Todos los posts en ES40

Septiembre en el DF: Gustavo y su “delito” de informar

Por Gibrán Zafra

gustavoSubversiones

Texto tomado de Subversiones AAC

A Gustavo le acaban de quitar las esposas. Junto a otros detenidos atraviesa la entrada del Reclusorio Sur del DF. Al pasar por la aduana se escucha un conjunto de groserías que son su bienvenida: ¡A ver idiotas, hijos de su pinche madre, les gusta andar golpeando policías, les gusta andar de revoltosos, pues acaban de llegar al Reclusorio Sur y aquí ya se chingaron! Vocifera una voz que intimida y a la cual no pueden ver, el que se atreve a voltear es reprendido con una seca cachetada.

Los cuatro hombres son ingresados a una especie de fosa -similar a la que usan los mecánicos para revisar las partes de abajo de los autos- y son desnudados. La orden es ponerse en cuclillas durante media hora con las manos en la nuca y la cabeza gacha, pegada a la pared. Luego de unos cuantos minutos, los tobillos y las rodillas comienzan a entumirse, el cuerpo pierde fuerza y se diezma. Era apenas el comienzo.

El cuerpo de Gustavo, hombre flaco de ojos dormidos y negros, junto a los otros tres se encuentra ahora haciendo largas series de extenuantes sentadillas y lagartijas. Al mismo tiempo un custodio recorta y deshace la ropa que portaban los hombres al ingresar al lugar donde “se chingarían”, según la bienvenida. Los pantalones, las playeras y los tenis quedaron irreconocibles, casi inservibles.

La siguiente práctica era la nombrada por los custodios como la motocicleta: Las piernas haciendo escuadra, la espalda recta y los brazos rígidos hacia al frente. Inmediatamente eran castigados con golpes en la parte que desfalleciera. Los brazos y las costillas eran las principales víctimas.

Los cuatro hombres se fundieron en sus ropas rotas que eran lastimosas. Fueron obligados a tomarse de las manos entre las piernas en cadena, uno detrás del otro, como elefantes. Y mientras avanzaban eran observados por otros internos. Tenían que gritar una denigrante consigna contra su voluntad, pero no había alternativa: ¡Se ve se siente el custodio está presente! ¡Se ve se siente el custodio está presente!

La detención

Dos días antes, el 1 de septiembre, Gustavo se encontraba cubriendo una marcha en el DF con motivo del primer informe de gobierno de Enrique Peña Nieto. La protesta era encabezada por profesores de la CNTE, estudiantes y ciudadanos inconformes con las políticas del PRI. La dispersión de los contingentes y la aparente calma le dieron tiempo de echarse unos tacos cerca de la avenida Congreso de la Unión.

En ese puesto de comida se observaba una extraña escena: Granaderos y policías comían con manifestantes y periodistas. La salsa y la sal danzaban entre las manos de los encargados de imponer el orden y las de los que decidieron salir a las calles para exigir sus demandas.

Gustavo y un grupo de compañeros fueron informados acerca de un contingente de manifestantes que se encontraban por el rumbo del metro San Antonio Abad, sobre calzada de Tlalpan. Decidieron ir. Al llegar se percataron que jóvenes eran detenidos por policías capitalinos y trepados a camionetas.

La cámara que acompañaba a Gustavo comenzó a grabar para tratar de obtener los nombres de los arrestados y documentar lo que sucedía. La actitud de los policías era hostil y agresiva. Los granaderos empujaban a los fotógrafos hacia el arroyo vehicular, la tensión fue subiendo.

Unos gritos alertaron a Gustavo, al voltear pudo ver como su compañero de nombre Rafael estaba siendo detenido por policías. Pidió que se le liberara. No fue escuchado. Su colega sometido logró entregarle su cámara, Gustavo la tomó con las manos y en cuestión de segundos ya tenía encima a policías que lo golpeaban e inmovilizaban.

Cerca de las 4:30 de la tarde Gustavo era arrestado y subido a un camión de granaderos. En el ambiente se escuchó un estruendoso grito: ¡Es prensa, es prensa, es prensa! A la policía no le importó. Fue trasladado a una patrulla, en la cual lo tuvieron dando vueltas por la ciudad junto a otros tres jóvenes. Hasta las 23:30 horas fue presentado frente a un Ministerio Público, en Milpa Alta, una de las delegaciones más lejanas del lugar de donde se dio la detención.

El proceso

Desde el comienzo la detención de Gustavo Ruiz Lizárraga fue arbitraria. El arresto ocurrió cuando se encontraba realizando una cobertura periodística de la marcha del 1 de septiembre para la agencia independiente Subversiones.

Durante el proceso le trataron de sembrar mochilas que no le pertenecían las cuales contenían botellas, gasolina y ropa. Gustavo no permitió que se le asignara otra, pues la suya contenía sólo equipo fotográfico.

Hasta 26 horas después de la presentación ante el MP, Gustavo pudo ver a un abogado. Más de un día estuvo sin saber de qué se le acusaba. La fianza que se le impuso rondaba los 23 mil pesos. Horas después fue informado que la cuota ya iba a ser cubierta y por fin podría ir a casa.

El 3 de septiembre unos sujetos se pararon frente a la celda que Gustavo y los otros tres jóvenes compartían en el MP de Milpa Alta. El primer pensamiento que le vino al fotógrafo de Subversiones fue que su libertad ya estaba cerca, la podía ver y oler. La noticia lo dejó en shock, al parecer la fianza no había sido cubierta en el plazo impuesto por la autoridad y serían trasladados al Reclusorio Sur.

Gustavo se encuentra sentado en un café de la calle Regina, en el centro del DF. Mientras le da un sorbo a su café latte, el cual le deja un rastro de espuma en la orilla de sus labios, confiesa que ese tres de septiembre fue el peor día de su vida. El saber que iba a ser llevado a un reclusorio injustamente, y ver una caótica escena: Su familia y amigos se enfrentaban a la policía para impedir que la camioneta donde iba a ser trasladado se moviera.

La estancia de dos días en el Reclusorio Sur ha dejado una marca imborrable en la vida de Gustavo. El juez le impuso una nueva multa de 126 mil 600. Luego del trabajo de los abogados se logró que se aceptara el pago por medio de afianzadora y con un depósito que rondaba los 20 mil pesos se logró su libertad.

