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Bolivia. Dos años de lucha indígena: la Novena Marcha y el mito del “desarrollo”* (De Trinidad a San Ignacio de Moxos, 2012) PARTE 1

Por SubVersiones Bolivia

Este texto fue tomado del sitio de Subversiones AAC

21 marzo, 2013

Los Moré que llegaron a Santa Bárbara para unirse a la Novena Marcha Indígena relataron que en la época de las dictaduras de los 70, uno de los gobiernos de facto llegó con avionetas hasta su territorio, a orillas del gran río Itenez en el departamento del Beni y desde allí arrojaron pequeños regalos destinados a “amansar”, decían, a los Moré. Esto es parte de la larga historia de los pueblos indígenas en Bolivia, una de las formas en que la “gran transformación”[1] de territorios y economías “alternativas”, subsume a éstas al capital, el cual se impone por diferentes vías, – simbólicas, estructurales, “pacíficas” o por lo general violentas, colonialistas, a través de la intervención estatal-, en el proceso de expansión y consolidación de la sociedad de mercado.

La construcción de la carretera por medio del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en Bolivia, continúa siendo el eje polémico donde diversas posturas políticas han concentrado el debate político. Uno de los argumentos de quienes defienden la construcción de la carretera, sobre todo en áreas urbanizadas como San Ignacio de Moxos, es el del derecho al “progreso” de todas las personas que viven alrededor del trazo carretero. Otros esgrimen la “defensa” de derechos de los vivientes del TIPNIS y las áreas alrededor de la vía, para tener agua, salud educación, que, creen, llegarán con la carretera. Del otro lado, las personas de que participan de la Novena Marcha, aducen que la carretera fue inconsulta desde un inicio y que si aquella se construye, no pasará por el área de concentración máxima de comunidades, por que de ser así destruiría las condiciones de existencia de las comunidades indígenas, ya que permitirá el ingreso de los colonos, ganaderos y empresas de explotación hidrocarburífera. Una desestructuración comunitaria en diferentes niveles, como ya ha sucedido en el área sur que limita con el Polígono 7, proceso etnocida, paradójicamente, sostenido por un gobierno con indígenas en él, que postula el discurso del “vivir bien”.

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MAPA DE UBICACIÓN DEL TIPNIS (Del Informe de Evaluación Estratégica en el TIPNIS, 2011)

A medida que avanzamos junto a la marcha, salen a relucir los términos de discusión y las contradicciones  dentro de las mismas comunidades del TIPNIS y otras regionales de los 34 pueblos indígenas, que giran en torno al “desarrollo” y el “progreso”, (en el escenario de las diversas acciones determinadas por las dirigencias y organizaciones indígenas, y el gobierno del Movimiento Al Socialismo), que es precisamente lo que queremos visibilizar en esta parte de las reflexiones que surgen en torno a estos dos últimos años de movilización indígena durante el gobierno de Evo Morales.

El XXX Encuentro de Caciques y Corregidores, que se llevó a cabo en Gundonovia en marzo de 2012, decidió asumir la defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure. La Novena Marcha, entonces, fue convocada para iniciarse en abril de este año, si bien los corregidores asistentes habían planteado otras formas de defensa del territorio, ante la decisión del gobierno de anular la Ley 180, -producto de la VIII Marcha realizada el 2011-, que protegía el territorio indígena contra el proyecto carretero-, y aprobar la Ley 222 de Consulta.

 

“Desarrollo” Vs. “territorio”: de pobreza y carreteras

En la amplia zona de la amazonía beniana, varios pueblos indígenas habitan todo este territorio conocido desde la colonia como Moxos.

Hace mucho más de 500 años, los cazadores nómadas y recolectores que vivían recorriendo esta calurosa extensión selvática, fueron parte de las civilizaciones acuáticas de los grandes ríos afluentes de la cuenca amazónica que surcan estas llanuras. En los siglos XVI y principios del XVII, los españoles perdieron innumerables hombres y caballos en la búsqueda inútil del Gran Paitití, o El Dorado.

Moxos, en la imaginación colonial, se había con vertido en el espacio fuera de toda vida “civilizada”, una región de peligrosos pantanos, de mosquitos, de “indios salvajes”, lejanía en lo más profundo de su significado. Sin embargo, en realidad, las grandes culturas y organizaciones políticas indígenas antes y en los primeros años de la colonia, habían creado todo un mundo donde gestaban sus dinámicas y relaciones entre pueblos, hasta la llegada de los jesuitas quienes instalaron las primeras Misiones a fines del siglo XVII.

Los 26 grupos lingüísticos que mencionan las crónicas, entre los cuales se hallan las lenguas mojas, tsimán y yurakaré[2], fueron absorbidos por la política reduccional, la cual constituyó el primer paso hacia la sedentarización de los diversos pueblos nómadas que, hasta entrado el siglo XVII, habían huido exitosamente de la dominación española.

La vida en las misiones, (reducciones), bajo dirección religiosa, trajo consigo la cría a pequeña escala de ganado vacuno, actividades agrícolas, la evangelización y la creación de los Cabildos Indigenales como forma de concentración de la población y eje organizacional social, cultural y político indígena en cada misión, a la vez también se dio la paulatina, aunque no siempre exitosa, unificación de la lengua. A pesar de la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII y la abolición de la administración de las Misiones en 1805, éstas dejaron su huella permanente, ya que modificaron la forma de percibir el espacio y la vida cotidiana en los pueblos reducidos, aunque de que algunos de ellos habían decidido vivir libres, fuera de las misiones.

