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El regreso del PRI en México

Por Centeno, Ramón I.

Mexico
Este texto explora los antecedentes que facilitaron el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de México, y que condicionan su margen de acción. Aunque otros países de América Latina han revisado el neoliberalismo, México vive desde 2006 una guerra contra el narcotráfico que se ha vuelto funcional a la democracia neoliberal que nace en el 2000, cuando el PRI perdió la presidencia. En su renacimiento, el PRI busca consolidar ese orden político, en alianza con la oposición.
1. Introducción
No hace mucho tiempo, el regreso del PRI a la presidencia de México parecía inconcebible en el futuro. Su derrota en las elecciones presidenciales del año 2000 parecía irreversible y su muerte, cuestión de tiempo. Siguió un interregno de dos sexenios (dos periodos presidenciales) liderados por el conservador Partido Acción Nacional (PAN), el cual marcó un violento terremoto político en la segunda mitad, con la estrategia militarizada contra los cárteles de la droga. ¿Cómo cambió el régimen mexicano a partir de este fenómeno? Dicho cambio, ¿cómo facilitó el regreso del PRI luego de que se le declarara desahuciado?
El ascenso de Enrique Peña Nieto a la silla presidencial, en 2012 por el PRI, sugiere que se reanuda una continuidad política que se vio interrumpida por doce años… que tampoco implica una simple vuelta al pasado. México vive un nuevo equilibrio político, con viejos actores otra vez en escena, aunque representando un guión diferente. La ecuación política mexicana está marcada simultáneamente por continuidad y ruptura. Este texto quiere ayudar a explicar el surgimiento del equilibrio que domina el México contemporáneo y sus rasgos principales.
La idea que guía esta contribución es la siguiente: el actual equilibrio político mexicano marca una degeneración producida por la persistencia del giro neoliberal y la dificultad para derrotarlo.
La siguiente sección de este escrito (su segunda parte) avanza una caracterización del régimen mexicano a partir de una apretada síntesis de su trayectoria histórica. La tercera parte aborda la guerra contra el narco como una estrategia política de largo plazo del ex presidente Felipe Calderón que originalmente surgió como táctica de corto plazo para restituir el liderazgo neoliberal. La cuarta parte explora el papel de la hegemonía ideológica de la pequeña burguesía como factor que jugó a favor del renaissance del PRI en detrimento de una explosión popular anti-neoliberal. En la quinta parte discutiré el papel del Pacto por México en la estabilización del nuevo equilibrio político, con el cual Peña Nieto ha suprimido al Partido de la Revolución Democrática (PRD) como –siempre ambigua– alternativa a la ortodoxia neoliberal.
Este trabajo concluye que el reacomodo en el régimen mexicano también amplía el espacio para una nueva izquierda. Sin embargo, el reto de desafiar al neoliberalismo implica trastornar intereses fundamentales de la élite empresarial. ¿Está México preparado para ello?
2. La trayectoria del régimen mexicano
La institucionalización del México post-revolucionario iniciada por Álvaro Obregón, desembocó en un régimen político que Leon Trotsky definió, en 1938, como bonapartismo sui géneris.i A propósito del gobierno de Lázaro Cárdenas y su expropiación petrolera, el revolucionario ruso exiliado en México observó que el Partido de la Revolución Mexicana (antecesor inmediato del PRI) encabezaba un régimen que “se eleva, por así decirlo, por encima de las clases [sociales]” (Trotsky, 1938). En un país industrialmente atrasado donde “el capital extranjero juega un rol decisivo”, “el gobierno oscila entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado” (ibíd.). Frente a este juego, el rasgo distintivo de Cárdenas habría sido, de acuerdo con el mismo autor, su decisión de gobernar “maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros”.
La alternativa a la ruta adoptada por Cárdenas era que el régimen gobernara “convirtiéndose en instrumento del capitalismo extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial” (ibíd.). Esto último es justo lo que ocurriría más adelante.
En los dos sexenios posteriores, México viviría un proceso de contención de las fuerzas populares reanimadas por el cardenismo. Bajo Miguel Alemán, quien gobernó de 1946 a 1952, “el experimento cardenista, cada vez más controlado después de 1938, había sido finiquitado” (Knight, 1991). Para ello fue necesario propinar duras derrotas a la clase obrera, imponiéndole con mano militar una nueva generación de representantes sindicales subordinados al PRI, conocidos como líderes charros. El régimen, de tipo autoritario a partir de entonces, fue realineado hacia el desarrollo de la burguesía nacional “por nuevos hombres que ingeniosamente encontraron nuevos usos para el viejo equipo de laboratorio. […] El material era cardenista, pero el plano era el suyo” (ibíd: 320). El bonapartismo se mantuvo, pero “más como estilo de ejercicio del poder que como esencia del régimen” (Rodríguez Araujo, 2009).
Ese estilo de gobernar todavía reflejaría un nacionalismo “tanto económico como cultural e ideológico” (ibíd.). El correlato económico era la industrialización por sustitución de importaciones (ISI), modelo seguido por varios países, incentivado por una coyuntura favorable en la economía internacional luego de la Segunda Guerra Mundial. En lo cultural se manifestaba en el empuje oficial a un movimiento que arrancó con el muralismo en las artes plásticas por Diego Rivera, Siqueiros y Orozco, y que permeó la música, el cine, la literatura, la danza y otras expresiones. El aspecto ideológico podía verificarse en el nacionalismo revolucionario del PRI, cuyo discurso informaba el incipiente estado de bienestar que impulsaba el régimen para presentarse como personificación de la Revolución de 1910.
Octavio Paz, el poeta mexicano, definió a este PRI como un “ogro filantrópico”. El régimen era sensible a las demandas populares… a las cuales prohibía su coordinación desde abajo.ii
Este estilo de gobierno, sin embargo, también sería desmontado. A partir de finales de los años 1970s, se inició una revuelta en la élite gobernante (Morton, 2007) que está en el origen de la metamorfosis del nacionalismo revolucionario en neoliberalismo radical. Como parte de un contexto de agotamiento del boom económico mundial de la posguerra, los organismos internacionales dirigidos por Estados Unidos condicionaron los créditos a los distintos gobiernos a reajustes neoliberales en política económica. La década de los 1980s registró un giro neoliberal a nivel internacional, que se definió por una “transferencia de la riqueza de las clases subordinadas a las dominantes y de los países más pobres a los más ricos” (Harvey, 2007).
En México esto se tradujo en un proceso de “revolución desde arriba” y “sin participación de las masas”, que activó esa “reforma política alineada al capital extranjero y sus ideas asociadas, carente de una base nacional-popular” (Morton, 2010). Como efecto, se desmantelaría el estatismo en la economía, y la filantropía en las políticas públicas. Un proceso en función del “capital global, particularmente de su fracción transnacional instalada en el seno de la economía mexicana” (Solís González, 2013) que iría en detrimento del capital orientado al mercado interno.
Por supuesto, esto tuvo consecuencias en el ejercicio del poder en México.
Tanto el bonapartismo sui géneris como el autoritarismo bonapartista son dos variantes de un régimen que el analista Octavio Rodríguez Araujo (2009) denomina como “estatista, populista y autoritario” (EPA). Según la terminología de este autor, este orden político sería después reemplazado por un régimen “neoliberal, tecnocrático y autoritario” (NTA). El primero “se fundó con el gobierno de Álvaro Obregón (1920-1924), y el segundo, aunque todavía con ciertas ambigüedades e indefiniciones, en 1982, con Miguel de la Madrid Hurtado” (ibíd.). Durante algún tiempo, México tendría estos “dos regímenes sobrepuestos”iii hasta el año 2000. Carlos Salinas fue el campeón del nuevo régimen: un resultado emblemático de su gobierno fue sin duda el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Cuando en el 2000 el PRI finalmente perdió la presidencia de México, el nuevo partido gobernante, el PAN, mantuvo vivo el carácter “neoliberal y tecnocrático” del nuevo régimen levantado, con lo cual desaparecieron del primer plano los residuos que quedaban del régimen anterior. Sin embargo al lado de esta continuidad, sobrevino una nueva ruptura con el pasado. O usando lenguaje trotskista, en 2000 ocurrió una transición de un bonapartismo con rasgos democráticos, a una democracia con fuertes resquicios bonapartistasiv.
La nueva transición exhibida en 2000, es el último hecho de una secuencia de eventos activada doce años atrás. Ante el ascenso de los tecnócratas dentro del PRI, un sector de este partido liderado por Cuauhtémoc Cárdenas, fiel al nacionalismo revolucionario, cristalizó como oposición interna. Esta ala terminó por romper, se tragó al Partido Comunista Mexicano (alineado a Moscú) y sus aliados, y hegemonizó el Frente Democrático Nacional, el cual perdería las elecciones presidenciales de 1988 frente a Carlos Salinas mediante un fraude electoral. Un año después, se fundaría el Partido de la Revolución Democrática (PRD), una formación política originada en (y dominada por) el PRI que no aguantó el giro neoliberal.
Después, en 1994, sobrevino la insurrección zapatista en Chiapas, que significó un serio desafío a la consolidación neoliberal. Como respuesta, Salinas decidió una concesión enorme al PRD y al PAN para evitar mayores grietas políticas. El régimen renunció ese mismo año a su control del conteo de votos en las elecciones, para darle esa tarea a un organismo autónomo: el Instituto Federal Electoral (IFE). Así, durante los doce años que separan 1988 de 2000, “el país cruzó el umbral que separa el autoritarismo de la democracia [burguesa]” (Magaloni, 2005).
Poco después, vendría un nuevo giro en la política mexicana: la guerra contra el narco.
3. La guerra contra el narco: surgimiento y anclaje
Cuando cambia algo tan arraigado como lo es un estereotipo nacional, algo profundo seguramente está ocurriendo. El tradicional (y estúpido) estereotipo mexicano había sido ese del tipo con sombrero largo, durmiendo cómodamente recargado en un cactus. Hoy en día, además o aparte de eso portamos un cuerno de chivov bajo el sarape, listos para vender drogas. Este cambio cultural puede verificarse en el cine desde/sobre México. Sesenta o setenta años atrás predominaban historias sobre la Revolución Mexicana o sus legados. Ahora todo gira alrededor de la Guerra contra el Narco. Sólo véase el contraste entre la utopía épica de “Vámonos con Pancho Villa” (1936) de Fernando de Fuentes y la distopía trágica de “El Infierno” (2010) de Luis Estrada. Lo mismo es visible desde el ojo extranjero. Compárese nuestra imagen nacional en “¡Que viva México!” (1932) de Sergei Eisenstein con la película al estilo Tarantino “Machete” (2010) de Robert Rodríguez: autenticidad virginal vs. corrupción orgánica.
¿Cuándo empezó todo esto? ¿Cómo nos convertimos en los despiadados bad boys? En diciembre de 2006 el recién electo presidente Felipe Calderón (del PAN) le declaró la guerra al narco. El secretario de Gobernación de ese momento, Francisco Ramírez Acuña, explicó el lanzamiento de la “Operación Conjunta Michoacán”, como un esfuerzo para “acabar con la impunidad de los delincuentes que ponen en riesgo la tranquilidad de todos los mexicanos y, especialmente, de nuestras familias” (Presidencia de la República, 2006).Desde entonces, la palabra “seguridad” se convirtió en uno de los ejes del discurso político en México. De nuevo, ¿por qué? En esa elección, los dos candidatos punteros terminaron con una diferencia de menos del 1% de los votos, con el derrotado Andrés Manuel López Obrador (del PRD) denunciando fraude electoral; y así, debilitando seriamente al ganador. En su búsqueda de medios para ganar estatura política rápidamente, Calderón decidió lanzar un estruendoso y selectivo ataque a cárteles de la droga (epítomes de “lo criminal”). Con ello, el presidente entrante lograría presentarse como la encarnación del interés general, superando así su debilidad inicial.
Sin embargo, la ruta escogida por Calderón también significó un mayor alineamiento a la política exterior de Estados Unidos. Washington rápidamente declaró su apoyo al gobierno mexicano, y más tarde lo institucionalizó mediante la “Iniciativa Mérida”, un acuerdo militar México-EE.UU. firmado en 2008 para juntos sostener la “guerra a las drogas”.
Según cifras oficiales (Archibold, 2013), en todo el sexenio de Calderón al menos setenta mil personas resultaron asesinadas como efecto de la aventura militar contra los poderosos (y también militarizados) cárteles. En síntesis, lo que empezó como una táctica de corto plazo, terminó como una estrategia de largo plazo orientada a la estabilidad política. La guerra a las drogas se tornó funcional al mantenimiento del orden neoliberal, y la violencia un simple efecto colateral. A nadie debe sorprender que el nuevo presidente Enrique Peña Nieto, restaurador del PRI, esté dando continuidad a la guerra al narcotráfico que lanzó su predecesor.
La cambiante percepción de México en el exterior debe ser leída como un indicador del terremoto político que el país ha atravesado. Sin importar cuán sangrientos hayan sido estos últimos seis años, ningún actor político central se atrevió a desafiar la carnicería. Más aún, ese fue uno de los terrenos donde los candidatos presidenciales del 2012 coincidían; sólo polemizaron entre sí sobre cómo proseguir una Guerra al Narco más efectiva. En este sentido, aunque Peña afirmó que su prioridad sería “reducir los niveles de violencia”, rápidamente completaba diciendo que “hay tareas que se han seguido que deben mantenerse e incrementarse” (citado en Cave, 2012). La legalización de las drogas sigue siendo un tabú.
Si en 2006 México estuvo al borde de sumarse al club de los gobiernos de “centroizquierda” de América Latina, después vino el frenesí reaccionario que lo convirtió en el aliado clave de Washington y sus amigos para contrapesar el giro a la izquierda en la región. Junto con Colombia, México empujó a toda Centroamérica a la Guerra contra el Narco. Esta subregión, con una dinámica política opuesta al resto de Latinoamérica, ha llevado a analistas reaccionarios pero bien informados como Andrés Oppenheimer (2011) a preguntarse si ahora estamos frente a dos Américas Latinas: una “del Pacífico” y la otra “del Atlántico”.
Rosario Green, ex secretaria de relaciones exteriores de México y veterana asesora del régimen en materia internacional, ya lo había puesto así: “Si me preguntas cuáles serán probablemente su primera, segunda y tercera prioridad [de Peña], yo diría que Estados Unidos, Centroamérica, y el Pacífico” (Oppenheimer, 2012). O en palabras del propio Peña Nieto (2012): “tenemos que asumir, como país, un rol de mayor responsabilidad en las distintas organizaciones regionales y multilaterales. En particular, en la Alianza del Pacífico, al lado de Colombia, Perú y Chile”.
Esta contra-tendencia al giro a la izquierda con epicentro en la Ciudad de México, afecta a más de un tercio de la población regional en tanto alcanza a otros gobiernos derechistas: Perú y Chile. Estos dos junto con Colombia y México han lanzado recientemente (junio de 2012) un bloque económico en oposición a la ALBA de Chávez y al Mercosur liderado por Brasil: la Alianza del Pacífico, con Costa Rica y Panamá como observadores. Como complemento, el resto de Centroamérica ya había firmado un favorable acuerdo comercial con México en noviembre de 2011 (Reuters, 2011). Estamos frente a un verdadero giro a la derecha en el cual los países donde el neoliberalismo aún corre desbocado, las élites están haciéndose el amor unas a otras.
Mientras una parte de América Latina ha vivido intentos de revisión del neoliberalismo, en otra se profundiza –violencia de por medio– el mismo modelo para aplicarlo correctamente. Mientras en una parte de la región el tema político central es la redistribución de la riqueza, en otra lo es la seguridad frente al crimen. En una parte domina la discusión sobre la justicia social y en otro la guerra a las drogas. México se ha internado en un equilibrio político peligroso.
4. Bolsillos miserables, sensibilidades clasemedieras
