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Día de Acción Nacional: 17 de Julio, 2013. ¿Porque necesitamos rechazar la militarización de la frontera en el CIR?

Por Border Network for Human Rights.

MilitarizacionenlaFrontera

Durante los próximos 10 años, la “oleada fronteriza” bi-partidista, creara una de las zonas fronterizas más militarizadas del mundo. No hay que olvidar que más de 7 millones de ciudadanos, residentes y familias estadounidenses viven en las comunidades fronterizas de San Diego, California hasta Brownsville, Texas.

Esta militarización masiva incluye:

  •  La adición de 20,000 agentes de la patrulla fronteriza a los más de 21,000 que actualmente tenemos, teniendo como resultado un total de más de 40,000.
  •  Por lo menos 700 millas de muro fronterizo y paredes triples deben ser completadas.
  •  El despliegue de la guardia nacional.
  •  85 torres fijas de vigilancia
  •  488 sistemas de video vigilancia a distancia fija
  •  232 sistemas de vigilancia móvil
  •  4,425 sensores de tierra
  •  820 gafas de visión térmica de noche
  •  6 sistemas de radar VADER
  •  17 helicópteros UH-1N
  •  8 helicópteros de aplicación moderada AS-350
  •  15 helicópteros black hawk
  •  30 buques de navegación marítima
  •  18 drones ( aviones no tripulados)

Todo esto viene con un costo inicial de $ 47 mil millones de dólares

Mensajes en oposición a la Militarización

No representa la realidad de las necesidades en la frontera. Los políticos de ambos partidos han promovido una imagen distorsionada de la región fronteriza, poniendo de relieve la violencia y el caos que no existe en el lado de la frontera con Estados Unidos. Las comunidades y las ciudades fronterizas de Estados Unidos son más seguras que los centros urbanos en el interior de los Estados Unidos. El  Paso, Texas y  San Diego, California fueron respectivamente la primera y la segunda ciudad más segura en los Estados Unidos en el 2012.

Sacrifica una comunidad Americana por otra. Senadores Demócratas y Republicanos trataron de argumentar que la militarización de la frontera fue un paso necesario para seguir adelante con la reforma Migratoria. Los políticos pueden estar dispuestos a sacrificar a millones de estadounidenses que viven en la frontera pero nosotros no. Al votar por la “oleada fronteriza” los políticos han justificado y perdonado violaciones a los derechos civiles y minaran quizás permanentemente los derechos humanos y la calidad de vida de 7 millones de estadounidenses que viven en la frontera. Si esta propuesta se convierte en la ley de la nación, se tratara y considerara de manera diferente a residentes fronterizos estadounidenses que al resto de la nación. Esto no solo es discriminación pero también un sacrificio político inaceptable.

Es un desperdicio de recursos en nuestra crisis económica actual. La frontera ya ha visto una expansión masiva de personal y de tecnología de ejecución en los últimos siete años, haciendo de este acuerdo no solo algo innecesario sino también un despilfarro obsceno de preciosos recursos. El dinero de los contribuyentes podría ser mejor utilizado en el fortalecimiento de la economía, y el cumplimiento de la educación, la infraestructura, la seguridad local y las necesidades de servicios sociales de las comunidades fronterizas.

Las sombras de la militarización comprometen los principios y los valores estadounidenses. Lo que sabemos es que el impacto de esta decisión ira mucho más allá de las comunidades fronterizas que serán condenadas a décadas de vivir en una zona de guerra virtual. Esto tiene el potencial para deslizarse en el resto del país. Republicanos y Demócratas en el senado han dado el paso sin precedentes de militarizar una gran parte de los Estados Unidos que representa un asalto frontal contra las libertades civiles y los derechos humanos de los habitantes de la frontera. Con enormes ganancias en la cuerda floja, esto eventualmente se introducirá en otras comunidades a través de los Estados Unidos.

Este compromiso político presenta un falso dilema. Algunos políticos de ambos lados del partido pretenden poner las fuerzas  a favor de la reforma en desacuerdo, diciendo que criticar la escandalosa militarización de la frontera es oponerse a una Reforma Migratoria Integral (CIR por sus siglas en Ingles) y a la ciudadanía. La agenda de “seguridad primero”  y los proponentes de esta edificación masiva en la frontera son los mismos que han rechazado el acceso a la ciudadanía como parte de la solución. Como todos sabemos, aquellos en favor de una militarización en la frontera no tienen otra intención más que descarrilar el proceso de una justa Reforma Migratoria. Los defensores de una Reforma Migratoria debemos permanecer juntos y fuertes e inequívocamente apoyar el camino hacia la ciudadanía y rechazar la militarización.

El propósito del Día de Acción Nacional en contra de la Militarización en la Frontera es el de hacer retroceder las propuestas de militarizar una gran porción de los Estados Unidos en el contexto de una Reforma Federal de Inmigración. Los objetivos son:

  1. Elevar las voces de oposición a nivel nacional, destacando aquellas de las comunidades fronterizas,
  2. Sincronizar actividades que educaran al público en general acerca de las amenazas que la militarización representa para el País y,
  3. Educar a miembros del congreso acerca de las razones por la cuales las propuestas actuales de militarización son mala política.

Menú de Actividades

  • Eventos para pedirle a su representante que se oponga públicamente a la militarización.
  • Acciones directas
  • Marchas
  • Protestas
  • Presentar una resolución de oposición a la militarización a los cuerpos de gobierno locales
  • Grandes conferencias de prensa con múltiples segmentos de la comunidad representada.
  • …las actividades pueden ser adaptadas para el ambiente local

Medios Sociales

Para uso en el Facebook:

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Para uso en Twitter:

Enough already! We need reform, not border #militarization. Join me on July 17. #Overkill #CIR #latism http://bit.ly/12oVpoF

Ya Basta! Necesitamos una reforma, no militarización en la frontera. Únete el 17 de julio. #Overkill #CIR #latism http://bit.ly/12oVpoF

Contactos:

  • Para el equipo de Comunicaciones: Si su organización está interesada en participar en la coordinación por favor envié un correo electrónico a Cristina Parker para participar.

  • Para archivar un evento, por favor envié estos detalles de su evento a Teresa Nevarez,  Ciudad, Estado, lugar, hora, tipo de evento, contacto local (nombre, correo electrónico y teléfono), lista de organizaciones aliadas, número de gente que se espera tener.

  • Para preguntas legislativas: Si usted estará visitando a  algún Miembro del Congreso y tiene alguna pregunta sobre como su evento puede atarse a alguna estrategia legislativa, por favor comuníquese con José Manuel.

Egipto. Crónicas en directo del 3 y el 4 de julio. Golpe de Estado en la revolución

Por Jacques Chastaing

egipto

Traducción de Faustino Eguberri
Tomado de VientoSur

El objetivo de este golpe de estado, derrocando a Morsi, no es enfrentarse frontalmente a la revolución, romperla, sino más bien contenerla, frenarla, impedirla ir hasta el fin de lo que lleva en sí misma.

El ejército había hecho ya lo mismo en febrero de 2011 cuando había abandonado a Mubarak en el momento que había ya llamamientos a la huelga general y cuando todo mostraba que comenzaban a tener eco. Abandonando lo accesorio, Mubarak, el ejército preservaba lo esencial, la propiedad de los poseedores. Hoy empieza a hacer lo mismo.

La protesta permanente no para en Egipto desde hace más de dos años, ampliándose desde diciembre de 20112 y alcanzando desde esa fecha un nivel incesante de actividad, con una extensión considerable de los conflictos sociales puesto que Egipto logra récords mundiales de huelgas y protestas sociales desde comienzos de año. Estos movimientos sociales han encontrado una cristalización política extraordinaria a través de la campaña Tamarod que no solo llegaba a obtener 22 millones de firmas contra Morsi sino a movilizar a millones y millones de egipcios en las calles para exigir la caída de Morsi. No era difícil comprender que si la calle hacía caer a Morsi, eso significaba la puerta abierta a un desencadenamiento de reivindicaciones sociales y económicas que iban a atacar a los ricos, a los poseedores, a la propiedad y por tanto también al ejército puesto que es el mayor de los propietarios de Egipto, tanto en el terreno industrial como agrícola o comercial. El ejército tenía que evitarlo.

Evidentemente habría podido atacar directamente al movimiento social y enfrentarse junto con los Hermanos Musulmanes y accesoriamente el FSN a la revolución en marcha.

El problema para el ejército es que no era capaz de ello.