EL TIPNIS AL ANOCHECER (Chaski Klandestin@, noviembre de 2012)

Sin embargo, la rebelión de los indígenas mojeños a la cabeza de Pedro Ignacio Muiba en 1810[3], no fue eliminada de la memoria indígena, como tampoco lo fueron sus tradiciones de organización social, a pesar de las condiciones en que bajo la égida de la nueva nación boliviana, las comunidades pasaron a depender de las autoridades criollas y asumieron la división territorial que se dio a partir de entonces. Los trabajos colectivos forzados y la aparición de los primeros grandes ganaderos en Moxos, señalaron el avance agresivo sobre los territorios indígenas.

La marca del “desarrollo” llegó con la explotación de la quina y luego el caucho a fines del siglo XIX. Empresarios y buscafortunas europeos, comenzaron a llegar para establecerse y formar lazos con las poderosas familias enriquecidas en Santa Cruz y Beni, conformando las élites que construyeron imperios multimillonarios por la explotación de la goma, y controlaron y aún controlan la política en el oriente boliviano[4]. Estos “pioneros” sostenían que las tierras que conquistaron, eran vacías y baldías, cuando en realidad estaban pobladas por indígenas que irían como mano de obra semiesclava, para trabajar en las barracas gomeras y en otros menesteres precisados por las haciendas.

 gentetipnisEL CABILDO ES EL CENTRO DE REUNION DE LAS ASAMBLEAS Y DE LAS PRINCIPALES CEREMONIAS COMUNITARIAS (Chaski Clandestin@, noviembre, 2012)

Las nuevas divisiones políticas republicanas, también afectaron al territorio  indígena ya invadido. La provincia Mojos, creada en 1937, a su vez, es un Municipio que se divide en cuatro cantones: San Francisco, San Lorenzo, San Ignacio y Desengaño. Allí crecieron las elites mestizas y blancas, desplazando nuevamente a la población indígena que se asentó en otras comunidades más alejadas, aunque no se fueron totalmente de San Ignacio y, es más, asumieron parte de las nuevas identidades territoriales (ser mojeño – trinitario, mojeño – ignaciano, por ejemplo). En esas primeras décadas del siglo XX, en San Ignacio de Moxos, con la llegada de poderosas familias cruceñas, la identidad ignaciana, adquirió un significado nuevo ligado no con lo indígena, sino con el espacio local, que representaba un centro urbano importante, asumido por estancieros, ganaderos  y también por los indígenas[5].

En esta época se asentaron las grandes extensiones latifundistas en Mojos, que es uno de los primeros factores fundamentales que son causa de la pobreza de los pueblos indígenas de la región. La ganadería extensiva no desapareció con la Reforma Agraria de 1953, por el contrario, se consolidó y creció, también a través la apertura de rutas camineras como la de Santa Cruz – Trinidad y el gran impulso estatal al desarrollo capitalista en tierras bajas, creando grandes problemas de fronteras con las comunidades. El segundo gran factor estructural que afecta a las familias indígenas son los asentamientos de campesinos colonos, que durante los 80, por las condiciones económicas en el altiplano andino, llegaron a regiones como el sur del entonces Parque Nacional Isiboro Sécure, (PNIS), generando modificaciones de las comunidades indígenas en sus formas de vida, ya que al sur del Parque, jurisdicción del departamento de Cochabamba, se establecieron  cultivos de coca y se abrieron caminos financiados por la Agencia Norteamericana para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés). En el TIPNIS, ya se han vivido durísimos enfrentamientos entre comunarios y campesinos colonos que en el 2009 terminaron con la muerte de una persona[6]. El tercer factor fue la explotación maderera, como la dada el Bosque Tsimán, lo cual significó una gran afectación para la vida cotidiana indígena, también porque varias familias de las comunidades se vieron inmiscuidas en el tráfico de maderas preciosas, abundantes en dicho bosque.[7]

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Danza mojeña para iniciar la Novena Marcha “Los Macheteros” (Chaski Klandestin@, abril de 2012)

El desarrollo en oriente, entendido como barraca gomera o como agroindustria e infraestructura, después del 52, afincó su esencia en los tiempos y el espíritu capitalistas y coloniales. En efecto, el estado post – revolucionario, con el dinero estadounidense, aplicó la política agraria que impulsaría la economía capitalista, con la gran meta de crear una burguesía agraria: el sueño desarrollista para ese lejano oriente, a la par que propagandizaba el discurso del mestizaje y lo campesino. En cambio, se logró en tierras bajas, fue empoderar a la hacienda, los pueblos indígenas de tierras bajas no figuraban en estos proyectos.