La madrugada del viernes 6 de septiembre Gustavo abandonó el reclusorio. Los abrazos de su familia y amigos que lo esperaban afuera le dieron vida. Fue un momento emotivo. Luego de casi cinco días llenos de amargura disfrutó de su libertad. El proceso aún no termina, las autoridades refutan las evidencias que comprueban que Gustavo estaba trabajando el día de su detención.

Según la declaración de policías, quienes ni siquiera fueron los que detuvieron a Gustavo, el fotógrafo lideraba a un grupo de jóvenes para agredirlos. Lo sucedido, lejos de intimidar a Gustavo, le ha creado un compromiso por continuar trabajando dentro de medios independientes. Sabe que informar en México es tan peligroso que cualquiera puede terminar en la cárcel, coartado de tu libertad.

La Vida Secreta de Alice Munro, Ganadora del Premio Nobel de Literatura 2013

Por Elvira Lindo

AliceMunro34392-anteprima-600x400-782076

La canadiense Alice Munro, elogiada como la “Maestra del Relato Corto”, escribió casi todas sus obras en el cuarto de planchar, mientras cuidaba a sus hijas como ama de casa.

Fue en 1961 cuando en el periódico The Vancouver Sun apareció un reportaje sobre una joven escritora, Alice Munro, que había ido construyéndose una cierta reputación literaria publicando cuentos en revistas o vendiéndolos para la radio pública canadiense. Munro tenía entonces treinta años. En la foto que abre la entrevista vemos a una mujer atractiva con sus dos hijas, de siete y cuatro años.

Aunque el simple hecho de que le dedicaran un espacio en la prensa muestra que comenzaba a ser reconocida como escritora de gran talento, el titular que encabeza el reportaje delata un profundo anacronismo: “Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos”. En la misma entrevista ella cuenta cómo aprovecha el tiempo de siesta de las niñas para escribir en el cuarto donde ha colocado el cuaderno y la máquina. Esa habitación propia que Virginia Woolf estableció como primordial para que una mujer accediera a una vida plena estaba situada en el caso de Munro en el cuarto de la plancha.

Su hija Sheila cuenta en un libro original y conmovedor (Vida de madre e hijas. Creciendo con Alice Munro) cómo cuando ella y sus hermanas irrumpían en aquella habitación su madre retiraba el cuaderno a un lado, como si quisiera dar a entender que estaba haciendo algo tan prosaico como la lista de la compra. Hoy, a sus casi ochenta años, Munro, tan esquiva como entonces, despliega una especie de maternidad no deseada pero real sobre todos los escritores canadienses. Bautizada en su país como “nuestra Chéjov”, Alice Munro construyó la base del realismo moderno canadiense, que en el país vecino, Estados Unidos, se había cimentado mucho antes; pero, además, la penuria de una niñez rural en la provincia de Ontario hace que su propio recorrido vital y el que cuenta en sus historias se hayan convertido, con el tiempo, en un espejo que agranda la vida de las personas humildes.

Munro ha escrito en alguna ocasión que no necesita elaborar ni embellecer a sus personajes: “La vida de la gente es suficientemente interesante si tú consigues captarla tal cual es, monótona, sencilla, increíble, insondable”. Sólo quien no tiene perspicacia para ahondar en el alma humana hace una distinción entre personajes fascinantes, con brillo social, y aquellos que parecen destinados a caer en el olvido. Estos últimos son los que pueblan el mundo imaginario de Munro, los que mejor conoce, aquellos entre los que se crió, a los que deseó ser infiel, luchando por poner tierra por medio y estudiar en la universidad, y a los que ha sido tozudamente fiel desde su literatura.

Munro creció en el seno de una familia presbiteriana, no fanáticos religiosos pero sí personas de una ética muy estricta. Mientras que en Estados Unidos, el elefante dormido al otro lado de la frontera, la religión siempre estuvo aliada con la ambición económica, en estas familias de pioneros escoceses el trabajo era un fin en sí mismo y mostrar un excesivo interés por el dinero o hacer evidente cualquier tipo de veleidad ajena a la vida común era considerado un pecado de vanidad. Su padre, Robert Laidlaw, que trató infructuosamente de sacar adelante un criadero de zorros, era un hombre humilde pero amante de la literatura.

Procedentes de una tradición de grandes lectores de la Biblia los Laidlaw escribieron diarios que se han convertido en auténticos relatos de la dura vida de los pioneros. La escritura sin vanidad. Esa fue la escuela moral de la joven Alice. Y a pesar de que en su propia peripecia vital se resumen los grandes cambios que para la mujer supuso el siglo XX -de la necesidad de casarse para huir de su destino a convertirse en una mujer emancipada en los setenta-, su manera de entender el oficio literario sigue estrechamente unida a la moral presbiteriana: trabajar sin hacer exhibición de los logros, casi secretamente.

No es casual que la biografía que sobre ella escribió Catherine Sheldrick lleve por título A double life. Una vida doble, aquella que todos veían, la de esposa y madre, y otra tan oculta como firme y poderosa, la que le proporcionaba esa mente fantasiosa que le permitió crearse una existencia paralela desde los 12 años. Hace unos tres años publicó La vista desde Castle Rock en donde rendía homenaje a sus antepasados, acompañándoles en su viaje de Escocia a la nueva patria. Los amantes de la literatura de Munro se alarmaron cuando esta afirmó que dejaba para siempre la escritura. Por fortuna, se sintió incapaz de adaptarse a la vida de “las personas normales”.

Hubo de reconocer que a esas alturas de su vida no sabía hacer otra cosa. El resultado de ese regreso es este deslumbrante Demasiada felicidad, diez relatos que contienen el universo de Munro y algo más: una mujer que visita en la cárcel a un marido que le mató a sus tres hijos; una viuda que abre la puerta a un asesino; una madre que reencuentra a un hijo tras años sin tener noticias de él; dos mujeres que comparten un recuerdo inconfesable de cuando eran niñas… Todos ellos arrastrando decisiones o recuerdos que les marcaron la vida, sobreviviendo al desastre, sobreponiéndose a la adversidad como sólo saben hacerlo los personajes nada heroicos.

Hay momentos en los que el lector siente que se le hiela la sangre. Sin estridencias, en apenas una frase que a menudo pasa desapercibida en una primera lectura, Munro ofrece una clave que dará luz a la historia. No son cuentos para el lector desatento. Es una escritura engañosa en su sencillez, bella y extraña, que exige una entrega en la lectura y, a menudo, una relectura para entender más hondamente lo leído. Dijo un crítico canadiense que Alice Munro “inventa la realidad”. En este caso ha inventado o dado luz a una realidad sombría: “Espero que los lectores no encuentren estos relatos muy lúgubres, pero la vida casi siempre es dura”.

