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FIRMA POR REINSTALACION UNTyPP

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El Director General de PEMEX, Emilio Lozoya Austin: Que reconozca a la Organizacion Sindical UNTyPP y Reinstale a sus Lideres.

Los Sindicatos son un derecho de los trabajadores y los defiende de los abusos de los patrones, UNTyPP tiene un Registro STPS- 5878 y el Director de PEMEX nos despojo de nuestro trabajo incluyendo salario y prestaciones violando la Constitucion Mexicana, los Convenios Internacionales y La Ley Federal del Trabajo en Mexico. Los Gobiernos del Mundo deben presionar al Presidente de Mexico a que obligue al Director a no violar las Leyes y respete a los trabajadores. Leer más…

¿Por qué nadie salió a defender a PEMEX?

Por Camilo Ruiz

Reforma energética

Publicado en El Barrio Antiguo

El contraste entre el conflicto político provocado por las reformas educativa y energética es sorprendente. Este agosto-septiembre pasado, la movilización de decenas de miles de maestros provocó, si no el abandono, por lo menos sí un recule importante de los planes del gobierno respecto a la reforma educativa.La reforma energética, por el contrario, fue aprobada en su totalidad en un ambiente de relativa calma. Las acciones convocadas por los caudillos de la izquierda oficial fueron impotentes (Cárdenas cifra sus esperanzas en una consulta ciudadana que no tendrá poder retroactivo ni validez constitucional), y no hubo mayores señales de una posible movilización popular espontánea, por fuera o desbordando los canales institucionales.

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Las petroleras estatales le ganan la batalla a las Siete Hermanas

Pluma 23

pemex

Los ideólogos de la privatización energética en México dicen que hagamos lo que han hecho los héroes de la izquierda mundial, que han abierto la industria petrolera de los países que gobiernan a la explotación privada. Es cierto: los hermanos Fidel y Raúl Castro en Cuba; Hugo Chávez en Venezuela; Lula en Brasil; Correa en Ecuador, han permitido una gran participación de la clase empresarial en esa rama de la economía (y en otras). Pero eso no quiere decir que su capitulación al capital extranjero haya sido algo beneficioso para sus poblaciones: basta ver lo que pasó hace pocos meses en Brasil, cuando cientos de miles de personas se movilizaron descontentos en las calles; en Venezuela la economía está al borde del colapso. La privatización petrolera no alivió la economía venezolana ni satisfizo las necesidades de decenas de millones de brasileños. Leer más…

LA EXPROPIACION PETROLERA FUE UNA HAZAÑA PROLETARIA, NO DE LÁZARO CÁRDENAS

Por Cuauhtémoc Ruiz

elMAchete

Este artículo recoge una cuidadosa investigación histórica que contradice una de las principales falsedades de los libros de texto gratuitos: la idea de que el petróleo fue nacionalizado por iniciativa del presidente y general Lázaro Cárdenas.

Este texto fue publicado en la prensa del POS hace 25 años, en marzo de 1988. En ese momento Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Lázaro Cárdenas, se presentaba como el candidato presidencial representativo del pueblo y defensor de las causas nacionales, como la historia oficial dice que fue su padre. Este ensayo tuvo la intención de establecer la verdad histórica y de mostrar a los trabajadores que no pueden confiar en los políticos de la burguesía. Un cuarto de siglo después, las conductas neoliberales y antidemocráticas del hijo del prócer decepcionaron a sus seguidores y hoy es un político venido a menos, desplazado de los reflectores desde 2006, cuando no pudo ser el abanderado del PRD en la contienda electoral. Pero el proyecto actual del PRI-gobierno de privatizar la mayor riqueza nacional le han dado un nuevo realce al hijo del Tata, que pretende aparecer como el continuador de la obra paterna ante la contra reforma energética de Peña Nieto y del PAN.

La verdad histórica, empero, dice otra cosa: los trabajadores sólo pueden confiar en sus propias fuerzas, en su organización, unidad y lucha; y no en personajes como los Cárdenas, padre e hijo.

*Tomado del periódico El Socialista, Partido Obrero Socialista, México, no.94, marzo 1988, editado.

Movilización en el Zócalo de la Ciudad de México, en 1938.

Sigue estando en la mente de millones de mexicanos que la nacionalización del petróleo fue obra principal del general y presidente Lázaro Cárdenas del Río. La historia oficial sostiene que la recuperación de los recursos petroleros se debió “al valor de un hombre que contó con la solidaridad de su pueblo”.

A los trabajadores se nos ha hecho creer que cardenismo es sinónimo de una política acorde con los intereses nacionales, popular, democrática y hasta socialista.

En este artículo, basado exclusivamente en información obtenida en libros escritos por admiradores o apologetas de Cárdenas, demostramos que el General no tenía planeado que su gobierno diera un paso tan trascendental y que la decisión de nacionalizar el petróleo le fue impuesta fundamentalmente por la lucha del proletariado. Fue la imponente movilización obrera y popular la que enfrentó en marzo de 1938 a la administración cardenista al dilema de decretar la expropiación o perder la confianza popular y el mismo poder. Posteriormente, cuando Lázaro Cárdenas creyó que la movilización popular había menguado, estuvo por volver a dejar en manos de las compañías extranjeras una porción de las riquezas petroleras, pero nuevamente la acción proletaria de lo impidió.

  1. I.              CONCESIONES DE CÁRDENAS A LAS COMPAÑÍAS

Cuenta el historiador de origen israelita Tzvi Medin que el conflicto petrolero surgió del choque entre las compañías extranjeras y las exigencias de los obreros, organizados en 1936 en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana e incorporado a la CTM (Confederación de Trabajadores de México). Las condiciones salariales y laborales de los trabajadores petroleros eran pésimas.

El 26 de julio de 1936 fueron presentadas por el sindicato las exigencias obreras de aumento de salarios y de prestaciones en el primer proyecto de Contrato de Trabajo. Las compañías rechazaron estas exigencias al afirmar que les costarían 65 millones de pesos.

Ante el conflicto “(…) el Estado intervino constituyendo una convención obrero-patronal con la participación de delegados gubernamentales. La convención se prolongó durante 120 días, finalizando en mayo de 1937 en un rotundo fracaso. A fines del mismo mes estalló la huelga de los obreros petroleros”.

Sigue narrando el mismo historiador que “los obreros suspenden la huelga y plantean frente a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje un conflicto de orden económico, lo que implicaba que un grupo de peritos debía examinar, por parte del gobierno, el estado económico de las empresas para verificar si las mismas se encontraban en la posibilidad económica de satisfacer las demandas de los obreros”.

El dictamen de la comisión pericial fue elaborado y en él se considera que “… la situación financiera de las empresas petroleras debe calificarse de extraordinariamente bonancible y que sin perjuicio alguno para su situación se encuentran capacitadas para acceder a las demandas de los obreros hasta por una suma anual de 26 millones de pesos”.

Los obreros petroleros demandaban 65 millones de pesos en aumentos salariales y prestaciones, mientras que la comisión pericial del gobierno de Cárdenas, a pesar de reconocer que la situación de las empresas era “extraordinariamente bonancible”, sólo las mandató a pagar a sus trabajadores 26 millones. El gobierno de Cárdenas, a través de la comisión mencionada, protegió la economía de las empresas imperialistas ante las exigencias obreras, mandatándolas a pagar una suma muy por debajo de lo que demandó el sindicato petrolero.

“Los obreros aceptaron el informe de los peritos, pero no así las empresas petroleras, que anunciaron que estaban dispuestas a pagar un máximo de veinte millones de pesos”.

 

Entonces, Cárdenas pensó que si concedía a la mayor empresa petrolera, la compañía inglesa “El Águila”, la explotación de los ricos yacimientos de Poza Rica, ésta acataría el laudo de la Junta. Ofrecía así un jugoso negocio a los imperialistas: éstos pagarían los 26 millones a que los obligaba la Junta, y a cambio les concesionaría la explotación en la región mencionada.

“A principios de noviembre de 1937 –dice Tzvi Medin-, el gobierno concertó un acuerdo con “El Águila”, según el cual la compañía inglesa recibía una nueva concesión para la explotación de la zona de Poza Rica, considerada uno de los más grandes depósitos petrolíferos del mundo. “Cárdenas no había planificado la expropiación, y el acuerdo concertado con “El Aguila” es una demostración de ello”, agrega este autor.

El historiador soviético Anatol Shulgovski afirma que el petróleo mexicano y especialmente el que la empresa inglesa extraería de la región veracruzana tenía, además de un enorme valor económico una gran importancia estratégica para el imperio británico. “Según las palabras que recogió de Van Jaselt, representante de la compañía El Águila, esta región no era inferior a las zonas petrolíferas de Irak. Como consecuencia del inminente conflicto bélico que se aproximaba, la Segunda Guerra Mundial, el petróleo mexicano adquirió para Inglaterra un significado particularmente importante. La prensa de Inglaterra y de los Estados Unidos señalaba que las nuevas concesiones le daban a Inglaterra la posibilidad de transportar el petróleo a través del Océano Atlántico, evitando así el más peligroso camino, el del Mar Mediterráneo”.

Un mes después de este hecho, el 18 de diciembre de 1937, “la Junta Federal, valiéndose del peritaje, pronunció un laudo, según el cual las empresas debían pagar a sus obreros los 26 millones reclamados.”

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LA TOSUDEZ DE LAS COMPAÑÍAS ATIZÓ LA LUCHA

Cárdenas esperaba que luego de entregarle Poza Rica, la empresa con nombre de ave de rapiña y las demás compañías petroleras extranjeras en México acatarían el laudo de la Junta. En lugar de ello las empresas ejercieron una serie de medidas de presión económica contra México, como el envío de barcos y carros tanque a Estados Unidos; retiraron cuantiosos fondos de los bancos y provocaron una devaluación del peso ante el dólar. Además, solicitaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación amparo contra el laudo dictado por la Junta.

Esta reacción de las compañías imperialistas provocó un alza sin precedentes de las protestas obreras y populares en todo el país, una intensificación de las protestas que a la fecha no ha vuelto a ser vista en México.

“El día 7 de marzo de 1938, los empresarios tuvieron una reunión con el Presidente Cárdenas. Adujeron su imposibilidad de cumplir el laudo de la Junta y consultaron si podían aplazar su cumplimiento.

“A las diez de la noche de ese mismo día, los dirigentes del sindicato petrolero le comunicaron al presidente Cárdenas su acuerdo de “dar por terminados los contratos de trabajo en vista de la actitud rebelde de las empresas”…”. La nueva negativa de las compañías imperialistas atizó todavía más la movilización del proletariado mexicano. Se preparaba la huelga petrolera y, tras ella, la huelga general.

“El rompimiento de los contratos -dice Fernando Benítez- significaba la suspensión de los trabajos en toda la industria y por consiguiente su paralización definitiva. Sin embargo, el día 8, en una tercera junta con los petroleros, el Presidente insistió todavía en que las compañías no deberían pagar más de los 26 millones, y se comprometió “a que el laudo sea reglamentado en tal forma que no provoque ninguna dificultad entre las empresas y los obreros”.

Todavía el 10 de marzo hubo otra entrevista entre los representantes de las compañías y Cárdenas. Un día antes, el Presidente se había entrevistado con el embajador inglés y éste le dijo:

“Me parece absurdo que las compañías no acepten el fallo. Hemos dejado el asunto en manos de los americanos, pero nosotros los ingleses estamos en mayoría y voy a convencerlos de que les conviene ceder”.

“El Presidente, creyendo que el embajador O’ Malley había influido en los representantes de la empresas, los mandó citar, y cuando los tuvo en su despacho les preguntó:

“¿Han reflexionado sobre el problema y me traen solución?”

“Señor Presidente, le traemos un memorándum con las razones por la cuales no podemos aceptar su propuesta”, contestaron.

EXPROPIAR O PERDER EL PODER, TAL FUE EL DILEMA

La situación que había en México en ese entonces es narrada así por Shulgovski:

“Por todo el país, los trabajadores se preparaban para huelga general en apoyo de los trabajadores petroleros. Los obreros exigían del gobierno la anulación de todos los contratos que dejaban de regir desde el 18 de marzo de 1938. Pero antes de que llegara la fecha señalada, los petroleros comenzaron a abandonar el trabajo. La milicia obrera, creada especialmente, resguardaba los objetos más importantes de las regiones petroleras. Los obreros impedían que las compañías extrajeran la maquinaria más valiosa”.

Dos horas antes del discurso con el que Cárdenas anunció la expropiación, “se habían suspendido completamente las labores en las regiones petroleras”.

“El economista mexicano Jesús Silva Herzog con gran exactitud definió la situación en aquel entonces: si el general Cárdenas no realiza la nacionalización, su gobierno no se hubiera podido sostener en el poder”.

Cárdenas hizo todo lo posible por no afectar, por no expropiar a las compañías imperialistas petroleras en México. Les hizo todo tipo de concesiones y dio garantías, pero éstas se mantuvieron inflexibles y no cedieron. En el otro extremo, los obreros mexicanos y el pueblo se lanzaron a la lucha como nunca antes lo habían hecho ni han vuelto a hacer, poniendo en peligro el gobierno capitalista de Cárdenas. La expropiación petrolera, entonces, se consumó en contra de la voluntad de Cárdenas, a quien no le quedó otra alternativa sino dar ese paso o, como vaticinó en ese momento Silva Herzog, “no se hubiera podido sostener en el poder”.

Hasta un apologeta de Cárdenas como Fernando Benítez reconoce que si las compañías petroleras hubieran cedido el día 10 de marzo: “habrían logrado prolongar un imperio que 40 años después, en manos de México, figuraría entre las empresas más poderosas del mundo”.

Saquemos otra conclusión: el cardenismo es una corriente nacionalista burguesa que, en su momento de esplendor, en la década de los 30s del siglo pasado, estuvo porque en México coexistieron los capitales imperialistas con los intereses nacionales. El nacionalismo burgués que encarnó mejor que nadie el general Cárdenas trató siempre de pactar con el imperialismo para que éste no resultara afectado en los inmensos intereses que tenía en México. Sólo cuando Cárdenas sintió que estaba amenazado su poder por la huelga general proletaria que estuvo a punto de estallar, se decidió a expropiar uno de los enclaves imperialistas en el país.

Ahora veremos cómo el cardenismo, durante la gesta por la recuperación petrolera, se manifestó como una corriente anti obrera. Y veremos también cómo el verdadero héroe que conquistó el petróleo para México fue el proletariado, y a su cabeza los trabajadores petroleros.