Si es que se tornaron en uno de los movimientos indígenas más importantes del país, fue por su propio esfuerzo colectivo. Luego de las migraciones en búsqueda de la “Loma Santa”, lugar de paz y tranquilidad, según estos pueblos, el movimiento indígena se reestructuró ya en los años 80 y la gran movilización indígena Tsimán a partir de la defensa de sus bosques y territorio, en 1986, fue parte de un ciclo largo de movimientos indígenas de oriente, que sellaron en definitiva la última parte del siglo XX en Bolivia. Asumiendo su identidad y su derecho a un territorio, los pueblos mojeños, tsimanes y yurakarés del Beni, y los que habitan el ahora Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, TIPNIS, participaron de la primera gran Marcha de 1990, que marcó un hito en la lucha indígena[8]. Si bien las políticas multiculturales, el reconocimiento estatal de los derechos indígenas a través de convenios internacionales como el 160 y la participación de varias Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), habían jugado un papel importante, lo central estuvo definido por la actuación mayoritaria de las comunidades indígenas, quienes a partir de entonces pelearon por la titulación de Tierras Comunitarias de Origen  (TCOs), reconocidas en la Ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria de 1996 y denominadas en la Nueva Constitución Política del Estado aprobada el 2009, Territorios Indígena Originario Campesinos (TIOCs), a través del llamado “saneamiento de tierras”.[9]

Aunque la palabra “indígenas” generalmente tiende a esconder la diversidad de culturas, formas políticas y organizativas de las civilizaciones que están en tierras bajas, y sus relaciones interculturales, la lucha de los últimos 30 años por identidad y el derecho al territorio, muestran la senda conflictiva recorrida por los 34 pueblos, reconocidos como parte integrante de la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB).

La lucha indígena en El Beni y Cochabamba, logró el reconocimiento de tres TCOs (entre otras que existen en otros departamentos): el Territorio Indígena Multiétnico (TIM), el Territorio Indígena Mojeño Ignaciano (TIMI) y el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), afectados los dos primeros por la presencia ganadera y el último fundamentalmente por la presencia de los colonizadores. Esta lucha por el territorio, ha sido sinuosa y contradictoria, en los vendavales “modernizadores” que están cruzados siempre por los elementos colonialistas grandes y minúsculos, como sucedió con el crecimiento de las haciendas ganaderas, la agroindustria y en diferentes medidas, la colonización, que implicó la agresión a los territorios indígenas. Esto sucede también en el caso de grandes proyectos de explotación petrolera y minera dentro de TIOCs, y, el polémico proyecto carretero por la zona núcleo del TIPNIS.

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“CONCESIONES PETROLERAS OTORGADAS POR EL GOBIERNO DE EVO MORALES EN LOS AÑOS DE 2007 Y 2008 A PETROBRAS Y PETROANDINA QUE COMPROMETEN EN GRAN PARTE EL ÁREA NÚCLEO DEL TIPNIS” (De la investigación de Sarela Paz, 2012)

La investigadora Sarela Paz, afirma que con el tema de la construcción de la vía asfaltada por el TIPNIS, se juegan varias historias de  tensiones entre dos formas de asumir lo que se conoció como “desarrollo” económico y social, al interior de los mismos pueblos indígenas: la ligada a pueblos que viven en torno a una economía de subsistencia ligada aún a la caza y la pesca, ganadería y agricultura a pequeña escala; y la unida en el sur, al crecimiento de la economía de la coca y todas las políticas de colonización impulsadas por la ideología y políticas estatales post 52.

La pregunta que ahora recorre constantemente a todas las comunidades, es la de cómo discutir y afrontar el  “desarrollo”, en un marco nacional donde se vivieron las movilizaciones comunitarias, campesinas e indígenas más grandes e importantes de estos últimos 60 años y posteriormente el primer gobierno indígena, en el que si bien se efectuó un alto porcentaje de saneamiento de tierras beneficiando a pueblos indígenas, y se constitucionalizaron los derechos indígenas y las autonomías indígenas, paradójicamente,  se han emprendido varios proyectos modernizantes de infraestructura y explotación petrolera y minera, persistiendo aún las principales causas de desestructuración comunitaria y de agresiones a territorios indígenas.

La Consulta, la carretera y las dimensiones de la pobreza

“Se pudiera dar la consulta pero llegando a foja cero, anulando los contratos con la empresa OAS, anulando todos los convenios que hay con el Banco del Brasil, el que está haciendo el desembolso de los recursos económicos, pudiera ser que se pudiera llegar a la consulta, eso decíamos antes, ahora ya no. Esta la ley 222 en contra de la ley 180 que fue resultado de la marcha del año pasado, entonces sobre eso tampoco podemos sentarnos a dialogar con el gobierno, porque la Ley 222 aparte de ser inconstitucional viene a derogar la Ley 180, esas son las pretensiones del gobierno”(Entrevista a Secretario de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la CPEMB, Trinidad, 26 de abril de 2012)

Con la demanda central de la abrogación de la ley 222 de Consulta, y en defensa de la ley 180, la Novena Marcha, inició en la ciudad de Trinidad el pasado 27 de abril. Partió con menos cantidad de participantes que la marcha del año pasado, la gente del Isiboro Sécure tuvo muchas dificultades al negárseles el acceso al combustible para los motores de los botes.

