos que nos desdeñan es el esnobismo intelectual. Suelen pertenecer a ese pequeño sector de la población mundial que goza de la suerte de haber tenido una buena educación, permitiéndoles desarrollar a un alto nivel su capacidad cerebral. Lo que no ven desde sus torres de marfil es que el mundo del fútbol es la democracia más grande que hay. Da igual que uno sea rico o pobre, culto o analfabeto, el fútbol nos permite a todos hablarnos de tú a tú, en igualdad de condiciones. En el debate sobre cuál es mejor, el Real Madrid o el Barcelona, el Arsenal o el Chelsea, Argentina o Brasil, el escritor, el filósofo, el Nobel de la ciencia, el ministro de gobierno y el listo que se embolsa un bonus millonario mientras su empresa se desploma participan con igualdad de criterio con el albañil desempleado, el campesino chino, con el minero africano. No importa su país o su condición social, todos tienen acceso a más o menos la misma información y todos tienen la misma capacidad para interpretarla.

A través del fútbol definimos nuestra identidad moral, igual que cuando nos asociamos con un partido político, o con una causa, o una religión

Segundo, hablar de fútbol no solo es hablar de fútbol. En la superficie el tema es si Messi es mejor que Ronaldo, o si el planteamiento táctico fue el correcto, o si el entrenador debería haber puesto de lateral a fulano en vez de a mengano, o si el árbitro se equivocó, y tal y cual. Pero existe también un proceso mental paralelo en el que participamos los futboleros, sin necesariamente darnos cuenta de ello. A través del fútbol definimos nuestra identidad moral, igual que cuando nos asociamos con un partido político, o con una causa, o una religión.

Por un lado está nuestra afiliación tribal, que suele ser heredada. Somos del Madrid —como somos del PP o de Esquerra Republicana o católicos o musulmanes o ateos— porque nuestros padres nos indicaron el camino. Más interesante, porque revela más sobre el carácter de las personas, es con qué jugador o entrenador de su propio equipo nos asociamos más. Éste es el proceso mental oculto al que nos referimos. Obligados a elegir, por ejemplo, entre Iker Casillas o Cristiano Ronaldo, entre José Mourinho o Vicente del Bosque, uno delata claramente sus valores, cuáles son sus prioridades, qué es lo que más importancia tiene en su relación con el mundo exterior.

Especialmente reveladora es la opinión de los futboleros sobre personajes que no son de su equipo, ni de otro por el que sienten particular rivalidad. Hace nueve días en un bar neoyorquino un albanokosovar que había huido de la guerra en su país a los 13 años contaba que su jugador favorito en el mundo era Pedro, del Barcelona. Mientras festejaba los tres goles que había marcado Pedro ese mismo día para la selección española, el albanokosovar reconoció que había jugadores mejores, pero para él el canario representaba una actitud frente a la vida a la que le daba un singular valor. Su visión de Pedro era la de un luchador incansable, un obrero noble, un hombre optimista que exprime siempre lo mejor de sí y mantiene la sonrisa en el triunfo y en la adversidad.

Para otros los referentes serán Obama, el Papa, Castro, Mandela, Merkel, Paul Krugman, Vargas Llosa, Philip Roth, Clint Eastwood, Pavarotti, Bill Gates o el presidente de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza. Para este albanokosovar, que tras una infancia dura acabó triunfando en Estados Unidos, Pedro es el modelo a seguir, el personaje en el que ve reflejada la imagen que aspira a tener de sí mismo. El contexto es el fútbol. Cosa seria.