Los amantes de la literatura de Munro no esperamos otra cosa que su mirada, realista en el sentido más noble, universal como sólo pueden serlo las historias locales, cruda y siempre misteriosa. Pero es curioso que el menos munroniano de todos los relatos es el que da título al libro. Es la historia de una matemática y novelista rusa de últimos del XIX, Sofía Kovalevski, que Munro encontró por azar y de la que quedó prendada. Aunque el paisaje es ajeno a Munro, la escritora pone en boca de Sofía uno de esos pensamientos que a menudo asaltan la mente de las mujeres de sus cuentos: “Cuando un hombre sale de una habitación deja todo detrás, cuando una mujer lo hace lleva todo lo ocurrido en esa habitación con ella”.

Cuando leía esta suerte de novela rusa comprimida me aventuré a pensar que la escritora había tenido en mente a Chéjov mientras la escribía. Buscando en las entrevistas que le hicieron en su país me encontré con este curioso comentario que la delata como mujer apasionada y sincera: “Mientras lo escribía pensaba si Chéjov se habría enamorado de mí de haberme conocido. Creo que no, a los hombres no les gustan las mujeres como yo. Pero quién sabe, él finalmente se casó con la actriz Olga Knipper que arrastraba su propia fama, así que… Sí, es posible que yo le hubiera gustado”. 

La lucha debe continuar

La-lucha-sigue
Regresar a clases no debe significar la pasividad política. Lo primero es que entre todos clarifiquemos qué pasó en estos meses intensos, qué evaluación hacemos de la gran jornada de lucha. Para nosotros, es necesario que todos los maestros y padres de familia cuenten con información, todos deben saber qué se ganó y qué demandas quedaron pendientes. Lo importante es desechar las conclusiones que dicen que porque no se derogaron las leyes, entonces fracasamos. Eso es equivocado porque fuimos a la lucha y ganamos algunas cosas importantes. El gobierno no pudo salirse completamente con la suya. Y nuestras fuerzas están intactas para proseguir próximamente otras batallas

Como ha escrito nuestro compañero Ramón Centeno, “ahora el reto es hacer un buen repliegue, en donde los maestros vuelvan a las aulas a continuar la actividad política. Urge sumar a los padres de familia y a otros sectores sociales a la lucha, pero para hacerlo la CNTE deberá sumar sus reivindicaciones. Está en el interés del magisterio democrático detener la ofensiva neoliberal de Peña, contra la cual debería agitar animando la organización de otros trabajadores y campesinos.

Igualmente, urge que se celebren congresos de la sección 22 y de la CNTE. Sin dejar de movilizarnos, es ahora el momento de priorizar la reflexión y la deliberación. Entre todos debemos de pensar y decidir los siguientes pasos que debe dar el movimiento.

Lo ocurrido en estas semanas significa cambios profundos para el magisterio nacional. Debe calibrarse cómo alterará la “reforma educativa” al gremio más numeroso del país. Cómo se verán afectados los charros del SNTE sin controlar el ingreso y las promociones del personal. Cómo podría ganar la CNTE a las columnas magisteriales de Veracruz, Zacatecas y otros estados que se movilizaron.

También se requiere ventilar asuntos propios de la CNTE. El proyecto de los sectores hegemónicos de Michoacán y Guerrero de constituir sindicatos estatales explotó por los aires al ser impotente de dar respuesta a una ley nacional que afecta a todos los maestros. Lo que es peor, la afiliación de muchos de los dirigentes de estos sectores al PRD -partido que se situó en la trinchera enemiga- exige una discusión y adoptar medidas. La ausencia de los maestros de estas entidades en la Ciudad de México en los momentos en que era necesario contar con ellos se debe a que estas corrientes fueron más leales al PRD y el Pacto por México que a la causa magisterial.

Los Principios Rectores de la sección 22 deben de ser adoptados por los maestros de todo el país. Y en Oaxaca, no deben ser letra muerta. Urge normarlos para evitar la corrupción, el abuso, la falta de democracia y de ética laboral que a veces ocurren en la CNTE. Se trata de establecer principios y normas que en el caso en que alguien los viole reciba de inmediato una sanción y no quede impune. Para hacer lo anterior debe celebrarse el III Congreso Político de la sección, que debe ser la antesala, con carácter urgente, del XII congreso nacional de la CNTE.

Ladrillos y mezcla, lo abstracto y lo concreto

El pedagogo marxista Paulo Freire, enseñaba que, a las personas sencillas, se les debe enseñar filosofía de forma sencilla, y no porque esta gente tuviera menor inteligencia de la normal, sino porque el sistema capitalista había embrutecido la inteligencia de la gente sencilla. Pero, ¿para qué enseñar filosofía a la gente sencilla? Simplemente porque, principalmente la filosofía, muestra cómo es que funciona la realidad. El que la filosofía, la psicología, la sociología y otras ciencias hayan sido tachadas de ciencias burguesas, que sólo sirven al capitalismo contra la gente empobrecida o para explotar mejor al obrero, es otra de las muchas falacias que ha inventado el mismo capitalismo, precisamente para seguir imponiéndose frente a la ignorancia de la mayoría de las personas.

La pedagogía del oprimido.

Freire enseñaba, en las fabelas brasileñas, de la siguiente manera: se iniciaba con un método llamado dialéctico, compuesto de preguntas y respuestas, para aplicar una metodología pedagógica constructivista. El constructivismo postula que, a partir de conocimientos previos, el sujeto de la enseñanza construya su propio conocimiento. La pregunta más apropiada para esas personas era la siguiente: ¿cómo contruyó Usted su casa?[1] Como esas personas habían construido sus casas por sí mismos, la respuesta era muy fácil: “Con ladrillos y cemento”. A partir de ahí se iniciaba un conocimiento totalmente nuevo. El sujeto de aprendizaje empezaba a darse cuenta de que su casa era suya porque él la había contruido, desde los cimientos, con materiales que al principio estaban dispersos o abstractos: arena, cal, ladrillos, piedras, tejas, varillas. Es decir que lo concreto se entiende como lo unido, y lo disperso se debe entender como lo abstracto. El trabajo humano une lo disperso o lo abstracto, para construir lo concreto, en este caso, una casa.

