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Boletín Digital ES33

LAS AMENAZAS AL MAÍZ NATIVO

Por KANTOLIBRE

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Los días 26 y 27 de abril en las instalaciones de CAMPO, en la ciudad de Oaxaca, se llevó a cabo la pre-audiencia nacional sobre la siembra del maíz transgénico del Tribunal Permanente de los Pueblos Capitulo México TPP en la que se presentaron testimonios y pruebas de las consecuencias desastrosas que traerá la aprobación por parte del gobierno federal de la siembra sin restricciones del maíz transgénico en Sinaloa y Tamaulipas como se tiene planeado.

Los impactantes casos de los Rarámuris de Chihuahua, de Zapotecos de Oaxaca sobre todo en la sierra norte, de los Mixtecos, un gran número de campesinos y campesinas de todas partes del país, que con los aportes de científicos como Ignacio Chapela y la coordinación de científicos comprometidos CCC son evidencias contundentes del riesgo en que se encuentra nuestro maíz nativo, nuestra salud y sobre todo nuestra cultura.

Con todas las evidencias y testimonios presentados, un grupo de dictaminadores ha resuelto que el gobierno federal es responsable de todos los daños que ya ha causado y que causará si se mantiene la postura de permitir la siembra masiva del maíz transgénico.

Quiero abundar en 3 aspectos que me parecen fundamentales para conocer los altos  riesgos de permitir la siembra de transgénicos para uso comercial y de manera masiva y además de mantener las normas y leyes actuales que ya lo permiten de manera experimental que son los daños a la salud, al medio ambiente y nuestra cultura.

Por el lado de la salud donde tengo menos elementos ya que es asunto de científicos y que es además el punto donde las empresas y los gobiernos títeres como los que tenemos en México han desatado una guerra de mentiras no solo para convencer a la opinión publica sino además para desprestigiar a los científicos que están trabajando para documentar los riesgos en el consumo del maíz transgénico.

Se dice por parte de la prensa oficial que actúa como voceros de los grandes corporativos transnacionales encabezados por MONSANTO que de acuerdo a los parámetros internacionales no existe evidencia clara que el consumo de transgénicos esté relacionado a enfermedades y trastornos a la salud, por ejemplo en México uno de los argumentos del gobierno federal se basa en estudios sobre la cantidad de ingesta europea de maíz que muestra resultados hasta el momento positivos.

Laboratorios independientes han descubierto graves daños y alteraciones en ratas que han sido alimentados durante un año con maíz transgénico de los que resaltan cánceres de muchos tipos incluyendo el mamario en hembras además de una enorme  cantidad de enfermedades degenerativas como la diabetes y la artritis, claro los promotores de MONSANTO dicen que estas enfermedades en los humanos no se pueden achacar a los transgénicos y como los experimentos en humanos no están permitidos, por obvias razones, las empresas dicen que son otros los causantes.

La CCC argumenta que sí las evidencias por lo menos no son contundentes en responsabilizar al consumo del maíz transgénico de las enfermedades antes mencionadas tampoco hay evidencias contundentes que no lo sea, así que ante la duda piden más investigación por ejemplo ya decíamos que los fundamentos del gobierno para permitir la siembra de estos maíces es el promedio de ingesta de maíz en Europa pero en México la ingesta de maíz es mucho pero mucho más, recuerdo las palabras de un compa que decía “en México y/o en Oaxaca el maíz es ocasiones el plato fuerte, el aperitivo, la bebida y en ocasiones también el utensilio cuando la ocupamos como cuchara”, quienes vivimos en el campo sabemos de qué hablamos.

Por el lado del medio ambiente los daños son muchos más claros ya que los ecosistemas son alterados con mucha facilidad cuando son infiltrados por elementos ajenos y mucho más cuando son modificados en el laboratorio.

Otro elemento que afecta al maíz nativo es su contaminación por los genes que trae el transgénico, hablamos de la tecnología Terminator que consiste en dejar estéril a toda planta de maíz criollo que sea infectado por el polen de un maíz transgénico. Esto es sumamente fácil si sabemos que el maíz tiene un proceso de fecundación por medio de la polinización que se da entre algunas otras formas, por el viento, se tiene documentado que partículas de polen de una milpa pueden viajar hasta cientos de kilómetros, imagínese el riesgo para los campesinos que siembran maíz nativo que se encuentren relativamente cerca de los campos de transgénicos o incluso los que se encuentra a cientos de kilómetros.

Quiero anexar aquí que hay un caso de un campesino canadiense que fue infectado por un maíz de MONSANTO y que interpuso una denuncia por la afectación, lo que el gigante de los transgénicos hizo fue contra demandar al campesino con el argumento de uso de su semilla sin autorización, ya que por cierto los maíces transgénicos son marcas registradas y solo se pueden sembrar con la autorización de la empresa propietaria de la marca, este campesino tuvo que pagar a MONSANTO una gran cantidad de dólares ya que perdió la demanda.

