El péndulo de la historia: el combate entre la sociología crítica y conservadora… Y la sempiterna invisibilización del feminismo revolucionario

Por David Morera Herrera.

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” L’homme est né libre et partout est lié de chaînes”. ( El “Hombre” ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas).
Jean Jacobo Rousseau (1712-1778).

El epígrafe que encabeza este artículo, es una célebre frase de una de las grandes cumbres intelectuales del enciclopedismo, en su vertiente más revolucionaria, en el punto ascendente del Siglo de las Luces (y por decirlo así: el gigantesco tatarabuelo intelectual de la pedagogía crítica): Juan Jacobo Rousseau, y sintetiza magistralmente el eje de su obra: “Emilio”. La corriente revolucionaria jacobina de la primera hora, se nutre filosófica y políticamente de esa fuente, y es -a la vez- preludio e inspiración de la gran Revolución Francesa que arranca en el filo del fin de un siglo y el umbral de otro: exactamente en 1789.

Sin demeritar a Rousseau, no obstante, notese de entrada que su monumental frase asume el termino Hombre como sinónimo de especie humana.

ADVERTENCIA PRELIMINAR:

Me imagino que la mayoría de quienes lean tan solo el titulo, o si acaso, el primer párrafo de lo que escribo, (sobre todo para legos que no están familiarizados con la jerga de la “ortodoxia” de izquierda y otras yerbas), bostezaran aburridos y no seguirán leyendo, y en caso de acometer la lectura hasta el final, quizás les parecerá una teorización sin utilidad práctica, o en el mejor de los casos, se preguntarán por la “pertinencia sociológica” de nuestras tesis, desde el misterioso y resbaladizo lenguaje y la parafernalia de la academia del “Gran Saber Universitario y su Poder”, diz que “Lucem Aspicio”. Juzgue el y la lectora.

[Nota al pie. A los y las interesadas en incursionar en este tema específico del nexo entre el saber oficial y el poder, recomendamos leer al genial Michel Foucault, que, desde luego, tiene cosas más interesantes que decir al respecto, que quien esto escribe, actualmente modesto y precarizado profesor interino, sindicalista de a pie, militante trotskista y ex trabajador del Hospital San Juan de Dios, que escribe desde un pequeño país volcánico del istmo centroamericano llamado Costa Rica].

“LA ERA ESTA PARIENDO UN CORAZÓN”.
(Cantautor Silvio Rodríguez, magistral exponente de la trova cubana)

La Revolución Francesa que se desencadena en la última década del siglo XVIII, tiene su clímax imponente con la toma de la Bastilla y el posterior aguillotinamiento de la aristocracia y el clero parasitarias y su régimen absolutista de Versalles, que hundía en la más espantosa miseria al llamado vulgo, bajo las cadenas mentales de la Iglesia y el filo de la espada, desangrándolo con tributos rapaces. Proeza que consumó a fondo la dictadura revolucionaria de Robespierre, Marat, Danton y los “montagnards” de izquierda.

Gesta en la que, con una frecuencia pasmosa, se ignora o se subestima completamente el hecho que, al mismo tiempo, un rico afluente de esa oleada histórica revolucionaria (en el alba de la revolución democrático burguesa, en su hora heroica y audaz): el feminismo de la primera hora. Afluente que también levanta su digna cabeza revolucionaria.

“PASO A LA MUJER TRABAJADORA”
(León Trotsky. El Programa de Transición, 1938)

En efecto, en ese caldo de cultivo, podemos encontrar también el árbol genealógico del primer feminismo moderno, desde Georges Sand y las heroicas pescaderas parisinas (que son la vanguardia de la toma militar de Versalles), cuya deriva más consecuente florece con el feminismo obrero socialista posterior del siglo XIX, que manifiestan líderes magníficas como la comunera fusilada Luoise Michel, Flora Tristán, Clara Zetkin, La Rosa “Roja” Luxemburgo (igualmente fusilada con el concurso de los traidores socialdemócratas, como Friedrich Ebert, que preside la Republica de Weimar, luego del aplastamineto de la insurreocion berlinesa de 1919), Inés Armand y Alexandra Kollontai, entre otras.