III. LA MOVILIZACION OBRERA Y POPULAR IMPUSO LA EXPROPIACION

Hemos dicho que la expropiación petrolera fue obra de las luchas de los obreros y campesinos. Los cuatro primeros años de administración cardenista son los de mayor auge de las movilizaciones del pueblo mexicano. En el año de 1934 hubo 202 huelgas, en las que participaron unos 15 mil obreros; al año siguiente el número de huelgas se incrementó espectacularmente, pues hubo 642, y los huelguistas aumentaron en más del 1000 por ciento, al haber 145 mil. La temperatura subió más en 1936, porque hubo 674 huelgas. Y en 1937, en los meses previos a la expropiación, las huelgas llegaron nada menos que a 833, con 185 mil obreros en lucha. Debe considerarse que en 1938 en México la población apenas llegaba a unos 20 millones, y que el número de obreros y de establecimientos industriales era también muchísimo menor al actual.

La lucha en el campo también fue muy intensa. A fines de 1936 las movilizaciones de los obreros agrícolas impusieron la expropiación de tierras en la Comarca Lagunera. En este año fue fundada la Confederación de Trabajadores de México (CTM). A mediados de 1937 los ferrocarrileros, otro de los sectores de vanguardia del proletariado, conquistó la nacionalización de este medio de transporte, el que durante algunos años quedó bajo su administración.

Dentro de este ascenso de las luchas se destacó la de los petroleros. “A comienzos de los años treinta -relata Shulgovski- los movimientos se sucedían ya en una, ya en otra región petrolera. Se fortaleció inconmensurablemente entre las filas de los petroleros la aspiración a la unidad”. En 1934 se creó el sindicato nacional petrolero y en julio de 1936 tuvo su primer congreso extraordinario. En noviembre de 1936 exigió la firma de un contrato colectivo de trabajo y el 31 de mayo de 1937 estalló la huelga general petrolera.

“En vísperas de la huelga, la dirección de la CTM se dirigió a todos los sindicatos que integraban sus filas; las peticiones de los obreros, decía, son justas y legales; la decisión de los petroleros requiere apoyo con todos los recursos posibles… La dirección sindical llamó a los trabajadores a dar pasos concretos para la organización de la ayuda a los huelguistas. Dicho movimiento de solidaridad debía encauzarse por la línea de organización de mítines y demostraciones, de propaganda entre la población, así como de la creación de comités sindicales de colaboración con los petroleros. En caso de necesidad, decía la CTM, otros destacamentos de la clase obrera declararán una huelga general de solidaridad”.

IV. CARDENAS CONTRA LOS TRABAJADORES PETROLEROS

La historia oficial ha difundido la especie de que Cárdenas alentaba las huelgas y apoyaba los derechos obreros. Pero por estas fechas el periódico El Nacional, vocero del gobierno, publicó un Editorial titulado “Llamado del Presidente a los trabajadores y empresarios”, el cual, según Shulgovski, hacía tales consideraciones que “significaban un pronunciamiento contra la huelga general de solidaridad… Para que el movimiento no escapara al control de gobierno, éste buscaba la terminación de la huelga trasladando la solución del conflicto a los cauces institucionales”.

En estas condiciones, los agentes de Cárdenas en la CTM, Lombardo Toledano y Fidel Velázquez maniobraron dentro de la central sindical para que ésta renunciara a su idea de apoyar la huelga petrolera. Y el 12 de septiembre de 1937 Cárdenas volvió a lanzarse contra los trabajadores petroleros. Declaró el Presidente que el sindicato petrolero ha “desdeñado toda transacción que, con un mínimo de sacrificio de sus principios y con ligera mengua de sus intereses permita un acercamiento conciliatorio que ponga fin a las dificultades…”

En noviembre de 1937, luego del acuerdo con la compañía “El Águila” (mediante el cual, como hemos dicho, Cárdenas le concesionó la explotación de la zona de Poza Rica), volvieron a tensarse las relaciones entre el gobierno y los trabajadores. “Los obreros… estaban descontentos por el acuerdo entre el gobierno y las compañías inglesas, referente al otorgamiento de nuevas concesiones, considerando que con marcha atrás y compromisos, era imposible frenar a los monopolios imperialistas”.

El año de 1937 terminó con nuevos enfrentamientos: “en diciembre de 1937, los obreros petroleros apoyados por otros destacamentos del proletariado, declararon su intención de realizar un paro de 24 horas, exigiendo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje inmediatamente la resolución. En algunas regiones petroleras hubo paros cortos. “Ante la disyuntiva de una nueva acción de los trabajadores, el gobierno condenó la presunta huelga como ‘ilegal’. En la declaración del gobierno se decía que dicha huelga era un acto hostil a las instituciones revolucionarias…”

LAS DECLARACIONES DEL GOBIERNO CARDENISTA NO FRENARON LA LUCHA

Pero los obreros no se amilanaron. Y a pesar de que sus dirigentes sindicales eran cardenistas (Lombardo Toledano y Fidel Velázquez), en febrero de 1938 los obreros impusieron que se reuniera la CTM. “El Congreso de la CTM celebrado a fines de febrero de 1938 demostró una vez más la decisión de la clase obrera de luchar hasta el final contra la política provocadora de las compañías. En la resolución del congreso se subrayó la tarea de rechazar la ofensiva del imperialismo, también se acordó que, en caso necesario, los obreros tomarían la dirección de la administración de la industria petrolera.

“(…) Por aquel tiempo se intensificaba la lucha de los petroleros. En las regiones petroleras del país se celebraban mítines masivos de obreros con motivo de la visita a estas regiones del secretario del Trabajo. El sindicato de petroleros llamó a sus hermanos de clase a cohesionar más estrictamente sus filas contra el imperialismo y la reacción interna. La CTM desplegó una gran actividad en la movilización de la clase obrera para el apoyo de la lucha de los petroleros. En un telegrama-circular del Comité Ejecutivo Nacional a las organizaciones locales, se hablaba de la necesidad de desplegar por todo el país demostraciones y mítines de solidaridad con la lucha de los petroleros”.

Y el día primero de marzo de 1938 (fecha en que la Suprema Corte debía determinar si otorgaba o no el amparo pedido por las compañías contra el laudo de la Junta de Conciliación), “desde todos los confines de la capital hasta el edificio de la Suprema Corte se dirigieron delegaciones de los sindicatos. Sobre sus cabezas ondeaban numerosas mantas con consignas antiimperialistas. “La sala de justicia estaba repleta de reporteros y representaciones diplomáticos. La sesión de la corte se convirtió en un proceso de acusación a las compañías imperialistas. Encendidos discursos patrióticos, exclamaciones de aprobación o indignación, tal era la atmósfera en que transcurría la sesión”.

Ya hemos narrado cuál era el ambiente en el país el 18 de marzo de 1938. La movilización obrera y popular era tan fuerte que Silva Herzog diagnosticó que si el gobierno de Cárdenas no actuaba en consonancia con los reclamos del proletariado iba en camino de perder el poder. En el discurso en que anunció la nacionalización, Cárdenas reconoció lo mismo. Justificando el trascendental paso que estaba dando, dijo que la prolongación del conflicto llevaría a que “la actividad financiera se paralizara, resultaran imposibles todo tipo de comercio, de trabajos sociales y de medidas de primera importancia, además de que la existencia del mismo gobierno se vería amenazada, ya que el perder el Estado su poder económico se llegaría a la pérdida del poder político…”.

El 23 de marzo de 1938 hubo en todo México manifestaciones antiimperialistas en las que participó más de un millón de personas. Y el 26 de abril cerca de 30 mil obreros unidos en batallones participaron en un desfile en la capital. “Los círculos democráticos del ejército apoyaron la idea de crear los batallones obreros y expresaron su acuerdo de impartir educación militar a los trabajadores”.

La fuerza y presencia social y política el proletariado era tan grande que, luego de la expropiación, el Consejo Administrativo, creado provisionalmente para dirigir la empresa, tuvo que encargar a los jefes de las secciones del sindicato de petroleros, ejercer funciones de consejeros locales y controlar los procesos productivos en sus localidades.

En resumen, el proletariado estuvo dispuesto a emplear la huelga general, se organizó parte de él en milicias armadas, arrastró a otras capas de la población explotada y oprimida e impuso la expropiación no sólo en contra de las compañías extranjeras sino del mismo Cárdenas y su gobierno. Lo hizo contra el gobierno de Cárdenas, que amenazó sus huelgas y llegó a considerar a una de ellas “ilegal”; también lo hizo sin dirigentes que representaran genuinamente sus intereses, pues a su cabeza estaban líderes a los que hoy llamamos charros. Tampoco encontró el proletariado a su guía en el Partido Comunista Mexicano, pues este partido, dominado por el dictador soviético José Stalin, apoyó fervientemente a Cárdenas. A pesar de todo ello los obreros impusieron la expropiación y, con ella, un México más soberano y libre.

EL PROGRAMA PRESIDENCIAL DE CÁRDENAS NEGABA LA EXPROPIACIÓN

La historia oficial ha dejado la idea de que Cárdenas tenía planeado decretar la expropiación petrolera y que sólo buscó el momento oportuno para hacerlo. Sin embargo, el historiador de origen israelí Tzvi Medin reconoce que “… ni el Plan Sexenal ni Cárdenas postularon con anterioridad al 18 de marzo de 1938 la expropiación de las empresas petroleras.

“Solamente se intentaba la limitación de las mismas en beneficio del interés nacional… Lo que se quería era la reforma de las condiciones existentes, pero no la desaparición de las empresas extranjeras que operaban en el país. Lo que se buscaba parecería que fuera lo que algunos ideólogos latinoamericanos reformistas consideran como la posibilidad de la humanización del capital, como la posibilidad de una convivencia con capitales imperialistas que tomen en cuenta las necesidades nacionales (…) “Cárdenas no postulaba la expropiación y la misma no fue consecuencia de un plan determinado…”, concluye este historiador.

Una opinión similar expresa Manuel López Gallo: “El programa de trabajo cardenista ni siquiera dejaba entrever que don Lázaro hubiera tenido la intención de expropiar los bienes de las empresas petroleras. El Plan Sexenal claramente expuso el ideario sobre la cuestión campesina. En cuanto el petróleo, únicamente mencionaba la necesidad de ampliación de las zonas de reservas nacionales.”

Lorenzo Meyer afirma que la ley de expropiaciones de 1936 no fue un instrumento jurídico deliberadamente creado por Cárdenas para legitimar la posterior nacionalización petrolera.

El programa de Cárdenas no contemplaba la expropiación y hasta se oponía implícitamente  a tal medida, ya que en el proyecto gubernamental del “Tata” se considera que en el país pueden coexistir los capitales imperialistas con las “necesidades nacionales”.

Silvia Ramos, militante sindical petrolera disidente, exhorta a defender Pemex

Por Eréndira Mungía

UNNTyP

Publicado en Revista Pluma 23

Que Pemex es una empresa en donde impera la corrupción de sus altos funcionarios, es algo sabido por la opinión pública. Que esta empresa es administrada deficientemente, también es sabido. Se sabe menos que los gobiernos del PRI y del PAN han perseguido sistemática y cruelmente a los trabajadores petroleros que han defendido sus derechos. El Socialista visitó a Silvia Ramos, secretaria de Relaciones de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros -UNTyPP-, quien nos cuenta las persecuciones contra este sindicato y los dañosos que la contra reforma energética causaría al país y la población.

Silvia ha sido una aguerrida luchadora desde adolescente. En su andar por la defensa de los derechos laborales, la libertad de presos políticos, en contra de la privatización de la industria petrolera y otras causas, ha experimentado la creación de cinco organizaciones de trabajadores, cuatro de ellas destruidas por los directivos de la empresa. Mientras a los líderes sindicales charros de Pemex se les ha premiado con todo tipo de prebendas y dándoles una rebanada de la corrupción, a militantes sindicales como a ella se les ha sometido a brutales represiones, incluyendo su despido e inhabilitación laboral por casi 15 años.

Por fin, en marzo de este año Silvia fue reinstalada como ingeniera de PEMEX. Está orgullosa de laborar en esta empresa estatal. Labora en la refinería Miguel Hidalgo de Tula de Allende, la cual describe como una “planta belleza” desmintiendo que las plantas de PEMEX sean obsoletas, por el contrario, asegura que cuentan con la tecnología adecuada y actualizada. En cuanto al mantenimiento a las instalaciones, denuncia que apenas alcanza para mantener funcionando la planta y que dista de ser suficiente para evitar un fatal e innecesario desgaste de la maquinaria.

Actualmente la refinería de Tula está operando al 70-80% de su capacidad debido al suministro insuficiente de crudo, ya que el gobierno prefiere venderlo al extranjero a que PEMEX mismo lo procese.

 

Cuando los técnicos pasaron a ser personal de confianza.- Silvia entra a trabajar en el periodo de ampliación de PEMEX y de crecimiento de las petroquímicas en los años 70’s. Hubo muchas contrataciones de ingenieros recién titulados (un sueño imposible para el grueso de jóvenes universitarios hoy día). En ese tiempo todos los trabajadores de PEMEX eran parte del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana –STPRM-.

Esto continuó hasta el 89, cuando los técnicos fueron convertidos en trabajadores de confianza. Se les presionó para que accedieran al cambio de ubicación laboral. Silvia fue la última en firmar el nuevo contrato que era un “título de esclavitud” que permitía jornadas extenuantes. Hubo accidentes derivados del cansancio de los trabajadores. Uno de ellos marca a Silvia y sus compañeros: en una explosión mueren siete trabajadores. La reacción del director es culparlos con insultos. Este sería el detonante de la primera organización sindical en la que participaría como fundadora- las coaliciones de técnicos- única forma para detener los abusos. A ello se suma un intento de privatizar la planta refinadora en Cosoleacaque, lo que hizo urgente la unión de las coaliciones en un nuevo sindicato, pero la Secretaría del Trabajo niega el registro a la organización y se viene una ola de despidos de todos sus miembros. Pese a estar despedidos los trabajadores siguen luchando, y logran detener la privatización.

En el 2002 se organiza la Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, con alrededor de 7,000 ingenieros. La Secretaría del Trabajo le niega la inscripción. La UNTCIP se une a la Organización Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera cuando ésta obtiene su registro. La represión no se hace esperar y la Policía Federal entra a las plantas a sacar de manera violenta a los trabajadores afiliados a la ONTCIP. Son despedidos todos ellos.

