Ayotzinapa, Mèxico. Un mes de rabia y lucha

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Colaboración/28 octubre, 2014
Por José Aureliano Buendía,
Periódico El Comienzo y Cristian Leyva

Las lágrimas y el sudor se mezclaban en los rostros de normalistas y familiares que acudieron al periférico norte de Iguala, justo al lugar en donde un mes antes le fue arrebatada la vida a Daniel Solís Gallardo, Julio César Ramírez Nava y Julio César Mondragón Fuentes y fueron levantados los 43 normalistas que hasta la fecha se encuentran desaparecidos.

Alrededor de las tres de la tarde, el contingente que partió de la Normal Rural de Ayotzinapa, arribó a esta localidad en donde se realizaría una homilía en honor a los estudiantes asesinados por un grupo de narco policías municipales de Iguala y Cocula.

Mientras, en diversos puntos del estado se realizaban actos en solidaridad con la Normal y el párroco de la ciudad celebraba un misa en el lugar dónde Daniel Solís y Julio César Ramírez cayeron muertos por los disparos de alto calibre, los impactos de las balas aún se perciben en los muros y las cortinas de metal que se ubican en esta zona industrial de la ciudad.

El párroco llama a no buscar la justicia por mano propia, a no generar más violencia en la entidad, pide a quien tenga a los muchachos que los regrese. De manera simultánea, en las inmediaciones de Cocula (población cercana a Iguala), un grupo de hombres vestidos de civil, fuertemente armados a bordo de autos sin placas y camionetas de la policía federal amedrentan a la prensa que se dirigía al lugar en dónde se hallaron nuevas fosas.

El sol arrecia haciendo brotar el sudor pese a los pocos metros caminados por el grupo, que con flores y cánticos religiosos avanzaba lentamente hacia el segundo punto, en donde fue hallado el cuerpo sin vida de Julio César Mondragón con el rostro desollado.

Pese al nombramiento de Rogelio Ortega como nuevo gobernador de Guerrero, los normalistas se muestran desconfiados de que este personaje pueda dar solución al clima de violencia y la crisis que se vive en el estado. Lo ven cómo un intento de apaciguar el movimiento que desde hace un mes exige justicia por la muerte de 3 normalistas, un jugador de fútbol de los Avispones de Chilpancingo, dos civiles y la aparición con vida de sus 43 compañeros.

Un enjambre de motocicletas merodeaba en la zona, más que simples curiosos era evidente su interés en los movimientos de los normalistas; quienes parecían ser halcones –informantes– del crimen organizado, se desplazaban libremente ante la mirada de elementos de la gendarmería que se encontraba en el lugar.

El silencio fue una constante durante la actividad de este día, el agotamiento físico de los padres de familia se hace cada vez más evidente, mientras los jóvenes estudiantes se guardaron las consignas que a lo largo de este mes han retumbado por todos los rincones del país. En lugar de un mítin, fueron las palabras llanas de un par de vecinos de Iguala quienes se dirigieron a padres y estudiantes, una vez que estos habían terminado de poner la tercera cruz de madera.

Dicen integrantes del Frente Ciudadano de Iguala:

“Tenemos 15 o 20 días realizando acciones, yéndonos al campo todos los días, con mucho miedo, con mucho temor, porque la gente de Iguala estamos siendo amenazadas, pero hemos decidido romper el silencio y que caiga quien caiga. […] Queremos que salga toda la comuna de Iguala (refiriéndose al gobierno municipal), por cómplices, por que convivían con el asesino todos los días y se quedaban callados. Nosotros veíamos desparecer familias enteras y no decíamos nada. Primero nos vendaron los ojos, luego nos cerraron la boca y dejamos hasta de escuchar, y en esta ocasión estamos más unidos a ustedes que nunca, somos sus hermanos, somos guerrerenses.”

Platica la manera en como la Unión de Pueblos Organizaciones del Estado Guerrero (UPOEG) los ha ayudado a romper el miedo al llegar a la explanada de la ciudad y organizar las brigadas de búsqueda.

“Las ultimas fosas que encontramos hace una semana y que dice el gobierno que ya las había abierto, nos consta, había mucha carne fresca, habían muchos elementos. Recogimos algunas evidencias y no se le entregaron a la PGR. Queríamos tener el contacto con ustedes y es importante que haya una comisión de enlace entre ustedes y la UPOEG para que se enteren si algunas de esas evidencias les son conocidas a algunos de ustedes o a alguna persona de Iguala. Entre ellas hace algunos días se identificó un cuerpo de una persona de Iguala.

Sufrimos el mismo mal que ustedes, estamos pasando lo mismo, no nos vean con desconfianza, somos hermanos todos y queremos tener una buena coordinación y exigimos lo mismo que ustedes, que se vayan todos esos ratas que vinieron al gobierno, hay que limpiar el estado, hay que sacar la basura y nadie va a venir a limpiárnosla, la vamos a limpiar nosotros, pero no hay que separarnos, hay que coordinarnos…”

Lamentó que el gobierno federal en lugar de estar en el cerro con ellos buscando a los estudiantes esté resguardando los negocios de los asesinos, llaman a la unidad para luchar juntos y termina: “Qué va a ser de nosotros si no perdemos el miedo, qué va a ser de nuestros hijos si no damos la cara, no se sientan solos, Ayotzinapa somos todos”

Al pie de las cruces, decenas de flores blancas, velas encendidas por los estudiantes y en la tercera de ellas, la playera de la normal que en vida portara el “Chilango” y una libreta dejada por sus compañeros con el mensaje:

“Ayotzinapa vive, vive, vive. Querido amigo siempre estarás en nuestro corazón, no importa cuánto tiempo pase, siempre serás nuestro amigo. A nuestros muertos no los enterramos, los sembramos para que florezca la LIBERTAD”

ver màs:
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