Feminismo rebelde y subversivo, traicionado por la dupla de la burguesía y la burocracia stalinista, y su defensa a ultranza de los privilegios que les reporta a ambos el patriarcado.

Este feminismo consecuente no nace de ninguna academia, claustro universitario, ni ONG, es expresión teórico política de un movimiento social vivo y de luchas obreras femeninas ejemplares, que deben confrontar e integrar la lucha contra el yugo doble de la explotación de clase, impuesta con saña por el capitalismo, con la lucha contra la opresión de género, impuesta ancestralmente por su gemelo de yunta: el patriarcado.

Ambas dimensiones medulares de este conflicto estructural (de clase y de género) se refractan y combinan al interior del movimiento obrero y popular, por medio de la correa de transmisión de los agentes pequeñoburgueses, burocráticos y patriarcales, en el seno mismo del movimiento obrero y socialista.

Desde la huelga de las obreras de Petrogrado que inició la revolución de Octubre de 1917 en Rusia, hasta el levantamiento de las 10 000 de las costureras en Estados Unidos, que encabezó la gran dirigente sindical inmigrante: Clara Lemlich, o la anarcocomunista Emma Goldman, “abuelas” todas del pensamiento y la obra en la segunda posguerra, que expresan gigantes figuras como Lolita Lebrón, Angela Davis, Clara Fraser y Gloria Martin.

“DUM SPIRO SPERO” (MIENTRAS HAYA VIDA HAY ESPERANZA)

Pese -y con el combustible- de toda la brutalidad y podredumbre capitalista-imperialista en curso, en medio del nuevo ascenso revolucionario mundial que hoy se gesta y desarrolla frente a nuestros ojos, las “primaveras” revolucionarias y huelgas obreras del Medio Oriente y el Magreb, las peshmergas kurdas, las perseguidas y escarnecidas mujeres de la resistencia palestina y egipcia, las revueltas en curso en Hong Kong, la emergencia de un nuevo movimiento obrero en la costa meridional de China, las huelguistas y okupas de Europa, las autodefensas mexicanas (como la de Olinalá, Guerrero, que encabeza, la comandanta Nestora Salgado, presa por el narco gobierno de Peña Nieto), las comunidades zapatistas, las mujeres de los pueblos originarios de América Latina, África y Oceanía, las trabajadoras maquileras sobre-explotadas de India, Bangladesh, Pakistán, Haití, El Salvador y Honduras,las luchadoras por vivienda digna y del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, las obreras de las fábricas recuperadas (como las ceramistas de Neuquén, Argentina) y de las asociaciones de lucha campesina, las jóvenes estudiantes chilenas y colombianas en lucha por la educación pública y transformadora, y en general, todas las decididas y valientes luchadoras obreras y populares del mundo; sobran razones para confiar se conviertan en la levadura y el fermento de una nueva oleada de liderazgo y movimiento feminista socialista contemporáneo. Apostamos con optimismo en ese sentido.

LOS GRANDES ANTAGONISMOS: REVOLUCIÓN VERSUS CONTRARREVOLUCIÓN; LOS GRANDES DILEMAS: REFORMA O REVOLUCIÓN

“Canto que ha sido valiente, siempre será canción nueva”
(Cantautor chileno Víctor Jara, asesinado y torturado por la dictadura de Pinochet el 16 de septiembre de 1973)

En términos generales y retomando el hilo analítico de partida, armados del método materialista histórico fundado por Marx y Engels, consideramos la Revolución Francesa como la más ciclópea revolución democrático burguesa de la primera hora, radicalmente antifeudal y anticlerical, bajo el principio iluminista de la razón, aspirando a sepultar el dogma religioso oscurantista, bajo el estandarte programático de “Liberté, Egalité y Fraternité” (libertad, igualdad y fraternidad).