Algunos despedidos continuaron la lucha repartiendo volantes. Informaban a los trabajadores de la experiencia pasada en la que al cambiar sus contratos de trabajo por contratos individuales habían perdido muchos de sus derechos laborales. Se cita a reuniones a las que llegan cientos de trabajadores y se juntan miles de firmas que detienen esos contratos. La convocatoria para un nuevo sindicato es lanzada, lo cual desató nuevos despidos y represiones. Pero esta vez los que están a la cabeza de la UNTyPP resistieron. Pese a que la Secretaría del Trabajo obligó a uno por uno de los agremiados a retirar las firmas que solicitaban el registro de la Unión bajo amenazas de despido, se logra mantener las firmas suficientes para obtener el registro el 19 de diciembre del 2009. La empresa contesta con más despidos. El STPRM exige a PEMEX que no concertara ningún trato con la UNTyPP.  La patronal propone reinstalar a todos los despedidos de la organización si ésta se disolvía. Sin discusión se desecha el ofrecimiento. Una nueva serie de represiones llega, poniendo en peligro la vida de los activistas. Ante lo desesperado de la situación se lanza un SOS internacional. Llegan más de 4,000 cartas solidarias de los cinco continentes exigiendo al gobierno de Calderón el cese a la represión, lo que consigue disminuir considerablemente los ataques. Se forma una organización de trabajadores petroleros de Canadá, EU y México. Algunos recuperan sus empleos. Silvia es reinstalada en mayo de 2010, pero en marzo de 2011 con argumentos administrativos se le retira nuevamente de su puesto laboral que, como hemos dicho recuperó hasta marzo de 2013. La UNTyPP cuenta actualmente con alrededor de 1,100 afiliados en diferentes delegaciones a lo largo del país.

“La reforma energética es absolutamente privatizadora, quita a la industria petroquímica y eléctrica el estatus de estratégicas y al no serlo se permitirá la intervención privada directa en ellas”, denuncia Silvia. A la fecha hay más de 400 empresas privadas trabajando para PEMEX, las cuales se llevan gran parte de su dinero. En los hechos ya hay inversión privada en PEMEX, pero estas empresas ya no quieren que sólo se les pague por hacer trabajos sino que ambicionan quedarse con una mayor porción de la riqueza petrolera.

La extracción y procesamiento del petróleo es un excelente negocio para México. La extracción de un barril de petróleo cuesta 6.3 dólares y ese barril se vende en 108 dólares. “No es lógico permitir a las empresas privadas que extraigan el petróleo crudo. Si uno tiene un negocio redituable no tiene sentido siquiera asociarse”.

Los trabajadores de PEMEX no están movilizados contra la inminente privatización de la industria energética y esto se debe en parte a que el STPRM ejerce una opresión aplastante sobre ellos. La gente tiene miedo de protestar y hasta de expresarse. “A través del sindicato se despide a cualquiera que se intente organizar”, resume Silvia.  “Respecto a los trabajadores de otros países los salarios de los petroleros mexicanos son menores, PEMEX tiene uno de los costos de operación más bajos”. Un argumento para la privatización es que PEMEX tiene mucho personal, pero esto se debe a que aún conserva servicio médico propio, departamentos de mantenimiento, seguridad y contra incendios. En E.U. las empresas petroleras no poseen este tipo de departamentos y los contratan, lo que hace que la plantilla laboral sea pequeña pero que al mismo tiempo se disparen los gastos en contratos con empresas outsourcing.

Silvia dice que a pesar de la manipulación informativa y de los millones de pesos que utiliza el gobierno en publicidad para convencer de que su reforma es buena, “hay una conciencia popular que llama a defender a PEMEX”. La UNTyPP plantea la conformación de un amplio frente por la defensa de los energéticos. La apuesta es que la sociedad civil, que el magisterio en lucha y demás sectores se unan, luchen y logren detener las reformas.

Silvia, además de trabajadora y militante sindical es mamá y abuela. Es una mamá de esas que enseñan a luchar, una compañera solidaria en toda causa justa, una activista obsesionada por el contacto con el trabajador de base. Su disciplina, temple y sencillez son un ejemplo para quienes iniciamos en este camino de combate contra el sistema explotador.

epn-7613

Cómo no va a estar feliz Carlos Romero Deschamps. Su sonrisa no es forzada. La vida le ha dado mucho. O, mejor dicho, los gobiernos del PRI –y luego los del PAN- le han dado tanto que más que líder sindical podría pasar como jeque árabe petrolero. Eso pueden pensar los valets que estacionan el Ferrari de dos millones de dólares o el Lamborghini Aventador que les regaló a su hijo. O los que lo miran en alguno de sus tres yates, el Guly, el Güero y el Indomable. O las dependientas que le venden a su hija las bolsas Birkin de doscientos mil pesos pieza.

El actual senador del PRI y secretario general del sindicato petrolero debe preguntarse si correrá la misma suerte que su amiga y ex correligionaria Elba Esther Gordillo. Él cree que no, que no acabará en la cárcel. Él siempre hizo todo lo posible por el PRI, al grado que le pasó de Pemex y del sindicato en el 2000 la cantidad de 1,500 millones de pesos para la campaña presidencial de Francisco Labastida.

En el PRI-gobierno no saben todavía qué hacer con este dinosaurio. Saben de las deudas que tienen con él, saben que apoya plenamente la contrarreforma energética y que su permanencia al frente del sindicato es una garantía de que sabe mover todos los resortes a su alcance para controlar a los trabajadores petroleros.

Pero saben que es un personaje hediondo y que con Elba Esther tras las rejas el quedó como el principal símbolo y emblema de los bajos fondos del sistema priista. De ser necesario, de haber una fuerte y sostenida resistencia popular en contra de la privatización, se le pedirá a Romero que renuncie. No se irá a la cárcel sino a alguna de sus casas o departamentos en Miami. No se tocaría su fortuna. No hay entonces razón alguna para que pierda su sonrisa. A menos que…

UNTyPP

Cuando los obreros administraron y controlaron PEMEX

Por Camilo Ruiz Tassinari

control-obrero

Artículo publicado en la revista Pluma 23

«En México ya hubo control obrero de la producción petrolera, y de hecho funcionó bastante bien», dice el autor de este artículo. «Programática y políticamente, el control obrero tiene tres grandes ventajas: evita la corrupción, ahorra los costos de la ineficacia administrativa burguesa y, ante todo, hace ver a la burguesía como una clase socialmente innecesaria, parasitaria. Los obreros de cualquier industria, no importa su complejidad técnica y su importancia estratégica para el país, deben y pueden administrarla y, sobre todo, controlarla.», concluye. Aquí, las circunstancias en que los obreros administraron Pemex y cómo el general Cárdenas y su sucesor les arrebataron esa conquista.

La expropiación petrolera, por más progresiva que haya sido, tuvo en el fondo un carácter burgués. Tras 75 años de industria nacionalizada, el cardenismo en un principio, y las sucesivas administraciones del PRI o del PAN, utilizaron las enormes reservas petroleras no como un detonador del desarrollo social del país, sino, para colmo, como un charco de oro para financiar su demagogia. El Estado mexicano ha vivido del petróleo para beneficio de su propia clase, la burguesía. Es mentira que el petróleo sea de la nación, o del pueblo, puesto que ambas son abstracciones: existen las clases sociales, y la burguesía mexicana, a través de la exención fiscal (es decir, al no tener que pagar impuestos) ha sido la clase que más se ha beneficiado de la industria petrolera. Hace unos meses la Secretaría de Hacienda le perdonó a Televisa una deuda con el fisco por casi 3 mil millones de pesos. ¿Acaso el gobierno no necesita ese dinero ? De cierto modo, no, pues PEMEX se lo otorga. Así, aunque en México la carga fiscal que sufren las clases trabajadoras es proporcionalmente la misma que en países más desarrollados, las grandes empresas apenas pagan impuestos.

¿Qué faltó, entonces, durante la expropiación petrolera? Hay que aclarar una cosa: la expropiación tuvo un carácter burgués, por el simple hecho de haber sido llevada a cabo por un Estado capitalista dentro de una economìa de mercado. Esto significó, como hemos dicho, que la renta petrolera beneficiara a la burguesía antes que a nadie más, puesto que ésta fue distribuida bajo criterios de mercado, algunas veces, y bajo criterios clientelistas, la mayoría. El carácter burgués de la nacionalización no puede ser resuelto más que por la toma del poder por el proletariado.

Sin embargo, al contrario del lopez-obradorismo de hoy o del cardenismo de ayer (o incluso del cardenismo trasnochado de hoy), los socialistas creemos que hay un segundo elemento esencial, aparte del carácter estatal del petróleo, por el que hay que luchar para que este no sea fuente de corrupción y financiamiento inagotable del gobierno en turno, y para que la renta petrolera sea distribuida de una manera más igualitaria (incluso cuando esto se mantenga, como hemos dicho, dentro del marco del capitalismo). Nos referimos al control obrero de la producción y la distribución petrolera. Programática y políticamente, el control obrero tiene tres grandes ventajas: evita la corrupción, ahorra los costos de la ineficacia administrativa burguesa y, ante todo, hace ver a la burguesía como una clase socialmente innecesaria, parasitaria. Los obreros de cualquier industria, no importa su complejidad técnica y su importancia estratégica para el país, deben y pueden administrarla y, sobre todo, controlarla. Esto es cierto, por supuesto, dentro de un país socialista (y sería sin duda mas fácil llevarla a cabo dentro de tal sistema), pero también puede y debe ser hecho dentro del propio capitalismo. Lo interesante es que en México ya hubo control obrero de la producción petrolera, y de hecho funcionó bastante bien. Analizaremos ese episodio de nuestra historia que tan poco se tiene en mente.

Los origenes del control obrero del ‘38

La expropiación se hizo en gran medida contra la voluntad de Lázaro Cárdenas. La decisión final del presidente se vio precedida por meses y meses de conflictos obrero-patronales, huelgas, manifestaciones y sabotajes de todo tipo. Cárdenas busco una salida negociada que no implicara la expropiación hasta, literalmente, el último minuto. El radicalismo de los obreros, de un lado, y la actitud de las empresas extranjeras, del otro, orillaron al gobierno mexicano a expropiar el petróleo o a sufrir una dura humillación ante las compañias petroleras y arriesgarse a una expropiación desde abajo, hecha por los propios trabajadores. La efervescencia obrera había llegado tan lejos durante el conflicto que para cuando Cardenas emitió el decreto de expropiación, los empleados ya habían tomado algunas instalaciones. Días antes del 18 de marzo, los ductos de la compañía Huasteca Petroleum Company y la terminal de Tampico, por lo menos, estaban en poder de ellos. El decreto de Cárdenas, pues, constató en gran medida el hecho consumado. Incluso en aquellas instalaciones que fueron tomadas después del decreto presidencial, el proceso tuvo mucho de radicalismo obrero y poco de control estatal. En otra instalación de Huasteca (hoy Exxon), los trabajadores capturaron a dos de los administradores que no lograron huir y los tuvieron virtualmente secuestrados varios días.

Para entender la expropiación del ’38 y la situación de control obrero que se presentó a continuación, hay que ver estos procesos como una consecuencia directa de las luchas habidas a partir de 1935 –y no como un plan de Cardenas fríamente calculado-, pero también hay que admitir que la nacionalización nunca fue parte del programa de los obreros, ni en realidad de los sindicatos que los representaban. Los petroleros lucharon durante esos años por reivindicaciones mucho mas concretas, pero la posibilidad de la nacionalización se le presentó al Estado en una ventana histórica donde los fundamentos del poder político estaban en juego; como una manera de evitar una radicalización obrera más profunda y de hacerse con los recursos petroleros.

 

La crisis y la lucha por el empleo

Vayamos unos años atrás: entre 1915 y 1933, el 70% de los empleos en la industria petrolera mexicana fueron destruidos por las distintas crisis y baches que ésta atravesó. Esa traumática experiencia, donde la mayoría de los trabajadores sufrieron el desempleo –a veces por años, sobre todo a partir de 1928- llevó a los obreros a, una vez que la economía volvió a crecer y las petroleras a recontratar, a poner el énfasis de prácticamente todas sus luchas no en cuestiones abstractas de propiedad de la empresa, y ni siquiera tanto en reivindicaciones salariales –pues los salarios de la industria petrolera siempre fueron bastante mas altos que en otras ramas de la economía, incluso cuando había pocos empleos- sino ante todo en el control de los sindicatos sobre la política de contratación y despido de las empresas.

El análisis documental de las distintas huelgas entre 1935 y 1938, así como las transcripciones de las asambleas sindicales, muestra que la cuestión primordial para los obreros era el control de la política de despidos, a través de lo que se llamaba la cláusula de exclusión. La cláusula le daba al sindicato un control casi total de las contrataciones y despidos en la compañía. Si se abría un nuevo pozo o una nueva refinería, por ejemplo, el sindicato decidiría qué trabajadores podían ir a trabajar al nuevo lugar. Cuando un trabajador no sindicalizado saliera de la empresa, el sindicato tendría el derecho de decidir quién ocuparía su puesto. La cláusula llevaba el control sindical tan lejos hasta pedir que si el sindicato decidía expulsar a uno de sus miembros por la razón que fuera, la compañía tuviera la obligación de despedirlo de la empresa.[1]

En años futuros, este último elemento de la cláusula fue utilizada por el charrismo para despedir a quien se les opusiera, y durante la década de los 30 también fue objeto de abuso por los propios sindicatos. Hay que entender la cláusula de exclusión en su contexto histórico : por más radical o fuera de la lógica empresarial que pueda sonar, era ante todo una garantía política y jurídica para los trabajadores de que conservarían su empleo. Parece que ésta también fue utilizada para tener control sobre los técnicos extranjeros, mejor pagados. La reticencia de las compañías a aceptarla, como es fácil imaginar, fue el combustible de los conflictos obrero-patronales durante esos años.

Por eso tan pronto se nacionalizó la industria petrolera, la primera reacción de los trabajadores fue hacerse con el control del proceso productivo, de la política de contrataciones y prohibir los despidos. Pero el gobierno cardenista, como veremos después, se mostró rápidamente como un patrón mucho mas explotador que las petroleras extranjeras.

Control obrero, boicot empresarial y austeridad cardenista

Uno de los principales factores con que contaban las compañías extranjeras para que el gobierno no se animara a expropiar (o una vez que se había llevado a cabo la expropiación, que ésta fracasara) fue precisamente la falta de capacidad técnica mexicana para echar a andar la enorme industria petrolera. Hasta la expropiación, buena parte de los técnicos de alto nivel en los yacimientos mexicanos eran extranjeros.

