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Hombre de México

Por Aurora Reyes

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Hace unos días, durante la inauguración de la exposición de Aurora Reyes, primer muralista y escritora mexicana, Fausto Alzati, Director General de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública, tuvo el tino de censurar públicamente el poema “Hombre de México”, tachándolo de Atipeñista. Leer más…

Desiderátum mujer

Por Tomás E. Holguín

fuego

Esta noche.

 

Soltemos nuestras ataduras,

para que nuestras miradas se crucen entre sí

libres y llenas de lujuria;

y que la noche se sature de pasión y ternura.

 

Soltemos las ataduras

para que nuestros cuerpos vibren al unísono,

a consecuencia del choque lascivo y concupiscente

del uno contra el otro,

al igual que nuestras momentáneas almas.

 

Si te dispones a la libertad

yo me dispondré de igual modo,

y así, juntos

llenaremos el espacio nocturno

de magia, fantasía e ilusión,

con la materialidad de nuestros cuerpos

beso por beso,

caricia por caricia,

lamida por lamida,

aquí y acullá.

 

Soltemos nuestras ataduras,

que la situación es propicia

y las circunstancias nos convocan a ello

esta noche,

entre vos y yo.

 

Pasión.

 

Mi pasión eres tú.

Mi vida eres tú.

 

Mi existencia se encoge sin ti.

Se enfría sin ti.

 

Me apasiona prefigurarte, figurarte, configurarte

y después tocarte.

 

 

Desiderátum mujer VII

Por Tomás E. Holguín

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Un sueño.

Tengo un sueño con vos,

Alegre y lleno de dicha.

Un sueño en que nos veo

Caminando y andando juntos,

en una atmosfera que nos envuelve

de amor

caricias, besos y abrazos.

En ese sueño que tengo

vos eres su alma.

Ese sueño se circunscribe a vos,

vos eres mi sueño.

I.

Te deseo

            Cálida, húmeda y apasionada.

Te quiero

            Tierna, cariñosa y amable.

Te necesito

            Alegre, feliz contigo misma.

Te amo

            Tal y como eres.

 

Un sentimiento denominado pendiente (Pensando en ti).

En la pendiente de la angustia;

de qué pasaría.

La pendiente entre el amor y el desamor,

la soledad y la compañía.

En la pendiente del tiempo,

entre existir y cómo.

En la pendiente de la incertidumbre,

entre el saber y el no saber;

en el qué pasaría…

En la pendiente de la angustia

cada día.

Contigo y sin ti,

qué sucedería.

Y el miedo a dejarse caer.

Desiderátum mujer VI

Por Tomás E. Holguín

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El dolor de tu ausencia.

Una prensa mecánica constriñe mi cráneo.

Una punzada fulgurante como trueno sobre mi rostro

a cada gesto que efectúo.

Las tinieblas sobre mis ojos;

la despótica oscuridad,

fraterna con el más espeluznante terror.

Convulsionando mi cuerpo, sin cesar;

una cabalgata de mil corceles

sobre mi cuerpo.

El ardor, urente, ignescente

a cada aliento, ¡asfixiándome!

Agonía perpetua.

Hormigas y escarabajos

debajo de mi piel,

carcomiendo mi carne,

royendo la medula.

Calambres a cada movimiento.

Fastidio calamitoso.

Pútrida insania.

Así todo acontece

si por algún instante

dejo de divisarte

en el horizonte

bella mujer.

Efímera mujer.

Efímeros son los días de esta existencia incrédula;

por eso me urge amarte

día a día

efímera mujer.

 

Nací sin llanto

Por Eréndira Munguía Villanueva

mar

Nací sin llanto cuenta mi madre,

mi abuela me arrulló en silencio,

en vez de palabras el lazo fue de chaquira y sueños.

Crecí entre papas con jitomate y nata de leche,

caldo de pollo, cebolla, limón y cuentos.

 

Eché raíces en el agua, como los manglares,

y la marea me arrastró hasta el mar.

 

El mar me cubrió el cuerpo,

me sedujo con sus besos de espuma,

con sus murmullos de viento,

con su espalda de deslumbrante inmensidad.

 

Pero no se puede tanta lumbre

metida en tanto sosiego.