Este gran salto revolucionario de la Historia Humana, conmocionó al mundo europeo y sus colonias, e inauguró el mundo moderno con todas sus contradicciones, que en su resaca terminó siendo capitalizado, valga la redundancia, por el desalmado capital. Esa inflexión del proceso, se abre desde el camino -no menos sangriento- de la reacción del Thermidor que inauguró el Directorio y que engendró a traidores como Fouché y Talleyrand. El golpe del Thermidor es perpetrado por el ala derecha del propio jacobinismo, que conspiró para desplazar a su ala más radical de los sans cullotes, motejada como del “terror”.

EL PÉNDULO SE CORRE A LA DERECHA

Este proceso reaccionario que inaugura un tortuoso giro del péndulo histórico hacia la derecha, tiene su punto de inflexión definitivo con “el 18 Brumario” de Luis Bonaparte, como se concluyó de la célebre obra de Marx.

De ese modo, y en apretada síntesis, se sientan las bases prehistóricas que nutren lo que luego será, en el siglo XIX, el socialismo utópico francés de Fourier, Saint Simon, el linaje de combatientes proletarios memorables como Graco Babeuf y los cordeleros y todos los grandes revolucionarios franceses, que resistieron al bonapartismo, a la traición y la persecución de los burgueses republicanos, a la bota del bonapartismo y la restauración monárquica y se levantaron tenazmente en barricadas inflamando a las masas hambrientas, (lo que inmortalizó Víctor Hugo en “Les Miserables”), desde los arrabales en las jornadas de 1831, mientras la burguesía traicionaba una y mil veces la promesa utópica enarbolada por el Tercer la Convención Nacional en 1789 y la “Déclaration des Droits de l’Homme et du Citoyen” -Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Nótese además que,mal considerar al “Hombre” como sinónimo de Humanidad, es claro que la mujer es la gran convidada de piedra.

Esas y esos revolucionarios derrotados en el combate de 1831, luego vuelven a la carga desde las barricadas en la primavera europea de 1848, y son instintiva e incipientemente internacionalistas, pues además -a esa altura- ya son camaradas de armas de sus pares alemanes de la Liga de los Justicieros, llamada luego de los Proscritos y luego Liga de los Comunistas, encabezada por el obrero relojero Weitling, y a cuyo encargo los entonces jóvenes Marx y Engels redactaron el folleto más genial del siglo XX: el Manifiesto del Partido Comunista (1848)

Esta nueva generación tiene su prueba de sangre, sudor y lágrimas, con la Comuna de París de 1872, cuando la emergencia del púber y pujante movimiento obrero llega a su edad adulta joven con la guía del Manifiesto Comunista de Marx y Engles, por un lado y por otro lado, con el artesanal proudhonismo y luego el anarco-comunismo de Bakunin.

Desde el punto de vista político organizativo, este novel y pujante movimiento obrero adquiere su esplendor en el siglo XIX con la fundación en Londres de la Asociación Internacional de Trabajadores (Primera Internacional) presidida por Marx en 1864, y en cuyo párrafo segundo de los Estatutos se lee: “la liberación de los trabajadores, ha de ser obra de los trabajadores mismos”, una de las más hermosas frases de autoestima revolucionaria de las y los más explotados.

Siguiendo la cronología de estos ciclos del péndulo de la Historia, el fin de todo aspecto progresivo del Estado capitalista, políticamente hablando, se expresó con extrema crueldad con el fusilamiento masivo de las y los comuneros de Paris en 1871, aplastados al unísono por la feroz contrarrevolución franco-prusiana, que paradójicamente constituyó el fogueo (el más aleccionador y trágico ensayo) del movimiento obrero europeo del siglo XIX; mismo que, años después, y en medio del espanto de la primera guerra de rapiña imperialista mundial, acomete en Rusia, bajo el liderazgo bolchevique, el asalto al Palacio de Invierno por parte de las milicias del Comité Militar Revolucionario del Consejo de Obreros, Campesinos y Soldados (SOVIET) de Petrogrado, exactamente el 7 de noviembre de 1917.