Cuando en 2006 el New York Times cubrió los alegatos de fraude electoral hechos por López Obrador, reflejó dos pronósticos en sus páginas. Por un lado, “analistas políticos como Robert Pastor de la American University dijo que la historia del Partido de la Revolución Democrática del Sr. López Obrador y sus propios instintos políticos belicosos pueden fácilmente conducirlo a llevar esta pelea a las calles”. Por el otro, Pamela Starr, en ese entonces experta en América Latina por Eurasia Group, acertó: “ella espera que el Sr. López Obrador ‘haga mucho ruido’ pero conceda su derrota rápidamente”. ¿Por qué? Desde su perspectiva, este político “había aprendido de la elección que su estilo político confrontacional asustó votantes en un país donde la gente es abrumadoramente pobre, pero posee sensibilidades conservadoras, de clase media” (en McKinley Jr. & Thompson, 2006).Allí reside el secreto de su correcta especulación: los mexicanos tienen una clase social en el bolsillo y otra en su mente.
Esta verdad es tan arraigada que incluso sesga a las ciencias sociales mexicanas. Basta con echar una breve mirada a un caso ejemplar. Para Roger Bartra, un sociólogo de primera línea, México “es ya una sociedad de clase media”. ¿En serio? Su respuesta: si bien es cierto que 40% de la población es pobre, “el 60% restante forma parte de la clase media” (Bartra, 2011). Sin embargo, cuando Bartra (2011) alega que en México “la clase media ya es hegemónica” lanza un dato correcto que no se corresponde con la realidad sociodemográfica del país (como él supone) pero sí con su conformación ideológica, de la que este intelectual cae víctima. Como muestra de ello, un estudio en 2011 reveló que el 81% de los mexicanos cree ser de clase media aunque sólo el 32% gana más de mil dólares al mes (Verdusco, 2011).
México es el país más desigual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Según este organismo ( OCDE, 2013), en México el ingreso del 10% más rico de la población es 28.5 veces mayor que el ingreso del 10% más pobre. México también encabeza la lista de desigualdad por el índice de Gini junto con Chile y Turquía. Además, la UNICEF reveló este 2013 que en México 5 de cada 10 niños y adolescentes mexicanos se encuentran en situación de pobreza (Enciso L., 2013). Más aún, hoy los salarios mexicanos son, en promedio, incluso más bajos que en China según la firma Merrill Lynch (Reuters, 2013). Hace unos años era al revés, pero en el país asiático han ocurrido montones de huelgas obreras, algo inimaginable en México, donde las clase trabajadora es clasemediera aspiracional. Carlos Slim, por su parte, sigue reafirmándose cada año como el hombre más rico del planeta.
En el presente, la clase media conforma el sujeto del discurso político del régimen mexicano: la familia-a-ser-salvada-de-las-drogas. Conviene insistir en que no siempre fue así.
Cuando en 1975 un estudiante comunista confrontó en la UNAM al presidente Luis Echeverría (1975), éste felizmente aplaudió con entusiasmo y exclamó “¡Soy el primero en aplaudirlo!” cuando el activista explicó al auditorio universitario que “la revolución es un proceso que requiere principalmente la incorporación del proletariado”. Más tarde, en 1980, el nacionalismo revolucionario aún prevalecía en el PRI. En su discurso antes de la elección que ganó para gobernador del estado de Nayarit en 1981, el líder charro Emilio M. González (1981) aún exclamaba con orgullosa confianza su “doctrina”: “Creo en la Revolución Mexicana, sostengo el nacionalismo revolucionario… Soy anti-imperialista…”. Eran otros tiempos.
El giro neoliberal liquidó ese tipo de discurso político y deterioró gravemente el aparato corporativo que lo acompañaba, con efectos actuales en las relaciones poder-sociedad.
El actual menosprecio de la élite política mexicana al aparato cardenista de monitoreo y canalización de las demandas y “sentimientos” populares, amputó al régimen de su vínculo con la mayoría de la población. A mi juicio, esto explica que el malestar social sea enfrentado cada vez más mediante la violencia selectiva, en el contexto de una “militarización de la seguridad pública” (Loaeza Reyes y Pérez-Levesque, 2010). Sin vehículos de comunicación desde/hacia el poder, el resultado de los choques entre los actores sociales mexicanos es más impredecible y, por tanto, la violencia una posibilidad más grande en cada situación. El saldo trágico de esto es toda la sangre derramada en la guerra a las drogas. En el pasado, en el contexto del aparato de intermediación del PRI, los mercados ilícitos “durante décadas, pudieron prosperar con niveles muy bajos de violencia. El cambio de los últimos años está en eso” (Escalante Gonzalbo, 2009). En otras palabras, el trasiego de drogas, en sus diferentes niveles, no tiene con quien negociar la impunidad explícitamente, como en el viejo régimen. ¿Qué hará Peña Nieto?
La visión neoliberal trató a las estructuras corporativas como molestos obstáculos al óptimo funcionamiento del mercado. De este modo, la élite, al barrer organizaciones que no fueron reemplazadas por algo “mejor”, sólo abrió un vacío entre el régimen y las clases.
Por lo tanto, la supuesta hegemonía de la clase media es en realidad un impacto en la ideología, de la derrota de las estructuras de las clases populares. Estructuras que estaban en manos del PRI, claro está, pero que (con todas sus dificultades) podían disputarse “desde abajo”. Aunque aún quedan poderosos sindicatos priístas como el magisterial o el petrolero, en el panorama más amplio ni siquiera hay sindicatos, más que como residuos. Sólo en algunos casos tuvo éxito una democratización por abajo, como el gremio magisterial en Oaxaca, por ejemplo. Pero ésta es la triste excepción, no la regla. La nueva regla es atomización de la clase trabajadora, lo cual hipertrofia en la masa una ilusión de movilidad social por la vía individual. ¿Por qué? Sin esas ilusiones clasemedieras sólo queda la cruda realidad de una incesante exclusión.
Mientras tanto, la dominación neoliberal permanece vibrante.
5. El régimen mexicano ante el regreso del PRI
La pregunta dramática es: ¿por qué el PRI volvió al poder? En efecto, esto no sólo se debió a dos presidencias fallidas del PAN. En gran medida, porque los priístas capitalizaron su tradición de “contacto popular”, la cual aunque atrofiada permanece efectiva. Y a este nivel no tienen serios oponentes. En una escala general, el PRI ha probado ser el guardián más experimentado y confiable del capitalismo mexicano. Frente a la población, y ayudado por las televisoras, el PRI tuvo éxito en mostrarse como una alternativa de orden en oposición al desorden de Calderón.
Puede ser tentador ver el regreso del PRI a través de los viejos y buenos lentes de Marx: “primero como tragedia, después como farsa”. O sea, un nuevo (y farsante) gobierno del PRI sería únicamente su última prueba empírica antes de su muerte definitiva. Pero por más atractiva que esta imagen sea, parece más apropiado acudir al realismo mágico latinoamericano: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.vi Lo cierto es que el PRI-nosaurio nunca se fue aunque amábamos pensar que sí.vii Después de todo, incluso en sus años afuera de la presidencia, el PRI nunca gobernó menos de la mitad de los estados mexicanos, y cerró el 2012 gobernando en veinte de ellos. Pero ahora, como desde hace tiempo, ninguna filantropía residual queda en los genes del viejo ogro: su versión neoliberal llegó para quedarse.
Las metáforas, sin embargo, son insuficientes para el análisis.
Cualquier régimen político “consiste en una forma de ‘ordenamiento’ de las relaciones entre estado y sociedad y, en consecuencia, todo régimen presupone un ‘equilibrio’” (Mujal-León y Saavedra, 1997). En su aspecto organizativo, por lo tanto, el régimen se traduce en una cierta “articulación de las instituciones estatales” (Moreno, 1984). El análisis de estas articulaciones permite, así, discernir las variaciones en el régimen o su eventual mutación.
El régimen democrático neoliberal mexicano, cuya plenitud emergió en el año 2000 encabezado por el PAN, se mantiene ahora con el regreso del PRI. Igualmente, el gobierno de Peña Nieto está dando continuidad a una variación introducida por Felipe Calderón desde 2006. ¿Cuál variación? El régimen, para mantener su dominación, ha aumentado el uso de la violencia sistémica a partir de Calderón. En consecuencia, se ha operado un ascenso en el rol del aparato militar. Un efecto de esto es que el espacio para la oposición anti-neoliberal se ha reducido, y los partidos del régimen han reducido al mínimo sus diferencias entre sí. Hoy esto es más claro que nunca antes: PRI, PAN y PRD son los pilares de un edificio que las tres partes buscan sostener.
En relación con la agenda económica observada en los primeros meses de gobierno de Peña Nieto “no es difícil ver el parecido con las políticas impulsadas en toda Europa ante la crisis [financiera global iniciada en 2008]. Ajuste fiscal, promoción de las finanzas, flexibilización laboral, oportunidades de negocio al capital. En este sentido, el nuevo gobierno de México parece haber elegido por modelo económico el mandato de los organismos multilaterales de crédito, desmereciendo las pruebas de su fracaso en los países de la región” (Cantamutto, 2013).
La novedad es que esta agenda no la está impulsando el gobierno de Peña Nieto “en solitario”, sino a través del Pacto por México. Dicho pacto es un acuerdo entre el PRI, el PAN y el PRD, para impulsar mayores reformas neoliberales. Las causas inmediatas de esta cínica convergencia escapan a los límites de este texto, pero quiero anotar uno de sus efectos. Tal y como han observado analistas del movimiento socialista en México, el PRD “ha muerto como opción progresista” (Revista Pluma, 2013). En este sentido, el Pacto por México “ha cambiado profundamente el centro de gravedad de la política mexicana, al juntar todo el peso antes distribuido entre la izquierda, el centro y la derecha en una especie de centro-derecha neoliberal” (Ruiz Tassinari, 2013). Lo mismo aplica para el ex priísta López Obrador, quien acaba de renunciar al PRD para formar otro partido. Su discurso (cada vez menos) inflamado esconde que su programa corresponde a un utópico neoliberalismo “con rostro humano”.
El renaissance del PRI mucho le debe a la izquierda oficial que se ha diluido como oposición. Tanto el PRD como López Obrador han mostrado una y otra vez una destacada inhabilidad para presentar una salida al neoliberalismo y a la guerra a las drogas. Esa izquierda, por el contrario, se vio reducida a una política parasitaria: una actitud de crítica histérica al PRI y al PAN sin proponer nada a cambio. El cambio radica en que ahora el PRD ha transitado a una actitud “propositiva”, dispuesto ahora, sin complejos, a asumir la agenda neoliberal.
6. En conclusión
México ha seguido, después de la Revolución de 1910, esta secuencia: bonapartismo sui géneris, autoritarismo bonapartista, autoritarismo neoliberal y democracia neoliberal. Los dos primeros tipos están más emparentados entre sí al igual que los dos últimos. Unos comparten la ideología del nacionalismo revolucionario, el estatismo en la economía y alguna filantropía hacia las clases populares; mientras los otros tienen en común el dogma neoliberal, la subordinación al capital extranjero y un criterio tecnocrático en las políticas públicas.
El largo siglo XX mexicano atestiguó un ciclo trágico en sus protagonistas: desde el capital extranjero antes de la Revolución, a las clases populares después; luego a la burguesía nacional y finalmente el capital extranjero. La convergencia del protagonista de llegada con el de inicio, tal vez señala un añejo pendiente en la política mexicana que aún está esperando su resolución: “es necesario completar la obra de Emiliano Zapata” (Trotsky, 1939).
El arranque del siglo XXI sólo ha hecho que la débil iniciativa de las clases populares sea más sentida aún. En este sentido, la violencia de la guerra a las drogas es parte de una degeneración en el régimen democrático neoliberal. El perfil del aparato militar aumentó, de forma preventiva, a fin de afianzar un régimen que en 2006 mostraba algunas grietas. Aún es pronto para discernir si esto es el preludio de un cambio a un nuevo equilibrio político: ello depende de la lucha.
Mientras tanto, con el corrimiento de la izquierda oficial a la agenda neoliberal, se ha abierto un espacio político que una nueva izquierda, resueltamente proletaria, está invitada a disputar. ¿Ocurrirá esto? ¿Qué le espera a México?
Referencias
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Verdusco, Alberto. Cree ser clase media 81 por ciento de la población, pero sólo 32 por ciento lo es. 2011. En Milenio, http://bit.ly/oCcPCc. (10/06/2013).
El presente artículo fue redactado en Junio de 2013 y enviado por el autor para su publicación en Herramienta.
i El término “bonapartismo” proviene de la obra de Marx El dieciocho brumario de Luis Bonaparte. En ella Marx explica la secuencia de eventos que, entre 1848 y 1851, llevaron en Francia a un gobierno que “se cree llamado a garantizar el orden burgués”, pero que se ha “convertido en fuerza independiente” porque “quisiera aparecer como el bienhechor patriarcal de todas las clases”. Estas son, a grandes rasgos, las características de un tipo de régimen bonapartista. Cuando Trotsky propone el concepto “bonapartismo sui géneris” es para señalar un tipo especial observado en países industrialmente atrasados.
ii El régimen mexicano administraba su relación con las clases populares (y con la burguesía en alguna medida) a través de estructuras corporativas: esto es, vehículos organizacionales cuyos líderes eran promovidos desde arriba, sin ningún espacio para cualquier oposición interna. Esta tradición que inauguró Obregón y que alcanzó su plenitud con Cárdenas, guardaba una reveladora semejanza con el estalinismo. El régimen mexicano, justo como la Unión Soviética desde Stalin, necesitaba de un aparato político represivo que le garantizara el monopolio burocrático del poder, al tiempo que construía su legitimidad a partir de actuar en nombre de una Revolución plebeya. De este modo, el principal aparato dirigido a la clase obrera –la Confederación de Trabajadores de México (CTM)– fue diseñado con todos sus rasgos antidemocráticos en los años 1930’s por el bicéfalo estalinismo mexicano (el Partido Comunista Mexicano por un lado y Vicente Lombardo Toledano por el otro), quienes pronto entregaron su dirección al régimen por órdenes de Moscú de apoyar al partido en el poder “a toda costa”. En otras palabras, el corporativismo destilado por Cárdenas es el perfeccionamiento del nacionalismo revolucionario a partir de una incrustación soviética en la institucionalización post-revolucionaria de México.
iii“Dije ‘dos regímenes sobrepuestos’ porque al iniciarse el neoliberal tecnocrático, el estatista populista no había desaparecido del todo. Muchos de los defensores del viejo régimen, con o sin adecuaciones a los tiempos cambiantes, estaban vigentes dentro y fuera del gobierno federal, de no pocos gobiernos estatales y del PRI, uno de sus principales soportes desde su creación en 1929 como Partido Nacional Revolucionario (PNR). Al mismo tiempo, los defensores del nuevo régimen –también en el PRI–, que ya habían sobresalido desde el gobierno de López Portillo (1976-1982) en su gabinete económico, afianzaron su hegemonía al ganar para ellos la presidencia de la república, en un país presidencialista altamente centralizado. Podría decirse que, a pesar de que los defensores del régimen neoliberal tecnocrático contaban con el gobierno nacional, no habían logrado derrotar a los representantes del viejo régimen. Quizá esto explicaría por qué tuvieron que recurrir a un golpe de Estado técnico imponiendo, primero en el PRI (como candidato) y luego en la presidencia del país, a un tecnócrata también neoliberal: Carlos Salinas de Gortari. Fue éste quien habría de precisar el carácter del nuevo régimen, y afianzarlo, sin importarle los medios para conseguirlo” (Rodríguez Araujo, 2009).
iv Esta expresión fue acuñada por el dirigente socialista Cuauhtémoc Ruiz. Su idea está expuesta en varios documentos inéditos, alrededor del año 2000, elaborados por el Partido Obrero Socialista de México.
v El “cuerno de chivo” es el término con que se conoce en México al fusil de asalto AK-47, más conocido como “Kalashnikov” en otras partes del mundo.
vi Éste es un micro-cuento del escritor guatemalteco Augusto Monterroso.
viiCuando esta verdad se aclaraba, el movimiento estudiantil #YoSoy132 emergió en medio de la campaña electoral de 2012. Televisa había sido el patrocinador oficial no reconocido de Peña Nieto. En oposición a esto, una nueva generación de activistas se alzó contra la monarquía capitalista de los medios de comunicación en México. (El único mérito de Azcárraga para dirigir la principal televisora del país es que “el heredero” de la empresa, como en cualquier reinado, digno de ser decapitado). Pero aquí, como en un triste recordatorio de las sensibilidades de clase media prevalecientes (comparemos por un instante con Occupy Wall Street) #YoSoy132 también era una crítica al capitalismo… pero no se enteró: ¿no es acaso su aparición una denuncia de la propiedad privada sobre aquello que, por ser del interés común, no debería pertenecer a un individuo?