¿Cómo es que las personas trabajan? La respuesta era, también, muy sencilla: “En conjunto, o de forma colectiva” ¿Qué pasaría si las personas trabajaran de manera dispersa o abstracta? “Pues no lograrían nada, porque, así como se unen los ladrillos y las varillas con el cemento, así es como deben actuar las personas para lograr construir la casa, nuestra propia casa”. ¿Qué es necesario para que las personas trabajen juntas? “Pues ponernos de acuerdo, en tiempos y espacios adecuados para lograr la construcción eficiente de la casa”. Si algunos se adelantan o se atrasan, simplemente no se podrá construir la casa, y se corre el riesgo de que esta vivienda sea defectuosa y sucumba ante cualquier embate de la naturaleza, de algún ladrón, o simplemente porque no fue bien construida.

Desde la realidad, a la teoría.

Tenemos entonces ya nuestros principales conceptos, con los cuales construimos la realidad, al través de nuestros pensamientos: Lo abstracto y lo concreto. Lo abstracto es lo disperso, lo que no está unido a un conjunto más grande, lo abstracto no logra nada; un pequeño grupo de ladrillos pegado a otro grupo de ladrillos, jamás serán una casa. Lo concreto es lo que está unido en un conjunto, que por ser conjunto, es una totalidad acabada: un conjunto de ladrillos, firmemente trabados con cemento, varillas y vigas, sí foman una casa.

Ahora bien, es necesario que una determinada casa esté hecha para algo en específico. Si una casa está hecha, (como el caso del capitalismo), a propósito para dividir a las personas, entonces esta casa funcionará para eso, para que las personas no puedan comunicarse unas con otras, para que piensen y se comporten de forma abstracta: habrá paredes divisorias que no se podrán derribar, porque esas paredes estarán unidas a cimientos y columnas que serán las bases de la casa, y si se intentan derribar, afectaría toda la estructura de la casa. Una vez dañada una pared, columna o cimiento que sea parte de la estructura de la casa, es necesario derribar la casa entera y construir otra, porque se corre el riesgo de que se caiga y mate a su propios inquilinos. Pero, antes de intentar derribar una pared, es necesario medir nuestras fuerzas.

La construcción de nuestra casa.

Hegel decía, en la Fenomenlogía del Espíritu, que el pensamiento tiene sus propios tiempos y espacios, y que es necesario respetar esos tiempos y espacios. “Para que una planta crezca, no se le puede jalar de las hojas, porque sólo se le maltrataría o se le mataría”. Es necesario que el pensamiento de las personas madure, y que por ellos mismo descubran la realidad. Claro que lo anterior no implica el no hablar, es precisamente lo contrario: se debe debatir fuertemente, porque del diálogo, -como lo hacía Freire con los habitantes de las fabelas-, es la base de la contrucción del conocimiento por parte del sujeto de aprendizaje. El diálogo, el debate y la discusión es el abono necesario para que las personas crezcan.

De igual forma, Hegel mencionó que el esfuerzo humano debe ser colectivo para que se transforme la realidad material y social. La Revolución Francesa triunfó, -decía Hegel-, gracias a que hubo un conocimiento y preparación previa, antes de lanzarse a la acción revolucionaria, la cual hubiera sido inútil sin un conocimiento previo de los ladrillos, el cemento y las varillas que contruirían la nueva casa revolucionaria.

El obrero aislado.

De la misma manera, sólo en conjunto es como se cambia la historia. Hegel criticó a algunos personajes que, en su época, querían cambiar la realidad de forma aislada o abstracta; les acusó de actitudes quijotescas, -en referencia a Don Quijote de La Mancha-, porque deseaban cambiar la realidad de forma aislada, y sólo con el esfuerzo de su simple voluntad, leamos un pasaje de la Fenomenología, para comprender mejor esto:

El otro momento del curso del mundo es la individualidad. Cuando la individualidad existe como la relación consciente de la realidad absolutamente contradictoria, es la demencia; y cuando esa ley universal es como realidad objetiva, es la inversibilidad de lo general.[2]

El curso del mundo, es para Hegel el curso de la Historia, que avanzaba, de forma necesaria, hacia el progreso, porque las mismas circunstancias del mundo implicaban su avance. La relación consciente de la realidad, es el darse cuenta o percatarse de lo que está ocurriendo en el mundo o en la Historia. Por lo tanto, si un sujeto o un grupo de sujetos no tomaban en cuenta el avance de la universalidad o del progreso del mundo, y hacían de sus pensameintos los únicos válidos, y los catalogaban como objetivos o verdaderos, entonces ellos retrasaban el avance mismo del progreso de la Historia. Si un grupo de obreros, al construir la casa de todos, trataban de imponer su visión al conjunto, y avanzar según sus propios planes, sin hacer caso a lo que dicen los otros, ni a las circunstancias históricas y sociales, entonces estos obreros están oponiéndose al mismo progreso de la casa revolucionaria. Son quijotes que, de forma necesaria, van al fracaso y al retraso de la construcción de progreso revolucionario.

La liberación de Sancho Panza.

La imagen del Quijote fue tan elocuente, que Marx la retomó, pero él avanzó más; dijo que Sancho Panza, el fiel servidor de Don Quijote, acabaría por darse cuenta de la demencia de su amo, y le abandonaría para entrar de lleno al proceso revolucionario, pero siendo bien consciente de la realidad, de los tiempos y espacios históricos, y las circunstacias históricas-sociales. Escuchemos a Marx en su obra La Ideología Alemana:

La cabeza más hueca y más pobre entre los filósofos tenía que “llevar a término” la filosofía proclamando su ausencia de pensamientos como el fin de la filosofía y, con ello, como la entrada triunfal en la vida “corpórea”. Su carencia filosófica de pensamientos era ya por sí misma el fin de la filosofía, como su lenguaje inefable el fin de todo lenguaje”.[3]

Con esta figura de Sancho panza, Marx se está burlando del filósofo Feuerbach, discípulo de Hegel. Pero la metáfora funciona en cuanto que Marx dice que Feuerbach llevó al término la filosofía, precisamente porque empezó a dejar de filosofar, para actuar en el trabajo revolucionario; empezó a enseñar que no es suficiente con saber o con ser consciente, sino que es necesaria la acción. Feuerbach, con su lenguaje inefable o incomprensible, (para la filosofía idealista que sólo hablaba de teorías), impulsó el nacimiento de la teoría marxista, la cual no sólo habla de ideas, sino de llevar a la práctica esas ideas, de forma adeacuada y conforme a una realidad histórico-social determinada, es decir que, así como se exige en la filosofía que exista un rigor lógico en sus pensamientos, también se espera que la práctica sea coherente con la teoría, que no se contradigan la teoría y la práctica: es necesario un rigor muy puntual entre lo que se piensa y lo que se hace, y eso sólo se logra hablando, debatiendo hasta el cansancio.

