Guerrero. Aguirre, asesino de luchadores sociales

Por Juan Reséndiz

 rumno al zocalo Rocio

Este artículo fue escrito antes de la matanza de estudiantes y deportistas a manos de la policía de Iguala a fines de septiembre.

Activistas, dirigentes sociales y defensores de derechos humanos continúan siendo agredidos y asesinados en Guerrero. La violencia generada por bandas del crimen organizado, paramilitares, militares y policías no cede, convirtiendo a este Estado en el que se reportan los índices más altos de asesinatos. Mientras tanto, el gobernador Ángel Aguirre se muestra negligente para proteger a la población, si no es que trabaja en franca complicidad con los asesinos.

En el primer año y medio de gobierno, Ángel Aguirre ya llevaba un récord de “30 agresiones a luchadores sociales”, según la Red Todos los Derechos para Todos, que reúne a 73 agrupaciones de Guerrero (El Sur, 07/06/2013). Las agresiones incluían desde amenazas hasta asesinatos. Un mes antes, el 6 de junio de 2013, “los dirigentes del Consejo Cívico Comunitario, denunciaron el asesinato de tres miembros de su organización, entre ellos de Arturo Hernández Cardona (El Sur, pág. 9).

El 5 de agosto de 2013, el dirigente de la Liga Agraria Revolucionaria del Sur, Raymundo Velázquez Flores, y sus dos acompañantes fueron asesinados en Coyuca de Benítez.

El 3 de junio, días después de ser secuestrados, fueron encontrados muertos Arturo Hernández Cardona, Félix Rafael Banderas Román y Miguel Ángel Ramírez Hernández, líderes de la Unidad Popular de Iguala.

También fueron asesinados bajo el gobierno de Aguirre, los dirigentes de la Organización Campesina Ecologista de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, Javier Torres Cruz y Juventina Villa, así como el niño de 10 años Reynaldo Santana, hijo de ésta última. Meses antes fueron asesinados otros dos líderes de esta organización: Eva Alarcón y Marcial Bautista Valle.

Aguirre estrenó su administración enviando a su policía a asesinar a los estudiantes Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, de la Escuela Normal de Ayotzinapa.
En las páginas 7 y 8 de esta revista se da cuenta del asesinato de Rocío Mesino en octubre del año pasado. Un año después, no se ha detenido a los verdaderos responsables.

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