Esta epopeya que marca el siglo XX, al igual que la Revolución Francesa marcó el siglo XVIII, fue anunciada, cuál campana gigante, por la señal de los tres cañonazos del buque Aurora, en manos de los marineros sublevados de la flota del Báltico.

Esta fue la revancha histórica del proletariado masacrado en la Comuna de París, pues inaugura el primer gobierno obrero y popular triunfante de la Humanidad.

LA NUEVA RESACA REACCIONARIA Y CONTRARREVOLUCIONARIA

No obstante, a esta colosal acción revolucionaria, le sucedió, una reacción que alimenta un nuevo giro a la derecha del péndulo histórico. Por una serie de factores que no nos detendremos aquí a analizar, la Revolución Rusa, a la larga fue también una revolución traicionada, a caballo de la emergencia del cáncer burocrático, que usurpó el poder a la clase trabajadora, enlodó el nombre del socialismo, liquidó la democracia obrera y popular, impuso un régimen totalitario, se cubrió a sí misma de odiosos privilegios, a costa de “administrar” el Estado soviético.

Burocracia parásita que a la larga también cae en la ignominia, pero casi sesenta años después, con el proceso que se inaugura con el derribo popular del Muro de Berlín, que inicia así el proceso de la caída en cadena de los regímenes y aparatos stalinistas, su reciclaje y la restauración capitalista.

En efecto y lamentablemente, este proceso, al no contar con una dirección revolucionaria alternativa, paradójicamente, abre las puertas de la restauración capitalista en el otrora mal llamado bloque socialista, y despeja el camino para el saqueo y el nuevo totalitarismo que imponen las nuevas mafias burguesas, como al que representa el ex jefe de la KGB: Vladimir Putin, actualmente presidente de Rusia, no por casualidad también, brutalmente homofóbico y misógino

SOCIOLOGÍA DEL “ORDEN Y PROGRESO” VERSUS LA SOCIOLOGÍA DEL CONFLICTO Y LA LIBERACIÓN

Entrando a la discusión de las matrices teóricas e ideológicas que acompañan y toman partido ante los conflictos político-sociales, la reacción contrarrevolucionaria romántica (post Revolución Francesa), tuvo su mejor exponente teórico en el mal llamado “padre” originario de la sociología (término que acuñó él mismo) y de su método positivista: Augusto Compte, con su divisa ultraconservadora “orden y progreso”, padre en sentido estricto (en eso si no hay discusión patriarcal sobre la paternidad genética) de la sociología conservadora, y por lo tanto encubridora y justificadora de la explotación y la opresión de clases y de género. En la “pérfida Albión”, cuna de la revolución industrial, se emparenta con la sociología biologista del imperialista británico: Herbert Spencer, parapetándose y deformando a Darwin (asociándose con el nada cristiano obispo Berkeley y sus teoría demográfica pre- nazi), a su vez hermano ideológico de Adam Smith y su “mano invisible”, con su varita mágica de la oferta y la demanda.

Esta vertiente se expresa en Alemania con la obra del sociólogo Max Weber (“ex socialista de cátedra”, renegado del marxismo), quien fue el más ingenioso y tenaz detractor de sus contemporáneos Marx y Engels, aunque sin mencionar sus nombres ni una sola vez en sus escritos, sociólogo que se encubre bajo el hipócrita manto metodológico de la falaz “neutralidad valorativa”.

Luego en el siglo XX viene la deriva estructural funcionalista de Parsons, Merton y otros, en todas sus variantes, hermana filosófica del positivismo, prima del conductismo psicologista de Skinner y la mercadotecnia capitalista tipo Coca Cola ( que por cierto se alimenta de la macabra experiencia nazi de la propaganda subliminal de Goebbels), misma que deriva también en la tortura de la psiquiatría de los electroshocks y las lobotomías (lo que evoca al Panóptico que devela Fouccault en su obra cumbre sobre la microfísica del poder y la historia de los suplicios: “Vigilar y Castigar”). Eso, sin mencionar, la criminología etiológica del control social, sustentada en la teoría de la desviación y la adaptación de las y los inadaptados.