Desde la teoría, a la realidad.

Así, no es suficiente saber cómo hacer una casa, es necesario hacerla, trabajar en ella. Pero es necesario también, antes que nada, el saber teórico de las condiciones históricas y sociales de la construcción revolucionaria. De la misma manera, es necesario saber dónde y cuándo empezar a construir la casa. Si no tomamos en cuenta los tiempos y el lugar en que construimos la casa, nos pasará exactamente lo mismo que está ocurriendo en varios municipios de Guerrero, Michoacán y Baja California, que, por construir casas sin respetar las condiciones del suelo y los temporales, se vinieron abajo, lo cual sólo favorecerá a los capitalistas como GEO, que darán mordidas a los gobiernos para reconstruir casas, en el mismo lugar de riesgo, y para obreros y gente empobrecida. ¿A quién favorecerá todo el esfuerzo de los obreros por reconstuir o pagar sus casas?

¿A quién favorecerán las luchas que los maestros están llevando a cabo en DF, sin respetar las condiciones histórico-sociales, y con muy pocos ladrillos que se unan a ellos? Los profesores son un cemento muy fuerte, es cemento que se ha templado en la lucha revolucionaria frente a la policía militarizada, ellos han sufrido lo indecible y han tenido muchas bajas. Pero, ¿este cemento tiene ladrillos y piedras suficientes para, por lo menos, empezar a construir los cimientos de nuestra propia casa socialista? Debemos tener cuidado, porque, si empiezan a constuir en una zona pantanosa o con un temporal en contra, todo el esfuerzo se puede venir abajo.

Yo creo que no hay ladrillos ni piedras suficientes, y si sólo hay cemento, el agua de algún temporal lo puede barrer fácilmente. Tomemos, por ejemplo, las autodefensas que surgieron en Cheran, las cuales no han podido ser desarmadas ni llevadas a la cárcel. Eso es porque el pueblo de Cherán está muy unido. En cambio, en el municipio de Aquila fueron detenidos 40 autodefensas, y el pueblo no pudo impedirlo porque estaban muy divididos. A los profesores los apoyamos muchos, pero aún no somos suficientes.

Mezcla-y-Cemento

Llenósele la cabeza de todo aquello que leía en los libros de caballería… Grabado de Gustav Dore.

 


[1] Cfr. Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. México. 1980. Ed Siglo XXI

[2] Hegel. Fenomenología del Espíritu. México. 2002. Ed. FCE. Trad. W. Roces y Francisco Guerra. p. 225.

[3] Marx. La Ideología Alemana. México. 1974. Ed. Ediciones de Cultura Popular. p. 538. Traducción de W. Roces.

El charrismo del SNTE es el principal derrotado

cnte-vs-snte
Está “en riesgo” la existencia del SNTE –Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación-, les advirtió Juan Díaz de la Torre, “presidente” de este sindicato a los secretarios generales de las secciones que lo componen. Fue durante el 38 Consejo Nacional Extraordinario de este gremio, reunido de emergencia en la Ciudad de México el 12 de septiembre. Dos días antes, el periódico El Universal había publicado en primera plana que “La reforma educativa fractura al SNTE”. Por esos días las movilizaciones y protestas de maestros se multiplicaban en todo el país y los docentes se manifestaban al margen y en muchos lugares también en contra de sus “representantes” oficiales, los charros y charritos del sindicato nacional.

Lo que está en riesgo no es el SNTE sino su cúpula de vividores, golpeadores y capataces. Estos líderes sindicales charros han sufrido una doble derrota. La nueva ley les quita el control de los ingresos y promociones de profesores, De esta manera pierden dos palancas que les permitían una enorme corrupción y controlar a la base magisterial. El que quería un empleo como maestro tenía que acercarse a los charros, darles dinero por una plaza y quedar “agradecido” con ellos.

Lo mismo pasaba si algún maestro quería subir en el escalafón, porque dependía de estos parásitos. Esto ya no será sí. Lo amargo de la “reforma” educativa ha sido edulcorado con disposiciones como estas. Además, la nueva ley prohíbe que la SEP pague “comisionados sindicales”, es decir, a aquellos profesores que, por orden de los líderes corruptos, quedaban liberados de dar clases y se convertían en “aviadores” o en tropa para la represión sindical o para hacerle campañas electorales al PANAL, al PRI o al PAN. Al mejor postor.

Por otra parte, la cúpula del SNTE se mostró mansa, obediente y temerosa ante el gobierno de Peña Nieto y su “reforma” educativa. Todos los dirigentes charros tienen cola penal que les pisen y sabían que cualquier asomo de inconformidad sería castigado con cárcel. Así que lo único que supieron hacer fue sacar spots y reuniones explicando las supuestas bondades de la ley. Pero amplias porciones de la base magisterial no se tragaron esos cuentos. Según aceptó el mismo Juan Díaz, sucesor de Elba Ester Gordillo, “entre los 1.3 millones de maestros existen incertidumbre, angustia, temor y molestia” por la nueva ley educativa. Así, la CNTE fue la única organización que quedó como alternativa para manifestarse contra la ley.

Lo que obtuvo Oaxaca ante el gobierno federal y estatal

Marcha_Oaxaca-1_4

1. Se regularizará a 1,500 maestros que actualmente están bajo el régimen de honorarios.
2. Respecto al PTEO, el Gobierno de Oaxaca hizo suyo este proyecto de nuestra sección y lo entregó en esa condición a la Subsecretaría de Educación Básica de la SEP. Para darle concreción a nuestro proyecto pedagógico el Gobierno del Estado se comprometió a entregar 15 millones de pesos y el Gobierno federal 30 millones, para un total de 45 millones de pesos en su primera fase.
3. El Gobierno del Estado instalará en este mes de septiembre de 2013 la Comisión de la Verdad para investigar los crímenes del ex gobernador Ulises Ruiz del año 2006.
4. Para fortalecer a las Escuelas Normales se destinará la cantidad de 100 millones de pesos.
5. El Gobierno del Estado de Oaxaca se comprometió a respetar los acuerdos políticos suscritos anteriormente, que incluyen las conquistas laborales y otras que tenemos como gremio.
6. El CEN del SNTE incrementará en un 100% la ministración de recursos económicos para la sección 22 con el compromiso de revisar la contrapropuesta presentada por la sección para que se incrementen en un 300%. El CEN del SNTE pagará la reconstrucción y remodelación de los inmuebles iniciando esos trabajos en septiembre de 2013.