El secreto de Islandia, el mejor país del mundo para ser mujer

Por Alejandra Martins

 

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Tomado de BBC Mundo

Annadís Rudolfsdottir aún recuerda el día que cambió la vida de generaciones de mujeres en Islandia.

“Sentí que, con 11 años, me convertí en feminista”.

El 24 de octubre de 1975, declarado Año de la Mujer por Naciones Unidas, organizaciones de mujeres en el país nórdico se tomaron “el día libre” para llamar la atención sobre sus bajos salarios y la falta de reconocimiento a su rol en la sociedad.

“Ni mi madre, ni las amigas de mi madre, ni las empleadas en las tiendas, ni las maestras” trabajaron, cocinaron o cuidaron a sus hijos aquel día, recordó a BBC Mundo Rudolfsdottir, que quedó sola en casa con su hermana menor.

Nada menos que el 90% de las mujeres del país se sumó a la protesta y se congregó en actos públicos.

Las empresas no tuvieron más remedio que recibir el influjo de niños que acompañaban a sus padres y muchas escuelas, fábricas y tiendas cerraron.

“Fue un llamado a la acción. Muchos sienten que la solidaridad mostrada ese día abrió el camino para la elección, cinco años después, de Vigdis Finnbogadottir, la primera presidenta electa democráticamente en el mundo”, señaló Rudolfsdottir, actualmente coordinadora del programa sobre estudios de género en la Universidad de la ONU en la capital islandesa, Reikiavik.

La protesta de 1975, seguida de acciones similares en 2005 y 2010, muestra la lucha detrás de los cambios que hoy explican por qué Islandia es, por quinto año consecutivo, el país número 1 en equidad de género, según el ránking anual del Foro Económico Mundial.

Lea: “clic Cuáles son los mejores países del mundo para ser mujer

¿Cuál es el secreto de esta nación de poco más de 300.000 habitantes y qué puede aprender América Latina?

La clave de las guarderías

Algunos analistas han buscado las raíces de la mayor equidad de género en factores culturales. “Las sagas suelen tener personajes femeninos muy fuertes, o a veces se menciona que los hombres estaban ausentes porque trabajaban en el mar”, dice Rudolfsdottir.

Pero la académica asegura que para hallar las causas de la menor disparidad de género en Islandia es necesario mirar a las acciones del movimiento de mujeres, marcado por la huelga de 1975.

“En esencia, este movimiento luchó muy duramente para crear en la sociedad las estructuras necesarias para que las mujeres pudieran participar en la política y en el mercado de trabajo”.

El 82,6% de las mujeres islandesas en edad laboral trabajan y constituyen el 45,5% de la fuerza laboral. Al mismo tiempo, tienen una de las tasas de fertilidad más altas de Europa, con 2,1 niños por mujer. ¿Cómo lo logran?

Una de las claves es acceso a servicios de cuidado infantil a bajo costo. “Las guarderías son administradas por la municipalidad de Reikiavik, y el precio mensual es muy bajo. Yo tengo dos hijos, viví durante 15 años en el Reino Unido y uno de los grandes problemas era el alto costo del cuidado de los niños para que las madres pudieran volver a trabajar”, señala.

Tres meses para los hombres

Pero además, una de las primeras cosas que llama la atención de las estudiantes de otros países que asisten al curso de Rudolfsdottir es “la gran cantidad de hombres en las calles cuidando niños”.