Con las instalaciones tomadas por el sindicato y sin mayores medios ni técnicos ni financieros para administrar la industria, Cárdenas tuvo que dejar en un principio que fueran los trabajadores mismos los que se hicieran cargo de la producción.

Así pues, los trabajadores mexicanos se lanzaron a la tarea de echar a andar la enorme y hasta entonces descentralizada industria petrolera mexicana con una mezcla de ingenuidad y heroísmo. El enorme yacimiento de El Águila en Poza Rica, por ejemplo, quedó enteramente a cargo de un joven ingeniero de 28 años. Al gran desafío técnico inherente al control de una industria como la petrolera hay que agregarle que las recién expropiadas compañías petroleras hicieron todo lo que pudieron para boicotearla. Sus acciones fueron desde impedir la compra de equipo nuevo de otros países hasta sobornar a líderes sindicales corruptos para que sabotearan la producción, pasando por convencer a sus respectivos gobiernos de dejar de comprar petróleo mexicano.[2]

México pasaba por un muy mal momento económico, con alto desempleo y alto déficit público, y por tanto el no poder venderle petróleo ni plata a los compradores tradicionales –Estados Unidos- metió en graves problemas al gobierno. A pesar de eso la industria petrolera se mantuvo funcionando controlada y administrada por sus trabajadores y, aunque descapitalizada, no colapsó como esperaban sus antiguos dueños.

Al poco tiempo de la expropiación se suscitaron nuevos conflictos entre el gobierno y los trabajadores por esencialmente dos razones. Una de ellas era la administración de PEMEX, que el gobierno no quería dejar en manos del sindicato –es una industria estratégica, era su argumento, y no puede estar sujeta a cualquier presión laboral-. La otra era que el conflicto con las compañías petroleras había estallado a raíz de una serie de reivindicaciones salariales donde la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje se había declarado favorable a los trabajadores al considerar sus demandas justas en 1937. Tras la expropiación, los obreros no habían recibido aumento alguno, lo cual los llevó a enfrentarse al gobierno una vez más, pidiendo lo mismo que antes, siendo que una instancia gubernamental ya lo había declarado como justo.[3]

En un principio se llegó a un acuerdo según el cual el funcionamiento y la administración cotidiana de la industria estaría a cargo del sindicato, lo que le dio a las secciones locales bastante poder de maniobra; pero que la política industrial general y el financiamiento de PEMEX  sería tarea del gobierno.[4] Respecto al incremento salarial, el gobierno, secundado por la CTM y por Lombardo Toledano, recalcitrante estalinista, se embarcaron en una campaña denunciando la posible huelga petrolera como una « traición a la patria ». El argumento decía que ahora que el petróleo era de la nación, estallar la huelga y detener la producción de un bien nacional era una traición contra ésta, puesto que la privaba de una de sus principales fuentes de financiamiento. Además se acusaba a los trabajadores petroleros de tener «demasiados privilegios». Cardenas aplicó una serie de medidas de austeridad que serían hoy aplaudida por el FMI: pidió la reducción de salarios, el despido de por lo menos el 20% de la plantilla -unos 2500 trabajadores- y la eliminación de la ayuda a las familias para pagar la renta de casas. El plan de Cardenas derrotaba precisamente lo que habia sido el motor de la lucha durante los últimos años: la seguridad del empleo de los trabajadores petroleros.

Para 1940 se había abierto una enorme brecha entre la base del sindicato y la dirigencia, que apoyaba los planes de la administración y de Cárdenas. Durante ese año varias secciones estallaron huelgas sin el beneplácito de la dirección sindical, que fueron en general rápidamente aisladas por los charros de la CTM y por los dirigentes sindicales, que se habían hecho también de altos puestos administrativos donde se fijaban los salarios que querían.

El mismo escenario se repitió varias veces a través del país: los trabajadores se rebelaban contra su corrompida dirigencia sindical y estallaban huelgas «ilegales» contra su nuevo patrón, el Estado, pero la CTM los aislaba y al poco tiempo la desmoralización y la falta de perspectivas o de aliados los hacía volver a trabajar, derrotados. Al final de cuentas Cárdenas logró imponer los recortes planeados, que Ávila Camacho, el siguiente presidente, habría de profundizar a pesar del claro mejoramiento de la salud de la industria para 1943.

 

Vuelven los administradores

Esta etapa de derrota en la lucha sindical implicó también la pérdida del control de la empresa. El gobierno avanzó desde su control de las finanzas y la política industrial de PEMEX hasta destruir todo rastro de control obrero restante. El estallido de la guerra y sobre todo la decisión de Estados Unidos de entrar a pelear significaron una enorme demanda de petróleo mexicano y un relajamiento casi total de las sanciones impuestas por el imperialismo tras la expropiación, lo cual le permitió al gobierno hacerse con el poder de la empresa.

Así, el control obrero, nacido del fragor de la lucha de clases y de la necesidad de administrar la industria, terminó ahogado por el grillete del gobierno sobre las federaciones sindicales, por el sometimiento de los líderes de éstas, por el grosero oportunismo y a veces total corrupción de los propios dirigentes petroleros, por la falta de perspectiva y apoyo a las luchas de los trabajadores y más en general por el giro a la derecha que dio la política mexicana después de 1938, Cárdenas antes que nadie.

Hay que entender este periodo de control obrero en su justa dimensión, de la manera mas objetiva posible. Éste fue la consecuencia directa de los meses de mayor ascenso del las luchas del proletariado mexicano en probablemente toda su historia. El sindicato petrolero logró hacerse del control de una parte del proceso productivo solamente, puesto que nunca estuvo en control de la distribución petrolera, ni tuvo tampoco en realidad control sobre la política de financiamiento, de investigación, de desarrollo, etc.  La lucha del proletariado mexicano dio para mucho, pero no dio para todo. El giro a la derecha que dieron todos los actores políticos a mediados de 1938; así como la reducción de las luchas obreras, implicó que el gremio más combativo y que más lejos había llegado, se quedara aislado por el resto de su clase en el momento que sus luchas dieron el fruto mas maduro.

Es en estos años, en las derrotas habidas a partir de 1939, que se encuentra el germen de la catástrofe en que se convirtió PEMEX después. Sólo con un sindicato derrotado y completamente charrificado, con las masas retiradas de la escena política, se podía convertir a la industria petrolera en esa enorme fuente de corrupción que ha sido.

Decía Trotsky que el control obrero presenta a la vez una de las mas grandes oportunidades y uno de los mas importantes peligros para el proletariado, puesto que el Estado intenta inevitablemente adaptarlo al sistema capitalista. Es inevitable no ver en PEMEX una prueba de los peligros a los que se exponen los trabajadores al controlar una industria. A pesar de ello, sin embargo, la experiencia de control obrero en PEMEX muestra que el proletariado de cualquier país contiene en sus propias fuerzas la capacidad de controlar hasta la industria más compleja y, con ésta, a la nación entera.

Recuadro : En 1934, hubo unas 200 huelgas obreras, en el ‘35 poco mas de 600, en el ‘36 casi 700, en el ‘37 casi 600, en el ‘38 unas 330, en el ‘39 poco mas de 300 y en el ‘40 y ’41, 10 y 15, respectivamente. Además, en el ’37 los dueños de las petroleras extranjeras calculaban que habían habido no menos de 90 huelgas ilegales o protestas que pasaban como actos de sabotaje. La lucha de clases estaba en su cenit y el gobierno no hallaba manera de controlarla.

Estas cifras por sí solas nos dejan ver en qué contexto los petroleros lograron sus triunfos mas importantes, primero por la seguridad laboral y luego la nacionalización misma, pero también la profundidad del abismo en el que se encontró la lucha obrera después de 1939. (Datos tomados de Brown, J. Workers Control…)

 


[1] Brown, Jonathan, Workers Control in Latin America 1930-1979, Pp. 49-51,  University of North Carolina Press, 1997.

[2] Basurto, Jorge, Cardenas y el poder sindical, Editorial Era, 1983, Pp. 169

[3] Meyer, Lorenzo, México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero, 1917-1942, El Colegio de México, 1972.

[4] Knight, Alan, Mexico 1930-1946, Cambridge History of Latin America vol. VII, Pp 56-62

 

Los verdaderos ganadores con la reforma energética en PEMEX

Por Francisco Javier Gálvez Cortés.

Tan fácil como eso

El Fondo nunca ha sido Forma.

En textos anteriores, publicados por El Socialista, ya se han analizado la Historia de las reformas en PEMEX y el contexto político actual de tal discusión. Pero lo anterior es la forma en que se ha manejado PEMEX, ahora es necesario mostrar el fondo; es decir, quiénes están detrás de las reformas, que no son ni Peña Nieto con su propuesta, ni AMLO con sus contradicciones inherentes, y mucho menos Cuauhtémoc Cárdenas, el cual ha tratado de aprovechar la coyuntura para apoderarse nuevamente del PRD. Los actores políticos, en el contexto del sistema capitalista, no son más que comparsas ridículas de los verdaderos poderes fácticos: las grandes empresas transnacionales, a las cuales no les importa la población, si no es para esclavizarla, robándole el producto de su trabajo y sus recursos naturales.

Los yacimientos petroleros como activos empresariales.

Es conveniente señalar que si bien Peña Nieto pretende presentarnos una iniciativa que no se muestre tan agresiva, en el fondo es privatizadora por que modificaría los artículos 26, 27 y 28 de nuestra Constitución. Peña Nieto no se puede arriesgar a mostrarse abiertamente por la venta de las reservas petrolíferas porque, políticamente, se desgastaría más de lo que ya está. La propuesta peñista es, básicamente, la siguiente: 1) contratos eficientes para la exploración y extracción, celebrados con el Ejecutivo Federal, y 2) participación de terceros (privados) en toda la cadena de valor de los hidrocarburos. Se mantiene la prohibición de otorgar concesiones a los particulares, (pero) plantea el otorgamiento de contratos (de utilidad compartida) en las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos, (y de) permisos (en lo relativo a) refinación, transporte, almacenamiento y distribución. Al efecto, las reformas consisten en eliminar la prohibición constitucional de que el Estado celebre contratos para la explotación de hidrocarburos.[1] En realidad, las actividades que se están proponiendo en este texto, se han estado llevando a cabo desde 1996, cuando se aprobaron los sistemas de inversión llamados Pidiregas, que permiten a la iniciativa privada invertir, en rubros secundarios, en PEMEX y en CFE, recibiendo una ganancia por ello, como pago por el apoyo que siempre habían brindado al PRI la iniciativa privada.

Pero las empresas ya no desean compartir las ganancias, sino ser dueñas absolutas de PEMEX. Lo que pretenden es apropiarse de la fuente de la riqueza: 1) los medios de producción y 2) los recursos naturales con los cuáles se produce tal riqueza, dejando a la clase trabajadora únicamente con su fuerza de trabajo, la que tienen que vender a precios muy bajos para mal comer. Hasta ahora PEMEX sólo ha compartido las ganancias en los medios de producción (como el procesamiento de gas natural, el transporte, almacenamiento, distribución y comercialización de dichos producto y ahora se busca agregar la refinación), pero el recurso natural, los yacimientos petrolíferos, siguen siendo de la nación, (cuestión diferente es la enorme corrupción del gobierno). La propuesta de Peña Nieto sigue por el derrotero de sólo concesionar los medios de producción, pero las empresas desean comprar los yacimientos petroleros y convertirlos en Activos de las empresas privadas, con lo cual se vendería la gallina de los huevos de oro.

Las empresas petroleras estadunidenses y otras trasnacionales, como son Chevron y Exxon Mobil, evalúan la invitación a participar en el sector energético mexicano con base a los detalles de los contratos ofrecidos, sobre todo si proponen la posibilidad de incluir en sus estados contables las reservas bajo explotación, y no sólo las utilidades a compartir, señaló Rex Tillerson, ejecutivo en jefe de Exxon Mobil, en Dallas.[2] Lo que pretenden las empresas, no es compartir las utilidades, sino incluir, en sus reservas contables, los yacimientos de petróleo. Ante esto, Emilio Lozoya, director general de PEMEX, declaró que no se asentarán en los contratos de PEMEX la posibilidad de registrar las reservas de petróleo como reservas contables de sus socios norteamericanos. En respuesta, Jorge Piñón, ex presidente de Amoco Oil América Latina, expresó estar extremadamente cauteloso sobre esto, en referencia a los términos específicos de los contratos, ya que los empresarios no quieren cometer los mismos errores del pasado, cuando negociaron las ganancias petroleras con Venezuela, pero al final Hugo Chávez se quedó con la mayor parte de las ganancias, con la empresa y con las reservas. Las empresas extranjeras, comentó Piñón en entrevista con New York Times, desean estar seguras de que los contratos para compartir utilidades serán lucrativos antes de invertir en México.[3]

La situación descrita se asemeja a lo siguiente: imaginemos que yo tengo casa propia, y rento la mayor parte de ella a una persona para que ponga una carpintería, la cual produce ganancias, que el arrendatario compartirá conmigo. Pero de buenas a primeras, el arrendatario registra como parte de sus activos, -ante la Secretaria de Hacienda-, la bodega que yo le renté. Esta situación hace que la bodega forme parte de la empresa que el carpintero tiene, y entonces ya no me pertenecería del todo, y el carpintero tendría la posibilidad de comprarme el espacio rentado en favor de la empresa. Una vez que me despojaran de la mayor parte de mi casa, sólo me quedaría un pequeño lugar para cocinar y dormir, y me convendría más convertirme en obrero de mi antiguo socio. Eso es exactamente lo que pretenden los empresarios extranjeros: despojarnos de la propiedad de los yacimientos petrolíferos.

Lo peor es que las autoridades dicen una cosa aquí, en México, y otra en Estados Unidos. La reportera Dolia Estevez, en entrevista con Carmen Aristegui, del día 27 de Agosto, (http://www.noticiasmvs.com/#!/emisiones/primera-emision-con-carmen-aristegui), señaló que tanto Emilio Lozoya, como Peña Nieto, están negociando extraoficialmente la posibilidad de que las empresas que se asocien con PEMEX, tengan la posibilidad de registrar las reservas petroleras como activos de esos consorcios extranjeros: nuestro suelo y subsuelo ya no nos pertenecería, sino que estaríamos viviendo como extranjeros en nuestra propia tierra.