Actualmente son tributarios y herederos de esta tradición epistemológica y política conservadora ( podríamos decir, nieta, bisnieta o tataranieta del pragmatismo y utilitarismo anglosajón), las teorías sociológicas más burdas tipo “rational choice” y su culto al “Becerro de Oro” del mercado. En fin, nos referimos a los progenitores teóricos el desaforado neoliberalismo de Milton Friedman y sus Chicago Boys, y en general los “Think Tanks” del establishment yanki (particular y principalmente), cortesanos y consejeros al estilo de los tecnócratas del Banco Mundial y del FMI, aunque se vistan con traje Armani o se disfracen con chancletas, sonrisas Colgate y echen manos del clientelismo “progre” con “rostro humano”.

En este último caso: la versión aggiornada del eterno ajuste neoliberal, se incluye a toda una legión de publicistas-agiotistas, de fundaciones, ONGs, vividores de consultorías y fondos concursables (y otras bribonadas de la “sapiente” y diz que neutra Academia de marfil universitaria). Todos ellos promotores de una anodina “participación ciudadana”, del emprendedurismo, en aras de la “integración”, del consenso social, la concertación nacional, el productivismo, eficientismo y otros esperpentos, amparados en la coartada de la “santa cruzada” contra el déficit fiscal, que ellos mismos provocan con los paraísos fiscales para el capital y la inversión extranjera.

A diferencia del empirismo, del sindicalismo burocrático -chato y economicista-, del postmodernismo que ve que “en la noche todos los gastos son pardos”, así como el desprecio que tienen ciertos sectores espontaneístas y autonomistas por aprehender y nutrir la teoría revolucionaria (que no es más que la condensación escrita de la tormentosa experiencia histórica de las y los explotados y oprimidos); para nosotras y nosotros, desde la trinchera de la militancia, como planteó Lenin “sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria”, de igual forma, “sin práctica revolucionaria no hay teoría revolucionaria”, lo que no tiene nada que ver con los “deleites” y fruslerías de la especulación y la divagación catedrática.

Combatiendo, inclaudicables e insobornables, con las “armas de la crítica” -y en el momento preciso- con “la critica de las armas”, como decía y hacía nuestro titánico camarada Marx, es decir, utilizando tanto la pluma, como el puño, para combatir a toda esa mancuerna de explotadores, sanguijuelas y estafadores, sus cortesanos, pajes y lacayos; pues nos toca preparar y fortalecer nuestro arduo combate en el marco de esta nueva oleada revolucionaria mundial, preparando cotidianamente -y sin veleidades- la victoria, nuestra victoria, la victoria de las y los humillados y ofendidos, a las y los que se refería Jesús de Nazareth en el sermón de la montaña. Pues al igual que hace más de dos milenios, “solo la vedad nos hará libres”, y asimismo, sólo el socialismo construido con y para las manos callosas y los corazones ardientes de las y los que trabajan de sol a sol, podrá lograr pasar de la utopía a los hechos, a fin de que superemos el reino de la necesidad y nos adentremos en el reino de la libertad, como decía el maestro combatiente, Federico Engels.

LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, SERA FEMINISTA… O NO SERÁ

No obstante, es decisivo en este sendero, a fin de forjar el sujeto social y político revolucionario que requerimos con urgencia, esta vez – no lo olvidemos ni un instante- contra todas las excusas, maquinaciones, intrigas e inconsecuencias de la izquierda patriarcal (aunque se vista de rojo encendido); debemos saber con certeza y actuar congruentes con el aforismo que acuñara nuestra camarada Patricia Ramos: “La Revolución Socialista será feminista o no será”
Para mayor informacion acceder al siguinte enlace:

http://www.aporrea.org/ideologia/a65444.html

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