Y la explicación está en parte en otro de los cambios legales logrados en Islandia: la larga licencia por paternidad.

“En total la pareja tiene nueve meses de licencia luego del nacimiento del bebé”, dijo a BBC Mundo Thordur Kristinsson, profesor universitario de estudios sociales en Reikiavik. “Tres meses son exclusivos de la mujer, tres exclusivos del padre y otros tres pueden dividirse como la pareja quiera”.

“Esa licencia se toma con hasta 74% del salario. El padre y la madre pueden tomar más licencia, pero con una reducción salarial acorde”, agregó.

Para Kristinsson, estas reglas también exigen un cambio de mentalidad en la mujer, que “debe ceder en parte la toma de decisiones sobre los niños”. Sin embargo, considera que esto tiene una ventaja adicional: “las empresas ya no pueden ver a las mujeres como un factor de riesgo por sus licencias por maternidad, también los hombres pueden ser vistos como riesgo”.

“Y además hay un consenso aquí en Islandia. Los jefes también toman su licencia y si un padre no se toma sus tres meses esto se ve en forma extraña, como una falta de responsabilidad”.

Equidad total, ni en Islandia

El ránking del Foro Económico Mundial combina los puntajes de cada país en diferentes sectores, como empoderamiento político, logros educativos y acceso a la salud.

Islandia está en el primer puesto total fundamentalmente por sus logros en dos áreas: educación y participación política.

El 70% de los graduados universitarios son mujeres, aunque la proporción es mucho menor en carreras como ingeniería. En política, las mujeres ocupan el 40% de los escaños parlamentarios y el 50% de las posiciones ministeriales.

Pero el país nórdico ocupa el puesto 97 en acceso a la salud, un sector en el que se ha llamado a una mayor inversión.

“Incluso el país número uno en el ránking ha cerrado solamente en un 87% la brecha entre hombres y mujeres”, dijo a BBC Mundo Saadia Zahidi, directora del Programa de Paridad de Género del Foro Económico Mundial y una de las autoras del ránking.

Para Annadís Rudolfsdottir aún queda mucho por hacer. “La diferencia de salarios entre hombres y mujeres es cercana al 10% y en un sondeo reciente de 3.000 mujeres, el 24% dijo haber sido víctima de violencia sexual alguna vez desde los 16 años”

Evitar la trampa de Japón

¿Qué pueden aprender los gobiernos de América Latina del alto ránking de Islandia?

“América Latina es la región en que más países han logrado cerrar la brecha en salud y educación”, dijo a BBC Mundo Zahidi. “De las mujeres en edad universitaria, el 29% logra graduarse a nivel regional, en comparación con un 22% de hombres”.

La analista del Foro Económico Mundial recordó que “los gobiernos nórdicos reconocieron hace mucho tiempo que no pueden ser competitivos sin aprovechar todo el talento disponible en la sociedad”.

“Las mujeres en América Latina tienen la oportunidad de cambiar las estructuras necesarias para poder combinar trabajo y crianza de los hijos, al igual que en los países nórdicos. De lo contrario los países latinoamericanos se hallarán en una situación similar al estancamiento en que se encuentra desde hace décadas Japón, donde las mujeres van a la universidad igual que los hombres pero no se ven en puestos de liderazgo”, indicó.

Para Annadís Rudolfsdottir, más allá del ejemplo de Islandia, hay que mirar hacia adentro.

“Yo empezaría por preguntarles a las propias mujeres de cada país en América Latina qué obstáculos concretos están impidiendo su mayor participación en el mercado laboral”.

ENSEÑAR LAS VERGÜENZAS

Por Faktor Lila

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Tomado de Faktor Lila

Me enseñaron la vergüenza.

Me enseñaron a avergonzarme de mi cuerpo, de mis actos, de mis pensamientos.

Me enseñaron que lo que pienso es absurdo, que lo que hago es ridículo, que lo que deseo es sucio.

Y aprendí a no decir lo que pensaba, por vergüenza de que alguien a mi alrededor pensara algo mejor.

Y aprendí a no hacer lo que me apetecía, por vergüenza de que alguien a mi alrededor creyera que era inoportuno.

Y aprendí a no perseguir lo que deseaba, por vergüenza de que alguien a mi alrededor opinara que era inapropiado.

No contenta con someterme a la mirada externa, me plegué también a la vergüenza ajena.

Y aprendí a preguntarle a la vergüenza cómo vestirme, no vaya a ser que alguien pensara que voy buscando gustar, destacar. Y aprendí a escuchar a la vergüenza al desnudarme, no vaya a ser que me sintiera cómoda en mi cuerpo, y me acostumbrara a enseñar(me)lo sin miedo. Y aprendí a consultar con la vergüenza antes de abrir la boca, no vaya a ser que dijera sin filtro lo que me pasa por la cabeza, y se enterara la gente.

Y dejé de bailar, de reír a carcajadas, de rascarme el culo, de preguntar lo que no entiendo, de opinar lo que pienso, de compartir lo que siento, de pedir ayuda, de ponerme faldas, de ir a la playa, de comer o llorar en la calle, de ir sin sujetador, de pintarme, de salir sin pintar, de bajar a la calle despeinada, de usar esa ropa que dicen que no me pega nada, de llamar a quien echo de menos, de tomar la iniciativa, de decir que no, de decir que sí, de quejarme, de vanagloriarme, de estar orgullosa, de admitir que estoy asustada.

Y, a base de sentirme cada día más avergonzada, entendí que mi vergüenza nunca iba a sentirse saciada. Que toda la vida iba a imponerse entre yo y mi representante impostada. Así que busqué a mi sinvergüenza interna. Y le costó salir un poco, le daba vergüenza. Pero acabó sacándome a bailar, haciéndome dúo al cantar, saliendo conmigo a la calle con la cara sin lavar, animándome a hablar, a ignorar las cosas que me deberían avergonzar…

Y ahora no tengo tiempo para sentir vergüenza. Estoy ocupada viviendo.

LA EXPROPIACION PETROLERA FUE UNA HAZAÑA PROLETARIA, NO DE LÁZARO CÁRDENAS

Por Cuauhtémoc Ruiz

elMAchete

Este artículo recoge una cuidadosa investigación histórica que contradice una de las principales falsedades de los libros de texto gratuitos: la idea de que el petróleo fue nacionalizado por iniciativa del presidente y general Lázaro Cárdenas.

Este texto fue publicado en la prensa del POS hace 25 años, en marzo de 1988. En ese momento Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Lázaro Cárdenas, se presentaba como el candidato presidencial representativo del pueblo y defensor de las causas nacionales, como la historia oficial dice que fue su padre. Este ensayo tuvo la intención de establecer la verdad histórica y de mostrar a los trabajadores que no pueden confiar en los políticos de la burguesía. Un cuarto de siglo después, las conductas neoliberales y antidemocráticas del hijo del prócer decepcionaron a sus seguidores y hoy es un político venido a menos, desplazado de los reflectores desde 2006, cuando no pudo ser el abanderado del PRD en la contienda electoral. Pero el proyecto actual del PRI-gobierno de privatizar la mayor riqueza nacional le han dado un nuevo realce al hijo del Tata, que pretende aparecer como el continuador de la obra paterna ante la contra reforma energética de Peña Nieto y del PAN.

La verdad histórica, empero, dice otra cosa: los trabajadores sólo pueden confiar en sus propias fuerzas, en su organización, unidad y lucha; y no en personajes como los Cárdenas, padre e hijo.

*Tomado del periódico El Socialista, Partido Obrero Socialista, México, no.94, marzo 1988, editado.

Movilización en el Zócalo de la Ciudad de México, en 1938.

Sigue estando en la mente de millones de mexicanos que la nacionalización del petróleo fue obra principal del general y presidente Lázaro Cárdenas del Río. La historia oficial sostiene que la recuperación de los recursos petroleros se debió “al valor de un hombre que contó con la solidaridad de su pueblo”.

A los trabajadores se nos ha hecho creer que cardenismo es sinónimo de una política acorde con los intereses nacionales, popular, democrática y hasta socialista.

En este artículo, basado exclusivamente en información obtenida en libros escritos por admiradores o apologetas de Cárdenas, demostramos que el General no tenía planeado que su gobierno diera un paso tan trascendental y que la decisión de nacionalizar el petróleo le fue impuesta fundamentalmente por la lucha del proletariado. Fue la imponente movilización obrera y popular la que enfrentó en marzo de 1938 a la administración cardenista al dilema de decretar la expropiación o perder la confianza popular y el mismo poder. Posteriormente, cuando Lázaro Cárdenas creyó que la movilización popular había menguado, estuvo por volver a dejar en manos de las compañías extranjeras una porción de las riquezas petroleras, pero nuevamente la acción proletaria de lo impidió.

  1. I.              CONCESIONES DE CÁRDENAS A LAS COMPAÑÍAS

Cuenta el historiador de origen israelita Tzvi Medin que el conflicto petrolero surgió del choque entre las compañías extranjeras y las exigencias de los obreros, organizados en 1936 en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana e incorporado a la CTM (Confederación de Trabajadores de México). Las condiciones salariales y laborales de los trabajadores petroleros eran pésimas.

El 26 de julio de 1936 fueron presentadas por el sindicato las exigencias obreras de aumento de salarios y de prestaciones en el primer proyecto de Contrato de Trabajo. Las compañías rechazaron estas exigencias al afirmar que les costarían 65 millones de pesos.

Ante el conflicto “(…) el Estado intervino constituyendo una convención obrero-patronal con la participación de delegados gubernamentales. La convención se prolongó durante 120 días, finalizando en mayo de 1937 en un rotundo fracaso. A fines del mismo mes estalló la huelga de los obreros petroleros”.

Sigue narrando el mismo historiador que “los obreros suspenden la huelga y plantean frente a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje un conflicto de orden económico, lo que implicaba que un grupo de peritos debía examinar, por parte del gobierno, el estado económico de las empresas para verificar si las mismas se encontraban en la posibilidad económica de satisfacer las demandas de los obreros”.

El dictamen de la comisión pericial fue elaborado y en él se considera que “… la situación financiera de las empresas petroleras debe calificarse de extraordinariamente bonancible y que sin perjuicio alguno para su situación se encuentran capacitadas para acceder a las demandas de los obreros hasta por una suma anual de 26 millones de pesos”.

Los obreros petroleros demandaban 65 millones de pesos en aumentos salariales y prestaciones, mientras que la comisión pericial del gobierno de Cárdenas, a pesar de reconocer que la situación de las empresas era “extraordinariamente bonancible”, sólo las mandató a pagar a sus trabajadores 26 millones. El gobierno de Cárdenas, a través de la comisión mencionada, protegió la economía de las empresas imperialistas ante las exigencias obreras, mandatándolas a pagar una suma muy por debajo de lo que demandó el sindicato petrolero.

“Los obreros aceptaron el informe de los peritos, pero no así las empresas petroleras, que anunciaron que estaban dispuestas a pagar un máximo de veinte millones de pesos”.

 

Entonces, Cárdenas pensó que si concedía a la mayor empresa petrolera, la compañía inglesa “El Águila”, la explotación de los ricos yacimientos de Poza Rica, ésta acataría el laudo de la Junta. Ofrecía así un jugoso negocio a los imperialistas: éstos pagarían los 26 millones a que los obligaba la Junta, y a cambio les concesionaría la explotación en la región mencionada.

“A principios de noviembre de 1937 –dice Tzvi Medin-, el gobierno concertó un acuerdo con “El Águila”, según el cual la compañía inglesa recibía una nueva concesión para la explotación de la zona de Poza Rica, considerada uno de los más grandes depósitos petrolíferos del mundo. “Cárdenas no había planificado la expropiación, y el acuerdo concertado con “El Aguila” es una demostración de ello”, agrega este autor.