Había intentado ya un golpe de estado contra la revolución en junio de 2012, dado algunos pasos en ese sentido pero había finalmente retrocedido, ante la movilización popular, a la que temía tanto más en la medida de que a pesar de dos años de represión feroz (más de 11.000 condenas de militantes por tribunales militares, torturas, asesinatos…) el movimiento social estaba más vivo que nunca, no tenía miedo y sobre todo sus propios soldados parecían menos seguros que nunca. Había habido revueltas en la base del ejército y de la policía, se había visto a oficiales manifestarse con los revolucionarios. La dirección del ejército había temido entonces que su aparato militar se disolviera ante esta prueba. Por ello habían finalmente confiado el poder a los Hermanos Musulmanes que parecían ser los únicos que tenían un aparato (2 millones de afiliados) y una ideología influyente, la religión, para frenar esta revolución que no paraba.

Sin embargo, en junio de 2013 la situación era aún peor. Los Hermanos Musulmanes han perdido toda su influencia, el veneno religioso no funciona ya o funciona menos, y el movimiento revolucionario era mucho más fuerte que en 2011, infinitamente más numeroso en las manifestaciones, sobre un fondo de luchas sociales bastante más importantes que en enero de 2011 y mucho más experimentado, con numerosos militantes que no tenía en 2011. Oponerse al movimiento habría querido decir perder probablemente el ejército, que se habría dislocado, la única barrera entre la revolución y la propiedad. Pues el FSN no tiene ningún peso real incluso si da pruebas de buena voluntad contra la revolución en numerosas ocasiones.

El ejército ha preferido por tanto no enfrentarse directamente a la revolución, sino intentar desviar su curso, momentáneamente.

Por supuesto, hay que preguntarse porqué el movimiento revolucionario ha aceptado esta colaboración momentánea del ejército a su causa, cuando son muy numerosos los que saben que no se puede tener confianza en el ejército por haberlo conocido, a través de sus cárceles, sus torturas y sus mil violencias. Sencillamente, porque si el movimiento es muy fuerte, su conciencia lo es un poco menos, aunque vaya creciendo. No es porque no sepan cual puede ser el peligro de un golpe de estado militar en estos momentos, sino porque no saben sencillamente aún lo que quieren y qué hacer, qué objetivos tener. Es significativo que quienes se han encontrado a la cabeza de este movimiento sean simplemente demócratas, revolucionarios ciertamente, pero demócratas sobre todo, que no juran más que por las papeletas de voto y la democracia representativa, con el único objetivo de organizar nuevas elecciones presidenciales, pero que no quieran en ningún caso hacerse los representantes de las reivindicaciones sociales de los más pobres, ni siquiera de su antiliberalismo y menos aún de su anticapitalismo. La debilidad del movimiento es pues la de sus jefes, o más exactamente la de su conciencia, lo que tiene en la cabeza y que le hace aceptar tales jefes.

En esta situación, veremos al ejército intentar recuperar posiciones, arañar de nuevo las libertades, reprimir, como lo hizo tras la caída de Mubarak, pero tendrá muchas más dificultades para hacerlo que hace dos años, porque el movimiento es infinitamente más fuerte, más experimentado y advertido de lo que es el ejército. Y este último no tendrá ya a su lado a su amigo/rival que es la hermandad de los Hermanos Musulmanes para engañar a la gente. En fin, la situación social es lamentable, la economía está a dos dedos de hundirse, y por eso la mayor parte de la gente está en la calle. Sin embargo el ejército no tiene respuesta y es además un gran propietario ultra rico, en definitiva el objetivo de muchas luchas sociales. Y el FSN, si es admitido en el gobierno, no podrá engañar mucho tiempo a los pobres, no habiendo tenido jamás una gran autoridad entre la población y sobre todo entre los más pobres.

El futuro es de la revolución. Y no solo en Egipto como se ve en Turquía, Brasil… Sin embargo es quizá de la convergencia de esos movimientos, de sus estímulos recíprocos, de lo que podrán enriquecerse con lo mejor en cada uno de ellos, para finalmente tener una conciencia clara de lo que quieren, de los objetivos que harán de la próxima revolución una revolución claramente social y no solo democrática.
Hay un número considerable de gente en la Plaza de Tahrir y en Ittahidiya, pero también ante el palacio Qubba y ante la sede de la guardia presidencial. Y cada vez más. ¿Habrá más gente que los días precedentes? Es muy posible.

4 de julio, 18:00 h.

Toda la noche ha sido de fiesta. Todo Egipto estaba en la calle, festejando su segunda revolución en dos años, en medio de una algarabía ensordecedora. Y quienes no estaban presentes acababan por acudir, pues era imposible dormir por el enorme ruido y la emoción intensa. Porque no cae solo una dictadura exterior a los cuerpos, militar o policial, sino también una dictadura en las cabezas, una policía de las costumbres y de los espíritus, la de los Hermanos Musulmanes.

No se puede medir aún la inmensa importancia para el futuro de, por primera vez en la historia, una participación de entre el 30% y el 40% de las personas adultas de un país en una revolución y, de otra parte, el derrocamiento de una dictadura islamista por una revolución popular. Es una liberación mental que no puede sino anunciar otras. Sissi, el nuevo hombre fuerte del ejército y del nuevo régimen, lo ha comprendido bien al querer, en su declaración de la caída de Morsi, rodearse por el jeque de Al Ahzar y el papa de los coptos, para intentar hacer creer, por autosugestión, en la continuidad de la alianza del sable y del hisopo, así como del representante del FSN para mostrar un aire de unidad del pueblo tras el nuevo poder. Esta apariencia no era una demostración de fuerza sino una confesión de debilidad.

Pues se han visto cosas increíbles estos últimos días.

Las decenas de millones de personas en la calle es algo que ha visto todo el mundo.

Pero algo que se ha visto menos y que ilustra esta voluntad salvaje de liberarse de todas las prisiones, incluidas las mentales, es la participación masiva e inaudita de las mujeres y de los niños, que se han implicado a fondo en esta revolución, en la que tenían tanto que ganar. Formaban al menos la mitad de los participantes en las manifestaciones y ciertamente estaban entre los sectores más determinados.

Es el Alto Egipto, la región más atrasada del país, la que sufre más la opresión de los prejuicios religiosos, allí donde dominan no solo los Hermanos Musulmanes y los religiosos coptos, sino también los terroristas de la Jamaa Al-Islamiya, es ahí donde se han visto las mayores transformaciones, la mayor valentía. No solo manifestaciones en las que había 5 o 10 veces más participación que cuando la caída de Mubarak, sino manifestaciones en las que, más que en otras partes, se sabía que había peligro de muerte, hasta tal punto las amenazas de un baño de sangre por parte del poder han sido numerosas y explícitas; y donde más que en otras partes, era preciso una valentía inimaginable para plantear todo lo que oprimía al pueblo. Y es ahí donde se han visto mujeres en nikab (enteramente veladas) manifestarse en grupo gritando “Abajo el guía supremo” (de los Hermanos Musulmanes). No se está quizá lejos del gesto de Hoda Sharaoui que, durante la revolución egipcia de 1919, había subido a un cajón y, en plena plaza pública, se había arrancado demostrativamente el velo, para hacer del movimiento feminista árabe -con el de Irán- uno de los primeros del mundo en aquel momento, para convertirse después en una de las dirigentes internacionales del movimiento feminista árabe y mundial y redactar la parte referida a las mujeres en la constitución turca de Mustafa Kemal, una de las más avanzadas del mundo con la de la Rusia de entonces. Infinitamente más avanzada en cualquier caso que la de la Francia de aquellos años en la que se condenaba aún a muerte a una mujer por aborto. Lo que está ocurriendo en Egipto significa una nueva perspectiva para el futuro.

Y esto se ha visto en todo el Medio Oriente. Hay que imaginar el impacto social y en las costumbres en Arabia Saudita, en Qatar, Yemen o Irán… Las redes sociales de esta región, de Marruecos a Barhein, vibran con lo que está ocurriendo. Hay que hacer como los egipcios y las egipcias…

Los egipcios saben el impacto de lo que acaban de hacer. Es también por eso que gritan su alegría y su orgullo. Va bastante más allá de la caída de un tirano.

Acaban de hacer caer el gendarme que había en su cabeza.

Aprendieron ayer a no tener miedo haciendo caer a Mubarak. Hoy, se desembarazan de las demás opresiones que les asfixiaban.

Por supuesto, ha habido las 91 agresiones sexuales en estos últimos días, en la plaza Tahrir, de las que la prensa que odia al pueblo en revolución no deja de intentar aprovecharse, como los Hermanos Musulmanes que llamaban a esa plaza la “plaza del acoso” para decir a las mujeres que no debían ir allí, que tenían que quedarse en casa, no meterse en política. Pero las mujeres han ido, masivamente. Por supuesto, son 91 agresiones de más, pero en este país en el que el integrismo religioso transforma a los hombres en obsesos sexuales, estas agresiones forman parte de la vida cotidiana en todas partes, en los autobuses, el metro, la calle… y en mucho mayor número. Las mujeres han tenido mil veces razón en ir a Tahrir, para que no haya nunca más esas agresiones, para liberar a los egipcios liberándose, tomando su vida en sus manos. Y las organizaciones feministas egipcias han tenido también razón llamando a acudir, a la vez que pedían a las mujeres que se armaran con agujas para colchones, que son casi como cuchillos. Apostamos a que mañana la vida familiar, la vida social, van a ser diferentes.