Un dolor extraño partió una rama,

luego otra, corteza desquebrajada.

La raíz tocando asfalto

y la grieta abierta lloraba agua salada derramada.

Tanto mar fugado en lejanía de la arena.

 

Regresaré al mar, al verdeazulado,

a los reflejos de luz.

Pisaré delicadamente las casas de los cangrejos

miraré la elegancia de las gaviotas

la indiferencia del pelícano

Me dejaré llevar otra vez por el oleaje

avanzaré nuevamente hasta que mis pies

pierdan por completo el suelo.

Y nuevamente he de fundirme en él,

suave, cadenciosamente hundirme

para dejarle jugar con mis burbujas de aire.

 

Pero esta vez no sólo escucharé su canto,

esta vez le diré en un susurro que no cesará

mientras la Luna con las olas sigan danzando:

¡Estoy aquí, soy!

Entonces, desde la arena hacia el cielo,

cruzaré, de agua, el espejo.

BLUES DE LA MUJER ENDRINA

Por Daniel Martínez

mujer blues

 

                           a Luz Elba: por nuestras noches

 

I

 

Las mujeres infieles

 

olvidan sus abalorios joyantes

 

en los lechos de sus amantes

 

Anda, Negra: ¡atrevete!…..

 

¡deja allá tus dos aretes

 

deja el torzal!

 

que yo me se la hermeneutica

 

de tus textos sagrados,

 

pues eres la negra escritura del misterio.

 

 

II

 

anoche vino La Negra

 

falda y corpiño en brama

 

aliento de aguas visitadas por la canicula

 

ayer mismo la nombré

 

La Reina de la Noche,

 

chamana de los misterios fálicos,

 

adoratriz de la fornicación

 

III

 

¡Ay Mujer Endrina

 

yo soy tu caballito de mar

 

soy tu fauno y tu demiurgo!

 

rio alucinado ebrio de cocuyos

 

y de luceros

 

imperio de los sentidos son tus tibios meandros

 

 

IV

 

Fuimos dos fulgores breves, intensos

 

en el negro sudario de la noche

 

de madrugada

 

los astros vinieron a beber

 

el agua dormida del patio……

 

Y en el cuarto

 

era la grupa dócil de la Negra

 

era el fulgor de mi cigarro

 

era la muerte espiando por la ventana

 

Publicado en el CD CANAIMA BLUES ROCK.

Desiderátum mujer IV

Por Tomás E. Holguín

hair

Sed.

 

¡Péinate las ideas!

¡Despeja tus senos!

¡Acaríciame cuando no esté!

¡Para sentir tu ausencia!

¡Estremece tu cuerpo

cuando inyecto ímpetu!

¡Abre tus piernas, y

sacia esta sed de amor!

Tus labios.

 

Mi juego predilecto,

besar tus labios.

Jugar con ellos

batallas lúdicas donde nadie gana,

nadie pierde.

El objetivo supremo: el goce mutuo, el disfrute húmedo,

el amor saboreado, beso tras beso

 

Un beso no basta.

Basta un juego eterno

con tus labios tersos, suaves,

color carmín,

para satisfacer la sed mía

de tus besos,

que se transforman

en elixir puro

gota tras gota.

 

Actividad más lúdica,

satisfactoria y vivificadora

había encontrado jamás en la vida,

hasta que tropecé

con tus labios sinceros.

Desiderátum mujer.

Por Tomás E. Holguín

silence

Amor confuso.

Te extraño

sin querer extrañarte.

Te pienso

sin querer pensarte.

Te veo

sin querer verte.

Te imagino

sin querer imaginarte.

Te quiero

sin quererlo.

Quiero que estés

sin quererlo.

 

 

La belleza que llevas puesta.

Tentar tu carne

a través de mil veces

palpar tu piel.

Hacerte el amor

De mil y un maneras.

Empezar y terminar

de nuevo, a cada instante

contando tus lunares,

detenerme un momento

en tu mirada y consumirla,

observando algo,

Oliendo algo,

acariciando algo:

la belleza que llevas puesta.

Desiderátum mujer II

Tomás E. Holguín

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Tú.

 

Materia de mis anhelos,

estructura femenina,

naturaleza indómita y salvaje,

senos por montes,

caricias sin resolver,

circunferencia caprichosa,

perfección en contornos,

cálida superficie,

tersa sensación.