Hablando de lame-suelas…

Mientras, -supuestamente-, Lozoya y Peña Nieto negociaban en estados Unidos las mejores condiciones para los contratos con PEMEX, esta empresa ya está ofertándose al mejor postor al través de la red Internet. En el sitio www.ri.pemex.com/files/content/Pemex_Outlook_e_130801.pdf. Pemex dice estar abierto a ofertas dentro del marco de la reforma energética, que estaría impulsando Peña Nieto; la cuestión es que la reforma no ha sido aprobada aún. Es decir que ya tienen todo amarrado, desde las votaciones en las cámaras de senadores y diputados, como los negocios con empresas extranjeras.

Por su parte, El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp), dijo que no hemos explotado la riqueza petrolera de manera eficiente, por lo cual veía favorable su privatización, aparte de ampliar la base de contribuyentes; o sea que se da a entender el aumento del IVA a 19%, o ponerle el 15% a medicinas y alimentos.[4] Por su parte, la Confederación Patronal de la República Mexicana, Coparmex, señaló que ya inició acercamientos con las trasnacionales Schlumberger y Halliburton para diseñar esquemas de certificación que permitan a pequeñas y medianas empresas nacionales convertirse en proveedoras en caso de que se apruebe la reforma energética.[5] La Coparmex quiere arriesgar lo mínimo, sin invertir, y sólo servir como gatos de Chevron o Exxon Mobil.

Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer, el principal grupo financiero del país, optó por la privatización total de PEMEX, como ya lo propusieron las empresas norteamericanas. Dijo que si no es una reforma constitucional, que permita la inversión privada o asociaciones de particulares con Pemex, no será entonces una reforma deseable. Si la reforma al sector energético es aprobada e incluye cambios a la Constitución para permitir la inversión privada en áreas en las que ahora sólo puede involucrarse PEMEX su impacto en el crecimiento será positivo, de 0.4 puntos en el PIB potencial.[6]

Los que ya se están alistando.

Contratado por PEMEX, el Barco Alizé, propiedad de la Compañía General de Geofísica-Veritas (CGGVeritas), de capital francés, busca yacimientos de gas y aceite en 2 mil 492 kilómetros cuadrados, en aguas nacionales del Golfo de México, entre los municipios de Veracruz, Boca del Río, Alvarado y Coatzacoalcos.[7]

Es necesaria una estrategia de masas contra la reforma energética de PEMEX, porque lo único que buscan Peña Nieto y sus cómplices, es que nos convirtamos en esclavos de las empresas transnacionales. Si se llega a concretar la reforma energética, volver a quitarles a PEMEX será mucho más difícil que en el pasado.

 


[1] La Jornada. 26 de agosto. Artículo de David Márquez Ayala.

[2] La Jornada. 22 de agosto.

[3] La jornada. 19 de agosto.

[4] La Jornada. 14 de agosto de 2013.

[5] La Jornada. 22 de agosto de 2013.

[6] La Jornada. 9 de agosto de 2013.

[7] La Jornada. 17 de agosto de 2013.

Comunicado en defensa del Pemex

UNION NACIONAL DE TECNICOS Y PROFESIONISTAS PETROLEROS (UNTyPP)

índice

AL PUEBLO DE MÉXICO:

 

Desde hace aproximadamente 30 años y específicamente en los últimos 13, los Presidentes de la República Mexicana, han pretendido PRIVATIZAR  PEMEX,  por eso antes de que se concluya con estas intentonas de entrega , hemos considerado oportuno informar al pueblo de México, lo siguiente:

1-      PEMEX  NO NECESITA DE INVERSIÓN PRIVADA, NI DE MEXICANOS Y MENOS DE EXTRANJEROS.

2-      DESDE HACE MÁS DE 20 AÑOS NO SE CONSTRUYE UNA REFINERÍA, CUANDO LAS NECESIDADES DE GASOLINAS Y PETROQUÍMICOS SON CRECIENTES.  MÉXICO TIENE QUE IMPORTAR ESTOS PRODUCTOS.

3-      LA PETROQUÍMICA PRÁCTICAMENTE FUE DESMANTELADA DELIBERADAMENTE, LO QUE HA PROVOCADO QUE LOS VESTIDOS, ALIMENTOS Y MEDICAMENTOS AUMENTEN EN SU PRECIO.

4-      PEMEX POR MANDATO PRESIDENCIAL EXPORTA PETRÓLEO, LO QUE SE CONOCE COMO CRUDO, CUANDO DEBIERA TRANSFORMARLO EN PETROLÍFEROS Y PETROQUÍMICOS.

5-      TODAS LAS PETROLERAS DEL MUNDO EXITOSAS NO VENDEN PETRÓLEO, SINO QUE LO TRANSFORMAN Y LE DAN VALOR AGREGADO  AL PRODUCIR GASOLINAS, DIESEL, TURBUSINA Y DIVERSOS  PETROQUÍMICOS y, OBTIENEN ENORMES GANANCIAS EN LA TRANSFORMACIÓN DEL CRUDO, PUES ES AHÍ EN DONDE LOS MARGENES DE UTILIDAD SON GIGANTES.

6-      EL PETRÓLEO ES UN BIEN NO RENOVABLE  Y ESTRATÉGICO  PARA EL FUNCIONAMIENTO DE LA ECONOMÍA MUNDIAL, POR ESO SE LE HA DENOMINADO “EL ORO NEGRO”. LOS PAÍSES QUE CUENTAN CON ÉL SON AFORTUNADOS CUANDO LO EXPLOTAN RACIONALMENTE  Y  SON DESAFORTUNADOS EN CASO CONTRARIO, TAL Y COMO VIENE SUCEDIENDO EN MÉXICO.

7-      LA FORMA EN QUE SE EXPLOTA EL PETRÓLEO EN MÉXICO ES ABSURDA, PERO LO MÁS LAMENTABLE ES QUE FORMA PARTE DE UNA POLÍTICA DELIBERADA DEL GOBIERNO MEXICANO. LA MAYORÍA DE LOS CONTRATOS CELEBRADOS CON EMPRESAS NACIONALES Y PRINCIPALMENTE EXTRANJERAS, DENOMINADOS DE SERVICIOS MÚLTIPLES, DE RIESGO COMPARTIDO, INCENTIVADOS, ETC.  VIOLAN EL ARTÍCULO 27 DE NUESTRA CONSTITUCIÓN POLÍTICA.

 

8-      LA UNTyPP PROPONE LA REFORMA REQUERÍDA PARA PEMEX, DEBE DE IR EN OCHO EJES:

a.- El desarrollo social nacional, prioridad del reparto de la renta petrolera

b.- Seguridad energética y desarrollo económico nacional, prioridades de la planeación a corto y largo plazos.

c.- Desarrollo tecnológico de Petróleos Mexicanos y del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP)

d.- Explotar y transformar en forma racional y eficiente los hidrocarburos

e.- Administrar con autonomía, eficiencia, transparencia y sustentabilidad

f.- Operar la industria petrolera con seguridad y respeto al ambiente y a las comunidades

g.- Respeto irrestricto a los derechos humanos laborales.

h.- Recursos petroleros para el desarrollo de los pueblos. La energía como un derecho de la humanidad.

 

El futuro de la industria petrolera está en nuestras manos. Tiene plena vigencia lo que afirmó el Presidente Lázaro Cárdenas del Río en el Decreto Expropiatorio de 1938: es urgente emprender la «defensa, conservación, desarrollo y aprovechamiento de la riqueza que contienen los yacimientos petrolíferos», la infraestructura petrolera y la calificación de sus trabajadores. A nosotros nos corresponde re-expropiar la industria petrolera mexicana «por causa de utilidad pública y a favor de la nación».

Compañer@s, en los próximos meses oirás a través de la televisión, radio y prensa escrita, que la Reforma Energética aprobada en el Congreso  (Diputados y Senadores) es la que necesita Pemex. Sin embargo desde ahora te decimos, que eso va a ser falso, que lo que Pemex necesita verdaderamente es de mexicanos honestos y con voluntad política de resolver. Deberás de estar consciente de esto, estar alerta y salir a la plaza pública de tu localidad como muestra de solidaridad nacional, cuando así se convoque.

¡Por una Industria Petrolera Integrada y Nacional al Servicio de la Patria¡

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PEÑA: PRIVATIZAR EL PETROLEO AL ESTILO CARDENISTA

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Por fin el presidente Enrique Peña Nieto presentó su iniciativa de reforma energética y con ello se abre plenamente el debate en torno a la participación de la inversión privada en la exploración, extracción, y refinación del petróleo, tal como se suponía, con una novedad donde se propone la figura jurídica de la utilidad compartida que más adelante se explicará.

Cabe mencionar que en la entrega anterior se había anticipado que la propuesta de Peña Nieto iba encaminada a privatizar la renta petrolera lo que quedo confirmado.

Si bien es cierto que la reforma energética abarca la participación de los particulares en la generación de la energía eléctrica, el debate está centrado en el futuro de la riqueza petrolera donde la posición de los panistas es la apertura total a la inversión privada tanto nacional como extranjera en el sector petrolero y la de los perredista es la reforma al régimen fiscal y la autonomía de administración de PEMEX.

Lo sorpresivo de la propuesta peñista es su fundamentación jurídica de la iniciativa de la reforma que como ya se sabe invoca y propone la reforma de los artículos 27 y 28 constitucionales tal como lo hizo nada menos que el General Lázaro Cárdenas del Rio en el decreto de 1940 donde se establece la celebración de contratos con el sector privado, después de la expropiación petrolera de 1938.

Así Peña Nieto ha fundamentado su iniciativa de reforma energética en lo establecido por el General Lázaro Cárdenas del Rio, diciendo que lo hace de acuerdo a lo dicho: “palabra por palabra”. Para que no exista confusión alguna y efectivamente cuando se lee párrafo por párrafo el decreto mencionado, Peña Nieto no miente y saca a la luz pública una verdad histórica que de facto derrumba el mito cardenista alabado y bendecido por los propios cardenistas, ya sean los que están en el PRD o dentro del propio PRI; en pocas palabras Peña Nieto propone hacer lo que ya hizo en su momento el General Cárdenas.

De esta manera para los  analistas la fundamentación jurídica y la propuesta de reforma en términos del decreto de 1940, arrebato la bandera a Cuauhtémoc Cárdenas, a López Obrador y al PRD incluyendo a todos los cardenistas de todos los sabores y colores como ya se  dijo, que hoy palidecen y están contra la pared por la propuesta y la fundamentación peñista.

Lo cierto es  que este hecho histórico donde el General Cárdenas había pasado a la historia oficial como nacionalista y revolucionario se ha derrumbado, en pocas palabras Cárdenas del Rio ni fue nacionalista ni revolucionario como cuenta la historia oficial.

La reacción del hijo del general Cuauhtémoc, en un artículo publicado en el diario la Jornada el pasado 16 de agosto de esta año, pretende deslindar el pasado histórico de la actuación de su padre de los argumentos de Peña Nieto pero con argumentos muy débiles e insostenibles, el decreto es elocuente y el General Cárdenas abrió el sector petrolero a la inversión privada.

20 años después en el periodo del ex presidente Adolfo López Mateos es cuando se lleva a cabo la reforma constitucional como se encuentra actualmente donde se establece la propiedad y el control del petróleo, en manos del estado con carácter de exclusividad.

Así de esta manera la posición de Peña Nieto políticamente se ubica en el centro y tiene toda la posibilidad de moverse hacia la derecha para negociar, acordar y aprobar una reforma energética y de manera particular petrolera con el PAN dejando afuera a los perredistas.

Hoy el PRD debilitado y dividido ha propuesto una consulta popular sobre el tema, Cuauhtémoc Cárdenas propone un referéndum para que el pueblo decida y López Obrador ha convocado a una movilización para el 8 de septiembre.

Pero todas estas acciones no son suficientes para echar abajo la contrarreforma energética peñista donde se propone la figura jurídica de la utilidad compartida que consiste en que el inversionista privado subscribe un contrato con el Estado que le da derecho a recibir un porcentaje de valor monetario del hidrocarburo que extrae.

El debate apenas ha comenzado, pero para defender la propiedad pública y nacional del sector energético es necesario convocar a un gran debate nacional y a la movilización a todas las organizaciones sociales, democráticas para defender el texto constitucional donde se preserva el control del estado sobre el petróleo y el carácter público de PEMEX y poder echar abajo la propuesta de Peña de privatizar el petróleo al estilo cardenista.

El petróleo ante la privatización: De Cárdenas a Peña Nieto

Camilo Ruiz

8 abril 4

La nacionalización del petróleo mexicano, concebida ya desde la Constitución de 1917 en su famoso artículo 27, es una de esas pocas cosas en las que se pusieron de acuerdo las distintas tendencias de la revolución.

 

Mientras que para los villistas y los zapatistas lo esencial era el reparto agrario, y no consideraron la cuestión petrolera sino hasta la convención de Aguascalientes (aprobando calurosamente la nacionalización), los carrancistas, y sobre todo su tendencia de izquierda –Obregón y compañía– fueron los que más se preocuparon por esto. Ellos la apoyaron porque que la nacionalización del petróleo podría, de cierto modo, substituir una distribución profunda de la riqueza, pero esencialmente porque los afectados serían solamente los intereses extranjeros y porque el grupo que terminara, con el poder, quedaría enormemente beneficiado por la gigantesca renta petrolera.

Si el propio Peña Nieto ha invocado el espectro de Cárdenas para darle legitimidad a su propia reforma, esto sólo prueba una cosa: que todo mundo cree que, en efecto, fue éste el artífice y arquitecto de la nacionalización y que se la debemos a su “temple” y “cálculo político”.

Cuando Cárdenas asumió la presidencia, el país vivía una efervescencia política como no la había habido en años; tan sólo en el D.F. había 60 huelgas obreras. El cardenismo, influenciado por el sector de izquierda del PNR, simpatizaba con algunas de estas reivindicaciones, en parte por simple afinidad ideológica, pero esencialmente porque éstas entraban dentro de su plan de desarrollo nacional: la entrega de tierras a los campesinos habría de crear un mercado nacional y desviar el capital de los terratenientes del campo a la industria; en tanto que el aumento de los salarios de los obreros aumentaría la demanda total del país y con ello su PIB.