Se han visto también numerosas pancartas que decían “Hermanos tunecinos, escuchadnos” que, como decía el escritor Khaled Al-Khamissi, son un mensaje al pueblo tunecino pero también a todos los pueblos árabes oprimidos… Y más lejos, pues se ha visto una democracia de la calle y de las plazas superior a la de las papeletas de voto. Lo que hace que se cabreen todos los dirigentes occidentales y los medios a su sueldo, y puede relanzar todos los “indignados” desde España a los Estados Unidos, puesto que los de la Puerta del Sol ya se habían inspirado directamente en Tahrir 2011. ¿Qué efecto tendrá Tahrir 2013, en el momento en que de Taksim a Río, de Atenas a Sofía, de Santiago a Lisboa, los pueblos sacuden lo que les aplasta y buscan los caminos de su emancipación?

Por eso, quienes antes decían que la revolución egipcia estaba muerta, ahogada por el invierno islamista, son también quienes hoy dicen que solo es un golpe de estado militar, son también quienes se sitúan ahora al lado de la legitimidad electoral de los Hermanos Musulmanes y de los terroristas de la Jamaa Al-Islmiya, son también quienes apoyan la denuncia de la barbarie sexual en la plaza Tahrir, pues no hay nada que odien más, o teman más, que un pueblo que comienza a emanciparse. Y que pueda servir de ejemplo.

Se ha visto lo increíble, médicos, abogados o magistrados abrazarse con hombres y mujeres llegados desde los poblados de chabolas; pues estas manifestaciones populares eran, aún más que en enero de 2011, manifestaciones de los de abajo, de los barrios pobres y de los obreros. No se pueden imaginar 30 a 40 millones de adultos en la calle en un país de 85 millones de habitantes sin comprender que eran mayoritariamente “proletarios”, que prolongaban de forma política lo que intentaban obtener de forma social los meses que precedían a este levantamiento siendo derrotados cada uno en su rincón.

Pues, y es lo más importante, según militantes de extrema izquierda egipcios, habría llamamientos a huelgas que deberían ser organizadas desde hoy jueves en los trenes, los autobuses, las cementeras y en el canal de Suez, convocadas por militantes sindicalistas de esos sectores, para preparar una huelga general. Es imposible no pensar -cambiando lo que hay que cambiar- en el estado de espíritu que presidió el desencadenamiento de junio de 1936 en Francia. Los trabajadores franceses se habían puesto en huelga inmediatamente después del triunfo electoral del Frente Popular, pero antes de que éste estuviera realmente en el poder, un mes después. Estaban infinitamente felices por ese éxito, lo demostraron, pero al mismo tiempo, querían cambios inmediatamente y desconfiaban suficientemente del nuevo poder como para ponerse ellos mismos a la obra, sin esperar, si no querían que se les olvidara, a ellos y a sus reivindicaciones. Se verá en los días o semanas que vienen si los llamamientos a la huelga tendrán efecto y si llegarán hasta la huelga general. Pero es una posibilidad muy real. Hay que recordar que las huelgas habían estallado ya en número importante justo tras la elección/nominación de Morsi, en junio de 2012, porque los trabajadores querían probar su voluntad de mantener sus promesas y decirle que había prisa. Hoy hay todavía más prisa.

La mayoría de los hombres y mujeres que se han levantado, lo ha hecho porque tiene hambre (el 40% de los egipcios vive con menos de un dólar por día), porque no puede aguantar más la miseria, el paro, los cortes de electricidad (a veces 8 horas al día), de agua, las subidas de precios, la penuria de pan, de gasolina y de gas para circular y cocer sus alimentos, las amenazas de supresión de las subvenciones públicas a los productos de primera necesidad. Y hay prisa porque desde el comienzo del año 2013 Egipto ha batido todos los récords históricos mundiales, en número de huelgas y protestas, en las fábricas y los barrios, y sobre todo en marzo, abril y mayo (respectivamente 1354, 1462 y 1300). La participación masiva de esos 4 últimos días es una consecuencia de esta participación masiva en las luchas sociales estos últimos meses.

Se ha visto, en fin, a “comités populares” espontáneos, tomar en sus manos la seguridad de esos millones de personas en movimiento, la sonorización, la alimentación, la circulación, la higiene (el problema de los WC no es el menor cuando millones de personas permanecen días enteros en la calle). “Comités populares” que continúan las tentativas de autoorganización hechas en febrero y marzo de 2013 en Port Said, Mahalla y Kafr el Sheikh donde los habitantes habían tomado en sus manos, simbólicamente o unos días, la policía, la educación o sencillamente la vida municipal. “Comités populares” en los que decenas de miles de hombres, infinitamente más que en 2011, y en particular de los medios populares, hacen una experiencia que no olvidarán pronto, sobre todo en la situación social que viene.

Entonces la alegría de la victoria, el orgullo, la liberación mental, los comienzos de autoorganización, la avalancha de movimientos sociales, la urgencia y la desconfianza hacia los de arriba, en particular hacia el ejército, del que muchos desconfían pues se acuerdan de su paso por el poder de febrero de 2011 a junio 2012, todo esto forma poco a poco una conciencia colectiva que debería mostrar sus exigencias políticas y prácticas de aquí a poco, para pasar de una segunda revolución política a la construcción de una revolución social, la única verdaderamente democrática hasta el fin y para todos.

Sobre “Dreamers”

Por Emiliano Ruiz Parra

David Buenrostro, Adrian James, Jahel Ramos
Texto publicado en Gatopardo
2013-07-02 18:47:21
Leído en la presentación de Dreamers, el 28 de junio de 2013 en la Casa Refugio Citlaltépetl de la Ciudad de México.
Existe un país en el mundo en donde no se reconoce el derecho de manifestación para los jóvenes de una minoría racial. Salir a las calles a demandar sus derechos humanos elementales es un delito tan grave que se castiga con la cárcel y el destierro. En ese país se practica una segregación racial sutil pero no menos ominosa: los jóvenes que pertenecen a las minorías étnicas no tienen derecho a acudir a la educación superior, no importa si son buenos o malos estudiantes. En ese país, los oficiales más entusiastas del apartheid encadenan a los miembros de una minoría y los confinan a campos de concentración llamados “ciudades de carpas”. En ese país muy posiblemente se construya el Muro más grande después de la Muralla China. Ese país se llama Estados Unidos de América y es el epicentro del mundo libre.
El escritor indobritánico George Orwell inventó el verbo “doblepensar” en su novela 1984. A través del “doblepensamiento” somos capaces de aceptar que los Estados Unidos ejerza una segregación racial —sutil pero no menos discriminatoria— y al mismo tiempo nos parezca un país de libertades y oportunidades. O que pensemos que Barack Obama es un presidente liberal, progresista y defensor de las minorías, mientras que manda a matar a mujeres, hombres y niños sin orden judicial y, cada día, su gobierno deporte a mil 100 personas: las cifras más altas de la historia. Imaginen a George Bush graduado de Harvard: Ése es Barack Obama.
En ese país, el más rico del mundo, los alumnos de una de las universidades más prestigiadas del mundo, UCLA, pasan hambre y viven de la caridad de personas anónimas que dejan comida en un refrigerador. Esos mismos muchachos viven su infancia, su adolescencia y su juventud en tráileres, porque sus padres no tienen el derecho a comprar el pedazo de tierra sobre el que han dormido durante décadas. Una vez más, ese país se llama Estados Unidos de América, es el más rico y poderoso del mundo.
En su libro Dreamers, Eileen Truax nos cuenta una historia épica, una saga conmovedora que llena al lector de esperanza. En ese país del apartheid sutil, miles, quizá cientos de miles de muchachos de 18, 19, 20, 25, treinta y pocos años se cansaron de esperar. Ellos, los soñadores, llegaron a los Estados Unidos en los brazos de sus padres. Crecieron como estadounidenses: algunos fueron al frente de batalla a defender los intereses de ese país. Otros ya olvidaron la lengua materna y sólo hablan inglés. Son estadounidenses en todo, menos en los papeles. Durante su infancia se acostumbraron a mentir: a ocultar que no habían nacido en suelo estadounidense. Pero cuando llegó el momento de solicitar una licencia de conducir, de abrir una cuenta bancaria y, sobre todo, de acudir a la universidad, esos muchachos carecían de un número, el número de seguridad social, que hace toda la diferencia entre ser un ciudadano o un fantasma.Sin ese número, esos jóvenes viven bajo la amenaza, cada segundo, de ser desterrados. Sin ese número, son inelegibles al sistema de financiamiento de educación superior. Sin ese número, nunca obtendrán un empleo formal. Sin ese número, serán siempre mano de obra barata, mujeres y hombres aterrorizados por la amenaza de la deportación.