L@S NIÑ@S DEL TIPNIS (Chaski Klandestin@, noviembre de 2012)

Pero hubo otros dos factores más: primero, por efecto de la crítica interna a la actuación repudiable de una parte de las dirigencias indígenas luego de la VIII Marcha. Las bases de varias regionales no se han hecho presentes por los motivos evidenciados ampliamente por la prensa: los pactos de dirigentes de la CIDOB con el gobernador y el alcalde cruceños Rubén Costas y Percy Fernández. Segundo, por la masiva propaganda y campaña gubernamental pro carretera emprendida por un Evo sonriente que regala poleras, antenas parabólicas, víveres y promesas a las mismas, con éxito en comunidades como Oromomo, del lado norte del TIPNIS[10].

Allí, la prensa oficialista llevada en avionetas por el gobierno, ha hecho varios reportajes sobre la “pobreza indígena” que justificaría la construcción de la carretera y la desaparición del parque, cuyos argumentos son un conjunto de criterios profundamente coloniales, en los que la condición de “pobreza” de muchos de estos pueblos se debería a su carácter de “indígenas”, “sin zapatos” de la “edad de piedra”[11], ¡como si no fuera precisamente el vínculo con lo “moderno”, con la colonización, las haciendas ganaderas y la explotación maderera, lo que los incorpora y sume  en la condición de subalternidad y desprecio colonial en la cual viven actualmente! Y la mixtificación continúa, pues se supone que el único nivel de bienestar legítimo es el dado por las formas y el nivel de consumo en las ciudades, y se presume también que la puerta de este “El Dorado” para indígenas se abrirá con una carretera, que aparentemente los llevaría a la modernidad de los “zapatos” y las “postas sanitarias”.

¿Pero qué ofrece la carretera si no más explotación, subalternidad y subordinación? A ciencia cierta, no se sabe si los pueblos indígenas podrán acceder a zapatos y postas sanitarias, pero eso no será lo central ni lo importante de la invasión capitalista, a la que no le importará si en las madereras o en las haciendas, sus semi-esclavos usan zapatos o no, si reciben atención médica, si tienen derechos humanos y laborales o no, sino si aún están dispuestos a trabajar cambio de un jornal mísero. Todo eso mientras la ola colonizadora (la estatal) avanza no sólo sobre el TIPNIS, sino sobre todos los territorios con seres humanos y riqueza natural explotable y productora de valor.

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Fruto mismo de esta historia de conquistas territoriales están las conquistas simbólicas y políticas sobre estos pueblos, que ahora enfrentan –y desafían a la sociedad boliviana- un turbulento debate interno en los que todas las fuerzas, tanto las gubernamentales y las sociales, estamos tomando partido: el debate sobre qué es el “desarrollo”, y si la misma pregunta no nos lleva a cuestionar los anhelos, las necesidades y los horizontes de vida que la colonialidad imprimió sobre todos nosotros. La pobreza, por otro lado, tan unida a la trama del discurso desarrollista, parece llevarnos al mismo corredor clausurado, en el que la única forma de “salir” adelante, es alimentar la insaciable maquinaria del capital -a la que llamamos despegue industrial, salto industrial, etc.-, que requiere no sólo consumidores o productores, sino creyentes, masas convencidas de que la única forma de “bienestar”, “dignidad” y “riqueza” es la que el capitalismo y el capital nos imponen. Entonces ¿qué es ser pobre?, ¿es no cumplir con los estándares materiales, políticos, simbólicos y culturales de las clases medias y altas? ¿o es más bien, quedarse sin comunidad, sin posibilidad de reconstruirnos componiendo un mundo y unas relaciones donde lo indígena -así como otras condiciones y propuestas emancipatorias- no sea incorporado para su aniquilación y refuncionalización?

Las mujeres del TIPNIS (Marco Arnez, septiembre de 2012)

Sin negar las razones asumidas por muchas comunidades para apoyar la vía (trasladar sus productos para insertarse de mejor manera en el mercado, apertura de posibilidad de tener postas sanitarias, educación, etc.), se ha demostrado que la carretera no pasará por el área de mayor concentración de las comunidades. Pero la pobreza es un problema mucho más profundo: en el TIM, – comunidades como El Bermeo y El Algodonal, que se unieron a la marcha, situadas al lado de la carretera central que une centros citadinos como Trinidad y San Ignacio de Moxos, no cuentan con electricidad, agua potable, ni servicios médicos y Bermeo tiene una conexión telefónica para toda la comunidad, más aún, se hallan en constante conflicto por  límites con los enriquecidos ganaderos de la zona.

Para muchos que han estado muy en contacto con el área “colla”, de colona y campesina en el “Polígono 7” del TIPNIS o con los centros urbanos, las carreteras y las mismas ciudades, representan un “avance” y “desarrollo” para poder sacar a vender sus productos, (entre ellos la coca),  pero los términos están en lucha por su significación, precisamente porque vivir la urbanización y la desintegración comunal (política, cultural, material, etc.), para unos puede ser vista como progreso necesario, acompañado de un lento proceso de renuncia a la identidad indígena. También puede significar la otra dimensión de la “pobreza”: ser “wajcha”, como dicen en tierras altas, no tener comunidad, no tener tierra-territorio, ser huérfano, que es mucho más grave que carecer de zapatos.