El historiador soviético Anatol Shulgovski afirma que el petróleo mexicano y especialmente el que la empresa inglesa extraería de la región veracruzana tenía, además de un enorme valor económico una gran importancia estratégica para el imperio británico. “Según las palabras que recogió de Van Jaselt, representante de la compañía El Águila, esta región no era inferior a las zonas petrolíferas de Irak. Como consecuencia del inminente conflicto bélico que se aproximaba, la Segunda Guerra Mundial, el petróleo mexicano adquirió para Inglaterra un significado particularmente importante. La prensa de Inglaterra y de los Estados Unidos señalaba que las nuevas concesiones le daban a Inglaterra la posibilidad de transportar el petróleo a través del Océano Atlántico, evitando así el más peligroso camino, el del Mar Mediterráneo”.

Un mes después de este hecho, el 18 de diciembre de 1937, “la Junta Federal, valiéndose del peritaje, pronunció un laudo, según el cual las empresas debían pagar a sus obreros los 26 millones reclamados.”

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LA TOSUDEZ DE LAS COMPAÑÍAS ATIZÓ LA LUCHA

Cárdenas esperaba que luego de entregarle Poza Rica, la empresa con nombre de ave de rapiña y las demás compañías petroleras extranjeras en México acatarían el laudo de la Junta. En lugar de ello las empresas ejercieron una serie de medidas de presión económica contra México, como el envío de barcos y carros tanque a Estados Unidos; retiraron cuantiosos fondos de los bancos y provocaron una devaluación del peso ante el dólar. Además, solicitaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación amparo contra el laudo dictado por la Junta.

Esta reacción de las compañías imperialistas provocó un alza sin precedentes de las protestas obreras y populares en todo el país, una intensificación de las protestas que a la fecha no ha vuelto a ser vista en México.

“El día 7 de marzo de 1938, los empresarios tuvieron una reunión con el Presidente Cárdenas. Adujeron su imposibilidad de cumplir el laudo de la Junta y consultaron si podían aplazar su cumplimiento.

“A las diez de la noche de ese mismo día, los dirigentes del sindicato petrolero le comunicaron al presidente Cárdenas su acuerdo de “dar por terminados los contratos de trabajo en vista de la actitud rebelde de las empresas”…”. La nueva negativa de las compañías imperialistas atizó todavía más la movilización del proletariado mexicano. Se preparaba la huelga petrolera y, tras ella, la huelga general.

“El rompimiento de los contratos -dice Fernando Benítez- significaba la suspensión de los trabajos en toda la industria y por consiguiente su paralización definitiva. Sin embargo, el día 8, en una tercera junta con los petroleros, el Presidente insistió todavía en que las compañías no deberían pagar más de los 26 millones, y se comprometió “a que el laudo sea reglamentado en tal forma que no provoque ninguna dificultad entre las empresas y los obreros”.

Todavía el 10 de marzo hubo otra entrevista entre los representantes de las compañías y Cárdenas. Un día antes, el Presidente se había entrevistado con el embajador inglés y éste le dijo:

“Me parece absurdo que las compañías no acepten el fallo. Hemos dejado el asunto en manos de los americanos, pero nosotros los ingleses estamos en mayoría y voy a convencerlos de que les conviene ceder”.

“El Presidente, creyendo que el embajador O’ Malley había influido en los representantes de la empresas, los mandó citar, y cuando los tuvo en su despacho les preguntó:

“¿Han reflexionado sobre el problema y me traen solución?”

“Señor Presidente, le traemos un memorándum con las razones por la cuales no podemos aceptar su propuesta”, contestaron.

EXPROPIAR O PERDER EL PODER, TAL FUE EL DILEMA

La situación que había en México en ese entonces es narrada así por Shulgovski:

“Por todo el país, los trabajadores se preparaban para huelga general en apoyo de los trabajadores petroleros. Los obreros exigían del gobierno la anulación de todos los contratos que dejaban de regir desde el 18 de marzo de 1938. Pero antes de que llegara la fecha señalada, los petroleros comenzaron a abandonar el trabajo. La milicia obrera, creada especialmente, resguardaba los objetos más importantes de las regiones petroleras. Los obreros impedían que las compañías extrajeran la maquinaria más valiosa”.

Dos horas antes del discurso con el que Cárdenas anunció la expropiación, “se habían suspendido completamente las labores en las regiones petroleras”.

“El economista mexicano Jesús Silva Herzog con gran exactitud definió la situación en aquel entonces: si el general Cárdenas no realiza la nacionalización, su gobierno no se hubiera podido sostener en el poder”.

Cárdenas hizo todo lo posible por no afectar, por no expropiar a las compañías imperialistas petroleras en México. Les hizo todo tipo de concesiones y dio garantías, pero éstas se mantuvieron inflexibles y no cedieron. En el otro extremo, los obreros mexicanos y el pueblo se lanzaron a la lucha como nunca antes lo habían hecho ni han vuelto a hacer, poniendo en peligro el gobierno capitalista de Cárdenas. La expropiación petrolera, entonces, se consumó en contra de la voluntad de Cárdenas, a quien no le quedó otra alternativa sino dar ese paso o, como vaticinó en ese momento Silva Herzog, “no se hubiera podido sostener en el poder”.

Hasta un apologeta de Cárdenas como Fernando Benítez reconoce que si las compañías petroleras hubieran cedido el día 10 de marzo: “habrían logrado prolongar un imperio que 40 años después, en manos de México, figuraría entre las empresas más poderosas del mundo”.

Saquemos otra conclusión: el cardenismo es una corriente nacionalista burguesa que, en su momento de esplendor, en la década de los 30s del siglo pasado, estuvo porque en México coexistieron los capitales imperialistas con los intereses nacionales. El nacionalismo burgués que encarnó mejor que nadie el general Cárdenas trató siempre de pactar con el imperialismo para que éste no resultara afectado en los inmensos intereses que tenía en México. Sólo cuando Cárdenas sintió que estaba amenazado su poder por la huelga general proletaria que estuvo a punto de estallar, se decidió a expropiar uno de los enclaves imperialistas en el país.

Ahora veremos cómo el cardenismo, durante la gesta por la recuperación petrolera, se manifestó como una corriente anti obrera. Y veremos también cómo el verdadero héroe que conquistó el petróleo para México fue el proletariado, y a su cabeza los trabajadores petroleros.

III. LA MOVILIZACION OBRERA Y POPULAR IMPUSO LA EXPROPIACION

Hemos dicho que la expropiación petrolera fue obra de las luchas de los obreros y campesinos. Los cuatro primeros años de administración cardenista son los de mayor auge de las movilizaciones del pueblo mexicano. En el año de 1934 hubo 202 huelgas, en las que participaron unos 15 mil obreros; al año siguiente el número de huelgas se incrementó espectacularmente, pues hubo 642, y los huelguistas aumentaron en más del 1000 por ciento, al haber 145 mil. La temperatura subió más en 1936, porque hubo 674 huelgas. Y en 1937, en los meses previos a la expropiación, las huelgas llegaron nada menos que a 833, con 185 mil obreros en lucha. Debe considerarse que en 1938 en México la población apenas llegaba a unos 20 millones, y que el número de obreros y de establecimientos industriales era también muchísimo menor al actual.

La lucha en el campo también fue muy intensa. A fines de 1936 las movilizaciones de los obreros agrícolas impusieron la expropiación de tierras en la Comarca Lagunera. En este año fue fundada la Confederación de Trabajadores de México (CTM). A mediados de 1937 los ferrocarrileros, otro de los sectores de vanguardia del proletariado, conquistó la nacionalización de este medio de transporte, el que durante algunos años quedó bajo su administración.

Dentro de este ascenso de las luchas se destacó la de los petroleros. “A comienzos de los años treinta -relata Shulgovski- los movimientos se sucedían ya en una, ya en otra región petrolera. Se fortaleció inconmensurablemente entre las filas de los petroleros la aspiración a la unidad”. En 1934 se creó el sindicato nacional petrolero y en julio de 1936 tuvo su primer congreso extraordinario. En noviembre de 1936 exigió la firma de un contrato colectivo de trabajo y el 31 de mayo de 1937 estalló la huelga general petrolera.

“En vísperas de la huelga, la dirección de la CTM se dirigió a todos los sindicatos que integraban sus filas; las peticiones de los obreros, decía, son justas y legales; la decisión de los petroleros requiere apoyo con todos los recursos posibles… La dirección sindical llamó a los trabajadores a dar pasos concretos para la organización de la ayuda a los huelguistas. Dicho movimiento de solidaridad debía encauzarse por la línea de organización de mítines y demostraciones, de propaganda entre la población, así como de la creación de comités sindicales de colaboración con los petroleros. En caso de necesidad, decía la CTM, otros destacamentos de la clase obrera declararán una huelga general de solidaridad”.

IV. CARDENAS CONTRA LOS TRABAJADORES PETROLEROS

La historia oficial ha difundido la especie de que Cárdenas alentaba las huelgas y apoyaba los derechos obreros. Pero por estas fechas el periódico El Nacional, vocero del gobierno, publicó un Editorial titulado “Llamado del Presidente a los trabajadores y empresarios”, el cual, según Shulgovski, hacía tales consideraciones que “significaban un pronunciamiento contra la huelga general de solidaridad… Para que el movimiento no escapara al control de gobierno, éste buscaba la terminación de la huelga trasladando la solución del conflicto a los cauces institucionales”.

En estas condiciones, los agentes de Cárdenas en la CTM, Lombardo Toledano y Fidel Velázquez maniobraron dentro de la central sindical para que ésta renunciara a su idea de apoyar la huelga petrolera. Y el 12 de septiembre de 1937 Cárdenas volvió a lanzarse contra los trabajadores petroleros. Declaró el Presidente que el sindicato petrolero ha “desdeñado toda transacción que, con un mínimo de sacrificio de sus principios y con ligera mengua de sus intereses permita un acercamiento conciliatorio que ponga fin a las dificultades…”

En noviembre de 1937, luego del acuerdo con la compañía “El Águila” (mediante el cual, como hemos dicho, Cárdenas le concesionó la explotación de la zona de Poza Rica), volvieron a tensarse las relaciones entre el gobierno y los trabajadores. “Los obreros… estaban descontentos por el acuerdo entre el gobierno y las compañías inglesas, referente al otorgamiento de nuevas concesiones, considerando que con marcha atrás y compromisos, era imposible frenar a los monopolios imperialistas”.

El año de 1937 terminó con nuevos enfrentamientos: “en diciembre de 1937, los obreros petroleros apoyados por otros destacamentos del proletariado, declararon su intención de realizar un paro de 24 horas, exigiendo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje inmediatamente la resolución. En algunas regiones petroleras hubo paros cortos. “Ante la disyuntiva de una nueva acción de los trabajadores, el gobierno condenó la presunta huelga como ‘ilegal’. En la declaración del gobierno se decía que dicha huelga era un acto hostil a las instituciones revolucionarias…”

LAS DECLARACIONES DEL GOBIERNO CARDENISTA NO FRENARON LA LUCHA

Pero los obreros no se amilanaron. Y a pesar de que sus dirigentes sindicales eran cardenistas (Lombardo Toledano y Fidel Velázquez), en febrero de 1938 los obreros impusieron que se reuniera la CTM. “El Congreso de la CTM celebrado a fines de febrero de 1938 demostró una vez más la decisión de la clase obrera de luchar hasta el final contra la política provocadora de las compañías. En la resolución del congreso se subrayó la tarea de rechazar la ofensiva del imperialismo, también se acordó que, en caso necesario, los obreros tomarían la dirección de la administración de la industria petrolera.

“(…) Por aquel tiempo se intensificaba la lucha de los petroleros. En las regiones petroleras del país se celebraban mítines masivos de obreros con motivo de la visita a estas regiones del secretario del Trabajo. El sindicato de petroleros llamó a sus hermanos de clase a cohesionar más estrictamente sus filas contra el imperialismo y la reacción interna. La CTM desplegó una gran actividad en la movilización de la clase obrera para el apoyo de la lucha de los petroleros. En un telegrama-circular del Comité Ejecutivo Nacional a las organizaciones locales, se hablaba de la necesidad de desplegar por todo el país demostraciones y mítines de solidaridad con la lucha de los petroleros”.