En las crónicas de Eileen Truax, los adolescentes y los jóvenes de veintipocos años encabezan la más reciente de las batallas por los derechos civiles en Estados Unidos. A ellos no los define ser mexicanos o guadalupanos. Al organizarse, estos jóvenes construyen de nuevo su identidad, una identidad de clase: son los oprimidos, no importa que sean musulmanes o hindúes, cristianos o católicos. Uno de los protagonistas de este libro se llama Mohammad Abdollahi: nació en Irán, es musulmán y, para mi gratísima sorpresa, es el dirigente de los dreamers mexicanos. Bajo el liderazgo de Mo, un muchacho de 26 años, otros soñadores aprenden a usar sus palabras y sus cuerpos como armas políticas en los actos de resistencia civil. Mo les enseña cómo responder las preguntas de la prensa xenofóbica, cómo aguantar la intimidación de las botas de los policías, cómo ser arrestados sin dar pie a que se les acuse de agresión a la autoridad y, esto es muy bello, les enseña a caminar altivos aunque estén esposados y a sonreír frente a la cámara cuando les elaboren la ficha policial.

Porque estos jóvenes, una vez que han decidido salir de las sombras y convertirse en sujetos políticos, escalan la apuesta a lo más alto. Hay una parte en el libro —la crónica número seis— en donde seis jóvenes acuden a Arizona, la tierra del sheriff Joe Arpaio, para participar en un acto de desobediencia civil, que se desarrollaba dentro de una manifestación masiva de unas 10 mil personas. Su protesta estaba programada a las dos de la tarde. Su dirigente, Mo, cierra los preparativos con la siguiente frase: “con suerte, para las cinco de la tarde todos ustedes van a estar en la cárcel”.

Porque lo que comprendieron estos jóvenes es que el éxito de su protesta residía en hacerse visibles, en salir de la oscuridad a la que el país de las libertades los había condenado. Ellos sabían y saben que cada una de sus protestas terminará en la cárcel. Pero la cárcel era lo de menos; el auténtico temor es el destierro, al que llamamos deportación para ocultar su perversidad.

Pero el triunfo de su lucha residía, justamente, en que entre más organizados, más públicos, más visibles, el riesgo de deportación era cada vez menor. El racista sheriff Arpaio siempre notificaba a las autoridades de Inmigración para que deportaran a los indocumentados, pero las autoridades migratorias tenían y tienen el recurso de no darse por aludidas. Y de pagar un costo político muy alto al deportar a seis estudiantes sin antecedentes penales. El grito de estos jóvenes al escuchar las botas de la policía acercarse a ellos es tan simple como heroico: Undocumented and unafraid!: sin documentos y sin miedo. Porque si estos jóvenes, después de gritar frente al mundo que eran indocumentados, de exhibirse frente a las cámaras de televisión, son liberados por el gobierno, entonces su mensaje al resto de los indocumentados es muy poderoso: salgan de las sombras, organícense, esta batalla la vamos a ganar.

Todos sabemos, sin embargo, lo que pasó con Nancy Landa (dreamer deportada por el gobierno de Barack Obama), porque Nancy está de este lado de la frontera. Los sueños de Nancy fueron secuestrados por una patrulla fronteriza. De un momento a otro, Nancy fue arrojada a México: un país extraño en donde se hablaba una lengua que ya casi había olvidado, en donde no conocía a nadie. Ojo, su caso es sólo uno de mil cien que ocurrieron el mismo día que ella fue deportada. Porque Eileen Truax nos lo recuerda una y otra vez: Barack Obama es el presidente con más deportaciones en la historia. Los dreamers lo llaman deporter in chief: el jefe de los desterradores. Nancy, por cierto, desde Tijuana, le escribió una carta a Barack Obama para exponerle su caso: ella era una estudiante brillante, líder comunitaria y soporte de su familia. Obama le contestó con un borrador burocrático y ofensivo: ahí le responde que su gobierno se concentrará en deportar criminales.

Nancy se identifica como ex dreamer. Pero no, Nancy es ahora una soñadora de este lado de la frontera. Antonio Machado escribió un brevísimo poema: “Entre el vivir y el soñar / hay una tercera cosa / adívínala”. Los dreamers ya resolvieron el acertijo de Machado: la tercera palabra es luchar. Bienvenida, Nancy, a soñar desde México.

Los dreamers son lo mejor que tiene Estados Unidos y son mi esperanza de que ese país se revierta su imperialismo y lo transforme en solidaridad o, cuando menos, en respeto. Para los dreamers ser estadounidense ha sido, cada día de su vida, una batalla política y cultural. No sólo están tallados en el sobreesfuerzo y la organización, sin —y esto es lo importante— en la conciencia política, en una conciencia de clase. Cuando ellos gobiernen ese país tendrán la obligación moral de dejar el “doblepensamiento” orwelliano, abolir todos los apartheids y hacer realidad el país de las libertades y las igualdades.

Todo lo bueno que traiga la reforma migratoria que en estos momentos se discute en el Congreso, es una conquista de estos soñadores, y no una concesión de Obama ni de los republicanos. Al ver la lucha de estos jóvenes y sus extraordinarios frutos, más vergüenza me da que nuestros gobiernos con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto hayan asumido la línea de abandonar a los mexicanos en su lucha por sus derechos en Estados Unidos. Los dreamers nos dan también una lección de dignidad en política exterior.

Quiero agradecerle a Eileen Truax por haber pasado tantos años al lado de estos soñadores y por contarnos sus historias. Eileen, tu libro me produjo rabia, tristeza, llanto, pero también despertó mi aletargada esperanza. Escribes una historia épica sin perder la ternura: tus soñadores no son víctimas de ese país discriminador; no, ellos son guerreros y van a ganar su batalla. Y te pido una disculpa por no detenerme a hablar de tu estilo fluido y claro, de tu originalidad narrativa, de los cambios de ritmo y del sentido del humor que impregna tus páginas, pero ya me he pasado de mi tiempo. Sólo quiero decirte que nunca me imaginé que allá, del otro lado del muro de la ignominia, hubiera muchachos tan jóvenes que me enseñaran el verdadero significado de la palabra soñar. Y el verdadero significado, hasta donde entendí en tu libro, significa luchar y luchar hasta convertir el sueño en realidad.

Muchas gracias.

La heroica historia del Detroit Obrero

Por Linda Averill -Freedom Socialist Party-

DRDEtroi

De la serie de artículos “América Negra”. 

Traducción por Camilo Ruíz

 

Casi 50 años después de que el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos consiguió que se aceptara el Acta de Derechos Electorales, los políticos racistas y sus patrocinadores millonarios están encontrando nuevas maneras de quitarle los derechos civiles a los trabajadores negros. En Michigan, la Ley de Administración de Desastres es la punta de lanza de este movimiento neoliberal y racista.

Sometida a un referendo estatal en noviembre pasado, la ley fue derrotada en las urnas. Pero en diciembre, el gobernador republicano Rick Snyder y un parlamento sometido y débil la aprobaron.

Conocida como el Acta pública 436, la ley le permite al gobernador de Michigan designar un “Administrador de Emergencia” para las ciudades consideradas en riesgo financiero. Este Administrador tiene poderes dictaroriales: puede anular contratos laborales, privatizar servicios y compañías y desautorizar a oficiales electos. Cinco de las seis ciudades con administradores son predominantemente negras, aunque la mayoría de los residentes del estado de Michigan son blancos.

La ley le permite a Snyder reventar a los sindicatos e imponer medidas de austeridad para que el pago de las deudas a los bancos y a los tenedores de bonos estén garantizadas. Es una variación de lo que está pasando en Europa, donde los banqueros piden que los países pobres como Grecia reduzcan los salarios, los empleos y los servicios para pagar los intereses de la deuda.

En Abril, Snyder instaló a Kevyn Orr como el administrador de Detroit. Orr se ganó el favor de las élites como el abogado de Chrysler durante la bancarrota de la empresa, consiguiendo enormes concesiones de los trabajadores.

Orr ha dejado claro que nada es sagrado cuando se trata de equilibrar las finanzas de la ciudad, ni los 48 sindicatos que tienen contratos con ésta, ni las bibliotecas públicas ni ningún otro de los servicios públicos. Pero la gente de Detroit no se están dejando meter en la boca del lobo. Están peleando: huelgas, cierres de avenidas, marchas y otros tipos de protesta le han dado la bienvenida a Orr desde su primer día en la oficina. Y en tanto que la oposición popular se ha fortalecido, Snyder se ha visto obligado a bajar la velocidad de las reformas.