Sin embargo, habían también consideraciones políticas en juego: eran los primeros años del clientelismo priista, tal y como lo conocemos, y satisfacer las añejas demandas de los campesinos o las demandas económicas de los obreros le proporcionaría al priismo dos enormes fuentes de votos en el futuro (que no le bastaron para ganar la elección del 40 limpiamente, pero esa es otra historia). Los primeros años del cardenismo supusieron, sin duda, una radicalización de las políticas gubernamentales respecto al gobierno de Calles, pero tuvieron límites claros desde el principio: en el campo, Cárdenas repartió casi el doble de tierra que los gobiernos revolucionarios anteriores (20 millones de hectáreas, para un total de 31), pero para el fin de su sexenio quedaban todavía 54 millones en propiedad de grandes latifundistas.[1]

El cardenismo, sujeto a enormes presiones por parte de los campesinos –que amenazaban con volver a tomar las armas y llevar a cabo el reparto por ellos mismos– se dio cuenta que le era mucho más útil “institucionalizar” ese reparto, intentando imponer su ritmo y transformando a los ejidatarios en clientela política. La misma dinámica de radicalización social y frágil equilibrismo gubernamental tuvo lugar en el caso del petróleo; con la diferencia de que las compañías petroleras no se prestaron al juego del bonaparte mexicano, pues concebían al PNR, según Alan Knight, como “un gobierno colonial al que simplemente se le dictaban órdenes”.

El sindicato petrolero era uno de los más radicales del país y uno de los muy pocos que no había entrado a la central obrera oficial. Entre 1934 y 1937, las luchas se radicalizaron todavía más: en el primer año, un informe de la compañía El Águila, filial de la Shell, decía “[l]os problemas laborales están alcanzando una etapa en la que es prácticamente imposible controlar a los trabajadores”. Un año después, otro informe rezaba: “hace unos pocos meses, dos sindicatos rivales se fusionaron, con el resultado de que los elementos más extremos (…) han conseguido el control y, para mostrar su poder, han deliberadamente fomentado una huelga”. En noviembre de 1936 las cosas se ponían peores: “los éxitos pasados se le subieron a la cabeza a los sindicalistas, así que existe la posibilidad de una huelga general que afecte a todas las petroleras en las siguientes tres semanas. La actitud del gobierno es razonable y bastante amigable en este asunto, pero políticamente sus manos están atadas”.

El gobierno de Cárdenas, aunque a menudo favorable a los trabajadores cuando se trataba de arbitrar los salarios, nunca consideró la expropiación como una opción sino hasta que las únicas otras salidas eran humillarse ante las petroleras o perder la confianza de los trabajadores y abrirle el paso a una insurrección o, por lo menos, a una expropiación desde abajo. La idea de una participación estatal dentro del negocio petrolero no fue idea de Cárdenas (el artículo 27 estaba ahí desde hace décadas). Ese “dirigismo” (que no nacionalización) era parte de la ideología de las élites de la época, afines al keynesianismo y al New Deal; y el propio Calles, en sus años más conservadores, fundó Petromex para abastecer la demanda nacional. En su reporte al Congreso de 1935, Cárdenas decía que “el estado intervendrá para traer el equilibrio a las fuerzas económicas de la industria petrolera, estimulando el desarrollo de iniciativas nacionales y creando un organismo semi-oficial para su apoyo y control.” Ni una palabra, se puede ver, de nacionalización.

En 1937, un rumor llegó a los diplomáticos británicos de que el gobierno tenía el plan de crear una empresa 100% estatal (probablemente el plan de Múgica). Cárdenas salió rápidamente a negar que pensaran hacer tal cosa. Para ese momento, el plan del presidente era simplemente hacer pasar una ley que le permitiera al gobierno cobrarle más impuestos a las empresas. Entre julio y octubre del 37, los obreros petroleros dejaron de seguir las recomendaciones del gobierno y estallaron varias huelgas sin su “permiso”; Cárdenas denunció que había provocadores entre ellos y, ante una segunda, simplemente declaró la huelga ilegal y los obligó a regresar a trabajar, so pena de represión.

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La situación ya era insostenible, porque las empresas se seguían negando a aumentar los salarios, pero Cárdenas evitaba una confrontación con ellas, esencialmente porque quería que Wall Street le otorgara un préstamo. Como muestra de la “buena voluntad” del gobierno, hacia el final de 1937 Cárdenas le otorgó el permiso de explotar un enorme yacimiento en Poza Rica a El Águila, del cual el gobierno mexicano se quedaría con el 15-35% de las ganancias, dependiendo de la zona. El tata esperaba, con esto, ablandar a las petroleras y convencerlas de aumentar los salarios y pagar una prima. Cárdenas les propuso, a través de la diplomacia británica, que si aceptaban ese acuerdo, donde tendrían que pagar 26 millones de pesos, se les permitiría incrementar el precio del gas y petróleo y se les darían garantías contra huelgas futuras, así como permisos para explotar otros yacimientos, etc.[2]

El panismo actual (por no decir el PRI) y las petroleras extranjeras estarían deleitadas con una propuesta en esos términos. La especulación histórica es eso: especulación, pero ya que todo mundo cita a Cárdenas para defender el petróleo (o para venderlo, como Peña Nieto), no estaría de más pensar qué le haría la opinión pública actual a alguien que enarbolara el programa del cardenismo apenas tres o cuatro meses antes de la expropiación.

Así que cuando a Cárdenas no le quedó otra opción más que nacionalizar el petróleo, le terminó dando la solución más conservadora que pudo –después de un caótico interregno de control obrero–. Si el conflicto entre estas dos tendencias dentro del PRI habría de marcar la dinámica de esa organización, Cárdenas dio la pauta al darle una solución desarrollista-burocrática a un problema planteado por el laborismo: PEMEX se convirtió, como lo habían planeado los carrancistas de la revolución, en un charco de oro del cual podrían medrar las administraciones que lo controlaran y, con su enorme renta, maquillar las desigualdades sociales con programas despilfarradores. Es cierto que, en su época de oro, el PRI pagó por la educación y el seguro social con la renta de PEMEX, pero los principales favorecidos por el petróleo no han sido los desfavorecidos de la nación, sino precisamente aquellos que se esconden detrás del velo del nacionalismo: la burguesía, que no ha tenido que pagar casi impuestos al fisco, porque PEMEX le proporciona al estado los ingresos que en otros países lo hacen las empresas privadas. El enriquecimiento grosero de un puñado de familias mexicanas tiene su origen, indirectamente, en la renta petrolera, lo que muestra el carácter y los límites de la propiedad estatal dentro de una economía capitalista.

Por supuesto que hay que defender el carácter estatal de PEMEX, pero para hacerlo bien habría que empezar bajando a un par de santos del santoral: la dichosa privatización no empezó ni con Salinas ni con Fox, sino que tiene sus orígenes más profundos en el propio Cárdenas, quien se vio obligado a expropiar para salvar el pellejo.

[1] Gilly, Adolfo, La Revolución Interrumpida, Ediciones Era, 2008, Pp. 362

[2] Los informes antes citados vienen de Philip, George, Oil and Politics in Latin America, Nationalist Movements and State Companies, Cambridge UP, 1982, Pp. 220-225

México.Venta de PEMEX. La reforma energética permitirá que extranjeros tengan refinerías

Habrá facilidades para empresarios, dice el subsecretario de Energía, Ochoa Reza

El funcionario dice que la venta de gasolina puede darse a través de una red de distribución distinta a Pemex

                                 El juego de la repetición-Fisgón. La Jornada

La Jornada
Susana González G. y Mariana Chávez
Enviada y corresponsal
Viernes 16 de agosto de 2013
Querétaro, Qro., 15 de agosto.- El subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía (Sener), Enrique Ochoa Reza, aseguró que cualquier empresario, mexicano o extranjero, podrá construir y operar refinerías en México si es aprobada la reforma energética propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto.

En una conferencia de prensa realizada tras inaugurar el foro El hoy y mañana de las energías en México: el gas LP, el funcionario no descartó que la venta de gasolinas en el país pueda darse a través de una red de distribución distinta a la que existe actualmente y que opera con franquicias que otorga Petróleos Mexicanos (Pemex), pero acotó que ello no está incluido como tal en la propuesta del Ejecutivo federal y en todo caso corresponderá al Congreso discutir dicha posibilidad en la legislación secundaria.

Bienvenidas todas las propuestas

Si la reforma es aprobada este año calculó que para finales de 2014 se tendrán las herramientas para incrementar la explotación de hidrocarburos, pero declinó mencionar cuánto tiempo tardará que bajen las tarifas de las gasolinas, del gas y la electricidad, como anuncian las autoridades.

Interrogado sobre la iniciativa que presentará el Partido de la Revolución Democrática (PRD), indicó que ‘‘todas las propuestas son bienvenidas, porque es una política pública que se analizará en el Pacto por México y oportunamente en el Senado y en la Cámara de Diputados’’.

Ochoa Reza aprovechó el encuentro con los distribuidores de gas LP para exponer los principales lineamientos de la iniciativa presidencial sobre el sector energético, y reiteró que uno de sus principales objetivos es que el gobierno federal otorgue permisos para las actividades de refinación, petroquímica, transporte y almacenamiento.
ver más:
http://www.jornada.unam.mx/2013/08/16/politica/005n1pol

México. El arte de la mentira política, un libro actual. A propósito de la venta de Pemex

Tomás Borges recomienda… El arte de la mentira política. Autor: Jonathan Swift. Editorial: Sequitur



Los Angeles Press
Lunes 12 de Agosto 2013
Un libro mordaz y crítico sobre el eterno arte de mentir. En él, Jonathan Swift (1667-1735) un escocés mejor conocido por haber sido el autor de “Los Viajes de Guliver”, nos narra lo referente al arte de mentir y la importancia de las mentiras en nuestra vida diaria. Más cuando éstas provienen de la clase gobernante, utilizan la mentira y su arte como una forma de perpetuarse en el poder y hacer de la mentira una barrera para evitar que la verdad, siempre espinosa, sea del conocimiento de los gobernados.
La mentira siempre ha acompañado al hombre a lo largo de su historia. Y la verdad, como dijo Churchill, siempre “debe de estar rodeada de una sarta de mentiras” para cumplir los intereses de la clase gobernante, quienes mediante los medios de comunicación oficiales y las “vocerías” hacen de la mentira una institución.
Inútil recordarlo, dicen los editores; política y mentira suelen ser buenas compañeras, reforzando lo vertido por Maquiavelo: “El arte de la mentira política es el arte de decir falsedades saludables con vistas a buen fin”. O lo que es lo mismo, institucionalizar la mentira, en aras de mantener los intereses de la clase gobernante.
Los políticos siempre dicen que la masa, el pueblo, es crédulo y puede ser engañado sin parangón, ya que la “mentira se calcula, se dosifica y se destila”.
Leer más:
http://www.losangelespress.org/el-arte-de-la-mentira-politica-un-libro-actual/

Reforma en PEMEX. La trampa de los Pidiregas.

Por Francisco Javier Galvéz Cortés

La reforma de PEMEX responde en realidad a una tendencia de privatización que se ha venido dando en el mundo entero. La privatización ya inició desde hace mucho tiempo. Pero desde 1996 se diseñaron, por parte del gobierno federal, estrategias para privatizar la producción de energía eléctrica como petrolera, con el más grande descaro.

En 1996 se crearon esquemas de inversión llamados Pidiregas (Proyectos  de Infraestructura Productiva con Impacto Diferido en el registro de Gasto), mediante los cuales, las empresas privadas pueden invertir en la construcción y ejecución de infraestructura (como presas, plataformas petroleras o centrales eléctricas). Se llaman gastos diferidos porque mediante la inversión privada, el Gobierno federal evita construir con dinero propio las plataformas o hidroeléctricas, con lo cual evita impactar las finanzas públicas, pero el Estado tiene que dar un porcentaje de las ganancias por la venta de producción de energía a las empresas que se acogen a los Pidiregas.

Actualmente, el esquema de los Pidiregas se ha extendido también a la inversión directa y condicionada de las empresas privadas que obtienen gigantescas ganancias por parte de PEMEX y CFE, los cuales contratan a empresas privadas por determinado tiempo, con opción a renovación de los mismos.

Uno de los casos mencionados de los Pidiregas es el de la empresa de origen español Iberdola, que durante el sexenio calderonista, fue la principal generadora de energía eléctrica privada en México. A Iberdola se le permitió modificar sus permisos originales, otorgándole la generación de energía, contraviniendo la constitución mexicana, que en su artículo 27 prohíbe la producción o distribución de energía eléctrica por parte de empresas privadas.

Lo anterior se logró con la trampa de decir que Iberdola no es distribuidora, sino autoabastecedora de energía eléctrica, es decir que la energía que produce Iberdola no la distribuye tanto como para obtener ganancias, sino como autoconsumo. Para esto, Iberdola se registró (sic) como autoabastecedora de energía eléctrica de empresas como Cervecería Moctezuma, Cuahutémoc, tiendas Chedraui, Soriana, Alestra, Kimberly Clark entre otras[i], con lo cual desplazó a la misma CFE, porque Iberdola registró su central hidroélectrica “La Laguna”, en Durango, con la denominación ya antes mencionada de autoabastecedora, y dejó a CFE la producción y distribución a pequeños consumidores.

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Corrupción desvergonzada e Hipoteca de PEMEX.

Iberdola está planeando autoabastecer, en los próximos lustros, a empresas como  son Basf Mexicana, Casa Ley, Aluprint, Cementos Apasco, Crisoba Industrial, Yesera Monterrey y Zinc Nacional, entre otras, ya que se le otorgó por parte del gobierno de Calderón, la explotación de “La Laguna” por los próximos 25 años, con la facilidad de utilizar el cableado que CFE tardó 70 años en poner en todo México para la distribución de energía.

¿Cuál fue el premio para Georgina Kessel, la Secretaria de Energía durante el calderonato? Desde el pasado 24 de abril, Iberdola contrató a Kesell como consejera externa. A finales de julio, Kessel recibió una remuneración de 35 mil euros, equivalentes a unos 600 mil pesos, como retribución por los buenísimos consejos que ha dado a Iberdola en estos tres meses.[ii] Kessel también se desempeñó como presidenta del consejo de administración de Pemex entre diciembre de 2006 y enero de 2011, y ahí fue donde se concretó la Hipoteca de PEMEX.

Según explica Carlos Fernández Vega -en su columna de La Jornada del 05 de mayo de 2012-, la privatización de PEMEX inició en el sexenio de Salinas de Gortari, el cual empezó con la cantaleta de que la Empresa era improductiva, y que era necesario privatizarla para hacerla rentable. Desde entonces, los gobiernos que le han seguido han endeudado PEMEX -para optimizar los gastos- mediante los Pidiregas y otros instrumentos de financiamiento, beneficiando, principalmente a empresas extranjeras.