 

Si te toco me pierdo,

naufrago en la locura hedonista

que incita tu cuerpo de mujer.

 

Profundidades por explorar,

elementos ajenos, conocidos,

eróticos.

Pubis palpitante, acariciable.

Labios que dictan

el dulce tacto,

el húmedo lamido.

 

Medidas.

 

Mido los instantes de tu ausencia.

Preciso los momentos de tu añoranza,

y cuantas veces

cuento la brevedad de los besos

que ya no están.

Cuento el número de veces que podría besarte.

Mido el beso perfecto.

 

Cuento los suspiros

si andas por allí.

Cuento las veces que te pienso

y la medida en que te pienso,

con precisión de tenerte,

con la exactitud de sufrirte.

Mido el ansia que tengo de quererte.

 

Sonrisas, cabellos, senos, pubis, ojos tuyos

precisados.

Mido la vez que me enamoré

de tus sonrisas, cabellos, senos, pubis, ojos tuyos.

 

Mido tu figura

que cabe en mi figura,

es exacta.

Mido el modo en que haríamos el amor

y cuento las veces en que lo haríamos.

 

Con exactitud mido que no estas

y con precisión sigo contando.

Calculando que me haces falta.

Desiderátum mujer I

Tomás E. Holguín

cabezaPoemasDesiderátum mujer. I

 

Ayer y Hoy.

 

Ayer te vi

y hoy contemplarte quiero de nueva cuenta.

Ayer te olí

y hoy tu perfume atesoro.

Ayer te sentí

y hoy mis manos te buscan.

Ayer te bese

y hoy mis labios son un desierto.

Ayer te quise

y hoy me duele el corazón.

 

 

Me gustas.

 

Me gusta oírte

me gusta verte

me gusta saber tu presencia

en el mismo lugar

que la mía.

 

Me gusta escuchar tu carcajada

y ver tu dentadura.

Me gusta escuchar lo que dices

y como lo dices.

 

Me gusta que me veas cuando te veo

porque tiemblo

y me ruborizo,

porque se acelera mi corazón,

porque me quedo sin palabras

y llora mi cuerpo.

 

Porque me agrada hurtarte

esas palabras,

esas miradas, la sonrisa que urdes,

y por un momento,

el universo estalla,

es tuyo y es mío.

 

Los mineros salieron de la mina

Por: César Vallejo


Los mineros salieron de la mina
remontando sus ruinas venideras,
fajaron su salud con estampidos
y, elaborando su función mental,
cerraron con sus voces
el socavón, en forma de síntoma profundo.
¡Era de ver sus polvos corrosivos!
¡Era de oír sus óxidos de altura!
Cuñas de boca, yunques de boca, aparatos de boca (¡Es formidable!)
El orden de sus túmulos,
sus inducciones plásticas, sus respuestas corales,
agolpáronse al pie de ígneos percances
y airente amarillura conocieron los trístidos y tristes,
imbuidos,
del metal que se acaba, del metaloide pálido y pequeño.
Craneados de labor,
y calzados de cuero de vizcacha,
calzados de senderos infinitos,
y los ojos de físico llorar,
creadores de la profundidad,
saben, a cielo intermitente de escalera,
bajar mirando para arriba,
saben subir mirando para abajo.
¡Loor al antiguo juego de su naturaleza,
a sus insomnes órganos, a su saliva rústica!
¡Temple, filo y punta a sus pestañas!
¡Crezcan la yerba, el liquen y la rana en sus adverbios!
¡Felpa de hierro a sus nupciales sábanas!
¡Mujeres hasta abajo, sus mujeres!
¡Mucha felicidad para los suyos!
¡Son algo portentoso, los mineros
remontando sus ruinas venideras,
elaborando su función mental
y abriendo con sus voces
el socavón, en forma de síntoma profundo!
¡Loor a su naturaleza amarillenta,
a su linterna mágica,
a sus cubos y rombos, a sus percances plásticos,
a sus ojazos de seis nervios ópticos
y a sus hijos que juegan en la iglesia
y a sus tácitos padres infantiles!
¡Salud, oh creadores de la profundidad!… (Es formidable.)

(El Socialista 316, Julio de 2006)