Ni demócratas ni republicanos

La gente de Detroit sabe lo que está por venir con Orr porque las escuelas públicas de la ciudad ya fueron puestas bajo el régimen de administración de emergencia en 2009, dando como resultado que la educación pública esté muriendo por inanición. Durante esos mismos años, el alcalde demócrata Dave Bing y el Consejo de la Ciudad impusieron un recorte del 10% a los salarios y un incremento del 20% en los costos del servicio médico a los empleados públicos.

Huelgas y protestas irrumpieron en respuesta a los ataques de los demócratas. Ahora, Orr viene como el hombre fuerte del régimen para terminar el trabajo. El anterior empleador de este ilustre señor fue Jones Day, un bufete de abogados transnacional que representa a muchos de los bancos que se han engordado gracias a los préstamos hechos a la ciudad de Detroit.

El telón de fondo de esta dictadura de los bancos, gerentes y políticos es una metrópolis que sufre de una tasa de desempleo del 25% y 36% de pobreza. El acceso a buenos empleos y servicios de salud ha disminuido considerablemente en los últimos 10 años.

Auge y caída de Detroit.

Los malos tiempos de hoy contrastan con la historia de Detroit como un centro industrial y cultural próspero. Durante las épocas de escasez de fuerza de trabajo en la Segunda Guerra Mundial, los negros migraron a Detroit y a otras ciudades del norte buscando empleo estable y buenos salarios en la industria, así como alivio de las leyes segregacionistas del sur. En los 60′, Detroit alcanzó fama mundial como la cuna de artistas de la talla de Gladys Knight y Michael Jackson.

Hoy, varios barrios de Detroit parecen zonas de guerra, con cuadras enteras de casas abandonadas. Mientras los pobres son echados del centro de la ciudad, millones de dólares son gastados para convertirlo en el campo de juegos de los millonarios y los turistas. Los empleos en la industria automotriz se han secado gracias a la robotización y a la deslocalización de la industria a países con salarios más bajos. El presidente Obama le ayudó a la General Motors y la Chrysler a cortar los salarios, empleos y a eliminar el derecho a huelga como condición para obtener dinero de los rescates federales. Las tres grandes compañías automovilísitcas están haciendo dinero como nunca, pero los obreros que las hicieron ricas están en la miseria.

Cuando se tronó la burbuja inmobiliaria, Detroit sufrió una de las tasas de expulsiones hipotecarias más altas de Estados Unidos gracias a criterios de préstamos racistas y depredadores. Ahora, los bancos que desahuciaron a los pobres no están pagando los impuestos a la propiedad de las casas con las que se quedaron. Esto empobrece a la ciudad todavía más, pero Orr no ha mostrado ningún interés en castigar a los criminales bancarios.

Un legado de lucha.

El racismo, los político ladrones y la penuria no son nuevos a los habitantes de Detroit. Tampoco lo es su disposición para la lucha.

En la década de los 30′, Michigan ayudó a nacer al movimiento sindical americano con ocupaciones de fábricas y huelgas, en respuesta a brutales condiciones de trabajo. Los sindicatos industriales que nacieron de esta lucha representaron un enorme paso adelante para todos los trabajadores. Cuando los negros se ganaron un lugar en la industria en la década de los 40′, les fueron asignados los trabajos más difíciles y sucios, y eran los primeros despedidos. Mientras que la alguna vez militante Unión de Trabajadores Automovilísticos estaba contra el racismo de boca para afuera, la UTA ignoraba la discriminación hacia sus miembros de color. En los 60′ el racismo y las terribles condiciones hicieron estallar un movimiento sindicalista revolucionario dirigido por trabajadores negros. Huelgas salvajes, protestas masivas de la comunidad y ocupaciones de fábricas tuvieron lugar en toda la metrópoli de Detroit.

El radicalismo sobrevive en sindicatos como el de los Empleados del Estado, Condado y Municipio (AFSCME, por sus siglas en inglés) Local 207, que representa a los trabajadores de los servicios públicos. En el 2009, el sindicato llamó a una huelga apoyada por la comunidad para salvar a Detroit, y declaró: “¡Cero confianza en los políticos! Para ganar debemos construir nuestra lucha independientemente.” Al mismo tiempo, las organizaciones de la comunidad también están subiendo la temperatura de la lucha contra el gobierno. “¡Moratoria ahora!”, una organización de Detroit, llama a demorar el pago de la deuda de la ciudad, y por “acciones de unidad masivas para impedir el gobierno de los administradores de emergencia”. Sus programa y planes están en www.moratorium-mi.org.

Un faro de esperanza.

 Hoy, Detroit pone de relieve algunos de los asuntos más importantes para la clase obrera americana, especialmente sus miembros más explotados. Esto incluye la reducción brutal de los salarios, la robotización de la industria y el desempleo consecuente, y la privatización de la riqueza pública.

Pero la crisis también presenta una enorme oportunidad para los trabajadores. Como la historia mostró en los 30′, una chispa puede provocar un incendio. El Local 207 del sindicato nos dice cómo: “Para ir más allá de las luchas simbólicas, y pelear para ganar, necesitamos asambleas políticas de la base de todos los sindicatos que se puedan coordinar, aprender de cada uno y construir acciones directas de masas, incluyendo huelgas. Al pelear contra el racismo, las palizas a inmigrantes y el ataque a los derechos de la mujeres, los sindicatos pueden unir a todos aquéllos afectados por las políticas de la extrema derecha. No podremos ganar si nos limitamos a las elecciones y a las cortes -¡PERO SÍ ES POSIBLE GANAR!”

La versión original de este texto puede ser encontrada en http://www.socialism.com/drupal-6.8/?q=node/2181

 

Guía básica para sentirse bien. El modelo cognitivo.

Por Tomas E. Holguin

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Si alguna vez te has sentido realmente perturbado (una larga depresión, una ansiedad y angustia incontrolables, una ira que no puedes manejar, fobias, etc.) por algo que ha pasado y/o por cosas que aún pasan en tu vida, muy seguramente es debido a las interpretaciones que estás haciendo de esos eventos que suceden en tu vida cotidiana, es decir, a los significados que les das.

A continuación hacemos una breve introducción al modelo cognitivo de psicoterapia y explicamos una técnica de discusión de las cogniciones (más bien, distorsiones cognitivas) que fácilmente puede ser aplicada por todos para poder lograr un mayor control sobre nuestras emociones y/o comportamientos inapropiados (o desadaptativos).

Relación entre el mundo externo e interno.

Es un hecho neurológico evidente que antes de poder experimentar cualquier acontecimiento debe procesarlo en su mente y darle un significado. Usted debe comprender qué le está sucediendo antes de que pueda sentirlo.

Si su comprensión de lo que está sucediendo es exacta, sus emociones serán normales. Si su percepción está enmarañada y distorsionada de algún modo, su respuesta emocional será anormal (la depresión, la ansiedad, la angustia, la ira, las fobias, etc., pertenecen a esta categoría; no es solo tristeza, preocupación e interés, o enojo, las cuales son emociones normales y apropiadas).

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¿Qué nos dice el modelo cognitivo?

Este plantea la hipótesis de que las percepciones de los eventos influyen sobre las emociones y los comportamientos de las personas. Los sentimientos no están determinados por las situaciones mismas, sino más bien por el modo como las personas interpretan esas situaciones.

Por ejemplo, mientras usted lee este texto, puede identificar distintos niveles en sus propios pensamientos. Una parte de su mente se concentra en la información que aparece en el texto, está comprendiendo e integrando los datos fácticos que este provee. En otro nivel, es posible que usted esté desarrollando una actividad rápida de evaluación. Esta actividad corresponde a los llamados pensamientos automáticos, que no surgen de una deliberación o un razonamiento, sino que parecen brotar de manera automática y suelen ser veloces y breves. Es posible que usted no sea demasiado consciente de estos pensamientos y que sólo tome conciencia de la emoción que surge de ellos. Por esta razón, muchas veces los pensamientos automáticos son aceptados como ciertos, sin ser sometidos a ninguna clase de crítica.

Si usted identifica sus pensamientos automáticos, probablemente podrá evaluar, al menos hasta cierto punto, la validez de ellos. Si se da cuenta de que hizo una interpretación errónea y logra corregirla, seguramente descubrirá que su estado de ánimo mejora. En términos cognitivos, cuando los pensamientos disfuncionales son sometidos a la reflexión racional, las emociones suelen modificarse.

¿De dónde surgen los pensamientos automáticos? ¿Por qué razón distintas personas interpretan la misma situación de modos completamente diferentes? ¿Por qué una misma persona puede interpretar una situación de dos maneras distintas en dos momentos diferentes? La respuesta a estas preguntas se relaciona con un fenómeno cognitivo más perdurable: las creencias.