Los gastos de inversión privada se destinaron principalmente a la extracción de crudo. PEMEX contrató deuda muy cara a largo plazo -en su mayor parte bajo el esquema Pidiregas- que en 25 años implicará pagar 3.3 veces el monto recibido; se estima que Pemex tiene una deuda de 145 mil millones de dólares. Los beneficiados son los bancos que las financian y las empresas extranjeras que son proveedoras de Pemex, a quienes además caracteriza baja eficacia en la calidad de los servicios que ofrecen. Aparte, Peña Nieto ya anunció la ayuda que PEMEX brindará a REPSOL, con contratos para exploración.

Por lo tanto, la Estrategia Nacional de Energía del gobierno federal (febrero de 2012) constituye la dependencia energética y la necesaria quiebra de Pemex. En los próximos tres lustros, Pemex requerirá de 400 mil millones de dólares para gastos de inversión para cumplir la meta de producción de crudo, y como el gobierno federal no ha invertido en PEMEX, se tendrá que contratar deuda cara, similar a Pidiregas, con lo cual se pagarán en los próximos 15 años 450 mil millones por amortizaciones e intereses, y tendrán hipotecado a Pemex por otras dos décadas, independientemente de que por la deuda actual deberá cubrir otros 260 mil millones en esos tres lustros.

Al descontar a los costos de inversión y el servicio de la deuda, los gastos de operación y las importaciones, en el mejor de los casos la Secretaría de Hacienda recibirá en el próximo sexenio solamente 40 por ciento de las transferencias que le otorgó Pemex en el actual. Y para el gobierno 2018-2024 Pemex ya no habrá remanente, porque toda la renta petrolera se destinará al pago de proveedores y bancos extranjeros. Es decir, los gobiernos neoliberales habrán sacrificado a Pemex sin beneficio para los mexicanos.

La pelea por los contratos de PEMEX.

Es así que la empresa PEMEX ya está vendida desde hace mucho tiempo, y por ello, el supuesto debate sobre su privatización -que se ha venido dando entre los diferentes actores políticos- es en realidad la pelea de los grupos de poder para poder obtener las mayores ganancias por la extracción, refinamiento y distribución del petróleo. Aquí se presentan un recuento de lo que se ha venido dando en los últimos días, para que se vea la farsa de tales grupos políticos y de poder.

La estrategia de Peña Nieto -como la más añeja costumbre priísta- es mantener al sindicato petrolero perfectamente controlado, ya sea mediante la represión de los disidentes, como por el reparto de dinero a diestra y siniestra. Pemex entregó al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), encabezado por Carlos Romero Deschamps, 105 millones de pesos por apoyo para gastos de la revisión contractual 2013-2015, más viáticos para los representantes de las 36 secciones de esta organización.

Además, PEMEX se obliga a entregar al STPRM, antes del inicio de cada revisión anual, el importe de 105 millones de pesos, por concepto de gastos de contratación derivados de las revisiones anuales al contrato colectivo de trabajo. Esta cantidad se actualizará anualmente. De esta forma, en cada revisión anual, la paraestatal cumple con la entrega de estos recursos, por lo que en el sexenio pasado, tan sólo por ese concepto, la empresa otorgó al comité de Romero Deschamps más de 630 millones de pesos, los cuales no tienen que ser comprobados.

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La supuesta izquierda por la simulación.

Mientras tanto, el PRD [iii]dio a conocer la integración del Consejo Nacional Ciudadano que acompañará el proceso de organización de la consulta nacional sobre las reformas fiscal y energética que aplicará el partido.

Participan: Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez, Javier Jiménez Espriú, Rolando Cordera, Agustín Basave Benítez, Fluvio Ruiz y Antonio Gershenson, entre otros. Tras la presentación, Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, reiteró que no permitirán la privatización de la renta petrolera y aclaró que no negociarán la reforma político-electoral a cambio de la energética.

También participan las organizaciones Alianza Cívica, Deca Equipo Pueblo, Observatorio Ciudadano de la Energía, Central de Organizaciones Campesinas y Populares, Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros, las uniones de la Fuerza Indígena Campesina y General de Obreros y Campesinos de México, entre otras.

 De la misma forma, la Coordinadora Nacional Plan de Ayala y la Unidad Democrática Nacional (Udena) -ésta del PRD- se pronunciaron por que el Congreso promueva la realización de una consulta ciudadana acerca de la reforma energética. La Central de Organizaciones Campesinas (Cocyp) y Populares, anunció la creación del movimiento nacional de defensa del patrimonio nacional y la economía mexicana, que tendrá como prioridad evitar la privatización de Pemex y el cobro del IVA en alimentos y medicinas.

Ante esto, AMLO, dijo el 01 de agosto que MORENA -su partido en ciernes- irá solito contra la reforma de los artículos de la Constitución que protegen la explotación del Petróleo por parte del Estado mexicano. Declaró que el PRD ya no es una verdadera opción de izquierda.

En respuesta, el 02 de agosto, el secretario general del PRD, Alejandro Sánchez Camacho, manifestó que las luchas aisladas de las fuerzas progresistas y democráticas en este tema sólo benefician al bloque de derecha. Aseguró que para la defensa de la soberanía nacional se requiere un gran frente electoral, donde participen todos los partidos de izquierda y Morena.

Por su parte, Cuahutémoc Cárdenas se reunió el 08 de agosto[iv] por la noche con varios legisladores del PRD, para afinar las propuestas de reforma energética de ese instituto político. Esta acción del fundador del PRD, manifiesta el colmillo retorcidísimo del expriísta, que trata de volver a la palestra política aprovechando la coyuntura de la reforma energética, ya que supuestamente fue su padre, Lázaro Cárdenas, el que hizo la expropiación petrolera, lo cual es una falacia; la expropiación petrolera la hicieron los sindicalistas comunistas, anarquistas y socialistas petroleros y el nacionalismo del pueblo mexicano. Por lo pronto, Cuahutémoc Cárdenas publicó en La Jornada del 09 de agosto un artículo donde cita varias cartas de su padre, donde defiende la autonomía del Estado mexicano ante los capitales extranjeros, y la necesidad del desarrollo de la industria; o sea que se está apoyando en lo que hizo su padre, para posicionarse otra vez en la política.

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Estrategia de PRI y PAN.

La Jornada del día 05 de agosto hizo un recuento de las declaraciones de connotados políticos de los partidos mencionados. El presidente de la Cámara de Diputados, Francisco Arroyo Vieyra (PRI) exhortó a los legisladores a discutir sin dogmas, demagogias ni peroratas las reformas energética y hacendaria, así como el paquete económico para 2014. Le segundó el coordinador de la bancada priísta en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, dijo que con la presentación del Ejecutivo federal de la iniciativa en materia energética se iniciará el periodo de deliberación de dicha reforma.

Sobre ese tema, el coordinador del PAN, Luis Alberto Villarreal García, planteó que la reforma electoral no es capricho de políticos, sino una demanda ciudadana para democratizar al país desde lo local, porque en democracia no caben los virreyes. Por separado, el vicepresidente de la Cámara de Diputados, el panista José González Morfín, exhortó a los legisladores a que se despojen de atavismos para abordar los temas que puedan dar paso a otro u otros periodos extraordinarios productivos y de consenso.

El día 07 de agosto, el priísta David Penchina, presidente de la Comisión de Energía del Senado dijo –literalmente- que las reforma que propondrá Peña Nieto busca modificar los artículos 26, 27 y 28 de la Constitución. ¿Qué se podía esperar de estas personas, que ya han entregado, mediante falacias, la riqueza petrolera de la nación?

Como perros, gatos y chacales.

Por su parte, Gustavo Madreo, presidente nacional del PAN, dijo el 31 de julio que la propuesta del blanquiazul plantea que en el consejo de administración de Petróleos Mexicanos (Pemex) no debe haber participación del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.[v] El diputado Rubén Camarillo aseveró: “hay que quitarle esa atadura, porque es como ver a un gigante atado de pies y manos. Queremos ver que Pemex se comporte como una empresa fuerte, sólida; hay que arreglar muchas cosas al interior”. Es decir que, a diferencia de Peña Nieto, los panistas no quieren compartir ni una sola rebanadita del pastel con el sindicato de PEMEX; desean someterle a auditorías para desmantelarle totalmente y que no tenga peso alguno en las decisiones del concejo de administración.

Ante las declaraciones de Gustavo Madero y Rubén Camarillo, el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) salió ayer en defensa de los cinco asientos en el consejo de administración[vi]. El sindicato que dirige Romero Deschamps, destacó que el STPRM es mucho más que los asientos que ocupa en el consejo de administración de Pemex. Subrayó: “el sindicato que el compromiso de los trabajadores petroleros es con México y lo seguirá siendo, debido a que estamos conscientes de lo que representa la industria petrolera en el país”.

Una verdadera estrategia socialista.

La verdadera solución en la situación actual, no provendrá como ya lo vimos, de ninguno de los partidos mencionados.  Es necesario imponer los artículos de la Constitución que defienden la extracción, refinación y distribución del petróleo. Con base en eso, se deben declarar nulos los contratos que se realizaron con Iberdola, Epson y otros grupos, porque ninguno de esos contratos resultan válidos en el contexto de la regulación de nuestra carta magna.

Una vez que se declaren nulos los contratos, PEMEX dejará de estar hipotecado al capitalismo -principalmente extranjero- simplemente porque los contratos establecidos para los próximos 15 años resultan nulos en el contexto de los artículos 25, 26, 27 y 28 de nuestra Constitución. Por eso les urge al PRI y al PAN modificar los artículos mencionados, porque PEMEX ya está hipotecado, por lo menos, para los próximos tres lustros, y quieren justificar esta situación en la Constitución.

Es necesario profundizar en los cambios de PEMEX, que la empresa verdaderamente sea manejada por trabajadores que decidan libre y abiertamente los destinos del petróleo –en una democracia socialista- junto al resto de los trabajadores, campesinos e indígenas del país. Es necesario oponernos rotundamente a todos estos payasos de la política como son el PRI, PAN o PRD.



[i]  (Cfr. La Jornada. Sábado 3 de agosto)

[ii] (Cfr. La Jornada. 29 de Julio)

[iii] (La Jornada 31 de Julio)

[iv] (Cfr. La Jornada. 09 de Agosto)

[v] (Cfr. La Jornada. 01 de agosto)

[vi] (cfr. La Jornada. 2 de agosto)

MÉXICO. ARRANCÓ LA VENTA DIRECTA DE PEMEX

Rematan Tornillos, Maquinaria, Terrenos y Todo en Pajaritos

La Petroquímica Casi se Extinguió con la Vendimia desde Salinas de Gortari
UN BANQUERO SALINISTA NUEVO DUEÑO DEL PRINCIPAL COMPLEJO DE PEMEX

                                A traición-Fisgón. La Jornada

FRECUENCIA LABORAL
Año 7.No. 400. del 11 al 17 ago 2013
Por María de Lourdes Martínez González
Periodista y Conductora de Frecuencia Laboral
Cambió el lenguaje de funcionarios y legisladores priistas y panistas, de todos los niveles, sobre la reforma energética. Ahora afirman que no van a privatizar a Petróleos Mexicanos ni a la Comisión Federal de Electricidad, que no se vender un solo tornillo de la Industria Petrolera sino que se le inyectará inversión privada para modernizarla. Pero la realidad los desmintió al publicarse la venta del 48 por ciento del complejo petroquímico “Pajaritos”, sin concurso de licitación.

Este asunto se denunció en la tribuna de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el 07 de agosto del 2013, por el diputado del Partido del Trabajo Ricardo Cantú, quien dijo que “lesivamente los documentos de esta venta de la mitad del complejo petroquímico Pajaritos, han sido clasificados como información reservada por un periodo de doce años a partir del 19 de julio 2012 y 17 de mayo de 2013″. Porque no quieren hacer público que Mexichem es el socio mayoritario con el 58.5% y no PEMEX, violando la constitución, agregó. Pero para la mayoría de legisladores no fue de urgente discutirlo.

“Antonio del Valle Ruíz, ex banquero en el sexenio del priista Carlos Salinas de Gortari, actual dueño de Mexichem antes (cloro de Tehuantepec), compró la joya de la corona petrolera, sus productos de PVC alcanzan un valor agregado más de 60 veces el costo de la materia prima, lo que le permitirá colocarse como el único productor de este petroquímico”, advirtió el Ingeniero José Galicia, miembro de la dirección colegiada del Comité Nacional de Estudios de la Energía. Pero la venta es sospechosa porque se hizo sin convocatoria ni concurso de licitación.

La Auditoría Superior de la Federación publicó el 31 de julio del 2013 en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo para Desincorporar del régimen de dominio público de la Federación, el inmueble con superficie de 476, 386.00 metros cuadrados con las construcciones e instalaciones a él adheridas, que forma parte del Complejo Petroquímico Pajaritos, propiedad de Petróleos Mexicanos (PEMEX).

Se trata del 48 por ciento de su territorio e infraestructura de Pemex Petroquímica (PPQ) del Complejo Petroquímico Pajaritos, que tiene una superficie total de 990 mil 528 metros cuadrados. Localizado en el Municipio de Coatzacoalcos, Estado de Veracruz, “a efecto de que el organismo público descentralizado Pemex-Petroquímica bajo su responsabilidad y en términos de las disposiciones legales y administrativas aplicables, lleve a cabo su enajenación a título oneroso, señala el Diario Oficial de la Federación.

NO PASÓ NI UN DÍA DE LA PUBLICACIÓN CUANDO YA ESTABA VENDIDO

El acuerdo lo firmó JULIÁN ALFONSO OLIVAS UGALDE, Subsecretario de Responsabilidades Administrativas y Contrataciones Públicas, en ausencia del Secretario de la Función Pública, el 26 de julio del 2013, cinco días después fue publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Entró en vigor el primero de agosto y ese mismo día en los diarios nacionales y locales se publicaba la noticia de que ya había sido vendida casi la mitad del complejo petroquímico de Pajaritos a la empresa privada MEXICHEM, propiedad de Antonio del Valle, denominado como el empresario “del año. O sea no pasó ni un día de que se decretó y entró en vigor la venta, cuando ya estaba en manos de empresarios privados, por lo cual la venta se hizo sospechosa.
leer más:
http://www.frecuencialaboral.com/pemexventadirectadepajaritos2013.html

México. Venta de Pemex. Entrega del petróleo y conciencia nacional

Con la desnacionalización peñista se trata, entonces, de algo más que de entregar un recurso económico estratégico a las empresas extranjeras. Se busca también coronar la victoria del capital, múltiples veces infligida en las últimas cuatro décadas, sobre los trabajadores, la memoria histórica y el imaginario colectivo de la nación generado ese 18 de marzo.