NOTA: Todos estos acuerdos fueron minutados y firmados y esta Comisión entregó copia de ellos a los secretarios generales delegacionales, para que pudieron informar a las bases. Estos resultados no constituyen ningún condicionamiento para el levantamiento del plantón ni contravienen la demanda central. La Comisión hizo sus mejores esfuerzos para coadyuvar con la negociación manteniendo la posición del MDTEO.

Acerca de los compromisos, según Lenin

Se llama compromiso en política a hacer concesiones respecto a ciertas demandas, a renunciar a una parte de las reivindicaciones propias en virtud de un acuerdo con otro partido.
La idea habitual del vulgo acerca de los bolcheviques consiste en que jamás aceptan compromiso alguno con nadie.
Tal idea nos halaga como partido del proletariado revolucionario, pues demuestra que hasta los enemigos se ven obligados a reconocer nuestra fidelidad a los principios fundamentales del socialismo y de la revolución. Pero, con todo, hay que decir la verdad: esa idea no corresponde a los hechos. Engels estaba en lo cierto cuando en su crítica a los seguidores de Blanq ridiculizaba la declaración de éstos: “¡Ningún compromiso!”. Eso es una frase – decía él-, pues, a menudo, los compromisos de un partido que lucha son impuestos inevitablemente por las circunstancias y es absurdo renunciar de una vez para siempre “a cobrarse la deuda por partes”.

V.I. Lenin, 6 de septiembre de 1917

Sí se lograron avances en la Ley de Servicio Profesional Docente

logrosLucha

En relación con lo que querían aprobar los partidos del Pacto –PRI-PAN-PRD-, sí se lograron cambios legales importantes que benefician al profesorado. Estos partidos pretendían aprobar esta ley al comenzar la tercera semana de agosto. No pudieron hacerlo en esa fecha debido a la vigorosa movilización de más de 30 mil mentores de Oaxaca que arribaron a la capital de la República y que, entre otras acciones, tomaron las sedes legislativas. La LSPD fue finalmente aprobada por la Cámara de Diputados el 1 de septiembre, aunque ya no era la misma ley recibida por el Congreso dos semanas antes. Los partidos del Pacto, contra su voluntad, se vieron obligados a hacerle modificaciones a la LSPD que favorecen la causa magisterial.

El 1 de septiembre la Cámara de Diputados aprobó la LSPD con alrededor de 100 modificaciones presentadas en un agregado o “adéndum” de última hora. Éstos avances pueden sintetizarse de la manera siguiente: a) se mantiene la permanencia laboral para los que actualmente son maestros; b) nombramiento de base definitivo a los seis meses para los maestros de nuevo ingreso c) preferencia a egresados de las Normales para su contratación los próximos dos años d) permite al maestro defenderse con la leyes laborales; e) estímulos para los maestros en zonas marginadas; f) gratuidad de cursos de formación continua.

Estos cambios en esta ley es lo que el PAN ha llamado “cesiones inadmisibles” del gobierno a la CNTE. En El Socialista anterior, número 370, publicamos un cuadro comparativo en el que el lector podía percibir cómo estaba esta ley antes de la embestida del magisterio oaxaqueño y cómo cambió luego de ella (ver www.pos.org).

Veamos estas conquistas en detalle:

Artículo 8: Los programas y cursos que se impartirán a los docentes serán gratuitos. Esto no aparecía en la ley original y dejaba la posibilidad para su cobro.

Art. 22.  El maestro que ingrese al servicio docente tendrá un “nombramiento definitivo de base después de seis meses de servicios…” El lector puede ver lo que dice con indignación el PAN sobre esto (pág. 19). Los azules, un partido de burgueses rancios, saben que un trabajador que tiene base adquiere derechos laborales que le dan protección.

Arts. 36 y 38. Se añadió que se generarán incentivos para atraer a buenos profesores a trabajar en áreas alejadas de los centros urbanos y con estudiantes de los hogares más pobres. Estos maestros tendrán prioridad para recibir beneficios.

Arts. 74, 80 y 83.- Establece el derecho de impugnación del docente ante las “autoridad jurisdiccional que corresponda”. Esto no aparecía en la legislación original que los partidos del Pacto por México querían aprobar. Ellos pretendían que el magisterio quedara sin la protección de la legislación laboral actual.

Art. Octavo transitorio. El texto original establecía que el personal que a la entrada en vigor de esta ley se encontrara en servicio y no pasara tres evaluaciones sería degradado, es decir, perdería su Nombramiento y sería readscrito en otras áreas. La ley ya no dice que al darse la hipótesis mencionada perderá su nombramiento, es decir, con esta modificación legal aunque se le cambie de funciones conservaría su nombramiento e ingreso.

Art. Transitorio Vigésimo primero.- Da preferencia los próximos dos años en la contratación de nuevos profesores a los egresados de las Escuelas Normales. Como sabemos, las autoridades pretenden destruir y ningunear a este tipo de escuelas a las que accede el pueblo. Este artículo da un respiro de dos años para que los estudiantes normalistas preserven su derecho laboral y, sobre todo, para que se organicen y luchen para hacerlo indefinido.

La contrarreforma está en la Constitución

FRANCISCO BALDERAS /CUARTOSCURO.COM

El Pacto PRI-PAN-PRD logró por ahora que su proyecto educativo quedara en la Constitución. Ahora la Constitución dice que el principal y casi único responsable de la (deficiente) educación es el maestro y soslaya factores como la pobreza, miseria, migración, medios de comunicación alienantes, etcétera, en el descalabro educativo que padece México. Es como si para reparar el sistema de transportación nacional se pensara que con ponerles traje y corbata a los choferes es suficiente, y no se hiciese nada para arreglar las carreteras ni caminos, ni se compraran nuevos vehículos.