A partir de su infancia, las personas desarrollan ciertas creencias acerca de ellas mismas, las otras personas y el mundo. Las creencias centrales son ideas tan fundamentales y profundas que no se suelen expresar , ni siquiera ante uno mismo. Estas ideas son consideradas por la persona como verdades absolutas, creyendo que es así como las cosas “son”. Estas creencias pueden activarse, o bien solamente cuando se está deprimido, o bien la mayor parte del tiempo. Cuando se activa una creencia central se interpretan las situaciones a través de la lente de esta creencia, aun cuando la interpretación pueda ser, a la luz de un análisis racional, completamente falsa. Además, tiende a centrarse selectivamente en aquella información que le confirma su creencia central, dejando de lado o despreciando la información que la contradice. De esta manera, se mantiene la creencia, a pesar de que sea equivocada y disfuncional.

Las creencias centrales constituyen el nivel más esencial de creencia. Son globales, rígidas y se generalizan en exceso. Los pensamientos automáticos, que son las palabras o imágenes que pasan por la mente de la persona, son, en cambio, específicos para cada situación y se considera que constituyen el nivel más superficial de la cognición.

Entre los pensamientos automáticos y las creencias centrales tienen lugar las creencias intermedias, las cuales consisten en actitudes, reglas y presunciones, a menudo no expresadas.

¿Cómo se originan las creencias centrales y las intermedias? Desde las primeras etapas de su desarrollo, las personas tratan de comprender su entorno. Necesitan, además, organizar sus experiencias de una manera coherente para lograr la adaptación que necesitan. Sus interacciones con el mundo y con los demás las llevan a ciertos aprendizajes que conforman sus creencias y son variables en cuanto a su grado de exactitud y funcionalidad. Las creencias disfuncionales pueden ser “desaprendidas” y en su lugar se pueden aprender otras creencias basadas en la realidad y más funcionales.

Estas creencias influyen en la forma de ver una situación, y esa visión a su vez influye en el modo como piensa, siente y se comporta. Se describe, a continuación, la relación entre las creencias intermedias, las creencias centrales y los pensamientos automáticos.

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Técnica de la columna triple.

Esta técnica funciona para que discuta sus distorsiones cognitivas sobre sus situaciones cotidianas y logre una apreciación mas exacta y real de las mismas, y así obtenga alivio y bienestar emocional.

Simplemente trace dos líneas en una hoja de papel para dividirla en tres partes. Titule la columna de la izquierda “Pensamientos automáticos”, la del medio “Distorsión cognitiva” y la de la derecha “Respuesta racional”.

Utilizando la lista de distorsiones cognitivas (ver más abajo), fíjese si puede identificar los errores de pensamiento de cada uno de sus pensamientos automáticos negativos y colóquelos en la fila “Distorsión cognitiva”.

Cuando está elaborando un pensamiento más racional y menos inquietante en la fila “Respuesta racional”, usted no trata de animarse racionalizando o diciendo cosas que no cree que sean objetivamente válidas. En cambio, trata de reconocer la verdad. Si lo que usted escribe en esta columna no es convincente y realista, no le ayudará en absoluto. Asegúrese de que usted cree en su refutación del pensamiento automático. Esta respuesta racional puede tener en cuenta lo que era ilógico y erróneo con respecto a su pensamiento automático.

Suponga que no puede pensar en una respuesta racional ante un pensamiento negativo determinado. Entonces olvídelo durante unos días y vuelva a él después. Por lo general, podrá ver la otra cara de la moneda. A medida que usted trabaje con la técnica de la triple columna durante quince minutos diarios por espacio de un mes o dos, comprobará que cada vez es más fácil. No tema preguntar a otras personas cómo responderían a un pensamiento negativo si usted no puede imaginar la respuesta racional adecuada al suyo.

Pensamiento automático Distorsión cognitiva Respuesta racional
Nunca hago nada bien Sobregeneralización ¡Tonterías! Hago muchas cosas bien.
Siempre llego tarde Sobregeneralización No llego siempre tarde. Es ridículo. Piensa cuántas veces has llegado puntualmente. Si llego tarde más a menudo de lo que quisiera, trabajaré sobre este problema y crearé un método para ser más puntual.
Todos me mirarán con desdén Lectura del pensamiento, sobregeneralización, pensamiento todo o nada, pensamiento catastrófico Alguien puede decepcionarse si llego tarde pero por eso no va terminarse el mundo. Tal vez la reunión no empiece puntualmente.
Esto demuestra lo idiota que soy Etiquetación Vamos, no soy un “idiota”.
Haré el ridículo Etiquetación, pensamiento catastrófico Ídem. Tampoco voy a hacer el “ridículo”. Puedo quedar en ridículo si llego tarde, pero es no quiere decir que sea un ridículo. Todo el mundo llega tarde alguna vez.
Preguntas para ayudar a componer una respuesta alternativa.
1) ¿Cuál es la evidencia de que el pensamiento automático es verdadero? ¿Y de que no lo es? 2) ¿Existe alguna otra explicación posible? 3) ¿Qué es lo peor que podría suceder? ¿Podría soportarlo? ¿Qué es lo mejor que podría ocurrir? Cuál es la alternativa más realista? 4) ¿Cuál es el efecto de creer en este pensamiento automático? ¿Cuál podría ser el efecto de cambiar mi pensamiento? 5) ¿Qué debo hacer al respecto? 6) Si ______________(nombre de un amigo) se encontrara en esta situación y tuviese este pensamiento, ¿qué le diría?

Una advertencia: No use palabras que describan sus reacciones emocionales en la columna del “Pensamiento automático”. Sólo escriba los pensamientos que han creado la emoción. Por ejemplo, advierte que su coche tiene una llanta ponchada. No escriba “Me siento un infeliz”, porque no podrá desaprobarlo con una respuesta racional. El hecho es que usted se siente un infeliz. En cambio, apunte los pensamientos que automáticamente pasaron por su mente en el momento en que vio la rueda; por ejemplo, “qué estúpido soy; debería haber comprado una rueda de cambio el mes pasado”, o “¡Diablos! ¡Vaya suerte la mía!” Entonces puede reemplazarlos por respuestas racionales como, por ejemplo, “Habría sido mejor comprar una rueda nueva, pero no soy estúpido y nadie puede predecir con certeza el futuro”. Este proceso no volverá a inflar la llanta, pero por lo menos no tendrá que cambiarla con un yo desinflado.

También, puede resultar bastante útil realizar algo de “contabilidad emocional” antes y después de utilizar la técnica de la columna triple para determinar el modo en que cambian realmente sus sentimientos. Lo podrá hacer muy fácilmente si registra su perturbación emocional en una escala que abarque del cero al 100% antes de señalar sus pensamientos automáticos y responder a ellos. En el ejemplo anterior, podría observar que estaba un 80% frustrado e irritado en el momento en que vio la llanta ponchada. Luego, una vez que haya completado el ejercicio escrito, puede registrar el alivio experimentado, digamos un 40% más o menos. Si hay una disminución, sabrá que el método le ha dado resultado.

El hecho de tomar nota de sus pensamientos negativos y las respuestas racionales puede parecerle simplista, ineficaz o incluso una especie de truco. También puede que comparta los sentimientos de algunas personas que en un principio se negaron a hacerlo diciendo: “¿Qué sentido tiene? No dará resultado; no podría dar resultado porque realmente no valgo nada y ya no tengo esperanza”.

Esta actitud sólo puede servir como profecía que se cumple a sí misma. Si usted no está dispuesto a coger la herramienta y usarla, no podrá realizar el trabajo. Comience por tomar nota de sus pensamientos automáticos y las respuestas racionales durante quince minutos todos los días durante dos semanas y vea el efecto que esto tiene en su estado de ánimo. Puede que se sorprenda al notar el comienzo de un periodo de maduración personal.

¿Cuándo es el mejor momento para utilizar esta técnica?

Cuando advierta que su estado de ánimo ha cambiado, que se ha intensificado en una dirección negativa, o que está experimentando sensaciones corporales asociadas con afectos negativos, pregúntese qué emoción está sintiendo y también formúlese la pregunta clásica de la terapia cognitiva:

¿Qué pasó por mi mente en este momento?

Distorsiones cognitivas.