Rebelión/Cambio de Michoacán
Eduardo Nava Hernández
Sabado 9 de Agosto 2013
En el afán de revertir el espíritu y la letra del artículo 27 constitucional concebido y redactado por el Constituyente de 1917 y el decreto expropiatorio del 18 de marzo de 1938 que lo hizo realidad, el gobierno de Enrique Peña Nieto empleará propagandísticamente ―ya se ha filtrado― la mismísima figura del presidente nacionalizador, el general Lázaro Cárdenas. Una nota del Wall Street Journal del 6 de agosto da cuenta de que, como contexto de la iniciativa desnacionalizadora, los publicistas del peñismo aducirán que el general no se oponía e incluso facilitó la inversión extranjera en el sector petrolero, como lo muestra la ley reglamentaria de 1940.
Se trata, desde luego, de un uso tendencioso, parcial e interesado de la historia para arribar a fines opuestos a los buscados por los constituyentes al reivindicar para la nación los yacimientos minerales y petroleros existentes en el territorio nacional, sin importar ninguna otra condición. Se omite que fue Porfirio Díaz y no Lázaro Cárdenas quien entregó esas riquezas a los inversionistas extranjeros a través del código minero de 1884, que reconoció la plena propiedad de los yacimientos del subsuelo a quienes poseyeran los terrenos de superficie, renunciando de esa manera a los derechos que el Estado mexicano había heredado de la Corona Española, desde la Independencia, como propietario directo y único de tales yacimientos. Con esa norma ―ratificada en el segundo Código de Minas, de 1892― se liberó a los inversionistas tanto de la obligación de gestionar concesiones de explotación como de pagar derechos o impuestos por los productos extraídos del subsuelo.

Y fue contra esa entrega incondicional de la cuantiosa riqueza que ya para inicios del siglo XX significaba el petróleo, y que colocaba a México entre los tres primeros productores del mundo, que los diputados del Constituyente de 1917 redactaron el artículo 27 en términos que recuperaban para la nación la propiedad de los yacimientos. El decreto del 18 de marzo no hizo sino concretar lo que la Constitución establecía, después de que múltiples presiones y chantajes de las empresas petroleras y el gobierno estadounidense a los gobiernos de Carranza, Obregón y Calles lo habían impedido. No es sólo contra dicho decreto sino contra el espíritu y la letra originales del artículo 27 que se enfila la iniciativa de Peña Nieto.
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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=172314&titular=entrega-del-petr%F3leo-y-conciencia-nacional-

México. Protestan Obreros de PEMEX en Veracruz por privatización de “Pajaritos”

Exigen al sindicato dar la cara, pues peligran 2 mil empleos

Petroleros del complejo Pajaritos protestan por la entrega a Mexichem

Cientos de trabajadores del complejo petroquímico Pajaritos, en Coatzacoalcos,

Veracruz, marcharon para protestar contra la entrega de la industria petrolera
nacional Foto Sergio Balcano. La Jornada

La Jornada
Jesús Lastra
Corresponsal
Viernes 9 de agosto de 2013
Coatzacoalcos, Ver., 8 de agosto.-Trabajadores petroleros del complejo petroquímico Pajaritos se manifestaron en la principal plaza de la ciudad contra la disposición oficial de la desincorporación del complejo, que será operado por Mexichem, empresa que se encargará del manejo de la cadena productiva del cloruro de vinilo.

Los trabajadores realizaron una caminata de más de 7 kilómetros desde la entrada principal del complejo, en la margen derecha del Coatzacoalcos, hasta la ciudad, mientras lanzaban consignas contra la disposición oficial de entregar la industria petrolera nacional, que comienza con la privatización de la petroquímica básica.

La entrega de la renta petrolera se ha puesto en marcha al abrir el complejo petroquímico para que entre un particular en la producción y control del mercado nacional del cloruro de vinilo.

Durante el mitin realizado frente al palacio municipal, los oradores –que fueron filmados por un miembro del mando único policial encapuchado– coincidieron en destacar el apuro del gobierno federal en la discusión y aprobación de la reforma energética y con ello la reforma a la Constitución, pues “tratan de subsanar las irregularidades y violaciones que se hacen a la legislación nacional para sacar adelante sus afanes privatizadores”.

Alertaron a la comunidad y a los trabajadores del país sobre lo que representa la entrega de los bienes nacionales, pues “hoy somos autónomos y mañana, cuando el petróleo lo manejen otros, seremos un país sometido y dependeremos de los intereses extranjeros”, afirmaron.
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http://www.jornada.unam.mx/2013/08/09/economia/025n2eco

México. Por desacuerdo entre los Socios del pacto por México: pospone Peña el envío de la reforma energética

Se simplificará el régimen fiscal para mipymes, anuncia

La decisión, tras una reunión del Pacto por México, para afinar la iniciativa y corregirla

La Jornada
José Antonio Román
Miércoles 7 de agosto de 2013
El gobierno federal pospuso la presentación de la iniciativa de reforma energética para la próxima semana –se esperaba fuera enviada al Congreso este jueves–, con el propósito de afinar el documento y realizar algunas correcciones.

La decisión se adoptó después de la reunión de anoche del Pacto por México, en la que participaron los dirigentes de PRI, PAN y PRD y la representación del gobierno.

Cabe recordar que el coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa, informó la semana pasada que la iniciativa sería enviada por el titular del Ejecutivo federal este miércoles.

Incluso, ayer, durante la inauguración de la Semana del Emprendedor, Peña Nieto dijo que la iniciativa sería enviada en el transcurso de esta misma semana.

Fuentes de la Presidencia confirmaron que aún no hay fecha para la presentación de la iniciativa, pero que lo más probable es que se traslade para la próxima semana.

Modernización con la IP

Desde antes de asumir la Presidencia, el mandatario insistió en la necesidad de permitir mayor participación del capital privado en Petróleos Mexicanos (Pemex), como aseguró en dos giras internacionales, una por Brasil y otra por Alemania. Además, a mediados de junio pasado, en gira por Gran Bretaña, Peña Nieto reiteró que la paraestatal seguirá siendo propiedad de la nación, pero que su gobierno busca la modernización mediante la inversión privada.

El pasado 22 de julio La Jornada dio a conocer un sondeo que realizó la Cámara de Diputados para conocer la opinión de la ciudadanía sobre una reforma que busque privatizar Pemex; la mayoría de las personas que contestó dijo que a pesar de la corrupción en la empresa y el sindicato, es preferible no admitir la inversión privada en la paraestatal, especialmente en los trabajos en aguas profundas.

Las conclusiones del sondeo –primero de este tipo, realizado por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados entre el 6 y 7 de julio– refieren que la ciudadanía sabe que se presentarán iniciativas de reforma energética “que modifiquen el estado actual de Pemex’’, y si bien las consideran necesarias, más de la mitad ‘‘respondió estar en desacuerdo con que se permita la inversión privada’’.

Opinaron que Pemex debe ser administrada como empresa independiente del gobierno. Ante la pregunta de si estaban de acuerdo con la frase: ‘‘la inversión extranjera en materia petrolera es un ataque a la soberanía nacional’’, 55 por ciento dijo estar de acuerdo y 32 por ciento en desacuerdo.

La semana pasada el PAN presentó su propuesta de reforma, en la que plantea abrir al capital privado nacional e internacional toda la cadena de producción de Pemex, y en materia energética hasta la comercialización. El PRD insiste en que es necesaria la modernización de la paraestatal, pero se opone a todo intento de privatización.
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http://www.jornada.unam.mx/2013/08/07/politica/003n1pol

México. La intrincada reforma de Pemex

Revista Contralínea
4. agosto, 2013 Jorge Meléndez Preciado 
Luego de la propuesta para modificar la explotación de Petróleos Mexicanos (Pemex) hecha por el Partido Acción Nacional (PAN), en voz de Gustavo Madero, las compuertas se agrietaron y empezaron las discrepancias de los aliados del Pacto por México, el cual está a punto de naufragar. Además, en la Cámara de Diputados hubo un cisma por una encuesta que muestra el rechazo de abrir esa paraestatal a la iniciativa privada.

Frente a la pretensión de los albiazules por modificar los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el siempre dócil aliado de la derecha política y el gobierno en turno, Jesús Zambrano, rechazó la pretensión. Dijo que a muchos les falta un tornillo refiriéndose a quienes buscan la privatización, cerró filas con diversos sectores del perredismo y hasta, sin quererlo, del morenismo. Es decir, nuevamente se puso en entredicho el ya fracturado Pacto, el cual también encontrará resistencias con una reforma política que no estaba contemplada en sus inicios.

Pero además, por si algo faltara, en los medios informativos empezaron a darse a conocer una serie de notas que hablan de una complicada situación de la empresa que aporta el 40 por ciento al presupuesto federal.

Por ejemplo, el hecho de que se dispare el costo de las pensiones en los empleados de la petrolera (Excélsior, 22 de julio de 2013); o el acuerdo en lo oscurito entre el sindicato y la empresa, ya que el contrato colectivo de trabajo se renovó el 31 de julio y la opacidad es total (Reforma, 22 de julio de 2013).

Además supimos de una explosión en Tonantitla, Estado de México (Reforma, 22 de julio 2013), debido a la extracción irregular de gasolina. Y la baja en la producción de crudo en Latinoamérica de manera constante.

Por otro lado, tanto Manuel Camacho (El Universal, 22 de julio de 2013) como Alberto Aziz Nacif (El Universal, 23 de julio de 2013) piden que haya un referéndum vinculatorio de si debe admitirse inversión extranjera en Pemex. Y hasta Miguel Barbosa, el mesurado líder perredista, tronó contra Madero por la iniciativa panista. Amén que en Youtube, Andrés Manuel López Obrador subió un mensaje, obviamente, oponiéndose a lo que llama la privatización del crudo, y llamando a movilizarse el 8 de septiembre para evitar dicha medida.
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http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/08/04/la-intrincada-reforma-de-pemex/

México. Vender Pajaritos a Mexichem, un paso más en la apertura de Pemex

Para realizar la operación creó la empresa PPQ Cadena Productiva, señala la UNTyPP

La paraestatal tendrá 40% de acciones y la firma de Antonio del Valle, 60% y la capacidad de decisión



La Jornada
Israel Rodríguez y Jesús Lastra Ríos
Reportero y corresponsal
Domingo 4 de agosto de 2013
Bajo la idea de que las alianzas son un elemento esencial, Petróleos Mexicanos tiene una estrategia de 15 años para impulsar asociaciones con el sector privado para usufructuar su infraestructura en el campo de la petroquímica, en la cual la reciente entrega de casi la mitad del complejo industrial de Pajaritos a Mexichem constituye la punta de lanza.

Bajo un esquema parecido al utilizado para la compra de un paquete de acciones de Repsol en agosto de 2011, Pemex y Mexichem crearon la empresa PPQ Cadena Productiva, en España, como filial de PMI Holding BV, de la cual la paraestatal posee 40 por ciento de la sociedad, y la compañía encabezada por el ex banquero Antonio del Valle Ruiz, 60 por ciento y la capacidad de decisión.

Según el Plan de Desarrollo Pemex Petroquímica 2013-2027, después de realizar una revisión de sus estrategias impulsará la petroquímica local a través de coinversiones con la iniciativa privada.

Dado el potencial del gas shale o gas de lutita, Pemex Petroquímica plantea el desarrollo de un nuevo polo petroquímico en el noreste del país con participación de capitales privados nacionales o extranjeros.
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http://www.jornada.unam.mx/2013/08/04/economia/024n1eco

¿Qué significa PEMEX para México?


COLECTIVO LADIGNAVOZ
 Rafael de la Garza Talavera
Miercoles 17 de Julio 2013
Una de las imágenes que la mayoría de los habitantes de México lleva como marca de nacimiento -al igual que las gestas, convertidas en leyendas, de Cuauhtémoc o de Benito Juárez- es sin duda la expropiación petrolera en 1938. Los videos que muestran la manera en que niños y adultos, trabajadores, burócratas, maestros y amas de casa, acudieron al zócalo para donar ahorros, joyas y hasta gallinas para apoyarla, forman parte del imaginario colectivo que hoy está en peligro de muerte. La venta de lo que queda de PEMEX representa la decapitación definitiva de lo que en tiempos del cardenismo le dio a la nación, por primera y única vez en el siglo XX, una razón de ser, un proyecto nacional.

Podemos disentir y criticar de ese proyecto nacional pero difícilmente podríamos ignorarlo, sobre todo en una coyuntura marcada por la necesidad de reconfigurar un nuevo proyecto nacional. La lucha por redefinir el rumbo se debate entre una visión que recuerda claramente las razones de los conservadores en el siglo XIX -sobre todo en la primera mitad- que descalificaban todo lo que no tuviera que ver con la religión católica y la monarquía española; y la visión que se cocina lenta pero inexorablemente en las montañas del sureste mexicano, en las luchas de campesinos e indígenas por la defensa de los recursos naturales y de todas las que se resisten a dejar de imaginar un mundo diferente.

Al igual que los conservadores decimonónicos, los que hoy defienden la venta de PEMEX argumentan que es la única manera de fortalecer la nación, ya que dicha acción le abrirá automáticamente las puertas del paraíso para convertirla en una nación fuerte, plenamente moderna, ajena finalmente a los lastres de visiones retrógradas y nacionalistas. Al igual que esos que fueron a Europa para ofrecerle el trono a Maximiliano para mantener la unidad nacional amenazada por los federalistas, los de ahora no conciben la posibilidad de que l@s mexican@s puedan definir y gobernar su destino. Nuestra burguesía nacional, insegura y parasitaria, no puede imaginar otro camino que inclinarse ante un proyecto que considera poderoso y sobre todo civilizado, descalificando todo lo demás.

En este sentido, lo que está en el fondo de la polémica relativa a la venta de PEMEX es precisamente la posibilidad de establecer un proyecto nacional que, sin caer en el racismo y la xenofobia, le de sentido a la vida de millones de seres humanos que llevan en su fuero interno esas imágenes fundacionales de su identidad colectiva y que las consideran parte de su cultura y su historia. Vender PEMEX es mucho más que una simple política económica o un modelo económico; mas bien es la renuncia a mantener con vida la esperanza de que los habitantes de México puedan elegir su destino.
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http://lavoznet.blogspot.mx/2013/07/que-significa-pemex-para-mexico.html

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