Y el día primero de marzo de 1938 (fecha en que la Suprema Corte debía determinar si otorgaba o no el amparo pedido por las compañías contra el laudo de la Junta de Conciliación), “desde todos los confines de la capital hasta el edificio de la Suprema Corte se dirigieron delegaciones de los sindicatos. Sobre sus cabezas ondeaban numerosas mantas con consignas antiimperialistas. “La sala de justicia estaba repleta de reporteros y representaciones diplomáticos. La sesión de la corte se convirtió en un proceso de acusación a las compañías imperialistas. Encendidos discursos patrióticos, exclamaciones de aprobación o indignación, tal era la atmósfera en que transcurría la sesión”.

Ya hemos narrado cuál era el ambiente en el país el 18 de marzo de 1938. La movilización obrera y popular era tan fuerte que Silva Herzog diagnosticó que si el gobierno de Cárdenas no actuaba en consonancia con los reclamos del proletariado iba en camino de perder el poder. En el discurso en que anunció la nacionalización, Cárdenas reconoció lo mismo. Justificando el trascendental paso que estaba dando, dijo que la prolongación del conflicto llevaría a que “la actividad financiera se paralizara, resultaran imposibles todo tipo de comercio, de trabajos sociales y de medidas de primera importancia, además de que la existencia del mismo gobierno se vería amenazada, ya que el perder el Estado su poder económico se llegaría a la pérdida del poder político…”.

El 23 de marzo de 1938 hubo en todo México manifestaciones antiimperialistas en las que participó más de un millón de personas. Y el 26 de abril cerca de 30 mil obreros unidos en batallones participaron en un desfile en la capital. “Los círculos democráticos del ejército apoyaron la idea de crear los batallones obreros y expresaron su acuerdo de impartir educación militar a los trabajadores”.

La fuerza y presencia social y política el proletariado era tan grande que, luego de la expropiación, el Consejo Administrativo, creado provisionalmente para dirigir la empresa, tuvo que encargar a los jefes de las secciones del sindicato de petroleros, ejercer funciones de consejeros locales y controlar los procesos productivos en sus localidades.

En resumen, el proletariado estuvo dispuesto a emplear la huelga general, se organizó parte de él en milicias armadas, arrastró a otras capas de la población explotada y oprimida e impuso la expropiación no sólo en contra de las compañías extranjeras sino del mismo Cárdenas y su gobierno. Lo hizo contra el gobierno de Cárdenas, que amenazó sus huelgas y llegó a considerar a una de ellas “ilegal”; también lo hizo sin dirigentes que representaran genuinamente sus intereses, pues a su cabeza estaban líderes a los que hoy llamamos charros. Tampoco encontró el proletariado a su guía en el Partido Comunista Mexicano, pues este partido, dominado por el dictador soviético José Stalin, apoyó fervientemente a Cárdenas. A pesar de todo ello los obreros impusieron la expropiación y, con ella, un México más soberano y libre.

EL PROGRAMA PRESIDENCIAL DE CÁRDENAS NEGABA LA EXPROPIACIÓN

La historia oficial ha dejado la idea de que Cárdenas tenía planeado decretar la expropiación petrolera y que sólo buscó el momento oportuno para hacerlo. Sin embargo, el historiador de origen israelí Tzvi Medin reconoce que “… ni el Plan Sexenal ni Cárdenas postularon con anterioridad al 18 de marzo de 1938 la expropiación de las empresas petroleras.

“Solamente se intentaba la limitación de las mismas en beneficio del interés nacional… Lo que se quería era la reforma de las condiciones existentes, pero no la desaparición de las empresas extranjeras que operaban en el país. Lo que se buscaba parecería que fuera lo que algunos ideólogos latinoamericanos reformistas consideran como la posibilidad de la humanización del capital, como la posibilidad de una convivencia con capitales imperialistas que tomen en cuenta las necesidades nacionales (…) “Cárdenas no postulaba la expropiación y la misma no fue consecuencia de un plan determinado…”, concluye este historiador.

Una opinión similar expresa Manuel López Gallo: “El programa de trabajo cardenista ni siquiera dejaba entrever que don Lázaro hubiera tenido la intención de expropiar los bienes de las empresas petroleras. El Plan Sexenal claramente expuso el ideario sobre la cuestión campesina. En cuanto el petróleo, únicamente mencionaba la necesidad de ampliación de las zonas de reservas nacionales.”

Lorenzo Meyer afirma que la ley de expropiaciones de 1936 no fue un instrumento jurídico deliberadamente creado por Cárdenas para legitimar la posterior nacionalización petrolera.

El programa de Cárdenas no contemplaba la expropiación y hasta se oponía implícitamente  a tal medida, ya que en el proyecto gubernamental del “Tata” se considera que en el país pueden coexistir los capitales imperialistas con las “necesidades nacionales”.

Silvia Ramos, militante sindical petrolera disidente, exhorta a defender Pemex

Por Eréndira Mungía

UNNTyP

Publicado en Revista Pluma 23

Que Pemex es una empresa en donde impera la corrupción de sus altos funcionarios, es algo sabido por la opinión pública. Que esta empresa es administrada deficientemente, también es sabido. Se sabe menos que los gobiernos del PRI y del PAN han perseguido sistemática y cruelmente a los trabajadores petroleros que han defendido sus derechos. El Socialista visitó a Silvia Ramos, secretaria de Relaciones de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros -UNTyPP-, quien nos cuenta las persecuciones contra este sindicato y los dañosos que la contra reforma energética causaría al país y la población.

Silvia ha sido una aguerrida luchadora desde adolescente. En su andar por la defensa de los derechos laborales, la libertad de presos políticos, en contra de la privatización de la industria petrolera y otras causas, ha experimentado la creación de cinco organizaciones de trabajadores, cuatro de ellas destruidas por los directivos de la empresa. Mientras a los líderes sindicales charros de Pemex se les ha premiado con todo tipo de prebendas y dándoles una rebanada de la corrupción, a militantes sindicales como a ella se les ha sometido a brutales represiones, incluyendo su despido e inhabilitación laboral por casi 15 años.

Por fin, en marzo de este año Silvia fue reinstalada como ingeniera de PEMEX. Está orgullosa de laborar en esta empresa estatal. Labora en la refinería Miguel Hidalgo de Tula de Allende, la cual describe como una “planta belleza” desmintiendo que las plantas de PEMEX sean obsoletas, por el contrario, asegura que cuentan con la tecnología adecuada y actualizada. En cuanto al mantenimiento a las instalaciones, denuncia que apenas alcanza para mantener funcionando la planta y que dista de ser suficiente para evitar un fatal e innecesario desgaste de la maquinaria.

Actualmente la refinería de Tula está operando al 70-80% de su capacidad debido al suministro insuficiente de crudo, ya que el gobierno prefiere venderlo al extranjero a que PEMEX mismo lo procese.

 

Cuando los técnicos pasaron a ser personal de confianza.- Silvia entra a trabajar en el periodo de ampliación de PEMEX y de crecimiento de las petroquímicas en los años 70’s. Hubo muchas contrataciones de ingenieros recién titulados (un sueño imposible para el grueso de jóvenes universitarios hoy día). En ese tiempo todos los trabajadores de PEMEX eran parte del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana –STPRM-.

Esto continuó hasta el 89, cuando los técnicos fueron convertidos en trabajadores de confianza. Se les presionó para que accedieran al cambio de ubicación laboral. Silvia fue la última en firmar el nuevo contrato que era un “título de esclavitud” que permitía jornadas extenuantes. Hubo accidentes derivados del cansancio de los trabajadores. Uno de ellos marca a Silvia y sus compañeros: en una explosión mueren siete trabajadores. La reacción del director es culparlos con insultos. Este sería el detonante de la primera organización sindical en la que participaría como fundadora- las coaliciones de técnicos- única forma para detener los abusos. A ello se suma un intento de privatizar la planta refinadora en Cosoleacaque, lo que hizo urgente la unión de las coaliciones en un nuevo sindicato, pero la Secretaría del Trabajo niega el registro a la organización y se viene una ola de despidos de todos sus miembros. Pese a estar despedidos los trabajadores siguen luchando, y logran detener la privatización.

En el 2002 se organiza la Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, con alrededor de 7,000 ingenieros. La Secretaría del Trabajo le niega la inscripción. La UNTCIP se une a la Organización Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera cuando ésta obtiene su registro. La represión no se hace esperar y la Policía Federal entra a las plantas a sacar de manera violenta a los trabajadores afiliados a la ONTCIP. Son despedidos todos ellos.

Algunos despedidos continuaron la lucha repartiendo volantes. Informaban a los trabajadores de la experiencia pasada en la que al cambiar sus contratos de trabajo por contratos individuales habían perdido muchos de sus derechos laborales. Se cita a reuniones a las que llegan cientos de trabajadores y se juntan miles de firmas que detienen esos contratos. La convocatoria para un nuevo sindicato es lanzada, lo cual desató nuevos despidos y represiones. Pero esta vez los que están a la cabeza de la UNTyPP resistieron. Pese a que la Secretaría del Trabajo obligó a uno por uno de los agremiados a retirar las firmas que solicitaban el registro de la Unión bajo amenazas de despido, se logra mantener las firmas suficientes para obtener el registro el 19 de diciembre del 2009. La empresa contesta con más despidos. El STPRM exige a PEMEX que no concertara ningún trato con la UNTyPP.  La patronal propone reinstalar a todos los despedidos de la organización si ésta se disolvía. Sin discusión se desecha el ofrecimiento. Una nueva serie de represiones llega, poniendo en peligro la vida de los activistas. Ante lo desesperado de la situación se lanza un SOS internacional. Llegan más de 4,000 cartas solidarias de los cinco continentes exigiendo al gobierno de Calderón el cese a la represión, lo que consigue disminuir considerablemente los ataques. Se forma una organización de trabajadores petroleros de Canadá, EU y México. Algunos recuperan sus empleos. Silvia es reinstalada en mayo de 2010, pero en marzo de 2011 con argumentos administrativos se le retira nuevamente de su puesto laboral que, como hemos dicho recuperó hasta marzo de 2013. La UNTyPP cuenta actualmente con alrededor de 1,100 afiliados en diferentes delegaciones a lo largo del país.

“La reforma energética es absolutamente privatizadora, quita a la industria petroquímica y eléctrica el estatus de estratégicas y al no serlo se permitirá la intervención privada directa en ellas”, denuncia Silvia. A la fecha hay más de 400 empresas privadas trabajando para PEMEX, las cuales se llevan gran parte de su dinero. En los hechos ya hay inversión privada en PEMEX, pero estas empresas ya no quieren que sólo se les pague por hacer trabajos sino que ambicionan quedarse con una mayor porción de la riqueza petrolera.

La extracción y procesamiento del petróleo es un excelente negocio para México. La extracción de un barril de petróleo cuesta 6.3 dólares y ese barril se vende en 108 dólares. “No es lógico permitir a las empresas privadas que extraigan el petróleo crudo. Si uno tiene un negocio redituable no tiene sentido siquiera asociarse”.

Los trabajadores de PEMEX no están movilizados contra la inminente privatización de la industria energética y esto se debe en parte a que el STPRM ejerce una opresión aplastante sobre ellos. La gente tiene miedo de protestar y hasta de expresarse. “A través del sindicato se despide a cualquiera que se intente organizar”, resume Silvia.  “Respecto a los trabajadores de otros países los salarios de los petroleros mexicanos son menores, PEMEX tiene uno de los costos de operación más bajos”. Un argumento para la privatización es que PEMEX tiene mucho personal, pero esto se debe a que aún conserva servicio médico propio, departamentos de mantenimiento, seguridad y contra incendios. En E.U. las empresas petroleras no poseen este tipo de departamentos y los contratan, lo que hace que la plantilla laboral sea pequeña pero que al mismo tiempo se disparen los gastos en contratos con empresas outsourcing.

Silvia dice que a pesar de la manipulación informativa y de los millones de pesos que utiliza el gobierno en publicidad para convencer de que su reforma es buena, “hay una conciencia popular que llama a defender a PEMEX”. La UNTyPP plantea la conformación de un amplio frente por la defensa de los energéticos. La apuesta es que la sociedad civil, que el magisterio en lucha y demás sectores se unan, luchen y logren detener las reformas.