Al poner en el centro del problema educativo al maestro, lo importante para el proyecto del PRI-PAN-PRD es evaluarlo para saber si es competente. Y si no lo es, entonces quedaría despedido. Como veremos en el artículo de la página 21(Revista Pluma 23), los maestros han conseguido que no sea tan fácil quitarles el trabajo, pero sí se ha establecido en las nuevas leyes que el profesor estará sometido a evaluaciones frecuentes, cada cuatro años, en cada una de las cuales se pondrá en entredicho su empleo, es decir, el docente en los hechos nunca alcanzará la llamada “definitividad laboral”.

Uno de los objetivos más importantes de una verdadera reforma educativa tendría que ser la dignificación de la profesión docente. Sin embargo, las nuevas leyes en la materia denigran el papel de los profesores de educación básica y no hacen atractiva la profesión magisterial para los jóvenes.  No puede ser bueno un trabajo mal pagado y en el que cada cuatro años existe el peligro de quedar de patitas en la calle o degradado a tareas de oficina.

Derogar las contrarreformas educativas requiere de una amplia, continua y poderosa movilización nacional. En este primer capítulo de la lucha todavía se estuvo lejos de tal necesidad. El movimiento magisterial democrático fue capaz de tocar fibras en casi todo el país y de ponerlas en movimiento. Pero estas fuerzas no alcanzaron todavía ni la fuerza ni la radicalidad necesarias. Fueron excepcionales los estados en los que hubo huelgas o paros de varios días.

Lo importante es que se rompió el control sindical charro en muchos estados. Ahora hay que llevar a cabo un trabajo gris y paciente de organización y preparación. En el futuro mediato podría generarse un paro nacional magisterial y de otros sindicatos. Sólo así la consigna de abrogación de las leyes ganará terrenalidad.

Se preserva la gratuidad de la educación

Zap_EducacionLa insurgencia magisterial, si  bien no pudo revertir la funesta reforma educativa, si logró importantes conquistas, entre ellas preservar la gratuidad educativa. La insurgencia comenzó al conocerse la “reforma educativa”, en diciembre de 2012. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación encabezó las primeras manifestaciones al comenzar 2013. En marzo, los docentes de Guerrero hicieron trastabillar con audaces bloqueos de carreteras al gobernador del PRD. En abril se consiguió el primer triunfo: el Senado modificó la Ley General de Educación –LGE- para garantizar la gratuidad educativa. No es obligatorio pagar cuotas para la gestión de las escuelas. Con esta cesión el gobierno buscaba desactivar posibles manifestaciones de padres de familia. Posteriormente, el 21 de agosto fue aprobada una nueva LGE que garantiza la gratuidad educativa. Así dice el artículo 6:

“En ningún caso, se podrá condicionar la inscripción, el acceso a la escuela, aplicación de evaluaciones o exámenes, entrega de documentación a los educandos, o afectar en cualquier sentido la igualdad en el trato a los alumnos, al pago de contraprestación alguna.”

Ningún padre de familia está obligado ni condicionado a realizar pago alguno en dinero, especie o trabajo por la educación de sus hijos, en todo caso estos tendrán carácter de voluntarios.

Sabemos que es costumbre que en muchas escuelas se cobren cuotas o se exige que las familias y los alumnos hagan reparaciones, etcétera. Pero es importante que todos sepan que no tienen por qué hacer nada de ello.

En su lugar, nosotros, maestras y maestros socialistas, proponemos lo siguiente:

a)    Que en toda escuela se elija, en asamblea, un Colectivo Escolar, integrado por representantes de trabajadores de la educación, padres y alumnos que se haga cargo del proyecto escolar del plantel. En este Colectivo el director actuaría más como un coordinador que como un funcionario autoritario.

b)    Uno de los asuntos a ventilar por este Consejo Escolar sería elaborar el presupuesto del plantel y a partir del mismo exigiría a las autoridades de la SEP que proporcionen los recursos, lo que haría en coordinación con los demás Colectivos Escolares de otras escuelas.

Termina primer capítulo “El terremoto magisterial”. El movimiento más importante en México en siete años

Marcha-maestros-zocalo

Maestras y maestros han vuelto a cimbrar al país, como en 2006. Hace siete años los educadores de Oaxaca encabezaron a su pueblo en contra del asesino gobernador priísta Ulises Ruiz. Esta vez también los profes han lanzado el más serio desafío al gobierno de Peña Nieto y a sus socios del PAN y PRD. Las protestas han tenido ahora alcance nacional: en más de 20 estados decenas de miles se han movilizado en contra del plan educativo de tricolores, azules y amarillos. Y el movimiento promete nuevas oleadas que podrían ser más masivas, organizadas y conscientes.

El gobierno federal convocó a “foros” para simular que tomaría en cuenta la opinión docente. En agosto dio a conocer las leyes educativas reglamentarias que, salvo la gratuidad en la enseñanza, no incorporaron los reclamos magisteriales. Al ser inminente la aprobación por las Cámaras de estas normas, ocurrió una de las más grandes hazañas del proletariado mexicano. En horas se trasladaron a la Ciudad de México desde Oaxaca (en promedio 600 kilómetros), alrededor de 30 mil mentores. No sólo fue admirable el gran número de descontentos en movimiento sino su firmeza y determinación de evitar la burla del gobierno y el daño a sus derechos. Si a ello le juntamos la experiencia adquirida en 2006 en combates callejeros podemos explicar que durante algunos días la capital, las instituciones y las autoridades se vieron desquiciadas. Un jilguero de la burguesía escribió medroso que vivieron el “verano del desasosiego”.

Escribimos estas líneas cuando Oaxaca ha anunciado que levantará la huelga iniciada hace siete semanas. Con esto, termina lo que desde estas páginas llamamos el “primer round” contra el proyecto educativo. Sin dudarlo decimos que el magisterio y el pueblo salen del enfrentamiento en mejores condiciones a las del bloque putrefacto PRI-PAN-PRD, que en las escaramuzas ha evidenciado contradicciones, cinismo e inmoralidad.

Es hora de preparar las siguientes batallas, ya no sólo contra la pantalla educativa sino contra todo el programa antinacional y antipopular del gobierno y sus cómplices. Hay que extraer las lecciones y aprender de los errores. Aunque la conclusión fundamental hoy es: el pueblo puede vencer, el “Pacto por México” puede ser derrotado.