Notas

*    Parte de un reportaje y reflexiones, escritos alrededor del inicio de Novena Marcha Indígena en Trinidad (capital de Beni), realizada por los pueblos indígenas de “tierras bajas”, (amazonía y chaco), desde abril de 2012, hasta la llegada de la columna a la población de San Ignacio de Moxos del departamento del Beni a mediados de mayo de ese mismo año.. sin duda, existen muchos más elementos políticos a ser considerados luego, para realizar un balance crítico sobre la Novena Marcha: la situación de las organizaciones indígenas, la actuación del MAS y las organizaciones campesinas del quebrado “Pacto de Unidad”, el papel de las organizaciones sociales en el plano electoral  y la mención aparte que merece el papel de las mujeres indígenas en la movilización.

[1]    Gilly, Adolfo, Historia a contrapelo. Una constelación, Era, México, 2006.

[2]    Canedo, Gabriela, La Loma Santa, una utopía cercada. Territorio, cultura y Estado en la Amazonía boliviana, IBIS, PLURAL, La Paz, 2011 y Lehm, Zulema, “Efectos de las reducciones jesuíticas en las poblaciones indígenas de Maynas y Mojos”, En: Santos, Fernando, Opresión colonial y resistencia indígena en la alta amazonía, CEDIME-FLACSO, Ecuador, 1992.

[3]    Roca, José Luis, Ni con Lima ni con Buenos Aires. La formación de un Estado nacional en Charcas, PLURAL-IFEA, Bolivia, 2011.

[4]    Los Zeller, los Elsner, los Kempf, los Richter, los Antelo, los Albrecht y los Witbrecht, los Seiler, los Arnold, los Bánzer, los Villinger, los Bruno, los Foianini, los Komarek, los Brueckner, los Demmer o los Barber llegaron y formaron familias con los más locales como los Suarez, los Vaca Diez, los Saavedra o los Costas. Emparentados por negocios y matrimonios, conformaron poderosas casas comerciales presentes en el Beni y Santa Cruz, manteniéndose como elite poderosa a pesar de la Revolución Nacional de 1952 hasta ahora. (Soruco, Ximena, Los barones del oriente, Fundación Tierra, Santa Cruz, Bolivia, 2008).

[5]    Molina, Wilder y  Soleto, Wigberto, Sociedad local y Municipios en el Beni, PIEB, Bolivia, 2002.

[6]    http://www.eldiario.net/noticias/2009/2009_09/nt090929/4_02scd.php

[7]    Canedo, 2011, Molina, 2002 y Paz, Sarela, La marcha indígena del TIPNIS en Bolivia y su relación con los modelos extractivos de América del Sur, http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2012033005

[8]    Molina, Wilder, Somos creación de Dios, ¿Acaso no somos todos iguales?. Acciones colectivas, discursos y efectos de la Marcha por el Territorio y la Dignidad de los Pueblos Indígenas Amazónicos 1987 – 1990, TIPNIS-CIPCA-TAUPADAK, La Paz,  2011.

[9]    Urioste, Miguel, Concentración y extranjerización de la tierra en Bolivia, Fundación Tierra, La Paz, 2011 y Fundación Tierra, Teritorios Indígena Originarios Campesinos en Bolivia. Entre la Loma Santa y la Pachamama, Fundación Tierra, 2010.

[10]   Oromomo  y otras tres comunidades, -Ushue, Santa Domingo y El palmar de Aguas Negras-, apoyaron la marcha del Concejo Indigena del Sur (CONISUR) de fines del año pasado, que exigía la construcción de la carretera.

[11]http://www.cambio.bo/politica/29042012/una_dolorosa_visita_a_la_realidad_de_los_indigenas_del_tipnis_69878.htm#.T5_2TkbxT_Y.facebook

Mujeres Matemáticas en México

La A en CIENCIA

Texto tomado del Blog La A en la CIENCIA

mujer-matematicas-09Seguimos con las reseñas de los artículo contenidos en la Revista Ciencia en su edición julio-septiembre 2012. Presentamos algunas conclusiones y datos contenidos en el artículo “Mujeres Matemáticas en México” de Patricia Saavedra.

En el artículo se describe cómo ha cambiado la participación femenina dentro de la comunidad matemática en niveles licenciatura, posgrado y como miembros del personal académico, y se le compara con el de otras disciplinas.

En el 2009 a nivel global, la UNAM reportó por primera vez más mujeres que hombres inscritos al ciclo escolar 2008-2009. Según datos del ANUIES de 1990 y 2004 la matrícula femenina se incrementó de 40 a 49 por ciento en diez años. En matemáticas y carreras afines el porcentaje de mujeres inscritas como estudiantes en los años 1994 y 2004 fue de 33% y 38% respectivamente, es decir que se tuvo un incremento inferior que el promedio general. Respecto a la eficiencia terminal se observa que las mujeres siguen trayectorias más regulares en la licenciatura y desertan menos. De cada 100 estudiantes que se titulan de una licenciatura en matemáticas 43 son mujeres.