Antes de pasar con el último aspecto referido al principio quiero ampliar un poco más sobre la tecnología Terminator ya que la implementación de esta tecnología tiene que ver con una política de las empresas transnacionales de acabar con las semillas nativas y así ser ellos los dueños únicos obligando a los campesinos y las campesinas a comprar sus semillas y así orillarlos a depender de ellas y con ello atentar contra la tan anhelada soberanía alimentaria.

En la cuestión cultural quiénes sembramos, comemos y vivimos en el maíz literalmente, sabemos que para esto las empresas transnacionales no tienen ninguna forma defensa o de estrategia de ataque más que apostar por la inercia de meter y mantener a la sociedad en la línea de la mal llamada globalización como parte del sistema capitalista que salvo sea de paso se encuentra en una enorme crisis.

Como ya lo comenté antes la base de la alimentación en México es el maíz y como bien lo dijo uno de los participantes en la preaudiencia solo la aristocracia mexicana no come maíz pero claro que esa “aristocracia mexicana” no tiene raíces indígenas sino más bien es totalmente ajena a nuestras raíces madres.

Es por eso que la gran variedad de maíces que se conocen en México son particularmente especiales para cada alimento de los cientos que se realizan en diferentes partes del país como base de nuestra de alimentación, así que para el atole y las tlayudas o clayudas, como también les llamamos, no se pueden realizar con cualquier maíz y menos con los transgénicos, para el totopo del istmo de Tehuantepec también se usa un variedad propia y así podía continuar.

Nosotros somos lo que comemos y comemos lo que somos y por esos somos lo que somos, no es solo un juego de palabras es la cultura propia, no seríamos oaxaqueñ@s o mexican@s si  no fuera por el maíz como nuestro alimento y recalco el maíz como el centro de esto.

Hoy el maíz está en peligro, las empresas transnacionales que están impulsando leyes que les permitan ser los dueños de una genética que a la naturaleza le ha costado más de 10,000 años para llegar a tener las variedades que hoy conocemos como maíces criollos, y esto gracias al servilismo de la clase política mexicana que de forma traidora ante el pueblo están permitiendo y aprobando todo lo que les indican y ordenan MONSANTO y compañía.

Como parte también de esta campaña contra el maíz criollo están los famosos paquetes agrícolas de la Sagarpa que donde no pueden sembrar los transgénicos llevan paquetes de maíces híbridos que buscan a toda costa acabar con la siembra de maíz nativo con campañas de desprestigio a nuestro maíz.

No se confíen cuando en estos paquetes de maíces “mejorados” ven el nombre de Chapingo o instituciones cono el INIFAP por que tanto universidades como organizaciones e instituciones gubernamentales están completamente alineadas con las políticas mundiales de MONSANTO para las cuales el maíz nativo es su enemigo.

El multitudinario evento de los días 26 y 27 pasado es un gran esfuerzo en la defensa del maíz criollo pero no es suficiente, la verdadera defensa está en el campo, en las manos de campesinos y campesinas que continúan sembrándolo y que no se dejan engañar por los cantos de los partidos políticos, de todos sin excepción, que solo buscan llevar agua a su molino y claro esta quedar bien con sus patrones la grandes empresas.

Así que en nuestras manos esta defender nuestro maíz como parte fundamental de nuestra historia o entregarlo a las grandes trasnacionales como ya lo están haciendo los políticos.

¡Zapata vive y el maíz vive jijos del maiz!

Éste texto fue escrito por KANTOLIBRE:
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Boletín Digital

Monsanto y el imperialismo norteamericano

Por Javier Gálvez

En Junio del presente año fue derrocado el gobierno de Fernando Lugo en Paraguay, cuando se creía que esa nación hermana ya había superado las etapas de autoritarismo y represión por parte de los intereses norteamericanos. Pero si pasaron los gobiernos represores apoyados por el Imperio del norte, se impusieron en esta ocasión los intereses de los grandes consorcios capitalistas, que no vacilan en matar de hambre, como antes los Estados autoritarios mataban con balas y cárcel. El objetivo de las empresas transnacionales que derrocaron a Fernando Lugo, -con el apoyo de Europa y de Estados Unidos-, es el de convertir a los países subdesarrollados en productores extractivistas, como en la minería, y agroexportadores; para lo cual deben eliminar o transformar a los campesinos que viven de su trabajo en sus tierras, para convertirlos en meros peones o mineros, a la par de acallar cualquier tipo de protesta que les defienda.

Latifundismo en Paraguay.