Las apariencias del sistema capitalista. Para entender el mundo en que vive

Por Tomás Holguín

alienacion-capitalista

El ascenso revolucionario de la burguesía (finales del siglo XVIII) trajo consigo la emancipación política del individuo de los vínculos de la dominación estatuida y cambió positivamente la política de un círculo cerrado de privilegios y servidumbre connaturales por un mercado abierto de adultos libremente contractuantes. El obrero ya no se encontraría sujeto de por vida a su amo ni existirán estatutos que despojen a las clases trabajadores con un diezmo secular cada vez mayor. Ahora, el comerciante que vende y la ama de casa que compra pan, el contratista que compra y el obrero que vende horas de trabajo, todos son personas libres, libremente ocupadas en el libre cambio de equivalentes. Los ideólogos burgueses elogian estas condiciones como base de la libertad política.

Así, sucede que en las relaciones monetarias, concebidas en su forma simple, todas las contradicciones inmanentes de la sociedad burguesa aparecen borradas. Esto se convierte en refugio de la democracia burguesa. Cada sujeto es un intercambiante, esto es, tiene con el otro la misma relación social que éste tiene con él. Considerado como sujeto del intercambio, su relación es pues la de igualdad. Imposible es hallar entre ellos cualquier diferencia o aun contraposición, ni siquiera una disparidad. Por añadidura, las mercancías que esos individuos intercambian son equivalentes –en cuanto valor de cambio*-, o al menos pasan por tales.

Si nos quedamos con estos supuestos diríamos que el obrero, al vender su trabajo, y el capitalista (empresario), al pagar salarios, están realizando un cambio recíproco de mercancías que tienen igual valor. Y el hecho de que los ricos se enriquezcan cada día más no se debe a ninguna necesidad estructural inherente sino sólo a la circunstancia accidental de que poseen un juicio y una persuasión superiores. Ni tampoco se explicaría económicamente la existencia histórica de la clase capitalista (burguesía) diciendo que el obrero no recibe el valor total a cambio de su trabajo. Si así fuese, si el capitalista pagase al obrero menos que el equivalente de su trabajo, entonces el capitalista podría ganar sólo en la medida en que el obrero perdiera, pero nunca más.

Un proceso como este no podría continuar durante mucho tiempo o en gran escala porque pronto la parte en desventaja se extinguiría. ¡Por lo que tenemos un problema! ¿Cómo puede ser que el obrero reciba el valor de cambio total por su mercancía y sin embargo exista un excedente del cual vive la clase capitalista? ¿Cómo puede ser que el obrero no sea engañado en el contrato de trabajo y sin embargo sea explotado? ¿Cuál es la fuente de la plusvalía?

Esto lo podemos aclarar cuando resumimos el análisis del proceso de la producción capitalista en dos componentes fundamentales:

1)       El trabajador intercambia su mercancía –el trabajo, el valor de uso que como mercancía también tiene un precio, como todas las demás mercancías-, por determinada suma de valores de cambio, determinada suma de dinero, que el capital le cede.

2)       El capitalista recibe en cambio el trabajo mismo, el trabajo en cuanto actividad que pone valores; es decir, recibe en cambio la fuerza productiva que mantiene y reproduce al capital y que, con ello, se transforma en fuerza productora y reproductora del capital en una fuerza perteneciente al propio capital.

Si lo examinamos, el primer proceso de cambio aparece claramente comprensible, el trabajador entrega trabajo y recibe salarios en cambio.

Pero en el segundo proceso, detengámonos un momentito. En una transacción de cambio corriente, lo que cada una de las partes hace con la mercancía que recibe es ajeno a la estructura del cambio en sí. Al vendedor no le interesa si el comprador utiliza la mercancía adquirida para fines productivos o no: eso es asunto privado y no tiene importancia económica en el proceso de cambio propiamente dicho. Pero en el caso específico del “cambio” entre trabajo y salarios, sin embargo, el uso que el comprador de trabajo da a su mercancía tiene suma importancia para él, no sólo en el aspecto privado sino también en su condición de homo œconomicus (hombre económico). El capitalista entrega salarios (valores de cambio) por el uso del trabajo (por su valor de uso) sólo a fin de convertir este valor de uso en valor de cambio adicional.

Así, mientras el capitalista pague al trabajador un salario suficientemente elevado como para permitirle seguir viviendo y trabajando, habrá pagado el valor total del trabajo y la relación de cambio definida en el contrato de trabajo será una relación equivalente. El capitalista ha pagado el valor de cambio (dinero) total y justo de la mercancía.

Pero lo que en realidad ha comprado es cierto número de horas de control y decisión sobre la actividad productiva del obrero, sobre su capacidad creadora, ha comprado su capacidad de trabajo. Lo que el obrero vende no es “trabajo” sino fuerza de trabajo; no una mercancía como cualquier otra, sino una mercancía única. Sólo el trabajo tiene la capacidad de crear valores donde anteriormente no existía valor alguno, o la posibilidad de crear valores mayores que los necesarios para mantenerse a sí mismo. En resumen, sólo el trabajo es capaz de crear plusvalía (valor de cambio –dinero- que no nos es remunerado y con el cual se queda el capitalista –empresario-; y así ellos se hacen cada vez más ricos, y nosotros cada vez más pobres).

El capitalista compra el control sobre ese poder creador y hace que este poder se ocupe de la producción de mercancías para el cambio durante determinado número de horas. A esta renuncia por parte del obrero al control sobre su poder creador nosotros le denominamos explotación; sí, así como en la época del esclavismo los esclavistas explotaban y tenían control absoluto sobre los esclavos. Cada vez que asistimos a nuestros lugares de empleo y trabajo, esto es lo que sucede, día con día.

Por eso que lo siguiente no se le borre jamás de su mente: El capitalismo no es otra cosa más que una forma muy sofisticada de esclavismo, donde los esclavos somos todos nosotros los trabajadores. Pero que tampoco se le escape esto de la mente: luche por su libertad, vale la pena enormemente.

*Capacidad de compra de un bien. Cantidad de otro bien que puede ser adquirida a cambio de dicho bien. Se le contrapone en economía al concepto de valor de uso: utilidad o aptitud de los bienes para satisfacer necesidades humanas. El valor de cambio surge con la división social del trabajo y el desarrollo de la economía especializada de intercambio. No siempre los bienes de mayor valor de uso son los que tienen un mayor valor de cambio.

Bibliografía.

Nicolaus M. El Marx desconocido. En: Aricó J, Murmis M, Scaron P (Eds). Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858. Karl Marx. Volumen 1. 19.a Ed. México: Siglo XXI editores; 2005.