En México en los diferentes programas de maestría en matemáticas para el 2004 la matrícula femenina representaba el 24% . También a nivel maestría la eficiencia terminal de las mujeres es mayor, representando el 47% de estudiantes titulados en 2004, se piensa que tal vez los hombres tengan más presiones de carácter laboral que dificulten su titulación. “Vale la pena señalar que de 164 mujeres inscritas en programas de maestría en 2004, 98 decidieron hacerlo en programas de maestría en ciencias, mientras que 66 se especializaron en la enseñanza de las matemáticas, lo que ilustra que esta orientación sigue atrayendo a un buen número de mujeres”. En los programas de doctorado en matemáticas en México, para el 2004 la matrícula femenina representaba el 24%, aunque en el caso del Doctorado en Matemática Educativa este porcentaje sube a 50%. En cuanto a eficiencia terminal para este año el 42% de los que obtienen un grado en doctor en matemáticas son mujeres. Algo a resaltar es que tanto al salir de la licenciatura como de la maestría, un porcentaje menor de mujeres decide continuar sus estudios, se sugiere como posible causa la condición materna: 50% de las estudiantes universitarias mayores de 25 años son madres. De los 2,309 becarios Conacyt que obtuvieron un grado de doctor en 2008, solamente 36 lo obtuvieron matemáticas, y de éstos 14 fueron mujeres y sólo una lo hizo en matemáticas educativas.

En cuanto al personal académico en las distintas instituciones a nivel nacional “Hasta 1982, el 25.9 por ciento de la planta estaba constituido por mujeres; en 1990 esta cifra se incrementó al 34.2 por ciento, y en 1998 alcanzó una cifra récord de 41.6 por ciento, para descender en 2007 al 40.7 por ciento. Quizás ello mostraba que se había alcanzado ya un techo difícil de rebasar.” Un cambio importante en cuanto a la habilitación del personal académico en general es que a principios de los 90′s la mayoría tenía licenciatura como grado máximo, mientras que en el 2007 la mayoría contaba con maestría. “Hasta 1990, las mujeres integrantes del personal académico tuvieron la posibilidad de escoger entre ser madres primero y después terminar sus estudios de posgrado… Actualmente esta posibilidad es cada vez más remota…” Para el análisis de la participación femenina se eligieron 41 institutos de investigación o de educación superior que ofertaran al menos un programa de licenciatura o posgrado en matemáticas. Las mujeres resultaron ser casi la cuarta parte del total de la planta académica, cifra por debajo del 40% que se registra a nivel global. “En cuanto a la habilitación, se observa que 45.1 por ciento de las mujeres matemáticas en la academia poseen doctorado, muy por encima del 33 por ciento general…”

mujeres-matematicasConsiderando datos del Sistema Nacional de Investigadores SNI, del total de matemáticos miembros del personal académico a nivel nacional 40 por ciento es miembro del SNI, y de éstos 21.4% son mujeres. Vale la pena contrastar este último dato con el porcentaje  del personal académico de instituciones federales en términos globales (hombres y mujeres) que es miembro del SNI, que es sólo del 29.3% . El área de humanidades es la que reporta mayor participación femenina en el SNI con 48%, mientras que para ciencias físico-matemáticas y de la Tierra es de 18.3% (el menor de todas las áreas). Del total de matemáticos que cuentan con SNI las mujeres representan el 31 por ciento de los candidatos: 25 por ciento del nivel 1; 13 por ciento del nivel 2; y 3 por ciento del nivel 3  “…no deja de sorprender que el porcentaje de mujeres matemáticas con nivel 3 en el SNI sea menor al de ciencias exactas: 0.3 contra 1.1 por ciento, y muy por debajo si se compara con el porcentaje total de mujeres en el SNI con nivel 3, que es de 4.4 por ciento. Cabe señalar que hasta ahora ninguna mujer matemática ha sido miembro de un comité evaluador de este área.”

Revisando las cifras internacionales se observa que los países del norte de Europa tienen menor participación femenina en matemáticas respecto a los países del sur. En México la situación de las matemáticas en la academia es similar a los países del sur de Europa.

Algunas de las conclusiones que presenta el artículo son:

1. “El número de mujeres que estudia matemáticas se ha incrementado en los últimos años a una tasa menor que en otras disciplinas.” Se observa que las mujeres aún prefieren disciplinas que refuerzan el papel social que durante años se les ha asignado: la docencia, el cuidado de los otros, las artes.

2. Aunque las mujeres presentan una eficiencia terminal superior, en comparación con los hombres un porcentaje menor opta por continuar sus estudios.

3. “La cuarta parte del personal académico es femenino, lo cual es un porcentaje bajo respecto a otras disciplinas, pero comparable con las cifras que reportan otros países.”

4. La participación de las mujeres matemáticas en el SNI es alto, comparable al de otros campos de las ciencias exactas, pero el número de investigadoras en los niveles 2 y 3 está por debajo de lo que podría esperarse en ciencias exactas.

La autora recalca que se necesitan entender los factores que influyen positiva o negativamente en el desarrollo académico de hombres y mujeres, el cual se muestra desigual, y que esta es una tarea compleja. Aunque la maternidad pareciera un factor que incide faltan más estudios para elaborar este tipo de conclusiones.

Los datos anteriores reflejan que las mujeres representamos un capital humano importante dentro de la comunidad matemática, que el comportamiento de la participación femenina se muestra desigual con respecto a la masculina, pero con patrones claros. Así pues vale la pena seguir recabando información y entendiendo las causas de la inequidad para así poder planear de mejor manera las políticas de las instituciones de educación e investigación con una perspectiva de género.