Silvia, además de trabajadora y militante sindical es mamá y abuela. Es una mamá de esas que enseñan a luchar, una compañera solidaria en toda causa justa, una activista obsesionada por el contacto con el trabajador de base. Su disciplina, temple y sencillez son un ejemplo para quienes iniciamos en este camino de combate contra el sistema explotador.

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Cómo no va a estar feliz Carlos Romero Deschamps. Su sonrisa no es forzada. La vida le ha dado mucho. O, mejor dicho, los gobiernos del PRI –y luego los del PAN- le han dado tanto que más que líder sindical podría pasar como jeque árabe petrolero. Eso pueden pensar los valets que estacionan el Ferrari de dos millones de dólares o el Lamborghini Aventador que les regaló a su hijo. O los que lo miran en alguno de sus tres yates, el Guly, el Güero y el Indomable. O las dependientas que le venden a su hija las bolsas Birkin de doscientos mil pesos pieza.

El actual senador del PRI y secretario general del sindicato petrolero debe preguntarse si correrá la misma suerte que su amiga y ex correligionaria Elba Esther Gordillo. Él cree que no, que no acabará en la cárcel. Él siempre hizo todo lo posible por el PRI, al grado que le pasó de Pemex y del sindicato en el 2000 la cantidad de 1,500 millones de pesos para la campaña presidencial de Francisco Labastida.

En el PRI-gobierno no saben todavía qué hacer con este dinosaurio. Saben de las deudas que tienen con él, saben que apoya plenamente la contrarreforma energética y que su permanencia al frente del sindicato es una garantía de que sabe mover todos los resortes a su alcance para controlar a los trabajadores petroleros.

Pero saben que es un personaje hediondo y que con Elba Esther tras las rejas el quedó como el principal símbolo y emblema de los bajos fondos del sistema priista. De ser necesario, de haber una fuerte y sostenida resistencia popular en contra de la privatización, se le pedirá a Romero que renuncie. No se irá a la cárcel sino a alguna de sus casas o departamentos en Miami. No se tocaría su fortuna. No hay entonces razón alguna para que pierda su sonrisa. A menos que…

UNTyPP

El último sueño de Maquiavelo

Por Camilo Ruiz Tassinari

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Dicen que, poco antes de morir, Maquiavelo tuvo el siguiente sueño: Una multitud aparece, llena de gente extremadamente pobre y que claramente ha sufrido toda su vida. Sus ropas no son más que harapos, sus pieles están chupadas por el hambre. Maquiavelo sabe que estas son las personas para quien Lucas escribió “Benditos sean los pobres, pues para ellos es el paraíso”. La gente pobre desaparece, y a continuación un grupo reducido de individuos, todos ellos majestuosos y graves, entran a un senado o sala de audiencias. Entre ellos Maquiavelo reconoce a Platón, Séneca, Plutarco, Tácito y otros similares. Maquiavelo pregunta quiénes son esas personas tan majestuosas, y una voz le responde que son los malditos y que sus almas tienen prohibido entrar al cielo. “La sabiduría del mundo está en enemistad con Dios” dijo Maquiavelo al relatar su sueño. Luego le preguntan a cuál de los grupos le gustaría pertenecer, si le gustaría entrar al cielo o quedarse con almas malditas; a lo que Maquiavelo responde sin pensarlo que preferiría irse al infierno y discutir asuntos de Estado con las grandes mentes a quedarse en el cielo junto con esas “alimañas sinvergüenzas” que le habían mostrado antes.

La anécdota, contada por primera vez por un religioso francés de principios del siglo XVII, unos cien años después de la muerte de Maquiavelo, es muy probablemente cierta, y explicativa del pensamiento del italiano. Si cada época ha inventado a su propio Maquiavelo de acuerdo a sus necesidades, el estilo y la ironía de su escritura ha sido precisamente el elemento sacrificado en esa larga búsqueda de respuestas políticas. El día de hoy estamos bastante seguros de algunas de las preferencias políticas del pensador renacentista que, si bien no eliminan esa necesidad de reinterpretación permanente, al menos sí la encuadran en una serie de hechos sobre los que tenemos certeza. Por ejemplo, Maquiavelo, como se puede ver, era profundamente anticlerical. También prefería las repúblicas a las monarquías o los principados. Eso no significó que, en un mundo lleno de monarcas absolutistas, Maquiavelo no buscara trabajo con ellos, -con los Medici en Florencia- ; pero lo hizo para su disgusto y bajo otra idea, si se quiere superior: la creencia de que la tarea primordial era unificar a Italia en tanto que nación, y que esto podía ser llevado a cabo con igual efectividad por una república o por un principado; y que por tanto la distinción democracia/autoritarismo era secundaria respecto a la tarea de la unificación nacional.

Pero eso no significaba que Maquiavelo no fuera profundamente crítico hacia los monarcas con los que esperaba trabajar. Es aquí donde entra en juego su ironía y su estilo. Las burlas del italiano hacia el Vaticano y hacia los Medici alcanzan a veces niveles surrealistas. Por ejemplo: en el último capítulo de El Príncipe, donde Maquiavelo hace un llamado a los “liberar Italia y expulsar a los bárbaros” –llamado que tiene como recipiendarios a la familia Medici, en ese momento en poder en Florencia y en el Vaticano; y que Maquiavelo esperaba que pudieran, a partir de la unificación de esas dos fuerzas en el centro de la península, expandirse hacia los extremos para someter a los otros estados y expulsar a los ejércitos extranjeros- en ese último capítulo escribe lo siguiente: “Italia espera a quien pueda curar sus heridas y ponerle fin a los saqueos en Lombardía y a las contribuciones del Reame y de Toscana, y cauterizar las llagas desde tanto tiempo gangrenadas”. En el original, Maquiavelo no utiliza precisamente la palabra “gangrenadas”, sino el vocablo “infistolite” que quiere decir “llena de fístulas”.

¿Por qué utilizar una palabra tan específica, que inevitablemente hace referencia a un padecimiento médico? La historia es la siguiente: Cuando el Papa Julio II murió en 1513 (mientras Maquiavelo escribía el Príncipe) y se congregó el cónclave para elegir al nuevo representante de Dios en la Tierra, el Cardenal Giovanni di Lorenzo di Medici (tío del dedicatario del Príncipe) cabalgó lo más rápido que pudo desde Florencia a Roma para estar presente desde el principio del cónclave. El problema es que Giovanni tenía, probablemente desde su nacimiento, una fístula anal. Normalmente el cardenal mantenía semejante padecimiento bien desinfectado y a raya, pero uno puede imaginarse las consecuencias que un viaje a caballo de varias horas tuvo para esa fístula. Cuando el cardenal Medici llegó a Roma olía tan mal que el resto de los cardenales tuvieron que pedir que no se sentara junto a ellos en el cónclave, porque no podían soportar el hedor. Todo mundo creía que se iba a morir, al punto que Giovanni jugó la siguiente treta: aislado del resto de los cardenales, le pidió a su secretario que les hiciera saber que la familia Medici estaba dispuesta a pagar una enorme suma de dinero a cambio de que lo eligieran: la familia quería “congraciarse” con el Espíritu Santo y hacer a uno de sus más distinguidos miembros Papa antes de que muriera. Por el otro lado, el Vaticano no perdería nada pues como Giovanni claramente estaba por morir en unos pocos días o semanas que esto sucediera se podría convocar a un nuevo cónclave y elegir al Papa que ellos realmente quisieran. En el inter, la Iglesia de Pedro recibiría una generosa donación y se consagraría con la familia más poderosa de Italia.

Pero tan pronto como llegó a Roma, Giovanni di Medici se sometió a un largo (y seguramente doloroso) tratamiento de curación y desinfección; los cardenales cayeron en la trampa y lo hicieron Papa, y para cuando el recién nombrado León X salió al balcón de la Basílica de San Pedro a saludar a la prole por primera vez, su estado de salud era tan bueno y su recuperación tan milagrosa que los cardenales, atónitos, corrieron al preguntarle al secretario qué había pasado “No lo sé –dijo este- probablemente la gracia de Dios lo curó…”

Y así los Medici se hicieron con el poder del Vaticano. Maquiavelo habría de cifrar en ellos sus esperanzas de liberación nacional, pero no sin antes recordarle a todo el mundo de los padecimientos infecciosos de los supuestos próceres liberadores.

Poco después del primer registro escrito que tenemos del último sueño de Maquiavelo, otro religioso francés –pero esta vez un protestante- Innocent de Gentilli escribió un largo texto de polémica donde denunciaba al italiano como un instrumento del diablo. El argumento de Gentillet se reduce a la siguiente idea: Maquiavelo no inventó, como se cree, la ciencia política, sino la ciencia tiránica, pues toda su filosofía es una guía para que los tiranos dominen a los pueblos. Gentillet tiene razón, pero no de la manera en que él cree. En efecto, Maquiavelo inventa la ciencia tiránica al mismo tiempo que la ciencia política, porque estas dos son una y la misma cosa: la política se reduce al ejercicio del poder, y para que haya poder tiene que haber uno que lo ejerza y otro sobre el que sea ejercido. En pocas palabras, una tiranía. Para hablar de política –o para ejercerla-, pues, hay que asumir lo anterior y llevarlo a sus últimas consecuencias. Maquiavelo era consciente de esto y de sus consecuencias. Ante todo, el rechazo mutuo y sin concesiones del paraíso. Pero si una crítica habría que hacerle al pensador italiano, sería exactamente esa: El homo politicus tiene que rechazar abiertamente el paraíso de los pobres para quienes fue inventado, pero precisamente su tarea principal consistiría en convencer a esas “alimañas sinvergüenzas” harapientas y hambreadas de darle la espalda a las puertas del paraíso; en hacerlos también malditos.

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Hoja de información: NESTORA SALGADO Líder indígena, ciudadana de EEUU y prisionera política en México

Partido de Libertad Socialista

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Su historia personal.  Nestora Salgado creció en el pequeño pueblo indígena de Olinalá en el estado de Guerrero, México y se hizo ciudadana de EEUU.  Se mudó a Estados Unidos en 1991 a la edad de 20 años y trabajaba de sirvienta, niñera y mesera.  Pasa parte de su tiempo en Olinalá y en Renton, Washington, donde vive con su esposo, José Luis Ávila, trabajador de la construcción, y sus hijas y nietos.  Durante los últimos cuatro años, ha hecho varios viajes para llevar ropa y provisiones a los desesperadamente pobres residentes de su pueblo natal.

Luchando contra la pobreza y la violencia en Guerrero.  Guerrero cuenta con el nivel de criminalidad más alto de México y tiene una historia de participación gubernamental en masacres de campesinos indígenas.  Durante sus viajes a su hogar en México, Salgado fue testigo del incremento en la pobreza y en los crímenes violentos y la corrupción política.  Esto la animó a hacerse activista comunitaria por los derechos humanos de los indígenas de Guerrero y de lugares circunvecinos de México.  En particular, se involucró en el movimiento indígena a favor de la policía comunitaria, la cual se ha esparcido a través de la región durante los últimos años.  La ley estatal de Guerrero 701 y el artículo 2.A de la Constitución mexicana garantizan el derecho de los pueblos indígenas al autogobierno y la autodefensa, el cual incluye la formación de fuerzas policiacas.

Muy pronto Salgado aplicó la ley de forma práctica organizándose junto con otros para formar una fuerza policiaca comunitaria en Olinalá.  Sus miembros formaron patrullas para defender a los residentes contra el crimen organizado, sobre todo contra la pandilla de Los Rojos.  Dicha pandilla había estado aterrorizando a la comunidad y actuando con impunidad debido a la complicidad de los funcionarios locales, incluyendo al alcalde.