Si bien algunos pensamientos automáticos son verdaderos, muchos son falsos o sólo contienen algo de verdad. Los errores típicos del pensamiento son, entre otros:

  1. Pensamiento de tipo “todo o nada” (también llamado blanco y negro, polarizado o dicotómico): Usted ve la situación en sólo dos categorías en lugar de considerar toda una gama de posibilidades. Ejemplo: “Si no soy un triunfador absoluto, soy un fracasado”. Si sus resultados no llegan a ser perfectos, se considera un completo fracaso.
  2. Pensamiento catastrófico (también llamado adivinación del futuro): Usted predice el futuro negativamente, sin tener en cuenta otras posibilidades. Ejemplo: “Estaré tan molesto que no podré hacer nada”. Prevé que las cosas resultarán mal, y está convencido de que su predicción es un hecho ya establecido.
  3. Descalificar o dejar de lado lo positivo: Usted considera, de una manera poco razonable, que las experiencias, logros o cualidades no valen nada. Ejemplo: “Hice bien ese proyecto, pero eso no significa que sea competente. Sólo tuve suerte”. Rechaza las experiencias positivas insistiendo en que “no cuentan”, por una u otra razón. De este modo, puede mantener una creencia negativa que se contradice con sus experiencias cotidianas.
  4. Razonamiento emocional: Usted piensa que algo tiene que ser real porque uno lo “siente” (en realidad lo cree tan firmemente que ignora o deja de lado la evidencia de lo contrario). Ejemplo: “Sé que hago muchas cosas bien en el trabajo, pero de todos modos me siento un fracasado”. Supone que sus emociones negativas reflejan necesariamente lo que son las cosas en la realidad: “Lo siento, luego es verdad”.
  5. Catalogar, etiquetación: Usted se coloca a sí mismo o a los demás una etiqueta global, sin tener en cuenta que todas las evidencias llevan a conclusiones menos desastrosas. Esta es una forma extrema de generalización excesiva. En lugar de describir su error, usted le pone una etiqueta negativa para usted mismo: “Soy un pendejo”. Cuando la conducta de alguien no le sienta bien, le pone otra etiqueta negativa: “Es un maldito pendejo”. La atribución de etiquetas erróneas implica la descripción de un hecho con un lenguaje muy vívido y con una gran carga emocional.
  6. Magnificar/minimizar: Usted exagera la importancia de las cosas (como, por ejemplo, un error suyo o el logro de algún otro), o reduce las cosas indebidamente hasta que parecen diminutas (sus propias cualidades más notables o las imperfecciones de otro). Ejemplo: “El hecho de que obtuve una calificación mediocre demuestra que soy una inútil. Obtener buenas notas no significa que sea inteligente”
  7. Filtro mental (también denominado abstracción selectiva): Usted presta mucha atención a un detalle negativo, en lugar de tener en cuenta el cuadro completo. Ejemplo: “Como me asignaron un puntaje bajo en uno de los ítems de la evaluación, quiere decir que soy un trabajador incapaz (aunque otros ítems de la misma evaluación señalan rendimientos muy buenos)”.
  8. Leer la mente: Usted cree que sabe lo que los demás están pensando y no es capaz de tener en cuenta otras posibilidades. Ejemplo: “Él está pensando que no sé nada sobre este proyecto”. Decide arbitrariamente que alguien está reaccionando de modo negativo con respecto a usted, y no se toma la molestia de averiguar si es así.
  9. Sobregeneralización: Usted llega a una conclusión negativa que va mucho más allá de lo que sugiere la situación. Ejemplo: “(Como me sentí incómodo en esta reunión) quiere decir que no tengo capacidad para hacer amistades”. Usted considera un solo hecho negativo como si fuese un completo modelo de derrota, o llega arbitrariamente a la conclusión de que algo que le ha ocurrido una vez volverá a sucederle una y otra vez.
  10. Personalización: Cree que los otros tienen una actitud negativa dirigida hacia usted, sin tener en cuenta otras posibles explicaciones de los comportamientos. Ejemplo: “El técnico fue parco conmigo porque yo hice algo incorrecto”. Se ve a sí mismo como la causa de algún hecho negativo externo del cual, en realidad, usted no ha sido básicamente responsable.
  11. Afirmaciones del tipo “Debo” y “Tengo que” (también llamadas imperativos): Usted tiene una idea precisa y rígida respecto del comportamiento que hay que observar y sobrestima lo negativo del hecho de no cumplir con esas expectativas. Ejemplo: “Es horrible haber cometido ese error. Siempre debo hacer lo mejor que puedo”. Usted trata de motivarse con “deberías” y “no deberías”, como si tuvieran que azotarlo y castigarlo antes de esperar que usted haga algo. La consecuencia emocional es la culpa. Cuando dirige este tipo de enunciación hacia los demás, siente irritación, frustración y resentimiento.
  12. Visión en forma de túnel: Usted sólo ve los aspectos negativos de una situación. Ejemplo: “El maestro de mi hijo no hace nada bien. Es crítico, insensible y no sabe enseñar”.

Esperamos que esta guía les sirva de ayuda para no solo sentirse mejor, sino para estar mejor.

Bibliografía.

Beck J. Terapia Cognitiva. Conceptos básicos y profundización. Edit. Gediza, 2000. Barcelona.

Burns D. Sentirse bien. Una nueva terapia contra las depresiones. Edit. Paidós, 2010. México.

Beck A. Con el amor no basta. Cómo superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas de la pareja. Edit. Paidós, 2010. México.

Abrahms E, Ellis A. Terapia Racional Emotiva. Mejor salud y superación personal afrontando nuestra realidad. Edit. Pax México, 2005.

Estado, delincuencia organizada y grupos de autodefensa en México

Francisco Javier Gálvez Cortés.

El problema en el capitalismo mexicano es que ha fallado totalmente el Estado como regulador de la violencia contra los obreros y campesinos; es decir que una de las principales funciones del Estado capitalista es la creación de grupos represivos, (Ejército y policía especializada), utilizando campesinos, obreros u otros grupos desprotegidos de la sociedad. El Estado selecciona de entre estas personas gente apta para capacitarles para la represión en contra de los que se opongan a los intereses capitalistas, como en el caso de San Salvador Atenco. Por lo tanto, como no hay regulación por parte del Estado, los grupos represivos surgen espontáneamente, como son los grupos de sicarios o del crimen organizado. Pero estos grupos son más violentos y represivos, porque, al actuar al margen del Estado mexicano, (aun que en complicidad con éste) no tiene ninguna ley reguladora.

En la revista Proceso, publicada el pasado 26 de mayo, (páginas 9 y 10) José Jil Olmos, en un reportaje a los habitantes de Buenavista Tomatlán, Calcomán y Tamalcatepec, menciona que habitantes que se levantaron en armas, como autodefensas, contra la Familia Michoacana, le comentaron que los sicarios les empezaron a exigir cuotas cada vez más grandes, a manera de impuestos, es decir que los sicarios estaban suplantando la función del Estado capitalista. Los sicarios de La Familia les cobraban 300 pesos por metro cuadrado de cada casa, 200 por cada auto, 20 por cada kilo de tortilla que compraban y ocho por el kilo de carne, tres por cada kilo de vaca que vendieran viva y tres pesos por cada caja de limón. Los jornaleros tenían que dar 200 pesos por semana, y las presidencias municipales estaban obligadas a dar el 10% de las obras asignadas al municipio: más de 20 millones de pesos mensuales. El hecho que detonó las autodefensas fue que los sicarios les llamaron por teléfono a los habitantes que tenían mujeres e hijas jóvenes, y les exigieron que las mandaran a determinado hotel para violarlas, si no lo hacían, matarían a al papá y a los hermanos; la mayoría accedió y los sicarios ultrajaron a las mujeres, una semana después se levantaron en armas; “Nos tenían como sus esclavos, dijo un de los habitantes”.

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Grupos violentos represivos: diferentes nombres, misma esencia.

Según Indica el reportaje de la revista Proceso, Rafael García Zamora, presidente de Coalcomán, mencionó lo siguiente: “Nos estaban extorsionando, intimidando, amenazando, por aquí –señala el zócalo municipal-, pasaban grupos armados revueltos con el Ejército y la policía estatal. Ya no sabíamos quién era quién. Ahora tenemos bien identificados a todos porque sólo está funcionando la policía comunitaria. Aparte está el caso de las mujeres violadas, aunque nadie se anima todavía a denunciar. Por eso la gente dijo ya basta, esto se trata de dignidad”. Este dicho de García Zamora corrobora que el estado Capitalista crea grupos represivos, ya sean espontáneos o regulados (sicarios, policía o Ejército), para reprimir y explotar a la sociedad; esa es su única función. Pero los antiguos esclavos, explotados por los amos delincuentes y el sistema capitalista, han optado por proteger su dignidad a costa de la propia vida.

De la misma manera, los grupos políticos, empresariales y represivos tiene exactamente la misma estrategia de extorsionar y causar terror entre la población, para poder esclavizarle mejor o explotarla. Con motivo del acoso que sufren los defensores de migrantes, Raúl Vera, Obispo de Saltillo, dijo lo siguiente al periódico La Jornada del pasado 26 de febrero: “En México la delincuencia organizada y los grupos de poder político que nos gobiernan forman un mecanismo diabólico, ya que el crimen organizado es una empresa a la que se le permite obtener ganancias a cambio de que apoyen al gobierno a mantener el control de los migrantes”. Añadió que “Las fuerzas armadas también han actuado como cómplices de las autoridades de Migración y nos han tratado (a los defensores de los migrantes) como los enemigos a vencer, porque somos los que no estamos de acuerdo con la ideología de la explotación del ser humano que dictan los grandes capitales y amos que defienden estos gobernantes mexicanos”. O sea que, el enemigo a vencer, por parte de las autodefensas y los grupos disidentes, no es la delincuencia organizada, sino todo el aparato capitalista que produce delincuentes que se pasan del gobierno a los sicarios, según les convenga.