El Istmo de Tehuantepec, teatro de resistencias frente al capitalismo verde

Por Eugénie Laclasse

Este texto es tomado del sitio de la Agencia Autónoma de Comunicación Subversiones

En el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, la empresa Mareña Renovables está dirigiendo un megaproyecto eólico. Mareña, controlada por el Fondo de Infraestructura Macquarie, junto con la japonesa Mitsubishi Corporation y la holandesa PGGM, pretende implantar el parque eólico más grande de Latinoamérica con una capacidad de 396 MW de energía eléctrica renovable, lo equivalente al consumo eléctrico de medio millón de hogares. Con ello, presume “contribuir de manera positiva con las comunidades locales, así como proporcionar energía limpia a México” (boletín empresarial, 19 de noviembre de 2012). Sin embargo, la Barra Santa Teresa, en el municipio de San Dionisio del Mar, se ha convertido en un escenario de confrontación entre la transnacional y las principales organizaciones regionales: la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) y la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT). Las organizaciones y las comunidades afectadas ponen en tela de juicio la buena voluntad del proyecto: veamos más de cerca lo que dice el boletín.

“El parque dará al estado de Oaxaca y al país la oportunidad de ser un ejemplo de desarrollo sustentable, impulsando proyectos de energías limpias”

La producción de energía eólica es sin duda menos contaminante que la industria nuclear o las termodinámicas, pero ello no significa que sea del todo “limpia” y benigna para el ambiente. Los promotores del megaproyecto omiten mencionar que los molinos de viento representan una amenaza para la fauna y la flora de la región, en particular para las cerca de 800 mil aves que transitan cada otoño por el Istmo de Tehuantepec, una de las principales rutas migratorias de aves en el mundo. Por otra parte, la industria eólica no se ha emancipado del petroleo, ya que los aerogeneradores consumen aceites lubricantes en grandes cantidades. La contaminación de suelos y aguas, asociada al mal manejo de estos desechos, representa una seria amenaza para la actividad pesquera, fundamento económico de las comunidades del llamado ‘complejo lagunar Huave’; una de las lagunas costeras más extensas del pacífico sur mexicana -considerada área de alta productividad biológica, con un potencial económico pesquero superior a la pesca de altura-. La implementación del megaproyecto implicaría que las comunidades renuncien a su relación histórica con el mar y se integren a un régimen de explotación industrial y comercial.

“Un proyecto integral de inversión en energías renovables que promueve el crecimiento económico del estado y ofrece un mayor bienestar para las comunidades del Istmo de Tehuantepec”

La definición de “bienestar” que adopta Mareña Renovables excluye las formas de vida de la poblaciones locales, en particular a los pueblos Ikojts (Huaves) y Binniza (Zapotecas) de San Dionisio del Mar, San Mateo del Mar, Santa María del Mar, San Francisco del Mar y Álvaro Obregón. Para los pescadores, la laguna no sólo es una reserva de camarón y pescado. La pesca, no sólo constituye una de las principales actividades productivas, sino que también es la base de “una original cultura lagunar, ” como la llamaba el antropólogo italiano Italo Signorini.

En una entrevista realizada por el colectivo Veredas Autónomas, un militante de Radio Totopo, en Juchitán, pone las cosas en claro: “No estamos dispuestos otra vez en sacrificar nuestras vidas para unos cuantos empresarios que justifican que los parques eólicos serán por el bien de la tierra o del calentamiento global, nosotros no creemos este argumento y creemos que las empresas eólicas están haciendo negocios con nuestros recursos naturales”. Cabe aclarar que la electricidad generada por el parque eólico no será destinada a la población, sino que será suministrada a subsidiarias y miembros de Fomento Económico Mexicano, (FEMSA), y Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma (CCM-Heineken), bajo 33 acuerdos de auto-abastecimiento que permitirán a estas empresas privadas un ahorro de aproximadamente 10% de sus costos de producción.

Los pueblos dicen NO al proyecto eólico

Durante más de un año, se han llevado a cabo movilizaciones y bloqueos para impedir que la maquinaria y los trabajadores de la Mareña penetren su tierra. Los pobladores afirman su firme voluntad de organizarse para la defensa de su territorio y el respeto de sus formas de vida. “Las comunidades del Istmo somos comunidades que vamos avanzando al igual que los países del mundo, las comunidades del Istmo tenemos el derecho de tener un espacio en el mundo para vivir y subsistir en este trayecto de la vida de la madre tierra en el espacio. Vamos a agotar la ultima fuerza que tenemos para poder defender este territorio y nuestro espacio que tenemos desde hace diez mil años que tenemos en la tierra”. Mientras tanto, la respuesta del gobierno ante la resistencia de las comunidades ha sido la represión: amenazas, detenciones arbitrarias, hostigamiento, compra de autoridades locales, entre otras.

No obstante, la lucha legítima ha logrado frenar la realización del proyecto. Primero, las comunidades lograron imponer un amparo que ordena la suspensión de la construcción del parque eólico por las violaciones al derecho de consulta a los pueblos afectados. Desde entonces, “cualquier entrada de la empresa y cualquier custodia que le haga el gobierno es una violación a esta disposición”, señala Carlos Beas de la UCIZONI, en entrevista para Desinformémonos.