 En Paraguay existe una agrupación compuesta por terratenientes, especuladores y rentistas de la tierra llamada Unión de Gremios de Producción (UGP), los cuales fueron comprados con regalías equivalentes a 30 millones de dólares, en 2011, por parte de la empresa Monsanto -dedicada a especular con semillas transgénicas-, para que le permitieran introducir soya genéticamente manipulada y que se reprodujera en el campo uruguayo. Aparte, la UGP se encarga de la facturación de las semillas que produce Monsanto, transacción que le deja a la UGP una cantidad similar anual, a la mencionada anteriormente. Cuando Fernando Lugo trató, -con la constitución en la mano-, de evitar que se siguiera comercializando con semillas transgénicas y apoyar a los grupos de campesinos desposeídos, la UGP fue la principal agrupación que presionó para su destitución por medio de golpes del periódico ABC Color, el cual está dirigido por Aldo Zuccolillo, empresario ligado por los mismos intereses económicos a Héctor Cristaldo, líder de la UGP. Zucolillo se reunió en enero con Horacio Cartes, agroempresario, -también beneficiado por Monsanto-, y líder del Partido Colorado, el antiguo partido de derecha y añejo represor al servicio de Estados Unidos. La reunión entre Zucolillo y Cartes fue para planear el derrocamiento de Lugo, que ocurrió 6 meses después de este encuentro.

El imperialismo capitalista de Monsanto.

Monsanto, -menciona Gustavo Duch Guillot, coordinador de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y culturas-, es una de las pocas empresas que se reparten la producción, distribución y ganancias que representan las semillas a nivel mundial, acaparando las mejores tierras fértiles y provocando el enfrentamiento entre campesinos originalmente poseedores de tierras, y terratenientes y latifundistas regionales que se alían a la empresa Monsanto. El acaparamiento se da desde África, España, Honduras, Colombia, Senegal, Egipto y, como ya vimos, en Paraguay. Pero la tierra, sin agua, no sirve de nada. Por lo tanto, las empresas como Monsanto se hacen de las tierras que están en cuencas de ríos y presas o que tiene fácil acceso al agua, dejando, literalmente, en la hambruna a millones de campesinos que no les queda de otra más que vender sus tierras y hacerse peones o mineros, y que -en poco tiempo-, tendrán que emigrar y ser víctimas del crimen organizado, porque Monsanto hace una producción intensiva en las tierras por él adquiridas lo cual hace que la tierra se degenere en pocos años, sin la capacidad de recuperarse.

Apoyo Norteamericano a Monsanto.

En el mismo tenor, Carlos Fazio denunció, en el periódico La Jornada, la protección militar que brinda Estados Unidos a estas empresas transnacionales. El Comando Sur del Pentágono y del Departamento de Estado, pertenecientes a la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid, por sus siglas en inglés), desplegaron toda una estrategia militar para controlar las actividades agroexportadoras y reprimir a todo aquel que se oponga a sus prácticas. La Usaid controla en Paraguay la fiscalía, el Poder Judicial y la Policía Nacional, razones por lo cual logró desplegar tropas en el oriente de ese país.

Monsanto, EU y México

La Usaid, -por medio de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), la Freedom House y el Instituto Democrático Nacional-, está canalizando millones de dólares para acciones subversivas en países amigos, países entre los que se encuentra México, con el aval sonriente de Vicente Fox y ahora de Felipe Calderón, y sin duda esta política continuará con Peña Nieto.

Todo lo anterior se está dando debido a que el gobierno mexicano autorizó, en 2012, más de mil 800 hectáreas a Monsanto para que sembrara su maíz transgénico, a pesar de que se cuentan con estudios de estas semillas producen cáncer y muerte prematura. Bruno Ferrari, el todavía secretario de economía, antes de trabajar para Felipe Calderón fue funcionario de Monsanto. Para 2009, cuando Ferrari era director de ProMéxico, arregló una reunión con Calderón y el director ejecutivo de Monsanto en el foro económico de Davos. Con base en esta reunión, Calderón anunció que se permitiría la siembra de maíz transgénico en nuestro país. La nación del maíz, está lleno de semillas genéticamente manipuladas con el único fin de enriquecer a las grandes empresas transnacionales.

Peligros latifundistas en México.

Debido a la cercanía con el imperio norteamericano, y por los intereses que se están creando en nuestra nación por parte de las empresas como Monsanto, es muy factible que nuestra nación tenga el mismo destino que Paraguay, si no es que ocurre algo igual de grave: que nos llenemos de gente con cáncer y que nuestra riqueza sirva para engrosar las arcas ya repletas de los capitalistas internacionales.

La catástrofe está a la puerta. En una nota publicada por el periódico La Jornada, firmada por Myriam Navarro, del 29 de Octubre, se da cuenta la desesperación de campesinos empobrecidos de Santiago Ixcuintla, en Nayarit, que están vendiendo sus tierras en las cuencas del río Santiago. ¿A quién creen que se las están vendiendo? Pues a Monsanto, empresa que ya adquirió 2 mil hectáreas en esa región para la siembra de maíz transgénico.

Es necesario estar alerta y denunciar todas estas cosas. Trabajar y organizarnos para defender lo nuestro, aun que parezca que las batallas están perdidas de antemano. Pero pueblos como Cheran, San Salvador Atenco y otros, han demostrado que, con dignidad y valentía, se puede defender la tierra.

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