El incentivo para formar dicha fuerza comunitaria fue el asesinato de un taxista local que se rehusó a pagar el dinero para contar con la protección de Los Rojos.  Salgado dirigió una manifestación de los residentes del pueblo para expulsar del pueblo a la pandilla y estableció retenes para impedir que regresaran.  La primavera pasada, Salgado fue elegida comandante o coordinadora.  Ha trabajado duro para fomentar el liderazgo de las mujeres indígenas y para empoderarlas para oponerse a la violencia doméstica y al abuso infantil.

Inicialmente, Salgado pudo recibir el apoyo de Ángel Aguirre, el gobernador de Guerrero, quien les prometió por escrito que les proporcionaría una fuerza uniformada con armas pequeñas, entrenamiento y otras formas de apoyo.  El impacto de la policía comunitaria, la cual operaba con base en medios tradicionales de responsabilidad y control social, fue dramático: una disminución del 90% en la tasa de criminalidad y ningún homicidio durante los 10 meses que estuvo operando.  (En los dos meses después de que el Gobernador eliminó la policía comunitaria, el crimen ha incrementado y ha habido cuatro asesinatos, a pesar de la presencia de más de mil marinos y soldados así como de la policía estatal y federal.  Las fuerzas gubernamentales acosan a organizadores comunitarios y algunas veces los amenazan de muerte a la vez que protegen la actividad criminal.)

El rapto y el arresto de Nestora Salgado.  El pretexto oficial de su detención el 21 de agosto de 2013, fue el arresto de varias adolescentes por vender drogas y del alguacil local, Armando Patrón Jiménez, por alterar las pruebas de la escena de un crimen en la cual hubo dos asesinatos donde él intentó huir con una vaca que era propiedad del finado.  A ella la acusaron falsamente de secuestrar tanto a las chicas como al alguacil.

En una reunión entre el alcalde y Salgado cinco días antes de su arresto, ella se rehusó a permitir que el alguacil, un secuaz político del alcalde, saliera libre sin juicio en el tribunal popular.  Unos días más tarde, la transportaron en un avión privado a una cárcel de máxima seguridad a 3,000 kilómetros de Olinalá.  Parece que el arresto se hizo como represalia por un comunicado de prensa que Salgado publicó, el cual describía la implicación del alcalde y de otras personalidades del Gobierno en el tráfico de drogas.

La persecución de líderes indígenas como Salgado y la supresión de fuerzas policiales comunitarias autónomas tiene otro propósito más amplio: el silenciar a la oposición de las comunidades indígenas contra las compañías mineras extranjeras que gozan de grandes contratos para extraer riqueza mineral de las montañas de Guerrero.

Persecución política y maltrato en la cárcel.  Salgado fue detenida sin ninguna orden de arresto por soldados federales en un retén mientras conducía a casa.  Los marinos la habían estado asediando con amenazas de muerte durante varios días antes de su arresto.  Desde el día posterior a su arresto, Nestora Salgado ha estado encarcelada en el centro de detención de máxima seguridad El Rincón en Tepic, Nayarit, a varios días de viaje de Olinalá.  No hay justificación para la afirmación del Gobierno de que son necesarias medidas tan extremas porque Salgado – abuela y ciudadana respetada sin antecedentes penales – es un peligro a la sociedad.  Además, el rapto no es un crimen federal en México y los acusados normalmente van a cárceles locales.

El aislar a Salgado de sus simpatizantes y su familia transportándola tan lejos, sin justificación legal, es una prueba de que es prisionera política.  Las amenazas de muerte y las represalias han mermado los esfuerzos para organizar apoyo en Olinalá para la liberación de Salgado y la reestructuración de la policía comunitaria.  A los defensores de Salgado se les ha negado la asistencia pública, necesaria especialmente después de una severa tormenta a mediados de octubre.

Durante semanas, se mantuvo incomunicada a Salgado.  No se le permitía ver a su abogado ni a sus familiares, quienes habían viajado largas distancias para llegar a la penitenciaría.  Sólo le permitieron hablar con un abogado después de que había pasado la fecha límite para la petición de liberación durante la espera del juicio.  Sólo una de sus hijas y una hermana han podido visitarla.  Esta persecución fue causada por cumplir con sus responsabilidades legales como coordinadora de la fuerza policiaca comunitaria.

Hace varios años, Salgado sufrió lesiones en un accidente automovilístico que la dejó temporalmente paralizada del cuello hacia abajo.  Con mucha terapia física pudo recuperar el 90% de sus funciones pero aún no puede trabajar.  Para controlar la severa neuropatía de sus manos y pies, tiene que tomar analgésicos y hacer ejercicio con frecuencia.  En la cárcel se la han denegado ambos, lo cual ha hecho empeorar su condición física y mental.  Ahora la están amenazando con el confinamiento solitario.

El asesinato reciente de otra fuerte mujer activista de Guerrero, Rocío Mesino Mesino, es un recordatorio de que la vida de Salgado está en peligro si no hay escrutinio público y un fuerte apoyo de México y los Estados Unidos.

Preparado por el Partido de Libertad Socialista, Freedom Hall, 113 West 128 Street,

New York, NY 10027. Para más información, llama al 212-222-0633 o envía un correo electrónico a fsp@nyct.net

Versión en inglés

Fact sheet

 

NESTORA SALGADO

Indigenous leader, U.S. citizen and political prisoner in Mexico

Her personal background. Nestora Salgado is a naturalized U.S. citizen who grew up in the small indigenous village of Olinalá in the state of Guerrero, Mexico. She moved to the United States in 1991 at the age of 20, working as a maid, nanny and waitress. She splits her time between Olinalá and Renton, Washington, where she lives with her husband José Luis Avila, a construction worker, her daughters, and grandchildren. Over the past four years, she made numerous trips to deliver clothing and supplies to the desperately poor residents of her hometown.

Fighting poverty and violence in Guerrero. Guerrero has the highest murder rate in Mexico and a history of state involvement in massacres of indigenous peasants. During her trips home to Mexico, Salgado witnessed increasing poverty and the rise in violent crime and political corruption. This led her to become a community activist for the human rights of indigenous people in Guerrero and neighboring parts of Mexico. In particular, she became involved in the indigenous movement for community policing that has swept through the region during the past several years. Guerrero State Law 701 and Article 2.A of the Mexican Constitution guarantee the right of indigenous people to self-government and self-defense, including forming their own police forces.

Soon, Salgado was putting the laws into practice by organizing with others to form a community police force in Olinalá. Its officers formed patrols to defend residents against organized crime, particularly the Los Rojos gang. The gang had been terrorizing the community and operating with impunity due to the complicity of local officials, including the mayor.

The impetus for forming the community force was the murder of a local taxi cab driver who refused to pay protection money to Los Rojos. Salgado led a mobilization of village residents to drive the gang out of town and set up checkpoints to keep them from coming back. Last spring Salgado was elected “comandante” or coordinator. She has worked hard to develop the leadership of indigenous women and to empower them to stand up against domestic violence and child abuse.

Initially, Salgado was able to obtain the support of Angel Aguirre, the governor of Guerrero, who promised in writing to provide the force with uniforms, small arms, training and other support. The impact of the community policing, which relied on traditional means of accountability and social control, was dramatic—a 90% drop in the crime rate and no murders during the 10 months that it was in operation. (In the two months since the governor shut down community police, crime has increased and there were four killings, despite the presence of over a thousand marines and soldiers as well as state and federal police. Government forces harass community organizers, sometimes threatening to kill them, while protecting criminal activity.)

Nestora Salgado’s abduction and arrest. The official pretext for seizing her on August 21, 2013, was the arrest of several teenage girls for dealing drugs and the local sheriff, Armando Patrón Jiménez, for tampering with evidence at the crime scene of a double assassination where he attempted to walk off with a cow, the property of the deceased. She is falsely charged with kidnapping both the sheriff and the girls.

At a meeting five days before her arrest between the mayor and Salgado, she refused to let the sheriff, a political crony of the mayor, go free without trial by a peoples’ court. A few days later, she found herself transported by private plane to a maximum security prison 2000 miles from Olinalá. The arrest appears to be in retaliation for a press release Salgado issued that outlined the mayor’s and other government figures’ ties to drug trafficking.

Prosecuting indigenous leaders like Salgado and suppressing autonomous community police forces also serves a larger purpose—silencing vocal opposition by indigenous communities to foreign mining companies that have large contracts to extract mineral wealth from the mountains of Guerrero.

 

Political persecution and mistreatment in jail. Salgado was seized without an arrest warrant by federal soldiers at a checkpoint while driving home. She had been harassed with death threats by marines for several days prior to her arrest. Since the day after her arrest, Nestora Salgado has been incarcerated in the high security detention center of El Rincon, in Tepic, Nayarit, several days travel from Olinalá. There is no basis for the government’s claim that such extreme measures are warranted because Salgado—a grandmother and well-respected citizen with no criminal record—is a danger to society. Furthermore, kidnapping is not a federal crime in Mexico and those accused are normally held in local jails.

Isolating Salgado from her supporters and family by transporting her so far away, without legal

justification, is evidence that she is a political prisoner. Efforts to organize support in Olinalá for Salgado’s release and the revival of community policing are being suppressed by death threats and reprisals; Salgado’s advocates are being cut-off from public assistance, especially needed since a severe storm in mid-October.

For weeks, Salgado was held incommunicado. She was not allowed to see her attorney or family members, who had traveled the long distance to get to the penitentiary. She was only allowed a lawyer after the deadline had passed to petition for release while awaiting trial. Only one of her daughters and a sister has been able to visit her. This persecution is all for performing her lawful duties as the coordinator of the community police force.

Several years ago, Salgado was injured in a car accident that left her temporarily paralyzed from the neck down. Through extensive physical therapy, she was able to regain 90% of her functioning but is still unable to work. To manage severe neuropathy in her hands and feet, she relies on pain medication and frequent exercise. In prison, she has been denied both, worsening her physical and mental condition. Now she is being threatened with solitary confinement.

The recent assassination of another strong woman activist in Guerrero, Rocío Mesino Mesino, is a reminder that Salgado’s life is in jeopardy without close public scrutiny and strong support in Mexico and the United States.

 

Prepared by the Freedom Socialist Party National Office, 4710 University Way N.E., Suite 100, Seattle, WA 98105. For more information, call 206-985-4621 or email fspnatl@igc.org

Teachers have shaken Mexico once again

Traducción de Mark

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Teachers have shaken Mexico once again, just as they did in 2006. Seven years ago, educators from Oaxaca led their people against the murderous PRI governor Ulises Ruiz. This time, they have launched the most serious challenge to the government of Peña Nieto and his associates in the PAN and PRD. The protests have been of national significance: in more than twenty states, tens of thousands of people have mobilised against the government’s plans for the education system. In addition, this movement promises new waves of protest that could be larger, more organised, and more conscious.

The federal government called on ‘forums’ to simulate taking notice of teachers’ opinions. In August, the systematic educational laws were born, incorporating only the teachers’ demand that education remained free. Upon the imminent approval of these laws by the legislative arms of the government, one of the biggest campaigns of the Mexican proletariat began. Within hours, around thirty thousand teachers from Oaxaca embarked on an average journey of 600km to Mexico’s capital city. Not only was the sheer number of teachers in the movement admirable, but also their strength and determination to stand up against the government attack on their rights. With the experience acquired in 2006 in the street confrontations, it is easier to explain how, within days, the establishment and its institutions were in disarray. One government lackey wrote fearfully that they were living through a “summer of discontent”.

These words are being written just as Oaxacan teachers have announced that it will lift the strike begun seven weeks ago. With this declaration ends what we would call the ‘first round’ against the government’s educational project. Without a doubt, teachers and the Mexican people have come out of this conflict in better conditions than the rotten coalition of the PRI, PAN, and PRD which, in the skirmishes, have revealed contradictions, lack of shame, and immorality.

It is now time to prepare the next battles, not only on the educational front but also against the entire antinational and antipopular programme of the government and its collaborators. We must consider what the lessons from this fight are and we must learn from them. However, the main conclusion today is: the people can triumph, and the ‘Pact for Mexico’ can be defeated.

 

(Translated from http://pos.org.mx/termina-primer-capitulo-el-terremoto-magisterial-el-movimiento-mas-importante-en-mexico-en-siete-anos/)