Las comunidades afectadas también han logrado obtener el apoyo de cada vez más sectores organizados del estado de Oaxaca y del país. El pasado 17 de febrero se convocó a una Caravana Humanitaria en apoyo al pueblo zapoteco de Álvaro Obregón, con la finalidad de fortalecer la defensa de su territorio. Así se demostró que la resistencia no es “un grupo de 20 borrachos”, como lo decían las autoridades, sino que existe un amplio respaldo indígena-popular. De acuerdo con la APIIDTT y la UCIZONI, acudieron al llamado “integrantes de la organización MAIZ de Veracruz, San Luis Potosí, La Mixteca y el DF; decenas de comuneros de San Dionsio del Mar, San Francisco del Mar y Unión Hidalgo; indígenas mixes y barreños de UCIZONI; integrantes de Radios Comunitarias, como Cortamortaja, Radio Huave, Radio las Voces de los Pueblos. Jóvenes del Movimiento Yosoy 132; pescadores de Juchitán miembros de la Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra; redes como AMAP, RMALC, COMCAUSA; estudiantes de la UNITIERRA, UNAM, UABJO y maestros de la Sección 22 del SNTE. Así como activistas del CECOP, Vocal, FPR, UPREZ y la Coordinadora de Colonias Unidas de Salina Cruz, del Grupo Solidario La Venta, y de la Red de Resistencia Civil contra las Altas tarifas eléctricas del Sur de Veracruz acompañados de un conjunto de jaraneros”.

17 de febrero, llegada de la caravana. Crédito : APIIDTT (tierrayterritorio.wordpress.com)

Escucha los testimonios de la Asamblea de los Pueblos en Defensa de la Tierra del 17 de febrero.

Materiales generados por Veredas Autónomas

Un triunfo parcial para las comunidades

Ante la fuerza de la resistencia, el 16 de febrero, el secretario general de gobierno de Oaxaca, Jesús Martínez Álvarez, se comprometió a respetar “la decisión de los pueblos de que no entre Mareña Renovables” y a “no reprimir a los pueblos en resistencia”. La APIIDTT considera esta declaración como un “triunfo” pero invita a las comunidades a no bajar la guardia ya que “a pesar de las declaraciones de Jesús Martínez Álvarez, no tenemos la seguridad de que por parte del gobierno estatal tendremos lo que tanto anhelamos”. De hecho, el propio Gabino Cué Monteagudo, gobernador del estado, ya había asegurado —en vano— que su administración no permitirá el desarrollo de un proyecto eólico en el Istmo de Tehuantepec sin el consentimiento de los pueblos originarios o si afectara al medio ambiente (La Jornada, 26 de septiembre de 2012). Ademas, como señala el Servicio Internacional para la Paz (SIPAZ) “…la Secretaría General de Gobierno precisó que si bien la administración estatal no apoyará actividades que dañen el medio ambiente o que amenacen los derechos de los pueblos y comunidades indígenas, tampoco se ha pronunciado por cancelar el proyecto de generación de energía eólica que desarrolla la empresa”. El contrato firmado con la trasnacional española Preneal en 2006, por 89 millones de dólares con Mareña Renovables, aún no ha sido revocado. “Por eso, queremos dejar claro que nuestra lucha no cesará ni bajaremos la guardia hasta que, de manera definitiva, Mareña Renovables declare que se irá de nuestra tierra para no regresar y se nos garantice que nadie más atentará contra nuestra vida como pueblos indígenas del Istmo de Tehuantepec, de México y el mundo”, declaró la Asamblea el día 17 de febrero, según el reporte de Proyecto Ambulante.

Los eventos ocurridos estos últimos días confirman la necesidad de mantener la alerta ante el aumento de la represión. Durante la noche del domingo 24 de febrero, Aquiles Abasolo, reconocido opositor al gobierno municipal, fue agredido por grupos encapuchados al amparo de la policía estatal, según reportó Kaosenlared.

 

El parque eólico de Mareña Renovables no es un proyecto aislado

El conflicto de la Barra Santa Teresa tiene una larga trayectoria y responde a un programa mucho más amplio de desarrollo capitalista. El llamado Corredor Eólico proyectado para el Istmo de Tehuantepec desde 1994, contempla la instalación de cinco mil aerogeneradores sobre un área de 100 mil hectáreas de tierras ejidales y comunales, y forma parte del desafortunado Plan Puebla-Panamá, ahora llamado Proyecto Mesoamérica. Lejos de retomar los planteamientos de los movimientos ecologistas de base, las élites “proyectan” un futuro que les permita mantenerse en la cima de la pirámide, adaptándose a medias a las condiciones actuales de protección ambiental pero manteniendo el mismo régimen económico de acumulación por desposesión.

Entonces, como quien dice que resumiendo, el capitalismo de la globalización neoliberal se basa en la explotación, el despojo, el desprecio y la represión a los que no se dejan. O sea igual que antes, pero ahora globalizado, mundial.

Pero no es tan fácil para la globalización neoliberal, porque los explotados de cada país pues no se conforman y no dicen que ya ni modo, sino que se rebelan; y los que sobran y estorban pues se resisten y no se dejan ser eliminados. Y entonces por eso vemos que en todo el mundo los que están jodidos se hacen resistencias para no dejarse, o sea que se rebelan, y no sólo en un país sino que donde quiera abundan, o sea que, así como hay una globalización neoliberal, hay una globalización de la rebeldía.

Sexta Declaración de la Selva Lacandona