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Potencial Conciencia y autoconciencia a causa de la violencia.

Por lo tanto, es normal que los grupos de autodefensa se levanten contra aquellos que les han estado hostigando, explotando y tratando como esclavos. Ellos saben que no pueden seguir viviendo así. La Jornada del pasado 28 de abril, dio cuenta del ataque que sufrieron las autodefensas de Buenavista Tomatlán por parte de la delincuencia, dejando un saldo de 10 autodefensa muertas y siete lesionados. El líder de la policía comunitaria de La Ruana, quien pidió anonimato por su seguridad, informó vía telefónica lo siguiente “Los delincuentes intentaron sorprender con armas largas a mis elementos, lo que originó una balacera que duró más de 40 minutos. Apenas el 10 de abril cortadores de limón (que participan en su movimiento) que regresaban de Nueva Italia después de acudir a un homenaje a Emiliano Zapata fueron emboscados cerca de Apatzingán; ocho murieron y seis resultaron heridos. Hubo declaraciones de que (representantes del gobierno estatal) hablarían con nosotros, pero nadie ha venido, seguimos solos, afirmó”.

La violencia que están demostrando los campesinos, a favor de la autodefensa, es lo que ya marcó la teoría: el pueblo se levanta a favor de su propia defensa y su liberación, desgraciadamente todavía no hay plena autoconciencia. El Partido Obrero Socialista (POS) propone el apoyo a estos grupos, se trata de que el partido se encarne en los obreros, campesinos y grupos más desprotegidos, porque sólo ellos pueden liberase a sí mismos por medio de su trabajo y acción conciente y autoconsciente. Se pretende demostrar a estos grupos, -que espontáneamente se están defendiendo-, cuál es el enemigo verdadero: el Estado capitalista, para avanzar hacia un Estado proletario, manejado por medio de grupos autogestivos de obreros y campesinos plenamente democráticos.

Egipto: La revolución cooptada vuelve a la calle

Por Camilo Ruiz

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Comienzo esta columna confesando que, hasta hace un par de horas, mi tema era otro. Planeaba dedicar este texto a las candidaturas animales y en especial al Burro Chon en Ciudad Juárez, del que me tendré que limitar a decir que le doy todo mi apoyo y confío ciegamente en su habilidad de estadista, superior a la de cualquier otro candidato, para gobernar esa ciudad.

Sin embargo, creo que en el mundo ha sucedido algo que, en treinta o cincuenta años, recordaremos todavía como un trueno destructor en una noche oscura y sería por tanto un error no dedicarle, por lo menos, algunas líneas.

La revolución democrática egipcia, que tiró a Mubarak en 2011 después de 30 años en el poder, terminó por ser cooptada por las ilusiones democrático-burguesas primero, el ejército después y, finalmente, los Hermanos Musulmanes; un movimiento que, como buena parte de las corrientes burguesas en los países del tercer mundo, empezó combatiendo -un poquito- a las potencias coloniales y, con el paso del tiempo, cuando se dio cuenta que era más rentable pactar con ellas y co-administrar el estado, se dedicaron a medrar de las finanzas públicas y a imponer una agenda más bien neoliberal que poco honor le hacía al sustantivo “hermandad”, pero cuyo epíteto “musulmán” no dejaba de atemorizar a los laicos, a los cristianos y a los musulmanes menos radicales.

Un año después de la entrada de Mohamed Morsi, candidato de la Hermandad, como presidente de Egipto, la gente vuelve a salir a la calle a pedir la destitución de éste. Después de treinta años de dictadura, es natural que las masas, que adquieren el conocimiento sólo a través de un tortuoso sistema de prueba y error, piensen que la democracia, en sí misma, será la panacea que resolverá sus problemas. En Egipto, donde la democracia fue impuesta por la fuerza después de una serie de jornadas de enormes movilizaciones, se le ha grabado a la gente que si salen a protestar por millones pueden tirar dictadores y poner a gobiernos en jaque (un proceso sináptico que en México, donde la democracia se impuso a cuentagotas, en dos o tres etapas separadas y como arreglo entre las élites, no se hace todavía). Afortunadamente, los egipcios han comprendido rápido -en un año exáctamente- que el proceso de elegir a los gobernantes no resuelve nada en sí mismo y que la revolución tiene que dar otro paso adelante para evitar volver atrás. La naturaleza de ese paso adelante es lo que definirá la dinámica de la revolución.

En la prensa occidental, acostumbrada, a pesar de su corrección política, a ver al Oriente todavía como una región entre romántica y salvaje dominada por fuerzas teológicas erradicadas, supuestamente, desde hace tiempo en el Occidente racional, a menudo se olvida que la gente sale a la calle por, básicamente, las mismas razones que en nuestros países. Es cierto que una parte de los manifestantes en Egipto están ahí por motivos, digamos, culturales: por su rechazo a la constitución islamista de Morsi y su desdén generalizado hacia el laicicismo nasserista de la república egipcia. No trato de negar este factor movilizador, que seguramente ha llevado a las calles a millones de mujeres preocupadas por el futuro de su género en un país dominado por los islamistas radicales. Sin embargo, para los materialistas irredentos como yo, es claro que hay otro factor estructural que ha sacado a esos 17 a 33 millones (!!!) de personas a las calles, y que ha recorrido los países árabes desde la primavera del 2011, para terror del FMI: el bajo crecimiento económico, la estructura social tan dispar e injusta y la riqueza desmedida y sin pudor de las élites. En corto, el fracaso del capitalismo en el Medio Oriente.

Las movilizaciones de estos últimos días expresan el inveterado desinterés del gobierno egipcio hacia aquellos que están, socialmente, excluidos. El sistema de partidos instaurado, tras la caída de Mubarak, y el interregno militar mostró que, una vez resuelta la inclusión política, lo más importante seguía pendiente. Hay que recordar que la primavera árabe empezó con la inmolación de un hombre con título universitario, en una región con desempleo del 30% y que ganaba poco más de 1500 pesos al mes. Los excluidos no quieren votar, quieren dejar de serlo. La exclusión de esos millones fue y es otra vez el motor de la revolución en Egipto; con la salvedad, ahora, de que ya terminó la borrachera democrática-musulmana y que, por tanto, las perspectivas de los manifestanes son otras, son más elevadas.

No hay que hacerse ilusiones falsas tampoco. Esta vez, el ejército muy probablemente evitará formar un gobierno, como lo hizo tras la caída de Mubarak, porque sabe que detentar el poder y hacerlo mal otra vez desgastaría su prestigio. Los manifestantes no necesariamente tienen un programa claro o común acerca de lo que quieren, más allá de echar a Morsi y a los Hermanos Musulmanes. La posibilidad de formar un gobierno, entonces, le quedará posiblemente primero a un gobierno “técnico” -invento paradójico de la modernidad supuestamente post-ideológica- con el apoyo de los militares y después a alguna corriente laica y pequeño-burguesa con algunas propuestas sociales para combatir la pobreza y demás verborrea propia a la socialdemocracia. La mejor perspectiva que podría tener el movimiento, después de la muestra abrupta de fuerza descontrolada, sería la de recrear y fortalecer los consejos barriales que durante buena parte del interregno militar, en los hechos, administraron a las comunidades en algunas partes del país. El primer paso para que una corriente política interesada en incluir a los excluidos pueda hacerse con el poder, es que los excluidos se den cuenta que no se necesita de expertos ajenos a ellos mismos para administrar la vida pública.

Sin embargo, la institución central del bloque histórico egipcio es el ejército. No sólo por su fuerza militar, sino esencialmente por lo que representa ante la gente: por su supuesto rol de, por un lado, guardián de las tradiciones nasseristas-socialistas de mediados de siglo XX y, por el otro, como supuesto liberador del pueblo egipcio; es decir, es un sistema donde lo que prima es el consenso y donde la institución central es todavía hegemónica.

La gente salió a la calle jubilosa cuando el ejército le puso un ultimátum a Morsi. La fuerza de atracción ideológica de los militares hacia la izquierda es todavía poderosísima. La revolución egipcia, para realmente profundizarse, -para hacerse permanente- tendrá que entrar en conflicto con esa institución que al final de cuentas le permitió todo a Mubarak y que no supo gobernar el país tras la caída de éste. Los egipcios han hecho las movilizaciones más numerosas de la historia de la humanidad, probablemente. El éxito de su revolución dependerá de su capacidad para darse cuenta que no basta con caminar las calles, hay que tomarlas.